HUECOS

giorgio de chirico
Giorgio de Chirico

Originalmente publicado: https://eltiempohabitado.wordpress.com/

Hay vacíos llenos de soledades,
en ellos volcamos nuestros contenidos
cuando no sabemos estar en otra parte.

Es la luz, el contraluz, la sombra
ambigüedad de la presencia-ausencia en la memoria.
Y en la falta de aquello que lloramos
buscamos la emoción, la diferencia.
Cuando nos sobra todo, reímos
sabiendo, que en el vano deseo de vivir los recuerdos,
se encuentran habitadas las calles.
En lo vacuo no hay sentido, es la nada
y nos parece promesa el tiempo.
Vivir es polvareda
que forma remolinos en nuestra mente
y es la muerte, la que adivina instintos
y nos distrae para besarnos.
La tristeza roza nuestra piel
porque sentimos la oquedad hiriente del entorno:
es el dolor de no tener a alguien
para reír lo serio en lo presuntuoso.
Verdad desnuda en lo más frívolo de nuestro ego
solitario.
Es la sangre en las arenas del desierto
queriendo brotar flores en el viento.
Es la saliva amarga deshaciendo el dulce
en el agua de los fondos anímicos, libres.
Son los espacios sin gente, desocupados,
llenos de piedras, que arremeten contra nuestro necio vagar.
Momentos cercanos, lejanos, que borran
el disponible efecto.
Es la puerta que se abre y se cierra al instante.
Es la interioridad en movimiento: conciencia, alma, dolor,
agotamiento.
Es lo superficial que acosa lo grave, perfora el ambiente, sangra.
Y sí, también es hueco el Amor, cuando disfraza
lo más frágil. 

 ©Julie Sopetrán

 

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