Fe. Ai Qing

Ai_Qing_1929

Ai Qing 1929

Ai Qing (chino, 艾青; Pinyin: Aì Qīng; Wade-Giles: Ai Ch’ing; Jinhua, 27 de marzo de 1910-Pekín, 5 de mayo de 1996) escritor chino considerado uno de los más grandes poetas chinos contemporáneos.

Nació al este de China y estudió artes en la escuela Hangzhou Xihu, más tarde en París estudió a artistas como Renoir o Van Gogh, filósofos como Kant o Hegel, su obra está muy marcada por el poeta belga Verhaeren.

En su regreso a China, se estableció en Shanghái en 1932 y trabajó como traductor y comenzó su carrera literaria.

Tras la Segunda Guerra Sino-Japonesa en 1937, escribió “Nieve en tierra china” (《雪落在中国的土地上》) al llegar a Wuhan para apoyar esa ofensiva. En 1938, se mudó a Guilin donde fue editor del “Guixi Daily” newspaper. En 1940, lo nombraron decano del departamento de chino en la Universidad YuCai de Chongqing.

En 1941, se mudó a Yan’an y se unió al Partido Comunista de China al año siguiente, pero en 1957 fue acusado de derechismo y exiliado a granjas de Manchuria en 1958 y a Xinjiang en 1959 y no se le permitió publicar sus novelas “Canción de retorno”(《归来的歌》) y “Oda a la luz”(《光的赞歌》) hasta 1979.

En su segunda visita a Francia en 1980, el presidente François Mitterrand le otorgó el título de “Comandante de la Orden de las Artes y las Letras”.

Es padre del artista y arquitecto Ai Weiwei.

 

FE

Cada uno de nosotros tiene su propio espacio

El aliento es la vida que late

Por la felicidad o por la pena

y siempre estamos esperando o anhelando algo

El desierto tiene sus campanas de camello

El océano sus resoplidos de sirena

Una motocicleta atraviesa la calle

Cada uno lleva un mensaje diferente

¿Dónde está el paraíso?

No existe el paraíso

O bien es patrimonio de unos pocos

Pero nosotros, las criaturas humildes de la tierra,

No tenemos sino la fe anhelante en nuestros corazones

Mas la fe es dinámica en sí misma

A veces tira de nosotros hacia adelante

O nos incita a perseguirla

Quedándose siempre distante

Estamos contra ¡a guerra

Porque la gente vierte a diario su sangre en sacrificio

Rogamos por el fin del hambre

Porque millones perecen de hambre

País contra país

Clase contra clase

Religión contra religión

En combate cerrado cada día que pasa

¿ Qué mano obscura Nos vuelve débiles e impotentes?

¿No podríamos aunar nuestra fe espléndida

En una ardiente explosión volcánica

Que levantara al mundo entrero

Como una nube brillante que asciende alfirmamento

Conviertiendo la fantasía en realidad

Creando un paraíso verdadero?

Ai Qing