Enrique Banchs

Enrique Banchs «La Urna». Jorge Luis Borges calificó a este libro como «obra impar en la poesía castellana».

Borges decía que, junto con Lope de Vega, había escrito los sonetos mas bellos de la len gua castellana.

Enrique Banchs nació en Buenos Aires el 8 de febrero de 1888, y murió en esta misma ciudad el 6 de junio de 1968. No hay hechos destacados en su biografía.

Entre los 19 y 23 años publicó sus cuatro únicos libros de poemas: Las Barcas (1907), El Libro de los Elogios (1908), El Cascabel del Halcón (1909), y La Urna (1911). Su fama de gran poeta de nuestras letras, en ellos sustentada, se acrecentó con los años, y hasta adquirió cierto carácter legendario, mientras el poeta no sólo se resistía a reeditar sus obras, sino que se mantenía en un silencio apenas interrumpido por la publicación de algunos esporádicos textos en verso y en prosa en diarios y revistas. Sin embargo, no se apartó de sus colegas ni de la vida literaria. Actuó en la Sociedad Argentina de Escritores, de la que fue presidente, y en la Academia Argentina de Letras. Ese silencio de tantos años es uno de los enigmas de la literatura nacional.

Por lo demás, Banchs fue funcionario público en el área de Educación y presidió en 1944 la Comisión de Control Cinematográfico.

Los conmovedores cien sonetos de La Urna, románticos, pesimistas, tiernos y melancólicos, pueden incluirse entre las mejores producciones de las letras argentinas.

LA URNA: “Libro de Enrique Banchs, publicado en 1911. La unidad de la forma poética elegida -el soneto-y del “temple” interior que la dicta, hace de La Urna el libro más armónico y perfecto de Banchs. Los sonetos van modulando con riquísimas variaciones dos sentimiento fundamentales: la soledad del enamorado y la soledad del hombre en el universo, que bien pueden resolverse en un único y gran sentimiento de soledad. Sin los efectismos sonoros ni las definiciones épicas de algunos poemas iniciales, la voz del poeta asume sus matices más diferenciados en los medios tonos afectivos, en la musicalidad sin énfasis, en el ritmo apenas acentuado, en la sutileza expresiva. Una gran variedad de técnicas de “desarrollo” del soneto habla del dominio instrumental de Banchs. La soledad se reitera en distintos planos.

Es con gran insistencia la soledad del enamorado desdeñado o solo que , nuevo Salicio, llora interminablemente su desamor. Pero es también la soledad del hombre entre los hombres, y en última instancia el desgajamiento del hombre caído y ciego que guarda en su memoria las músicas de otro reino:….con la inutilidad de un ciego miro/ y no comprendo nada más que al cielo… Se ha señalado en la poesía de Banchs la ausencia de Dios. En efecto, es una poesía de ausencia y melancolía, que no excluye cierta vaga esperanza de reintegración (Bien sé que espero en algo muy lejano…) acorde con el espiritualismo fundamental que el poeta en todo momento expresa. En ocasiones lo hace bajo pautas que lo asocian al evolucionismo finisecular (la ley renovante cambia toda/ materia en expresión espiritual…) y siempre en sentido de afirmación de los bienes espirituales del hombre…”

(Extractado de “Enciclopedia de la Literatura Argentina” de Editorial Sudamericana,1970)

Una pequeña muestra:
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Los ojos hacen algo mas que ver. Asimov

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Después de cientos de billones de años, pensó de súbito de sí mismo como Ames. No la combinación de ondas que a través de todo el universo era ahora el equivalente de Ames, sino el sonido en sí propio. Una clara memoria trajo las ondas sonoras que él no oyó ni pudo oír.

El nuevo proyecto había estado aguzando su memoria más allá de los más viejos eones. Allanó el vórtice energético que recubría la suma de su individualidad y las líneas de fuerza se extendieron más allá de las estrellas.

La señal de respuesta de Brock vino.

Con seguridad, pensó Ames, él podía hablar con Brock. Con seguridad podía él hablar con cualquiera.

Los modelos de energía enviados por Brock, comunicaron:

-¿Te acercas, Ames?

Naturalmente.

-¿Tomarías parte en la contienda?

-¡Sí! -Las líneas de fuerza de Ames se movieron irregularmente-. He pensado en una forma artística completamente nueva. Algo realmente insólito.

-¡Qué derroche de esfuerzo! ¿Cómo puedes creer que una nueva variante pueda ser  concebida tras doscientos  billones  de  años?  Nada  puede  haber que  sea nuevo.

Por un momento Brock quedó fuera de fase y comunícación, y Ames se apresuró en ajustar sus líneas de fuerza. Captó la dirección de los pensamientos de otros emanadores mientras lo hacía; captó la poderosa visión de la anchurosa galaxia contra el terciopelo de la nada, y las líneas de fuerza pulsada sin fin por multitudinaria vida energética y discurriendo entre las galaxias.

