Los mitos de los alimentos depurativos

Después de una época de comidas pantagruélicas, la última tendencia en alimentación es el cleansing, basado en la depuración del organismo.
Autor: Verónica Fuentes Agencia SINC

En Sinc hemos consultado con especialistas en nutrición sobre su eficacia y todos coinciden en que es puro marketing. No existe evidencia científica de que el cuerpo necesite una ayuda externa para ‘limpiarse’. Y advierten de sus riesgos: el consumo de suplementos sin supervisión sanitaria puede llevar a alteraciones metabólicas graves.

La gran mayoría de dietas detox abarcan desde periodos de ayuno totales a regímenes basados en caldos, batidos de frutas y verduras, incluyendo algunas de ellas el uso de laxantes, diuréticos y suplementos fitoterápicos.

La gran mayoría de dietas detox abarcan desde periodos de ayuno totales a regímenes basados en caldos, batidos de frutas y verduras, incluyendo algunas de ellas el uso de laxantes, diuréticos y suplementos fitoterápicos.

Ir al gimnasio, dejar de fumar o perder los dos kilos que hemos ganado en Navidad son algunos de los propósitos de año nuevo más comunes en la sociedad occidental. El problema suele ser que esos objetivos se quieren conseguir fácilmente, y a poder ser, ya.

De ahí que los gimnasios se llenen de nuevos suscriptores ausentes, que muchos vuelvan a fumar en unas semanas y que se recurra a las llamadas dietas ‘milagro’. En cuanto a los regímenes, cada temporada la industria da una vuelta de tuerca y ahora la moda está en ‘desintoxicarse’ para resetear el organismo y, de paso, adelgazar.

Son las llamadas dietas depurativas, basadas en el consumo de vegetales y frutas y en la exclusión de productos de origen animal. “Aunque hay cierta variación, son bajas en energía y pobres en algunos nutrientes”, indica a Sinc Amelia Martí del Moral, catedrática del departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología de la Universidad de Navarra.

Como explica en su página web una de las empresas españolas dedicadas a la venta de los productos necesarios para seguirla, “hacer cleansing es limpiar tu organismo a través de una alimentación sana y equilibrada que ayuda a eliminar las toxinas. Estas toxinas pueden entrar en nuestro organismo a través del aire, alimentos, agua o piel”.

Resumiendo, que una forma de vida poco saludable ‘contamina’ nuestro cuerpo. Y la promesa de alcanzar resultados rápidos y fáciles atrae especialmente el interés del consumidor tras periodos festivos como la Navidad. Además, numerosas celebrities han dado a conocer este tipo de dieta convirtiéndola en tendencia.

Las dietas depurativas están basadas en el consumo de vegetales y frutas y en la exclusión de productos de origen animal

Sin embargo, la mayoría de los expertos en nutrición luchan contra sus argumentos. Uno de los mayores detractores de las dietas detox en el mundo es Edzard Ernst, profesor emérito de Universidad de Exeter (Reino Unido), que ha dedicado su investigación a la evaluación crítica de todos los aspectos de la medicina alternativa.

“El término detox no es más que un truco de marketing. De ninguna manera estas dietas eliminan toxinas, como su nombre indica”, afirma a Sinc Ernst, centrado en analizar la fiabilidad de este tipo de terapias.

Sus seguidores se aferran al objetivo de depurar su cuerpo eliminando dichas toxinas y compensar el inadecuado estilo de vida que han llevado hasta entonces. Nada más lejos de la realidad. Actualmente, no existe certeza sobre que el organismo necesite una ayuda externa para su ‘limpieza’.

Según Martí del Moral, “los alimentos pueden contener algunos contaminantes químicos en niveles bajos”, pero nuestro organismo se depura por sí solo, gracias al trabajo del hígado (metabolización) y del riñón (eliminación), que mantienen a raya los posibles efectos de esa contaminación.

Principalmente se trata de residuos de productos que se utilizan en los cultivos o se administran a los animales para prevenir enfermedades, como pesticidas y residuos medicamentosos. También los residuos ambientales de actividades industriales o mineras pueden pasar a los alimentos (metales pesados, nitratos y dioxinas).

Además, podemos ingerir toxinas naturales que se  producen en algunos alimentos (como las micotoxinas de hongos) o sustancias que se originan en el procesado industrial de los alimentos (acrilamida, bisfenol A, talatos). “No obstante, nuestro organismo dispone de sistemas de órganos muy eficaces para su eliminación”, asegura Martí.

Poca evidencia científica

Según los expertos consultados de la Unidad de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili, Nuria Rosique, Guillermo Mena, Nerea López, Nancy Babio y Jorge Salas, “para afirmar que las dietas detox facilitan la pérdida de peso y ejercen cambios beneficiosos en el organismo, es imprescindible realizar múltiples estudios que específicamente evalúen y confirmen dichos efectos a corto y largo plazo”.

Sin embargo, hasta la fecha pocas investigaciones han evaluado los resultados y la seguridad de dichas dietas o la amplia variedad de productos comerciales para alcanzar estos propósitos. Para Ernst “no hay una pizca de evidencia; son pura charlatanería. En ningún caso pueden desintoxicar el cuerpo”.

