La noche de San Juan

Coca de Sant Joan
Un joven salta una hoguera en la playa de la Malvarrosa de Valencia, en la Noche de San Juan de 2016. MANUEL BRUQUE (EFE)
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¿Cuál es su origen?

Como ocurre con muchas fiestas actuales, la noche de San Juan tiene raíces paganas. Es una celebración cuyo origen se remonta a la noche de los tiempos. Coincidiendo con el solsticio de verano en el hemisferio norte de la tierra, cuando los días son más largos y la claridad se impone a la luz, nuestros antepasados, muy ligados a la tierra y al ciclo de las cosechas, encendían hogueras para fortalecer aún más al sol, pues a partir de estas fechas, invariablemente, los días irían declinando y acortándose hasta el siguiente solsticio, el de invierno. La festividad se cristianizó y acabó unida a la conmemoración del nacimiento de San Juan Bautista, que según la Biblia vino al mundo un 24 de junio.

¿Cuándo se celebra?

Mayoritariamente, la Noche de San Juan (Sant Joan en catalán y San Xoan en gallego) se celebra la noche anterior a la efeméride cristiana, esto es, el día 23 de junio, aunque muchas localidades han llevado la festividad a la noche del 24 e incluso, en menor medida, a la del 25 de junio. En Alicante, donde las Hogueras de San Juan tienen 89 años de historia y son fiestas de interés turístico internacional, la Nit del Foc (noche del fuego) o Nit de la Cremà, en la que arden decenas de coloridos monumentos confeccionados con figuras de cartón y madera, tiene lugar a partir de las 0.00 horas del 24.

La noche de San Juan, ¿qué se celebra?

Noche de San Juan 2016.  FOTO: TANIA CASTRO

¿Cómo se celebra?

En media España la Noche de San Juan es sinónimo de fuego y de agua, de leyenda y tradición. En la antigüedad, la gente común solía encender grandes hogueras para quemar ropa y enseres inservibles en lo que pretendía ser un acto de purificación y catarsis. Esa misma costumbre inspiró las Fallas de Valencia, que se celebran entre el 15 y el 19 de marzo, coincidiendo con el equinocio de primavera, cuando se dice adiós al invierno.

En la actualidad se siguen encendiendo hogueras con madera y restos de leña en toda la geografía española. En todo el arco mediterráneo (Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia, principalmente), esos fuegos arden a la orilla del mar. La tradición dice que hay que saltar por encima de ellos un número impar de veces, siete o nueve, para atraer la buena suerte. Hay rituales y sortilegios asociados a esta noche, siempre envuelta en un aura de magia y misticismo, para todos los gustos. Hay quien dice que si lanzas una trenza hecha con flores a la persona a la que amas, justo al brincar por encima de las llamas, y ella la recoge antes de caer al suelo, habrá felicidad y un futuro prometedor para la pareja.

El agua es el otro elemento característico de la festividad, agua que simboliza la pureza y la fertilidad, un nuevo renacer que recuerda al bautismo cristiano que San Juan comenzó a practicar hace dos mil años en el río Jordán. La tradición otorga al baño en el mar durante estas horas un gran poder telúrico. Hay quien se mete desnudo en el agua, de espaldas y mirando hacia la luna, para sumergirse repetidamente, y quien salta un número determinado de veces las olas para aumentar la fertilidad o desprenderse de las energías negativas.

Otras leyendas, en cambio, aconsejan lavarse la carga con agua de manantial a medianoche para conservarse joven y sano todo el año. Multitud de variopintos rituales se añaden según los lugares a los clásicos del fuego y el baño. Algunos de ellos consisten en el encendido de velas o el enterramiento de las cenizas de un mensaje escrito y otros están relacionados con la preparación de cocciones e infusiones de plantas aromáticas o medicinales como la hierbabuena, el muérdago, la lavanda o la verbena.

¿Dónde disfrutar de una noche mágica?

En Galicia, a la noche del 23 al 24 de junio se la denomina también como Noite Meiga, por la intensa actividad que desarrollan en esas horas las brujas y la lucha sin cuartel que se desata entre las luces y las sombras, entre el bien y el mal. De ahí que se enciendan hogueras por todo el territorio gallego, fundamentalmente en las playas de localidades como Arteixo, A Coruña o Vigo, y se aprovechen los rescoldos para asar unas sardinas en una jornada marcada por las supersticiones que debe acabar con una buena queimada.

En Cataluña, muchos municipios celebran verbenas con bailes y fuegos pirotécnicos y las lumbres arden en muchos puntos del litoral del área metropolitana de Barcelona como Sant Joan, Nontgat, Prat o Mar Bella. En esta ocasión se celebra el quincuagésimo aniversario de la llamada Llama del Canigó, la antorcha que hermana a todos los territorios de habla catalana y que recibió el alcalde de la ciudad condal José María de Porcioles en 1967, en plena dictadura.

En Valencia, durante la noche del 23 de junio, miles de personas se concentran en grupos de amigos o familiares en la playa de la Malvarrosa o en otras como las de Alboraia o El Perelló, donde arderán restos de palés y leña que servirán también para asar sardinas, embutidos y, en algún caso, cocinar las tradicionales paellas.

Mención aparte merece Alicante, que celebra estos días, entre el 20 y el 24 de junio, sus fiestas grandes, las Hogueras de San Juan, declaradas bien de interés turístico internacional. La ciudad tiene plantados más de 200 monumentos de cartón piedra con una temática satírica que arderán la noche del 24. La del 23 es más una noche de fiesta, la más importante y multitudinaria del calendario festero. Las verbenas en las barracas y racós de los distintos distritos cobran protagonismo en unas calles que pueden llegar a acoger a un millón de personas.

No obstante, muchos alicantinos optan también por acercarse esta noche a las playas de El Postiguet, San Juan o Urbanova para encender y saltar fuegos alimentados por maderas y objetos viejos. Los manjares típicos de esta tierra en estas fechas son la coca amb tonyina (una tarta salada hecha a base de cebolla, atún y piñones) y las bacores (brevas).

En Andalucía, la celebración es muy similar. En Mojácar (Almería) se celebra una gran sardinada popular, mientras que Cádiz acoge la tradicional Fiesta de los Juanillos, en la que se queman unos muñecos de trapo que representan a personajes conocidos o hechos de actualidad en el último año para dar la bienvenida al verano.