What are white dwarfs?

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Some curiosities about white dwarfs, a stellar corpse and the future of the sun.

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Where a star ends up at the end of its life depends on the mass it was born with. Stars that have a lot of mass may end their lives as black holes or neutron stars.

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A white dwarf is what stars like the Sun become after they have exhausted their nuclear fuel. Near the end of its nuclear burning stage, this type of star expels most of its outer material, creating a planetary nebula.

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In 5.4 billion years from now, the Sun will enter what is known as the Red Giant phase of its evolution. This will begin once all hydrogen is exhausted in the core and the inert helium ash that has built up there becomes unstable and collapses under its own weight. This will cause the core to heat up and get denser, causing the Sun to grow in size.

It is calculated that the expanding Sun will grow large enough to encompass the orbit’s of Mercury, Venus, and maybe even Earth.

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A typical white dwarf is about as massive as the Sun, yet only slightly bigger than the Earth. This makes white dwarfs one of the densest forms of matter, surpassed only by neutron stars and black holes.

The gravity on the surface of a white dwarf is 350,000 times that of gravity on Earth.

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White dwarfs reach this incredible density because they are so collapsed that their electrons are smashed together, forming what is called “degenerate matter.” This means that a more massive white dwarf has a smaller radius than its less massive counterpart. Burning stars balance the inward push of gravity with the outward push from fusion, but in a white dwarf, electrons must squeeze tightly together to create that outward-pressing force. As such, having shed much of its mass during the red giant phase, no white dwarf can exceed 1.4 times the mass of the sun.

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While many white dwarfs fade away into relative obscurity, eventually radiating away all of their energy and becoming a black dwarf, those that have companions may suffer a different fate.

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If the white dwarf is part of a binary system, it may be able to pull material from its companion onto its surface. Increasing the mass can have some interesting results.

One possibility is that adding more mass to the white dwarf could cause it to collapse into a much denser neutron star.

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A far more explosive result is the Type 1a supernova. As the white dwarf pulls material from a companion star, the temperature increases, eventually triggering a runaway reaction that detonates in a violent supernova that destroys the white dwarf. This process is known as a single-degenerate model of a Type 1a supernova.

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If the companion is another white dwarf instead of an active star, the two stellar corpses merge together to kick off the fireworks. This process is known as a double-degenerate model of a Type 1a supernova.

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At other times, the white dwarf may pull just enough material from its companion to briefly ignite in a nova, a far smaller explosion. Because the white dwarf remains intact, it can repeat the process several times when it reaches the critical point, briefly breathing life back into the dying star over and over again.

 

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La industria tabacalera conocía las claves científicas de la adicción

Un análisis de archivos secretos revela que la empresa era conocedora de los factores psicológicos, sociales y ambientales asociados al tabaquismo, y les otorgaba tanta importancia como a la nicotina
Agencia SINC, España
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=92450&uid=520577&fuente=inews

La industria tabacalera es consciente desde 1960 de la adicción que la nicotina provoca en el consumidor. Sin embargo, no fue hasta el año 2000, tras décadas de negación pública, cuando la compañía Philip Morris admitió que esta sustancia es uno de los principales factores causantes de la dependencia de los fumadores, tal y como alertaban las autoridades sanitarias. Sin embargo, la empresa poseía mucha más información científica sobre el complejo fenómeno de la adicción al tabaco y supo cómo aprovecharla.

Según un nuevo estudio publicado esta semana en PLOS Medicine, a partir del año 2000 la compañía comenzó a promocionar productos bajos en nicotina. Simultáneamente, también creó campañas de publicidad y políticas que alentaban a comenzar o a seguir fumando. Y lo hizo porque conocía bien las demás claves de la dependencia al cigarrillo.

El cambio de Philip Morris fue debido a presiones públicas y legales, no porque tuviera nuevos datos sobre la nicotina

Así lo han demostrado Jesse Elias, Yogi Hendlin y Pamela Ling, investigadores de la Universidad de California (EE UU) y autores del estudio, a través del análisis de parte de los documentos secretos de la industria tabacalera a los que han tenido acceso como resultado de un pleito contra esta.

Los tres autores querían saber qué datos conocía Philip Morris sobre la dependencia al tabaco antes y después de admitir públicamente los efectos de la nicotina.

