Historias por vivir

Razón, estación o toda una vida.

Como el pan que dicen traen los niños al nacer, cada persona que conocemos, llega con un propósito debajo del brazo.

Y no suele ser fácil diferenciarlo o saber apreciarlo a primer golpe de vista. Ni siquiera en un segundo repaso o trascurridas varias primaveras. En algunos casos se huele desde el mismísimo principio, y en poco tiempo se confirman todas o gran parte de nuestras sospechas.  Mientras que, en otros casos, no se ve hasta que las evidencias hablan por sí solas o hasta que la leche es tremenda.

Que hay veces que no hay más ciego que el que no quiere ver, mientras que en otras, verlo claro, no es tan obvio ni resulta tan claro.

Que en ocasiones, simplemente se sabe. Se siente. Algo nos lo dice, sin saber muy bien el qué. Presentimos que esta vez sí, que…

Ver la entrada original 687 palabras más