Martín Lutero

El gran acontecimiento que despertó la atención del mundo a principios del siglo XVI fue la Reforma Evangélica o Protestante, que empezó el 31 de octubre de 1517 en Alemania, bajo la dirección de Martín Lutero, y se esparció por todo el norte de Europa, y que dio como resultado el surgimiento de las Iglesias Evangélicas que no debían fidelidad a la Iglesia Católica Romana.

El Papa reinante, León X, en virtud del hecho de que necesitaba grandes sumas de dinero para la terminación del templo de San Pedro en Roma, permitió a un agente llamado Juan Tetzel, que fuese por Alemania vendiendo certificados, firmados por el Papa, con virtud de conceder el perdón de todo pecado, no sólo de los poseedores del certificado, sino también de los amigos vivos o muertos en cuyo favor fuesen comprados, sin la confesión, el arrepentimiento, la pena o la absolución por un sacerdote.

Venta de indulgencias por la Iglesia Católica.

Juan Tetzel decía a la gente: “Tan pronto como su moneda suene en el cofre, el alma de sus amigos ascenderá del purgatorio al cielo.” Ante esta situación Martín Lutero empezó a predicar en contra de Juan Tetzel y su venta de indulgencias, denunciando abiertamente su enseñanza.

En la mañana del 31 de octubre de 1517, Martín Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Castillo en Wittenberg (Alemania) un pergamino que contenía las noventa y cinco tesis o declaraciones, casi todas relacionadas con la venta de indulgencias, pero en su aplicación atacaba la autoridad del Papa y del sacerdocio. Los gobernantes de la Iglesia Católica Romana en vano procuraban restringir y lisonjear a Martín Lutero; él permaneció firme y la tempestad sólo le hizo más resuelto en su oposición a las doctrinas y prácticas no apoyadas por la Biblia, que enseñaba el Catolicismo Romano.

Después de muchas controversias y la publicación de folletos que hicieron conocidas las opiniones de Martín Lutero por toda Alemania, sus enseñanzas fueron formalmente condenadas y fue excomulgado por una bula del Papa León X en junio de 1520. Se le ordenó al elector Federico de Sajonia que entregase a Lutero para ser juzgado y castigado, pero en vez de esto, le dio amplia protección, pues él simpatizaba con sus ideas.

Martín Lutero recibió la excomunión con desafío llamándola “la bula execrable del Anticristo”, y el día 10 de diciembre, la quemó públicamente a las puertas de Wittenberg, ante una asamblea de profesores de la universidad, de los estudiantes y el pueblo. Con la bula del Papa también quemó copias de los cánones o leyes establecidas por las autoridades romanas. Este acto constituyó la renuncia final de Martín Lutero a la Iglesia Católica Romana.

En 1521, Martín Lutero fue citado ante la Dieta o Concilio Supremo de los gobernantes ale-manes, reuniéndose en Worms. El nuevo emperador, Carlos V, le dio la promesa de un salvo conducto, y Martín Lutero fue a la asamblea, aunque amonestado por sus amigos de que podría encontrar la misma suerte de Juan Hus en circunstancias parecidas en el Concilio de Constanza, en 1415. Lutero dijo: “Iré a Worms, aunque me acechen tantos demonios como tejas hay en los techados.”

El 17 de abril de 1521, Martín Lutero estaba ante la Dieta, la cual presidía el emperador, y en respuesta a la pregunta que si se retractaría de las declaraciones de sus libros, después de considerarlo respondió que no podía retractarse de nada excepto de lo que fuera desaprobado por la Escritura o la razón, terminando con las palabras: “Aquí estoy; no puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Amén.” El emperador Carlos V fue instado para que prendiese a Martín Lutero, ofreciendo como razón de que la fe no podía ser guardada con los herejes, pero le permitió salir de Worms en paz.

Mientras Martín Lutero viajaba de regreso a su hogar, repentinamente fue arrestado por soldados del elector Federico y llevado para su seguridad al castillo de Wartzburgo en Turingia. Permaneció allí cerca de un año, disfrazado, mientras que tempestades de guerra y revuelta rugían en el imperio.

Pero no estaba ocioso, porque durante este retiro hizo su traducción del Nuevo Testamento a la lengua alemana, obra que por sí sola le hubiera hecho inmortal, por que su versión es considerada como el fundamento del idioma alemán escrito. Esto fue en el 1521; el Antiguo Testamento no fue terminado sino hasta varios años más tarde. Al regresar de Wartzburgo a Wittenberg, Martín Lutero reasumió la dirección del movimiento en favor de una Iglesia Evangélica, libre de excesos extravagantes.