Los científicos comprobaron que la compañía continuó estudiando sobre el tema durante la década de los 2000 con el objetivo de desarrollar productos bajos en nicotina, supuestamente más seguros. Pero, además, descubrieron que los modelos de adicción que la empresa tuvo en cuenta desde mediados de 1990 hasta al menos 2006 también consideraban los factores psicológicos, sociales y ambientales, de vital importancia en la adicción a los cigarrillos. Es más, les otorgaba la misma relevancia que a la nicotina.

Los autores reconocen que, debido a la naturaleza fragmentada e incompleta del archivo investigado, es posible que se hayan perdido algunos documentos relevantes.

La reducción del tabaquismo requiere políticas que abarquen la publicidad, el empaquetado, los impuestos y las restricciones

“Hemos llegado a la conclusión de que el cambio que mostró Philip Morris, de negar a asumir el efecto adictivo de la nicotina, fue impulsado por presiones públicas y legales, no por un cambio sustancial en el conocimiento científico que la industria tenía sobre el tema”, explican los investigadores en su estudio.

La reducción del tabaquismo requiere de políticas que abarquen todos los factores involucrados en la adicción, señalan los investigadores. Entre sus demandas se encuentran la disminución de publicidad, el empaquetado genérico, los impuestos al tabaco y las restricciones generalizadas de no fumar.

Según el estudio, hasta la fecha estas políticas han tratado la adicción de manera más efectiva que las soluciones individualizadas, incluso mejor que la farmacoterapia. Por ejemplo, es mucho más probable que sea la publicidad lo que incida sobre los miembros marginados de la sociedad, muchos de los cuales son fumadores, que las intervenciones y soluciones médicas, ya que tienen menor acceso a ellas.

“Nuestro análisis sugiere que el cambio estratégico de Philip Morris es un intento oportunista de mantener las ganancias futuras y capitalizar la reducción del daño del tabaco”, concluyen los expertos.


Referencia bibliográfica

Elias, Jesse; Hale Hendin, Yogi; Ling, Pamela M. Public versus internal conceptions of addiction: An analysis of internal Philip Morris documents. PLOS Medicine, 1 de mayo de 2018. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1002562

Ramón López Velarde

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Ramón Modesto López Velarde Berumen (Jerez, Zacatecas, 15 de junio de 1888- Ciudad de México, 19 de junio de 1921) fue un poeta mexicano. Su obra suele encuadrarse en el modernismo literario. En México alcanzó una gran fama, y llegó a ser considerado el poeta nacional.

La psicología de la toma de decisiones clínicas

El problema clave es la suposición actual de que los médicos y los pacientes son, en general, tomadores de decisiones racionales
Autor: Jerry Avorn, M.D. Fuente: New England Journal of Medicine 2018; 378:689-691 / DOI: 10.1056/NEJMp1714987 The Psychology of Clinical Decision Making — Implications for Medication Use

Hace cien años, Albert Einstein dio vuelta la física con su teoría general de la relatividad, revelando que el mundo directo que Newton había descrito era alucinantemente más complejo.

En octubre de 2017, el Premio Nobel de Física fue otorgado a científicos cuyos elegantes experimentos sobre ondas gravitacionales demostraron que Einstein había tenido razón. En una semana, el Premio Nobel de Economía fue otorgado a Richard Thaler por un salto conceptual comparable, lo que demuestra que nuestro modelo de decisiones humanas, una vez ordenado, es demasiado simple para explicar la realidad.

Al igual que los esfuerzos anteriores de los economistas del comportamiento como Amos Tversky y Daniel Kahneman, el trabajo de Thaler explicó que las personas a menudo no toman decisiones actuando como los equilibradores racionales del riesgo y la recompensa asumidos por la economía clásica. Ese trabajo, junto con las ideas de académicos de toma de decisiones más orientados de forma convencional, tiene profundas implicaciones para la medicina.

La física moderna aceptó y se basó en las implicaciones del trabajo de Einstein, y la economía contemporánea está lidiando con la aplicación de las perspectivas de Thaler y sus colegas. Pero la mayoría de la medicina aún no ha integrado las implicaciones de la investigación actual en la toma de decisiones, aunque la práctica clínica se trata de tomar las decisiones correctas.

