Frases de escritores suicidas

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1. Ángel Ganivet (1865-1898).

Es considerado por algunos autores un precursor de la generación del 98 y por otros, un miembro de pleno derecho de esta.

Este escritor español se lanzó al Mar del Norte, junto al puerto de Riga, fue rescatado por un barco pero, según sus salvadores, cuando se despistaron volvió a tirarse de nuevo, logrando esta vez su objetivo.

Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.”
“El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia.”

 2. Virginia Woolf (1882-1941).

La escritora londinense sufría de un trastorno de doble personalidad y por el temor a volverse loca, decidió quitarse la vida. Se llenó los bolsillos de piedras y se ahogó en el río Ouse.

“La vida es un sueño, el despertar es lo que nos mata.”
“No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.” 
“Yo me aventuraría a pensar el que Anon (anónimo), quien escribiera tantos poemas sin firmarlos, fue a menudo una mujer. “

3. Horacio Quiroga (1878-1937).

El dramaturgo uruguayo, se bebió un vaso de cianuro en el Hospital de Clínicas de la ciudad de Buenos Aires a los 58 años de edad, tras enterarse de que padecía de cáncer de próstata.

“Culpar a los otros, que es patrimonio específico de los corazones inferiores.”
“No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino”. 

4. Alfonsina Storni (1892-1938).

Poetisa y escritora argentina modernista. El 23 de octubre viajó a Mar del Plata y hacia la una de la madrugada de un martes, Alfonsina abandonó su habitación y ssuicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar. . Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poetisa de América». Se despidió escribiendo a su hijo “suéñame, que me hace falta”.

“Las primaveras al marcharse dejan las lloviznas de otoño preparadas…Pequeña, ve despacio, mucho juicio, no te quemen tus llamas.”
“Oh, muerte, yo te amo, pero te adoro, vida… Cuando vaya en mi caja para siempre dormida, haz que por vez postrera penetren mis pupilas el sol de primavera.”

5. Jacques Rigaut (1898- 1929).

El poeta dadaísta francés escribió una obra titulada La Agencia General del Suicidio (AGS). Con este mismo nombre fundó una sociedad real, en la que aleccionaba sobre maneras de matarse; de hecho, llegó a ofrecer a los indigentes 5 francos por ahorcarse. A pocos sorprendió cuando se metió un tiro entre pecho y espalda un 6 de noviembre de 1929, perfectamente instalado entre almohadas que evitaron que el impacto moviera su cuerpo. Era todo un profesional.

“Mi libro de cabecera es un revólver” y quizá alguna vez “al acostarme, en vez de apretar el interruptor de la luz, distraído, me equivoco y aprieto el gatillo.”

6. Ernest Hemingway(1899-1961).

El escritor y periodista estadounidense, se disparó a sí mismo con una escopeta el 2 de julio de 1961 . Dada la ausencia de una nota de suicidio y el ángulo del disparo, es difícil determinar si realmente su muerte fue autoinfligida o si fue un accidente. Se presume que una posible causa fue la enfermedad de Alzheimer que se le fue diagnosticada poco antes, así como su marcado carácter depresivo y su alcoholismo.

“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad.”

“La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre.”
“Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.”

7. Sylvia Plath (1932-1963).

La famosa poetisa estadounidense se quitó la vida a los 30 años, un 11 de febrero de 1963. Habiendo sellado las puertas del cuarto de sus pequeños Frieda Y Nicholas con sumo cuidado y dejando al lado de sus dos pequeños, sus vasos de leche, abrió la llave de gas y metió la cabeza en el horno, tomó todas las precauciones para que el escape de gas no dañara a sus hijos. Estaba enferma y se estaba separando.
Aunque durante mucho tiempo se consideró que sus repetidas depresiones e intentos de suicidio se debieron a la muerte de su padre cuando ella contaba con nueve años, hoy se cree que padecía trastorno bipolar.

“Prefiero a los médicos, a los abogados, a las parteras… A cualquier cosa antes que a los escritores, son la cosa más narcisista que existe.”
“Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.