La Reforma Evangélica o Protestante del siglo XVI fue basada sobre cinco grandes conceptos bíblicos:

1.     Sola gracia, que afirma que la salvación es sólo por la gracia de Dios. Nadie la merece.

2.     Solo Cristo, que sostiene que la justificación se obtiene sólo por los méritos de la muerte de Cristo en la cruz.

3.     Sola fe, que significa que solamente por medio de la fe en la persona y la obra redentora de Jesús podemos ser aceptos delante de Dios.

4.     Sola Escritura, que concluye que la Palabra de Dios es la única autoridad para que el pecador encuentre el camino de la salvación.

5.     Solo gloria a Dios, que declara que el creyente reconoce que sólo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo merece toda la honra y la gloria por su obra salvadora.

Comentarios-de-Martin-Lutero-Galatas_pdf

Poesía Japonesa

Haiku

Dicen los que saben que la poesía japonesa ya acumula más de dos mil años de historia. En su origen, se encontraba fuertemente influenciada por la literatura china pero, con el tiempo, Japón logró desarrollar su propio estilo distintivo. Un estilo que volvería recibir nuevas influencias a partir del siglo XIX, en este caso occidentales, cuando el país reabrió sus fronteras.

Entre los siglos VII y VIIIJapón desarrolló la colección de poesía Manyōshū, formada por escritos producidos entre los años 600 y 759. Sus veinte libros contienen 265 chōka (poemas largos), 4.207 tanka (poemas cortos), un tarenga, un bussokusekika, cuatro kanshi (poemas chinos) y 22 pasajes en prosa de origen chino.

Sin embargo, la forma más popular de la poesía japonesa es el haiku, composiciones de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas que comenzaron a surgir durante el siglo VIII. El haiku fue muy utilizado por el budismo zen para transmitir sus preceptos, pero su influencia llegó al mundo occidental y marcó a famosos poetas del siglo XX como Ezra Pound.

Los autores de haikus son conocidos como Haijin. Algunos de los más populares en la historia japonesa son Ihara Saikaku (16421693), Matsuo Bashō (16441694), Yosa Buson (17161784), Kobayashi Issa (17631827) y Masaoka Shiki (18671902). También se destacaron en este campo poetisas como Den Sute-jo (16331698) y Chiyo ni (17031775).

En cuanto a otros aspectos, el número 46 de la revista de poesía colombiana Arquitrave, está dedicada a la poesía japonesa contemporánea y fue preparada por un equipo de traductores profesionales [Akiko Misumi, Ayako Saitou, Kazunori Hamada, Mutsuko Komai y Ryukichi Terao] especialistas en América Latina, con una presentación de Tetsuo Nakagami y bajo la coordinación general del poeta venezolano Gregory Zambrano, la muestra incluye poemas de  Kazuko Shiraishi, Ruriko Mizuno, Toriko Takarabe, Yutaka Hosono, Tetsuo Nakagami, Chuei Yagi, Shoichiro Aizawa, Masaki Ikei, Toshiko Hirata y Masayo Koike.

Poesia-japonesa_contemporanea_pdf

http://www.arquitrave.com/

Día de Muertos

La tumba sólo guarda un esqueleto, mas la vida en su bóveda mortuoria prosigue alimentándose en secreto. Manuel Acuña

El 1º y el 2 de noviembre en México pertenecen a los muertos. Son días sagrados en que nos reflejamos en el espejo de Tezcatlipoca, dios azteca del cielo nocturno, y vemos nuestra gesticulación y nuestra vanidad, porque ¿a poco no es vano nuestro esfuerzo sobre la tierra si todo lo que somos se vuelve cenizas y polvo? Y como todo es pasajero, ¿por qué no cantar y comer con nuestros difuntitos que han alcanzado la perfección y la sabiduría?

“El camino más corto al corazón de un hombre es el estómago”. La muerte en México es fiesta, risa, azúcar, cempasúchil -esa flor amarilla que cubre el campo en noviembre-, veladoras y ofrendas. Y no sólo en México. La calavera, símbolo de la muerte, cubre toda la arqueología de Mesoamérica; la muerte es parte de la vida cotidiana, aparece en el uso diario, en platos, ollas, vasijas, braseros, metates, copales; la muerte no espanta, al contrario, nos recuerda que todo pasa, que todo lo terrestre se acaba, y que llevamos dentro un esqueleto.