-Por favor, Brock -dijo Ames-, absorbe mis pensamientos. No los evites. He estado pensando en manipular la Materia. ¡Imagínate! Una sinfonía de Materia. ¿Por qué molestarse con Energía? Claro que nada hay de nuevo en la Energía. ¿Cómo podía ser de otro modo? ¿No nos enseña esto que debemos planificar la Materia?

¡La Materia!

Ames interpretó las vibraciones energéticas de Brock como un tinte de disgusto.

-¿Por qué no? -dijo-. Nosotros mismos fuimos Materia en otro tiempo, mucho tiempo~.. ¡Oh, quizás un trillón de años atrás! ¿Por qué no erigir objetos en un medio Material, o con formas abstractas, o… escucha, Brock… ¿por qué no construir una imitación nuestra en Materia, una Materia a nuestra imagen y semejanza, tal como solíamos ser?

-No recuerdo cómo fuimos -dijo Brock-. Nadie lo recuerda.

-Yo lo recuerdo -dijo Ames con ímpetu-. No he pensado sino en eso y estoy comenzando a recordar. Brock, déjame que te lo muestre. Dime si obro bien. Dímelo.

-No. Es ridículo. Es… repulsivo.

-Déjame intentarlo, Brock. Hemos sido amigos; desde los comienzos pulsamos juntos nuestra energía, desde el momento en que llegamos a ser lo que ahora somos. ¡Por favor, Brock!

-De acuerdo, pero rápido.

Ames no había sentido tal temblor a lo largo de sus líneas de fuerza desde…

¿Desde cuándo? Si lo intentaba ahora para Brock y obtenía fruto, se atrevería a manipular la Materia en presencia de la reunión de seres Energéticos que durante tanto tiempo esperaban algo nuevo.

La  Materia  permanecía  raía  entre  las  galaxias,  pero  Ames  la  reuniría,  la conjuntaría más allá de los años-luz, escogiendo los átomos, dotándola de consistencia y conformándola en sentido ovoide.

-¿No lo recuerdas, Brock? -preguntó suavemente-. ¿No era algo parecido? El vórtice de Brock tembló al entrar en fase.

-No me obligues a recordar. No recuerdo nada.

-Había una cúspide y ellos la llamaban cabeza. Lo recuerdo tan claramente como te lo digo ahora. -Esperé y luego continuó-: Mira, ¿recuerdas eso?

Sobre la cima del ovoide apareció la CABEZA.

-¿Qué es? -preguntó Brock.

-La palabra que designa la cabeza. Los símbolos que significan la palabra sonora. Dime qué recuerdas, Brock.

-Hay algo más -dijo Brock con dudas-, algo en medio. -Una forma abultada surgió.

-¡Sí! -dijo Ames-. ¡Es la nariz!- Y la palabra NARIZ apareció en su lugar-. Y también había ojos en otra parte. ~OJO IZQUIERDO… OJO DERECHO.

Ames contempló lo que había conformado, sus lineas de fuerza pulsando lentamente. ¿Estaba seguro de que era así?

-Boca -dijo  luego-, y mandíbula,  y nuez de  Adán, y clavículas. ¿Cómo si no podrían venir las palabras hasta mí? -Y todo esto apareció en la forma ovoide.

-No había pensado en estas cosas desde hace cientos de billones de años -dijo Brock-. ¿Por qué haces que las recuerde? ¿Por qué?

Ames permanecía sumido momentáneamente en sus pensamientos.

-Algo más. Órganos para oír. Algo para recoger los sonidos. ¡Oídos! ¿Dónde estaban? ¡No puedo recordar dónde estaban!

-¡déjalo estar! gritó Brock-. olvidare de los oídos y todo lo demás! ¡No recuerdes!

¿Qué hay de malo en recordar? -dijo Ames. desconcertado.

-El exterior no era rugoso y frío como eso, sino cálido y suave. las ojos respiraban ternura y estaban vivos y los labios de la boca temblaban y eran blandos sobre los míos.

-Las lineas de fuerza de Brock golpeaban y se agitaban, golpeaban y se agitaban.

¡la lamento! -dijo Ames. ¡la lamento!

-Me has recordado que en otro tiempo fui mujer y supe amar; esos ojos hacían algo mas que mirar y no había nadie que lo hiciera por mi..

Con violencia, ella añadió una porción de materia a la rugosa y áspera cabeza y dijo:

-Ahora, déjalos que lo hagan -y desapareció.

Y Ames vio y recordó que en otro tiempo, también, fue un hombre. La fuerza de su vórtice partió la cabeza en dos y se lanzó a través de las galaxias siguiendo huellas de la energía de Brock,, de vuelta a la infinita amenaza de la vida.

Y los ojos de la hendida cabeza de Materia todavía centelleaban con lo que Brock habia colocado allí en representación de las lagrimas.La cabeza de Materia hizo lo que los seres de energia ya no podian hacer y lloraron por toda la humanidad y por la fragil belleza de los cuerpos que otrora fueron, un trillón de años atrás.