Prevención de los defectos del tubo neural

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El ácido fólico es una vitamina hidrosoluble del complejo B que se administra por vía oral y parenteral. Esta vitamina se encuentra en una gran variedad de alimentos, incluyendo el hígado, la levadura y los vegetales verdes.

La deficiencia en ácido fólico ocasiona una variedad de desórdenes hematológicos entre los que se incluyen las anemias megaloblástica y macrocítica. Por lo tanto, se utiliza para tratar ambos tipos de anemia así como el esprúe tropical.

En los últimos años se ha descubierto que una suplementación adecuada de ácido fólico disminuye el riesgo de malformaciones neurales tubulares congénitas.

Se indica en la prevención y el tratamiento de estados carenciales de ácido fólico: anemias megaloblásticas, en la infancia, el embarazo, el síndrome de malabsorción y el esprúe tropical.

Se usa para la profilaxis de defectos en el tubo neural (espina bífida, anencefalia, encefalocele) en mujeres con antecedentes de un hijo o feto con deficiencias en el tubo neural. (Ideal iniciar 6-8 semanas antes del embarazo)

Food and Drugs Administratión

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó la fortificación de la harina para masa de maíz (también conocida como harina de maíz nixtamalizado) con ácido fólico. La aprobación permite a los fabricantes añadir voluntariamente hasta 0.7 miligramos de ácido fólico por libra (454 g) de harina para masa de maíz, en acorde con los niveles de ciertos otros cereales enriquecidos.

El ácido fólico, una forma sintética del folato, es una vitamina B cuyo consumo por parte de las mujeres embarazadas puede ayudar a prevenir defectos del tubo neural, los cuales son malformaciones congénitas que afectan el cerebro, la columna vertebral y la médula espinal. Las mujeres embarazadas que tienen una deficiencia de folato corren un mayor riesgo de dar a luz bebés con defectos del tubo neural.

La harina para masa de maíz se produce cociendo el maíz en cal (un álcali), para luego molerlo. La harina de maíz es un alimento básico de muchos latinoamericanos, entre ellos los de ascendencia mexicana y centroamericana en los Estados Unidos. Puede usarse para cocinar alimentos tales como tortillas, totopos, tamales, tostadas y frituras de maíz.

En la actualidad, los fabricantes pueden usar ácido fólico como un ingrediente opcional —en los niveles especificados— de cereales para el desayuno y algunos otros productos comestibles, tales como la leche de fórmula para bebés y los alimentos de formulación médica, de modo que las personas consuman fácilmente suficiente ácido fólico en su dieta. Además, el ácido fólico debe añadirse a ciertos cereales enriquecidos o a productos hechos a base de ellos, tales como panes, bollos, fideos y pastas. La Fundación March of Dimes y la Academia Americana de Pediatría, entre otras organizaciones, presentaron una petición para la aprobación de un aditivo alimentario en 2012, solicitando la ampliación del fortalecimiento voluntario de la harina de maíz para aumentar la ingesta de ácido fólico en las mujeres estadounidenses en edad de procrear que de manera regular consumen productos a base de harina de maíz como un alimento básico de su dieta.

“El consumo creciente de ácido fólico en la harina enriquecida ha sido útil para reducir la incidencia de defectos del tubo neural en la población en general”, afirmó la Dra. Susan Mayne, PhD, directora del Centro para la Seguridad de los Alimentos y la Nutrición Aplicada de la FDA. “Nuestros análisis indican que la adición de ácido fólico a la harina de maíz ayudará a aumentar el consumo de ácido fólico en las mujeres que consumen esta harina como un alimento básico de su dieta”.

La FDA puede aprobar el uso de un aditivo alimentario únicamente después de realizar una evaluación científica de seguridad de la información proporcionada en la petición, a fin de asegurarse de que el aditivo sea inocuo o seguro para la población en general. En cuanto al ácido fólico, la FDA evaluó la exposición alimentaria esperada en los seres humanos, los datos toxicológicos y otra información pertinente, incluyendo si el ácido fólico permanecía o no estable en la harina de maíz.

La FDA colaboró con los peticionarios a todo lo largo del proceso de evaluación con el propósito de obtener los datos necesarios para responder a las interrogantes de seguridad lo más pronto posible. Con sustento en esos datos, la FDA llegó a la conclusión de que la adición de ácido fólico solicitada para la harina de maíz a un nivel no superior a los 0.7 mg de ácido fólico por libra (454 g) de harina es segura.

Los cálculos de la FDA y de los peticionarios sobre la exposición indican que la adición del ácido fólico podría aumentar el consumo de esta vitamina entre quienes consumen regularmente productos hechos a base de harina de maíz, entre ellas muchas mujeres latinas. Los peticionarios sostienen que un aumento en el consumo de ácido fólico reducirá el riesgo de los nacimientos con defectos del tubo neural entre este grupo. La FDA no se apoyó en la posibilidad de reducir este riesgo para aprobar el uso propuesto del ácido fólico, sino más bien en una evaluación de su inocuidad o seguridad.

Los fabricantes pueden iniciar la fortificación de la harina de maíz con ácido fólico voluntariamente para el 15 de abril de 2016. Los consumidores que deseen adquirir productos hechos a base de harina de maíz fortificada con ácido fólico deben buscar esta vitamina en la lista de ingredientes.