Arthur Rimbaud

images

Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, 20 de octubre de 1854Marsella, 10 de noviembre de 1891) fue un poeta francés. Abandonó la literatura a los diecinueve años para emprender un viaje que lo llevaría por Europa y África. Para él, el poeta debía hacerse vidente por medio de un largo, inmenso y racional desarreglo de todos los sentidos. En vida, sus méritos literarios no fueron reconocidos pero, con el tiempo, se abrieron paso entre las nuevas generaciones.

Poeta maldito, maldito poeta
La lectura teñida de nuestro poeta se viene practicando desde el primer momento. Cuando Paul Verlaine publica Poètes maudits (1884), dando a conocer una selección de la obra de Rimbaud en un ambiente poético dispuesto a emborracharse con ella, Monsieur Rimbaud está en Aden y es un joven parado de treinta años y escribe a casa: «La vida aquí es, por consiguiente, una verdadera pesadilla. No vayáis a pensar que me lo estoy pasando bien. Lejos de ello: incluso me ha parecido siempre que es imposible vivir de manera más penosa que yo». Sólo su madre y su hermana Isabelle conocen el paradero del poeta, y guardan el secreto con toda la avaricia y con toda la cazurrería campesina que Arthur detestó en la adolescencia.

Tan despistados andaban todos, lectores y sabios críticos, que dos años más tarde, en 1886, Gustave Kahn publica Illuminations y otros poemas (en la revista La Vogue, órgano de los simbolistas), como obra del difunto Arthur Rimbaud.

Abajo, el libro para descargar en formato pdf

A las cuatro de la mañana, en verano,
el dormir del amor dura aún.
Bajo los sotos se evapora
el olor de la noche festejada.

Allá, en su vasto taller,
al sol de las Hespérides,
ya se agitan — en mangas de camisa —
los Carpinteros.

En sus Desiertos de musgo, tranquilos,
preparan los artesonados preciosos
donde la ciudad
pintará falsos cielos.

Para los obreros encantadores
vasallos de un rey de Babilonia,
¡Venus, deja un momento a los Amantes
con el alma en corona!

¡Oh Reina de los Pastores!
Lleva a los trabajadores el aguardiente,
que sus fuerzas estén en paz
en espera del baño de mar de las doce.
_________________

Rimbaud_Arthur-una_temporada__en_el_infierno_pdf