Aunque muchas culturas del mundo celebran a sus muertos con diferentes ritos, en ningún país sucede lo que en México: somos los únicos que transformamos nuestros huesos en azúcar, los únicos que hacemos de nuestro cráneo una cabecita de dulce a la que le ponemos nuestro nombre, los únicos que abrimos grande la boca para comernos a nosotros mismos y chuparnos los dedos con las clavículas, las tibias y los peronés convertidos en pan de muerto.

La ofrenda de Día de Muertos es quizás el ritual más trascendente del año después de la Navidad. El altar se coloca en el sitio más representativo de la casa o en el patio si no hay espacio dentro de la vivienda. En toda ofrenda prevalece el maíz, planta sagrada que asegura la continuidad de la vida. Las luces de las veladoras hacen las veces de faros que guían a cada alma hacia su altar. Se dice que los alimentos pierden su sabor y olor porque el difunto se llevó su esencia. La madre de familia y sus hijos esparcen en el piso del altar a la calle pétalos de cempasúchil para indicarle al muerto que baja del cielo la entrada de su antiguo hogar. Si el difunto era aficionado a la bebida, se le ponen cervezas alineadas por docenas (esto es importantísimo), y si no alcanza el dinero para la cerveza se le coloca un jarrito de pulque curado, de apio, de fresa o de avena.

A los niños difuntos hay que mostrarles sus juguetes favoritos además de dulces y naranjas con banderitas de papel de china de colores y un Niño Dios con su retrato.

La inventiva de la muerte es infinita: altares de papel picado color violeta, anaranjado y negro que rodean al alma del difunto con veladoras y objetos de uso personal: sus anteojos, su pipa, sus trofeos, su balón de futbol, su rifle, su sombrero, sus cananas y su cincho. Al lado de las frutas caramelizadas, la calabaza en tacha, el camote enmielado, el agua para espantar a los malos espíritus espera en una vasija como lo hacen los frijolitos aguados o refritos, el mole negro de Oaxaca o mole poblano, según el gusto, las cazuelas de arroz y tejocotes sumergidos en melcocha, los ates, el chocolate de metate cortado en cuarterones, el molinillo para batirlo, el pan de muerto y, sobre todo, su cajetilla de cigarritos.

El altar se coloca para recibir a los muertos que visitan a sus familiares, por lo que se les tiene que dar gusto con aquello que era de su agrado mientras vivían.

Debe tener tres niveles, la parte alta representa el cielo y ahí se colocan las imágenes de los santos, en medio está el limbo y ahí va la foto de los muertitos que están “purgardo” sus pecadillos y la tercera es la tierra y en ella se colocan todas las ofrendas.

Alrededor o en la puerta de la habitación en donde se coloque, debe tener un arco que simboliza el permiso que da San Pedro, para que las almas puedan salir y regresar al paraíso y enfrente se coloca un camino de pétalos de flor de cempoatxóchitl para que los muertos se guíen ayudados por su hermoso color amarillo fuerte.

En un altar no pueden faltar, sillas para todos los difuntos, sus fotos, la imagen de algún santo, sal, agua, velas, comida, flores de cempatzóchitl, siempreviva, terciopelo o nube. También se colocan papeles picados, figuras de calaveras en barro o cartón, ollas de barro, copales con incienso, calaveras de azúcar con el nombre del muertito y uno que otro vivo, un petate y los que fueron sus objetos personales preferidos. Los altares dedicados a las ánimas de los niños muertos incluyen juguetes, dulces y otras golosinas de azúcar llamadas “alfeñiques”.

Bajo el altar, se coloca un petate y junto unas sillas para que descansen los difuntos después de su largo recorrido. La foto del difunto no puede faltar y es para recordar cómo era en vida, el altar puede ser para varios muertos al mismo tiempo.

Los alimentos son colocados en ollas de barro, como lo hacían nuestros antepasados.

En un buen altar, no puede faltar mole, arroz, pipián, hojaldras, chiles, tamales, “pezuñas” o pan blanco, pan de muerto, dulce de calabaza o tejocote, agua y algunas bebidas mexicanas, como el tequila y el pulque o una botella de licor. También se ponen frutas de temporada como naranjas, mandarinas, guayabas, cañas, jícamas, melones.