“El término detox no es más que un truco de marketing. De ninguna manera estas dietas eliminan toxinas”, afirma Edzard Ernst

“Hay evidencia preliminar que sugiere que ciertos alimentos pueden tener propiedades de desintoxicación, aunque la mayoría de estos estudios se han realizado en animales y no se pueden trasladar directamente al organismo humano, mucho más complejo y mejor equipado”, subraya por su parte Martí.

Jorge Salas también es contundente sobre la falta de pruebas científicas. “Son testimonios personales los que frecuentemente describen los beneficios de una dieta depurativa, especialmente sobre la pérdida puntual de peso, lo que puede deberse al mero hecho de cambiar de un consumo habitual de productos procesados (ricos en grasas, azúcares añadidos y sal), a los productos llamados detox, compuestos casi exclusivamente de frutas y verduras”.

La supuesta depuración del organismo no causa una pérdida de peso por sí misma, si no la restricción calórica severa que la acompaña. “La escasez calórica y nutritiva de las dieta detox puede fácilmente desencadenar una recuperación del peso inicial cuando se retoma el consumo de los alimentos habituales, entre ellos productos procesados”, continúa Salas.

¿Por qué son tan populares entonces?

“El marketing es muy inteligente y la gente quiere creer que puede ‘pecar’ sin remordimientos o consecuencias”, dice Ernst. Parecido opina Martí del Moral: “El auge de las dietas depurativas se debe quizá a su promesa de purificación y redención, que son ideales profundamente arraigados en la psicología humana”.

Es más, la experta considera que teniendo en cuenta el coste económico, las afirmaciones sin fundamento y los posibles riesgos para la salud de los consumidores de productos de desintoxicación, “deben ser desaconsejadas por profesionales de la salud”.

Consecuencias para la salud

Aunque existe una amplia variedad de dietas detox, la gran mayoría abarcan desde periodos de ayuno totales a dietas basadas en caldos, batidos de frutas y verduras, incluyendo algunas de ellas el uso de laxantes, diuréticos y suplementos fitoterápicos.

La duración de este tipo de dietas es variable, aunque la mayoría estás comprendidas entre 3 y 30 días. El objetivo principal del método detox es depurar el organismo y, secundariamente, conseguir una pérdida de peso.

El auge de las dietas depurativas puede deberse a su promesa de purificación y redención

Una dieta se considera adecuada cuando está adaptada a las necesidades fisiológicas y nutricionales de cada individuo. Puesto que las dietas détox están recomendadas abiertamente a cualquier persona, independientemente de las características individuales, por definición no se puede considerar adecuada para toda la población”, afirma Jorge Salas.

Los expertos se ponen de acuerdo sobre la importancia de considerar los posibles efectos secundarios de la eliminación de grupos de alimentos tan importantes como los cereales integrales, legumbres o lácteos durante periodos de tiempo prolongados, algo perjudicial especialmente para niños y adolescentes, mujeres embarazadas o en período de lactancia y personas mayores.

Salas advierte también sobre la utilización de suplementos en estas dietas sin supervisión de un profesional sanitario cualificado, “lo que puede llevar a alteraciones metabólicas severas, causando incluso la muerte; tal como le ocurrió a un español de 50 años que seguía una dieta de ‘limpieza del hígado’ suplementada con manganeso”.

Así que, si crees que has maltratado tu cuerpo estas navidades y necesitas mejorar tus hábitos, la clave está en una alimentación variada con cantidades adecuadas de frutas, verduras, legumbres, granos, grasas saludables y proteínas vegetales; y la práctica de ejercicio físico regular. Esa es la mejor fórmula para alcanzar tus propósitos de 2016.


¿Nuestra dieta actual intoxica el organismo?

Los llamados test de toxicidad, muy populares entre las casas comerciales de productos depurativos, son unos cuestionarios sin validez científica para “evaluar la cantidad de toxicidad del cuerpo”, sin hacer distinción del tipo o procedencia del “tóxico”.

El propio interesado utiliza una puntuación para evaluar subjetivamente si en los últimos 30 días ha padecido algunas de las múltiples dolencias por las que se pregunta, según si las ha sufrido “ocasionalmente”, “frecuentemente” o “nunca o casi nunca”. El objetivo es evaluar las supuestas mejoras de la salud tras una dieta detox.

Aunque esté claro que el propósito de las dietas depurativas es eliminar las supuestas ‘toxinas’ acumuladas en diferentes órganos del cuerpo, el término ‘toxina’ en estas dietas no queda realmente definido.

Indudablemente, los alimentos que incorporamos en nuestra dieta diaria contienen toxinas naturales, contaminantes orgánicos persistentes y metales pesados. Sin embargo, nuestro organismo dispone de sistemas de defensa y mecanismos propios para la eliminación de estos a través del riñón, hígado, piel, pulmones o el sistema gastrointestinal.

Fuente: Unidad de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili

Nutrición y salud_FAO_pdf