23 de Octubre, “Día del Médico”

corazon

“A veces curarás, frecuentemente ayudarás pero siempre confortarás.”

En 1933, la Confederación Médica Panamericana, en la Ciudad de Dallas, Texas, E.U.A. acordó que el Día Internacional del Médico fuera el 3 de diciembre, para conmemorar el natalicio del Dr. Juan Carlos Finlay, quien nació el 3 diciembre de 1833, en la ciudad de Camagüey Cuba.
El Dr Finlay emitió y sometió a  la hipótesis de que: “la transmisión de la fiebre amarilla se efectuaba a través de la picadura de un mosquito”.

El 14 de agosto de 1881, en la Academia de Ciencias de la Habana presentó el resultado de su investigación. Descubrió que por la picadura del mosquito Aedes aegypti se transmite esta enfermedad.
Los frailes del Monasterio de Nuestra Señora de El Carmen en la Habana Cuba, participaron como voluntarios en esta investigación clínica. En el claustro existe una placa de bronce alusiva a este acontecimiento. Al doctor Finlay, sus compañeros lo llamaban: “El Médico del Mosquito”.

El Día del Médico, en México, se conmemora el 23 de octubre, desde la década de los treinta del siglo pasado. Fue durante una Convención de Sindicatos de Médicos Confederados de la República, llevada a cabo en Cuernavaca, Morelos, en 1937, donde se tomó la decisión de hacer esta celebración en esa fecha; propuesta que fue secundada por todas las demás organizaciones médicas del país. Y se instituye, precisamente, el día 23 de octubre, porque ese día, en el año 1833, se inauguró el Establecimiento de Ciencias Médicas que era uno de los seis colegios de enseñanza superior en los que estaba dividido la Dirección de Instrucción Pública, órgano que creó Valentín Gómez Farías para sustituir a la Real y Pontificia Universidad de México.

El ejercicio de la medicina en nuestro tiempo, es cambiante, dependiendo de factores tales como la influencia personal que se le imprima a las experiencias vividas así como a la educación y la preparación profesional tanto previa, como la que debe realizarse continuamente. Todas estas experiencias modifican conceptos, reacciones y actitudes, que van marcando las etapas del desarrollo personal como profesional.

Es una cualidad del ser humano sentirse satisfecho de sí mismo cuando lleva a cabo un trabajo creativo con el cual percibe la respuesta, no sólo económica que sirva solventar necesidades, sino también la satisfacción personal de estar entregado en cuerpo y alma a una profesión que es de su total agrado.

William Osler, mencionaba que “imperturbabilidad, la ecuanimidad, y la sabiduría, son los pilares que habrán de sostener la vocación, apoyándonos en las habilidades y destrezas”. Entendiendo por vocación el llamado a ejercer una profesión.

En la actualidad, el ejercicio de la medicina se ve cada día más expuesto a desviaciones de su concepción original, en donde el respeto, la prudencia y el secreto profesional constituyen entre otras, características esenciales en la práctica de la profesión médica. Es fácil, para muchos, olvidar los principios fundamentales que deben ser el paradigma en nuestro actuar.

No es posible concebir que un médico sea solamente técnico, mero aplicador del conocimiento. El Médico debe estar imbuido por un profundo sentido humanitario, así como de una gran capacidad de decisión frente a las variadas situaciones que se van presentando, no solo en cuanto a la enfermedad per se, sino también en cuanto a las características de cada paciente.

Es indispensable que cada Médico sea un profesional responsable, íntegro, con un elevado concepto del humanismo, ético y con una sólida formación científica y técnica, así como tener un compromiso bien fundamentado con la vocación de servir, y con el objetivo supremo de tratar al máximo de lograr la salud y el bienestar de sus pacientes y, por ende, de la comunidad.

Además de ser estrictamente un científico que sabe “curar una enfermedad”, el Médico debe saber que es mejor “curar a la persona enferma”. Debe ser consciente del valor de la vida humana, amarla, respetarla y estar dispuestos a realizar el máximo esfuerzo para servir a sus semejantes.

Ser Médico, debe estar siempre en concordancia con aquello que le da origen: la solicitud de ayuda que manifiesta quien está necesitado, al encontrarse con un problema de salud.

La medicina como profesión tiene su objetivo fundamental el realizar un trabajo con seres humanos. Y esto debe ser llevado a cabo con calidez, sin despersonalizar y sin sentir indiferencia por las necesidades, inquietudes ni el estado emocional del paciente.

Es necesario hacer la puntual observación que, además de todas las características mencionadas, el Médico debe tener en mente el hecho ineludible de que, para llevar a cabo en forma adecuada su quehacer científico, es indispensable el actualizarse continuamente, dado que el progreso de la medicina es constante y difícilmente podemos seguir el paso de su evolución, menos si se deja de leer o acudir a reuniones que nos muestren el avance de los múltiples tópicos que sufren cambios.

La lista, ya se mencionó, es larga, pero espero que lo fundamental haya quedado en las líneas precedentes.

Por todo lo anterior, no resta más que dar la más calurosa y sincera felicitación en este su día, a todos aquellos que tienen el orgullo de ser verdaderos profesionales Médicos. Vaya para todos ellos (Maestros, compañeros y amigos), un fuerte abrazo y mi más profundo reconocimiento por dedicarse a tan loable profesión.

Agrego algunas frases respecto a nuestra hermosa profesión:

• Los médicos no somos dioses, sólo somos herramientas de Dios.
• Dios regala la vida, los médicos están para salvarla y protegerla.
• El médico es simplemente una persona que recibe una nueva vida que Dios manda.
• La medicina, es la ciencia de la humanidad.
• La gente quiere a los médicos que quieren a la gente; antes de ser un buen médico, se una buena persona.
• La medicina es como las mujeres, te quitan todo el tiempo, pero cuando practicas en ellas te dejan maravillado.
• Yo que deseo ser médico preferiría antes amputar el odio, porque… ¿de qué sirve que la gente esté sana si se odia?
• La buena medicina es aquella que mejora el cuerpo y no asalta el bolsillo.