En la mesa se colocan vasos con agua, que sirven para que los difuntos que vienen del purgatorio se refresquen y beban para que sus pecados se purguen o sea se perdonen. La sal se coloca para los niños que murieron sin ser bautizados.

Las velas simbolizan la luz contra la oscuridad de la muerte. Sirven para iluminar el camino de los difuntos para que lleguen con bien, generalmente se colocan en candeleros de barro, uno por cada difunto y otro más por las almas olvidadas.

La mesa es cubierta y decorada con papel picado, que son mantelitos de papel de china, que recortados cuidadosamente presentan imágenes de la muerte en un sin fin de formas y figuras. Generalmente se usa el color naranja, que representa el luto prehispánico y el morado que es el color de luto de la Iglesia Católica. Se supone que a través del papel picado pasan los espíritus de los difuntos, por eso se colocan también en las puertas y colgados de pared a pared.

El copal con incienso, es para que las almas adultas se guíen a través del olor. Para guiar a las almas de los chiquitos, se colocan ofrendas desde la puerta para que sepan bien a dónde los esperan.

Por supuesto no pueden faltar las calaveritas de dulce, elaboradas con azúcar, agua hervida y limón. Se decoran con papel metálico en los ojos y betún de colores para los detalles de la cara. En la frente llevan el nombre de la persona viva o muerta a quien se van a ofrecer.

El pan de muerto es una sabrosa tradición mexicana, sobre él se colocan bolitas de la misma pasta que simbolizan las lágrimas y unas tiritas que supuestamente son los huesos. Tomado con un espumoso y calientito chocolate es delicioso.

El altar también es decorado con diversas figuras de la muerte, siempre representada por graciosos esqueletos, que en papel, piñatas, títeres y otros juguetes de madera, nos recuerdan que la muerte es parte del ciclo de la vida y que los mexicanos nos podemos reír y jugar con ella.

Elementos esenciales de una ofrenda familiar y su significado

EL ALTAR: El altar se eleva en el santuario familiar, en la parte más importante de la casa. Es una mesa en la que se deposita: pan, vino, agua, comida, sal, cirios, incienso, juguetes, dulces, frutas de temporada, veladoras y demás elementos que constituyen la ofrenda que brindan los familiares a las ánimas.

EL RETABLO: Empotradas en la pared, junto al altar, figuran imágenes de santos y una cruz, que representa la resurrección y la vida.

EL AGUA: Representa el principio de la vida, purifica y lava.

EL INCIENSO: Se utiliza como medio de unirse a Dios con la oración.

LA SAL: Representa que nosotros algún día nos convertiremos en sal.

LA FLOR: Representa la fugacidad de la vida.

LOS CIRIOS: Sirven para guiar los pasos de las ánimas en su viaje a la eternidad. Las fijadas en los sepulcros son símbolo de inmortalidad.

Silogismos

Silogismo 1

A quién madruga Dios le ayuda …

Quién madruga, duerme en la tarde …

Quién duerme en la tarde, no duerme en la noche …

Quién no duerme en la noche, sale de juerga !!!

El que sale de juerga madruga

Conclusión : Dios ayuda a los que salen de juerga !!!

 

Silogismo 2

Dios es amor.

El amor es ciego.

Steve Wonder es ciego.

Conclusión : Steve Wonder es Dios.

 

Silogismo 3

Me dijeron que Yo soy nadie.

Nadie es perfecto.

Luego, yo soy perfecto.

Pero, solo Dios es perfecto.

Por lo tanto, Yo soy Dios.

Si Steve Wonder es Dios

Yo soy Steve Wonder !!!

Mierda !!! Soy ciego !!!

 

Silogismo 4

Imagínate un pedazo de queso suizo, de aquellos llenos de agujeros.

Cuanto mas queso, mas agujeros.

Cada agujero ocupa el lugar que en el que habría queso. Asi, cuanto mas agujeros, menos queso.

Cuanto mas queso, mas agujeros

Cuanto mas agujeros menos queso.

Conclusión : Cuanto mas queso menos queso.

 

Silogismo 5

Cuando bebemos alcohol en exceso, terminamos borrachos.

Cuando estamos borrachos, dormimos.

Cuando dormimos no cometemos pecados.

Cuando no cometemos pecados, vamos al Cielo.

Conclusión : para ir al Cielo hay que ser Borracho !!!

 

Silogismo 6

Pienso, luego existo.

