Disminución del deseo sexual en la mujer

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Sheryl A. Kingsberg, PhD y Terri Woodard, MD_Obstet Gynecol 2015;125:477-86

La disminución o ausencia de deseo sexual es la disfunción sexual más común en las mujeres, y su punto de más alta prevalencia se encuentra entre la edad adulta y la vejez.

Aproximadamente 40% de las mujeres experimentan algún tipo de problema sexual en el transcurso de su vida. Un problema sexual se diagnostica como disfunción cuando se cumplen los criterios del Manual de Diagnóstico y Estadística (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría para disfunciones sexuales y cuando éste produce una dificultad personal. Aunque los problemas sexuales entre las mujeres son comunes, el estudio epidemiológico más grande y más reciente sitúa la prevalencia de los trastornos sexuales diagnosticables en aproximadamente 12%. La disfunción sexual más prevaleciente en las mujeres de todas las edades es la falta de deseo sexual

Las causas son complejas y pueden abarcar elementos biológicos, psicológicos y sociales.

Los principales factores de riesgo para su desarrollo incluyen un estado de salud deficiente, depresión, ciertos medicamentos, insatisfacción con la relación de pareja, e historia de maltrato físico, abuso sexual o ambos.

El diagnóstico se basa en criterios establecidos por el Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales (5ta edición) y requiere que la mujer experimente una dificultad personal.

La evaluación clínica debe incluir historia médica, antecedentes sexuales y en ocasiones un examen físico. Los datos de laboratorio tienen un valor limitado, excepto cuando se justifican por la historia clínica o por el  examen físico. Las opciones de tratamiento incluyen intervenciones no farmacológicas, como educación, orientación en el consultorio y psicoterapia.

Aunque no existen tratamientos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos para la disminución del deseo, se han usado con este fin agentes farmacológicos que se utilizan para tratar otras condiciones. El bupropión es un antidepresivo que ha mostrado mejorar el deseo en algunas mujeres con y sin depresión. La terapia sistémica con estrógenos no se recomienda en ausencia de síntomas vasomotores y no se asocia directamente con el deseo; sin embargo, los estrógenos vaginales son útiles en pacientes que presentan atrofia vaginal y dispareunia concomitante. El ospemifeno es un modulador selectivo de los receptores de estrógeno que se puede utilizar como una alternativa a los estrógenos vaginales. La testosterona exógena ha demostrado eficacia en el tratamiento de la pérdida del deseo en las mujeres posmenopáusicas; sin embargo, las pacientes deben ser informadas acerca de que no está aprobada por la FDA para este fin y que los datos publicados sobre seguridad a largo plazo son limitados.

Actualmente  se están desarrollando varios agentes para el tratamiento de la disminución del deseo. Los ginecólogos se encuentran en una posición única para abordar las inquietudes de las mujeres acerca del deseo sexual

Artículo completo en el link de abajo:

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Un pensamiento en “Disminución del deseo sexual en la mujer

  1. Muy interesante el estudio sobre este trastorno, que considero complejo dada las circunstancias multifactoriales que lo pueden originar, no solamente el aspecto biológico. Creo que el cultural debe tener mucho peso.

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