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Lo que sabía el papa—-CRÍMENES SEXUALES DE LA RELIGIÓN CATÓLICA

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Published on 4 Mar 2012

Informe de CNN, Gary Tuchman (28 de septiembre)

Porque al callar las denuncias en contra de sus curas por abuso sexual y maltrato, el Vaticano ha cometido otra falta igual de grave: el encubrimiento de esos mismos actos criminales. La paradoja es que su temor al escándalo generó otro sin precedentes, uno que salpica al Papa, y gracias a CNN ahora la opinión pública lo conoce en detalle.

La investigación de Gary Tuchman titulada “Lo que el Papa sabía”, presentada por primera vez esta semana en CNN, relata una historia de infamias. Enfoca su atención en el Papa: su inacción ante curas pedófilos y su persecución a otros religiosos por desviarse de la línea oficial del Vaticano. El programa revela que el Papa ignoró las súplicas de víctimas y clérigos de expulsar a ciertos curas de la Iglesia, incluso aquéllos condenados por la justicia, y dilató medidas que habrían salvado a otros jóvenes de las atrocidades. Peor aún: el Papa protegió esos curas y los trasladó de las parroquias en donde habían hecho horrores, a otras en donde repitieron, impunes, vilezas infernales.

CNN señala que la oficina del entonces cardenal, Joseph Ratzinger, conocía las denuncias por abuso sexual contra Lawrence Murphy en Wisconsin. Durante 20 años este cura abusó y violó a 200 niños del Colegio St. John en la ciudad de Milwaukee, con un agravante: todos eran niños sordos. Es el caso de Terry Kohut, que contó su historia al aire y es el primero que demanda al Papa con nombre propio por su pasividad ante el ultraje. Víctimas y obispos le pidieron al cardenal castigar a Murphy y expulsarlo de la Iglesia. Ratzinger nunca lo hizo. Sólo lo trasladó a otra diócesis en donde cometió más delitos, y murió en 1998, aún con su vestidura de sacerdote católico.

El cardenal Ratzinger tampoco hizo nada en casos igual de graves. En Grafing, Alemania, el cura Peter Hollerman violó niños durante siete años y luego fue transferido a otra parroquia en donde hizo lo mismo. Aunque el Vaticano fue informado a tiempo del delito, Ratzinger autorizó el traslado, y CNN halló la orden firmada de su puño y letra.

Igual Steven Kiesle, cura condenado dos veces por pedofilia. Una década después de su primera condena, Kiesle seguía de sacerdote. Él mismo se quiso retirar de la Iglesia, pero Ratzinger se opuso —durante seis años—. Por su lado, el cura Alvin Campbell se declaró culpable de crímenes contra menores y pagó un condena de 14 años en la cárcel. Un obispo pidió que lo echaran de la Iglesia, pero Ratzinger se negó. ¿Por qué? Necesitaban el permiso del criminal para tramitar su expulsión.

Estos casos asombran por la inacción de Ratzinger. En cambio, ¿contra quién sí actuó y con virulencia? Contra sacerdotes como Thomas Reese, director de la revista America, por publicar artículos “polémicos”. Ratzinger fue tan feroz contra estos curas que lo apodaron El rottweiler de Dios, y castigó a docenas de ellos por desviarse de la línea oficial de Roma.

Esta tragedia tiene varios culpables, cada uno con su propia cuota de responsabilidad. Pero CNN revela que al papa Benedicto XVI, por el cargo que ocupó en ese tiempo, más lo que hizo o dejó de hacer para ayudar a niños indefensos, víctimas de curas voraces, le corresponde la cuota más importante.