HISTORIAS DE GATOS: HIENITA

BLOG DE THEMIS...

LA GATA VAGABUNDA

Llegó una noche cálida a la casa, ya el fin de año se avecinaba aunque faltaban aún unas cuantas semanas, era el cierre del ciclo escolar, ya todos se preparaba para la entrada a las vacaciones y en Uruguay el ¡tan esperado verano! donde el país va poquito a poco perdiendo el frenesí del año y llega diciembre el mes de los brindis y las fiestas, enero el mes de las licencias, febrero el mes del carnaval, el más largo del mundo y bueno hasta después de Semana de Turismo es como si el país se detuviera, salvo en las zonas de veraneo.

Hienita en ese momento sin nombre, pues era una gata vagabunda, de esa esquivas que no se dejaban tocar por nadie y salían huyendo apenas sentían demasiado cercano al humano, no había confianza con él ya que sabía que no todos recibían con gusto…

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Diez Pasos para una Lactancia Exitosa

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  1. Disponer de una política por escrito relativa a la lactancia materna que sistemáticamente se ponga en conocimiento de todo el personal de atención de la salud.
  2. Capacitar a todo el personal de salud de forma que esté en condiciones de poner en práctica esa política.
  3. Informar a todas las embarazadas de los beneficios que ofrece la lactancia materna y la forma de ponerla en práctica.
  4. Ayudar a las madres a iniciar la lactancia durante la media hora siguiente al alumbramiento.
  5. Mostrar a las madres cómo se debe dar de mamar al niño y cómo mantener la lactancia incluso si han de separarse de sus hijos.
  6. No dar a los recién nacidos más que la leche materna, sin ningún otro alimento o bebida, a no ser que estén médicamente indicados.
  7. Facilitar la cohabitación de las madres y los lactantes durante las 24 horas del día.
  8. Fomentar la lactancia materna a libre demanda.
  9. No dar a los niños alimentados al pecho chupadores o chupetes artificiales.
  10. Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia materna y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos a su salida del hospital o clínica.

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Café con conjeturas

Sobre los estudios acerca del café como paradigma del investigar y sus devaneos
Autor: Gonzalo Casino Fuente: IntraMed / Fundación Esteve
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=92776&uid=520577&fuente=inews

En 2017 se publicó más de un artículo científico diario sobre café y salud (421 en total, con el término coffee en el título). Cada año se publican más que el anterior, lo que indica que el interés por el tema no está agotado, y que las aproximaciones y preguntas científicas son incesantes. En todo este conjunto de investigaciones, escasean los ensayos clínicos (10 en 2017) y las revisiones (40 en 2017), y son moneda corriente los estudios observacionales, que analizan las posibles asociaciones entre el consumo de café y sus circunstancias (tipo de café, cantidad, genes implicados en el metabolismo de la cafeína, etc.) y una gran diversidad de problemas de salud. Con tanta ciencia sobre el café, podríamos pensar que ya sabemos mucho o que al menos tenemos respuesta a algunas preguntas elementales, pero esto no es así ni mucho menos.

El consumo de café es seguro, dentro de los límites de la moderación, y que su influencia en la salud es neutra o más bien positiva

La principal conclusión provisional es que el consumo de café es seguro, dentro de los límites de la moderación, y que su influencia en la salud es neutra o más bien positiva que negativa. Tan vaga y cautelosa apreciación se deriva de la constatación de que el consumo de café no se asocia con la mayoría de los problemas de salud estudiados o se asocia inversamente, es decir, presenta un ligero efecto beneficioso. En particular, se ha observado que entre los bebedores de café la mortalidad cardiovascular y por todas las causas es ligeramente menor que entre los no consumidores, como también es algo menor la incidencia de cáncer y diabetes, entre otras enfermedades. ¿Permiten afirmar estos resultados que el café previene las enfermedades crónicas y reduce la mortalidad? No, porque las asociaciones son tan débiles que hay más incertidumbre que certeza. Los estudios observacionales no aclaran, por ejemplo, si la gente tiene mejor salud porque toma más café o toma menos café por su deteriorado estado de salud.

El pasado 2 de julio se publicó un nuevo artículo en JAMA Internal Medicine (https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2686145?guestAccessKey=3d3b15d7-72d2-4720-b31d-7b5df1070d67) que ilustra muy bien lo que se va sabiendo y lo que queda por saber, y de paso cómo avanza la ciencia. Este estudio apoya la idea general de que el consumo de café se relaciona con una menor mortalidad, a la vez que añade nuevos datos que sugieren que el tipo de café consumido (instantáneo, molido e incluso descafeinado) es indiferente y que tampoco parecen influir los genes que metabolizan la cafeína de forma más rápida o lenta. Si el café con cafeína y el descafeinado parecen tener similares efectos sobre la mortalidad y la salud, ¿cuáles de los 800 componentes volátiles que tiene el café podrían tener alguna incidencia?

Son muchas las preguntas que flotan en los vapores de un café. Si esta bebida, tal y como parece, puede tener algún efecto beneficioso, ¿deberíamos empezar a consumirlo por motivos de salud?, y ¿deberían los médicos recomendar su consumo para prevenir enfermedades? En ambos casos, la respuesta, por ahora, es un no rotundo. La confianza en los resultados de la investigación sobre los efectos beneficiosos del café, en su gran mayoría derivados de estudios observaciones, es baja o muy baja. La mejor manera de tener respuestas más seguras es realizar ensayos clínicos, pero estas investigaciones son muy complejas, largas y costosas. El ramillete de preguntas sobre café y salud es tan florido, que no queda más remedio que derrochar imaginación para resolverlas. Interesaría saber, por ejemplo, por qué se empieza a beber café y por qué se deja de consumir. Por lo demás, el caso del café no es excepcional en ciencia, sino más bien un modelo del quehacer investigador. Los científicos tienen aquí tajo para rato y, mientras siguen conjeturando e investigando, cada día se beben en todo el mundo 2.250 millones de tazas de café.