AR Ammons

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Archie Randolph Ammons nació en Whiteville, Carolina del Norte en 1926.

Comenzó a escribir poesía a bordo de un destructor de la marina estadounidense en el Pacífico sur. Después de completar su servicio en la Segunda Guerra Mundial, asistió a la Universidad Wake Forest. Luego trabajó como vendedor de propiedades, editor, ejecutivo de la fábrica de vidrio de su padre antes de comenzar a enseñar en la Universidad de Cornell en 1964.

Ammons escribió cerca de treinta libros de poesía, entre ellos Glare (W. W. Norton, 1997); Garbage (1993), que ganó el Premio Nacional del Libro (National Book Award) y el Premio Nacional de Poesía Rebekah Johnson Bobbitt  de la Biblioteca del Congreso; A Coast of Trees (1981), que recibió el Premio Nacional de Poesía del Círculo de Críticos ; Sphere (1974), que recibió el Premio Bollingen; y Collected Poems 1951-1971 (1972), que ganó el Premio Nacional del Libro.

Sus muchas otras distinciones incluyen el Premio Wallace Stevens de la Academia de Poetas Estadounidenses, el Premio Ruth Lilly, la Medalla Robert Frost de la Sociedad de Poesía de Estados Unidos, y membrecías de la Fundación Guggenheim, Fundación MacArthur y de la Academia de Artes y Letras de Estados Unidos. Vivió en Ithaca, Nueva York, donde fue Profesor en la cátedra de Poesía de la Universidad de Cornell hasta su jubilación  en 1998.

A. R. Ammons murió el 25 de febrero de 2001.

Aquí algunas de sus poesías:

Acciones evasivas

Los poemas son formas de coloración protectora mediante las cuales

una persona insegura de sus verdaderos colores hace pruebas

de coloración para imitar los colores verdaderos o para

engañar la detección, ya sea por el engaño simple o

adoptando el disfraz de las convenciones comunes o para

atraer la atención de sus diferencias asumiendo

el acto no convencional, semejando ser normal por

la abierta y flagrante imitación de lo anormal: cómo

se va a volver uno invisible a veces a no ser por el

más llamativo de los anuncios de visibilidad cómo va uno

a ocultar la verdad a no ser que ciegue la

verdad con la verdad: cómo va uno a suprimir

el encuentro a no ser que confunda los términos del encuentro

luego de la averiguación: poemas, poemas, ¡cómo navegan!

avistando como cuando se hace un reconocimiento de enemigos y

llevándoselo lejos bajo las delicias del vuelo,

una liberación: o poemas para mantener la atención

de otros hasta que no tengan voluntad propia, perdida,

encantada, y con la impresión de que es dulce

quedar perdido por encantamiento: qué imposturas, farsas, fuegos de artificio

para despojar el aroma mediante un suave aroma: qué humillación

y súplica del piadoso poeta mientras conduce a los otros

a los pantanos sin persecusión: para no ser encontrados,

de modo que queden muchos poemas por encontrarse:

los poemas dicen, únete a mí en las fidelidades de

la igualdad, o en la confiada apariencia de lo aparente,

una unión de amigos: mientras tanto, la verdadera obra se realiza.

De “Brink Road”, 1997

Viejo chiflado

La forma más rápida
de
cambiar
al
mundo es
gustarle
a uno
tal
como
está.

De “Brink Road”, 1997

Mujer bonita

La primavera
a
su paso
se ha
convertido en
otoño.

De “Brink Road”, 1997

Para mi amado hijo

Las moras que maduraron
poco después que te fuiste están
madurando de nuevo y las tormentas de truenos
tras el desgastado invierno
pasan por aquí de nuevo:
sigo esperando la estación
que te traerá a casa:
no sé cuántas veces
he plantado la semilla, regado
las plantas, contado los capullos.

De “Brink Road”, 1997