Al fin, aprender.

Me gustaría poder aprender a volar juntos,
a través de los juncos.
Ningunx ejerciendo de guía.
Sin discípulos,
ni cúpulas,
ni representantes.

Ser librepensamiento.
La anécdota graciosa
en la aventura de tu diario.

La hoja del árbol que cae en sus raíces
y se transforma en compost.
Tú, el agua que filtra
y transporta nutrientes.

Tus ojos son destellos de luz
que emanan un radiante amor.
Iris que desborda miel,
dulce conjugar de tu pestañear.
Desearía,
encontrarme contigo, en tus pupilas.
Fundirnos como velas prendidas
en un abrazo sin final.

Aceptar qué, como la luna,
cada día seremos una versión distinta de nostrxs mismxs.
Sin temor al error
puesto que de él, más se aprende.
Seguiremos ensayando,
y aunque el resultado haya sido:
seguir errando,
lo seguiremos intentando
hasta obtener el resultado
que nosotrxs deseamos.
Procurando amor y respeto,
transitando con el polvo
que transcurre a través del tiempo y…

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