El silencio en torno a un mortinato* es inexplicable

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(*Un mortinato es cuando un bebé muere en el útero durante las últimas 20 semanas del embarazo.) 
Lancet: https://thebestscienceforbetterlives.com/stillbirth/

Smash the taboos around stillbirths

Almost 2·6 million babies are stillborn worldwide every year. That’s roughly the population of Rome, wiped out. Yet we still don’t talk openly about stillbirth. Vulnerable girls and women are often left to suffer in silence. It only perpetuates the stigma when they have little to no information on the topic. More must be done to cut through the sociocultural, religious, and health barriers that inhibit open dialogue.

Cultural superstitions and taboos often lay the burden of blame for stillbirths on mothers. Statistics in a recent study show that 36% of respondents blamed the mother for her lifestyle or diet, 29% said that the baby was never supposed to live, and 25% blamed the stillbirth on witchcraft or evil spirits. These misunderstandings only serve to compound the psychological trauma that the mother must endure.

The psychological impact of stillbirths on mothers is crippling and severe. 60–70% of grieving mothers in high-income countries reported grief and depressive symptoms for up to 1 year after their baby’s death. In one study, 68% of mothers and reported four or more negative psychological symptoms at 10 days–from panic attacks, to remorse and guilt, to anxiety, fear, and suffering. This is without mentioning the suffering experienced by partners and families over the loss.

This type of psychological trauma often goes undetected; this is especially true in contexts where there is little to no access to health professionals. For instance, the chance of an intrapartum stillbirth for an African woman is 24 times higher than for a woman in a high-income country. In Bangladesh and Rwanda, two-thirds of women still do not have access to at least four antenatal care visits, and in Rwanda a third give birth without a skilled attendant. These statistics are worrying, to say the least.

What can be done to rid ourselves of these taboos? We need to pave the way for more open dialogue around the subject. This dialogue begins at both policy, and community levels. All women must be given adequate health care from before conception to after birth. Women must be empowered to speak out about their rights, share their stories, and to speak out about stillbirth.

Even today, stillbirth is often attributed to superstition, the mother’s lifestyle, or simple fatalism

Romper los tabúes alrededor de mortinatos

Casi 2·6 millones de bebés nacen muertos en todo el mundo cada año.

Es aproximadamente la población de Roma, aniquilada. Si embargo, todavía no hablamos abiertamente sobre muerte fetal. Mujeres y niñas vulnerables a menudo se quedan a sufrir en silencio. Sólo se perpetúa el estigma cuando no tienen poca o ninguna información sobre el tema. Se debe hacer más para cortar las barreras socioculturales, religiosas y de salud que inhiben el diálogo abierto.

Tabúes y supersticiones culturales cargan a menudo la culpa de los mortinatos a las madres. Las estadísticas en un estudio reciente muestran que 36 de los encuestados culpó a la madre de su estilo de vida o dieta, 29 dice que el bebé nunca iba a vivir, y 25 culpó a las brujerías o malos espíritus. Estos malentendidos sólo sirven para aumentar el trauma psicológico que debe soportar la madre.

El impacto psicológico de mortinatos de las madres es agobiante y severo. 60-70% de madres en duelo en países de altos ingresos informaron dolor y síntomas depresivos hasta un año después de la muerte de su bebé. En una estudio, 68% de las madres reportaron cuatro o más síntomas negativos psicológicos en los primeros 10 días – desde ataques de pánico, remordimiento y culpa, hasta ansiedad, miedo y sufrimiento. Esto es sin mencionar el sufrimiento experimentado por los padres y familiares por la pérdida.

Este tipo de trauma psicológico a menudo pasa desapercibido; Esto es especialmente cierto en contextos donde hay poco o ningún acceso a profesionales de la salud. Por ejemplo, la posibilidad de que un feto muera durante el parto de una mujer africana es 24 veces superior a la de una mujer en un país de altos ingresos. En Bangladesh y en Ruanda, dos tercios de las mujeres todavía no tienen acceso a por lo menos cuatro visitas de atención prenatal y en Ruanda una tercera parte dan a luz sin asistencia calificada. Estas estadísticas son preocupantes, por lo menos.

¿Qué puede hacerse para librarnos de estos tabúes? Tenemos que allanar el camino para un diálogo más abierto alrededor del tema. Este diálogo comienza en la política en todos niveles de la comunidad. Todas las mujeres deben tener atención de salud adecuada desde antes de la concepción al nacimiento. Las mujeres deben poder hablar acerca de sus derechos, compartir sus historias y a hablar sobre el nacimiento de mortinatos.

Aún en la actualidad los nacimientos de mortinatos son atribuidos frecuentemente a supersticiones, estilo de vida materno o simple fatalismo.