Las rubias tontas no piensan, luego las rubias tontas no existen.

Mi amigo dice que no es gay porque sale con una rubia inteligente.

Si una rubia inteligente saliese con mi amigo sería una tonta.

Como las rubias tontas no existen, mi amigo no sale con nadie.

Conclusión : Mi amigo es gay !!!.

 

Silogismo 7

Hoy en día, los trabajadores no tienen tiempo para nada.

Ahora, los vagos… tienen todo el tiempo del mundo.

El tiempo es dinero.

Luego, los vagos tienen más dinero que los trabajadores.

Conclusión: Para ser Rico, no hay que Trabajar !!!

 

Silogismo 8

El beber mucho alcohol mata las neuronas, las neuronas que mata son las mas débiles.

Si se mueren las débiles, quedan las más fuertes e inteligentes.

Conclusión: Mientras más bebo alcohol, más inteligente me hago. 

Russel Ray Photos

Out & About San Diego

Pictures copyright 2012 Russel Ray Photos

Located in Balboa Park, not too far from the San Diego Zoo, is Spanish Village, a collection of 41 artist studios located around a central courtyard.

One of the studios is the San Diego Sculptors Guild, which I visited for a couple of hours yesterday:

San Diego Sculptors Guild, Spanish Village, Balboa Park

Pictures copyright 2012 Russel Ray Photos

Sculptures are always on exhibit in the sculpture gallery and many sculptures are for sale. On any given day you might see some of San Diego’s best-known sculptors on site creating new works of art.

As I was wandering around Spanish Village early yesterday morning (before the gallery opened), Gerhard Anderson, Stone Sculptor, invited me in to look around. Imagine having a whole gallery just to yourself for a couple of hours! Man did I feel special!

Here are some pictures of the beautiful art at the San Diego Sculptors Guild, Gallery 36, Spanish Village in Balboa Park:

San Diego Sculptors Guild, Spanish Village, Balboa Park

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San Diego Sculptors Guild, Spanish Village, Balboa Park

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Sobre la Relación Médico – Paciente

Dra. María del Carmen Vidal y Benito

La medicina ha ido sufriendo, través de los años, transformaciones trascendentales en sus contenidos y en la forma de su ejercicio.

En el siglo pasado, podíamos hablar de una profesión liberal, en la cual el Médico funcionaba según sus propios principios, valores y criterios, con primacía de la experiencia, con un modelo que priorizaba el principio de beneficencia por sobre la autonomía del paciente, y donde el respeto al médico era una condición básica, tanto en el trato de los pacientes como dentro de la comunidad.

Los mayores enseñaban a los más jóvenes mediante un vínculo reconocidamente asimétrico y desigual y la Medicina se ejercía con actitudes y comportamientos aprendidos de los profesores que cada uno elegía, no del todo conscientemente, como un modelo de conducta profesional.

Pero los avances en el campo de la ciencia y la tecnología se aceleraron en la segunda mitad del siglo XX e incluyeron a las Ciencias Médicas; como consecuencia de ello, los profesionales médicos se vieron prácticamente obligados a estudiar cada día más, en un intento de abarcar los nuevos saberes, lo que resultó una tarea imposible, ya que mantenerse actualizado científicamente, a la par del intenso ritmo laboral que también se fue incrementando, resultó una tarea difícil y frustrante.

Es posible que estos hechos hayan sido parte de las razones que determinaron el surgimiento de la especialización: muchos conocimientos, prácticamente inabarcables para un sujeto que en general, suele estar sobre ocupado. Frente al dilema de “saber poco de mucho….”, muchos profesionales optaron y optan por “saber mucho de poco”, lo cual da una mayor tranquilidad interna.

Pero la reducción del campo del conocimiento conduce necesariamente a la fragmentación de la unidad del saber y el riesgo principal es la hiperespecialización, que fue descripta por ejemplo como “fetichismo del fragmento” (BOHM, David).

Por otra parte, esta forma de ver al ser humano en Medicina puede conducir a pensar que este modelo (el de la especialización), no sólo representa la realidad, sino que “es” la realidad misma, perdiendo de vista que este hombre-puzzle es una construcción generada con un objetivo facilitador del estudio del mismo y es un modelo simplificado y reduccionista de una realidad compleja y multidimensional.

