Mercurio y Argos

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La noche del 24 al 25 de diciembre de 1734 se producía el incendio del Real Alcázar de Madrid.

“Mercurio y Argos” (h. 1659) es la única obra salvada de las cuatro escenas mitológicas que había realizado Velázquez para el Salón de los Espejos del Alcázar de Madrid, el espacio más representativo del edificio. El asunto, tomado de la “Metamorfosis” de Ovidio, muestra el momento en que Mercurio; que había sido enviado por Júpiter para hacerse con la bella ninfa Io, convertida en vaca; ha dormido con su música al pastor Argos y se está acercando sigilosamente para acabar con él.

El estilo del cuadro responde a los últimos años de carrera del pintor. La disolución de los contornos, la agilidad de la pincelada y la extraordinaria capacidad de síntesis para sugerir vida, movimiento y emociones, son un ejemplo de la inteligencia y habilidad alcanzada por Velázquez.

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