Es así que el sujeto humano, si no se tiene en cuenta lo anterior, puede quedar reducido a un aspecto, que puede ser el biológico como sucede en la Medicina, aunque también se podría pretender que el hombre fuera sólo un ser psíquico inconsciente, o psíquico consciente o social, etc.

“… Antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es un sabio, porque ignora formalmente lo que no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es un “hombre de ciencia” y conoce muy bien su porciúnculo de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora, no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio… Al especializarlo, la civilización le ha hecho hermético y satisfecho dentro de su limitación”. (“La rebelión de las masas“, José Ortega y Gasset)

Según los pensadores que han analizado este problema, la única forma racional de resolver la fragmentación consecuencia de la especialización, es el trabajo en equipo multiprofesional y multidisciplinario con vocación interdisciplinaria: “La Interdisciplinariedad es un intento de narrar la realidad de manera no fragmentada”. (Ezequiel Ander Egg)

Pero el mundo -en los últimos sesenta años-, no sólo cambió en cuanto a los conocimientos científicos. Las modificaciones sociales y económicas generaron nuevas formas de vivir de los ciudadanos, variaron las características del ejercicio profesional de muchas disciplinas y también de la Medicina. Aquel médico del siglo pasado al cual las familias esperaban respetuosamente cuando realizaba “las visitas a domicilio” con una toalla de hilo que “era la del doctor”, para el lavado de manos posterior al examen del paciente (no existía el alcohol en gel ni en la mente de los escritores de la ciencia ficción), se ha convertido básicamente en un asalariado cuyas acciones se fundamentan principalmente en consensos y guías que se construyen según las evidencias más probables estadísticamente.

Además sobre ocupado en un intento de sostener un nivel de vida acorde al status socio económico al que supone que pertenece. Preocupado por las posibles demandas de pacientes descontentos. Muchas veces auditado en sus decisiones médicas por administradores. Corriendo la misma carrera consumista que el resto de los connacionales. Intentando ascender a posiciones de mayor poder en las instituciones.

Y también los pacientes han cambiado. Reclaman por sus derechos, demandan explicaciones, quieren tomar sus propias decisiones. Se irritan con los sistemas de salud a los que pertenecen, se enojan con el médico, a veces con razón y otras exigiéndole soluciones que no corresponden a su área de desempeño; toman turnos y dejan de asistir sin avisar enojándose luego por la espera para una nueva consulta. Se sienten “dueños” del médico porque pagan una “cuota alta” en el prepago al cual se han asociado.

La organización de la salud y el modo de prestar asistencia médica también es diferente, ha cambiado y éste es un tema de discusión y análisis para equipos de profesionales especializados.

Como consecuencia de estas situaciones generalmente mal tratadas y/o mal resueltas, observamos la existencia de disconformidades entre los pacientes, entre los médicos y también entre los prestadores de salud.

Son más frecuentes las situaciones de violencia hacia el médico; la falta de adherencia a las indicaciones médicas es un problema actualmente no resuelto que se incrementa día a día, así como la auto medicación y los prestadores de medicinas no convencionales (algunas sin ningún fundamento ni científico, ni filosófico, ni cultural).

Entre los profesionales de la salud existe en general un trasfondo de malestar, que puede llegar a transformarse en el cuadro que todos conocemos como “Burn Out”. Todo esto parece constituir un fenómeno general que se da en diferentes países con distintas situaciones laborales.

Por otra parte ha sido reconocido que saber desempeñarse comunicacionalmente protege del desgaste profesional aún cuando las condiciones laborales estresantes se mantengan.

Para poder ejercer una medicina con esas características es imprescindible, además de poseer los conocimientos científicos necesarios, conocer también cómo relacionarse con el paciente y sus familiares, cómo obtener información fidedigna, como brindarla, cómo explicar lo necesario para que el paciente-persona entienda y pueda decidir y también como un elemento esencial, cómo proveer de cuidado empático y compasivo sin verse afectado por las emociones que inevitablemente se despliegan en la relación y recaen en el profesional de la salud.

Finalmente resulta indispensable que los profesionales de la Salud se formen en la Competencia Comunicacional -parte constitutiva de la Competencia Clínica- tanto en el grado como en el posgrado, para adquirir las habilidades que los conducirán a ser un médico ético, empático y compasivo, y se protegerán de esta forma a sus pacientes y a sí mismos. Podrán manejar las situaciones problemáticas de la clínica actual, sin menoscabo de su propia salud mental y física.

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=77728&uid=520577&fuente=inews