Estamos influenciados por preferencias aparentemente irracionales al tomar decisiones

El problema clave es la suposición actual de que los médicos y los pacientes son, en general, tomadores de decisiones racionales. En realidad, todos estamos influenciados por preferencias aparentemente irracionales al tomar decisiones sobre la recompensa, el riesgo, el tiempo y las compensaciones, que son bastante diferentes de lo que se predeciría mediante cálculos cuantitativos.

Aunque los médicos a veces nos resistimos al silogismo, si todos los seres humanos son propensos a la toma de decisiones irracionales, y todos los médicos son humanos, estas ideas deben tener implicaciones importantes para el cuidado del paciente y la política de salud.

Ha habido algunas aplicaciones innovadoras aisladas de esa comprensión en medicina, pero a pesar de un número creciente de publicaciones sobre la psicología de la toma de decisiones, la mayoría de la atención médica, al pie de cama del enfermo y a nivel de sistemas, sigue basándose en una comprensión de un “actor racional” acerca de cómo tomamos decisiones.

Las decisiones que tomamos sobre los medicamentos con receta brindan un ejemplo de cuánto más podría avanzar la medicina al aprovecharse de una comprensión más matizada de la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre, una descripción que podría definir la profesión misma.

Persistimos en suponer que los médicos pueden obtener información exhaustiva sobre el valor comparativo (clínico y económico) de las opciones de fármacos alternativos para una afección dada, asimilar y evaluar todos los hallazgos, y sintetizarlos para tomar las mejores decisiones farmacológicas para nuestros pacientes.

Dejando de lado el problema de acceso -la investigación de efectividad comparativa necesaria a menudo no existe- los datos reales de utilización de drogas dejan en claro que las elecciones de prescripción en el mundo real se basan en gran medida en varios sesgos “irracionales”, muchos de los cuales han sido descritos por economistas del comportamiento y otros teóricos de la decisión.

Nuestras creencias están moldeadas por experiencias recientes mucho más que por eventos remotos

Por ejemplo, estamos influenciados desproporcionadamente por la información más destacada y digerible, en lugar de una visión general integrada de todos los datos. Este hecho ayuda a explicar el poder de los materiales promocionales farmacéuticos simplistas, a menudo entregados en nuestros consultorios junto con un delicioso almuerzo.

También nos mueve la perspectiva de daños o pérdidas más que por la de los beneficios o ganancias de tamaño idéntico. Por lo tanto, la baja probabilidad de causar una hemorragia intracerebral mediante la prescripción de un anticoagulante para un paciente con fibrilación auricular puede influir en la práctica más que la oportunidad de prevenir muchos más accidentes cerebrovasculares isquémicos con dichos medicamentos.

Nuestras creencias están moldeadas por experiencias recientes mucho más que por eventos remotos (“sesgo del último caso”). Y, a menudo, sobreestimamoslas probabilidades pequeñas (como los riesgos de drogas poco comunes) en comparación con las grandes (como los beneficios de los medicamentos) por la misma razón que muchas personas temen morir en un accidente aéreo más que en un accidente automovilístico, aunque este último sea mucho más probable.

Se han desarrollado varios enfoques que reconocen estos defectos humanos y los abordan de frente. El “detailing académico” es una forma de divulgación educativa en la que los educadores especialmente capacitados se reúnen con médicos en sus propias oficinas para discutir interactivamente la comprensión del médico de una situación particular de uso de medicamentos, teniendo en cuenta los propios sesgos y déficit de datos del prescriptor, con el objetivo de trasladar al médico a más opciones de fármacos basadas en la evidencia.

Dicha transferencia de información tampoco puede lograrse mediante la difusión unidireccional de directrices y copias de las guías de práctica clínica, independientemente de si se trata de datos, o aplicando el teléfono para requisitos de autorización. Este enfoque ha sido documentado en ensayos aleatorizados para mejorar efectivamente las opciones de prescripción.

Un “empujón” es la estrategia de hacer de una alternativa la preferida o la opción predeterminada cuando existen varias alternativas

Algunos preceptos centrales de la economía del comportamiento se han introducido en la atención médica como el rediseño de la “arquitectura de la elección” mediante el uso del concepto del “empujón”. Un término acuñado por Thaler y Sunstein, un empujón es la estrategia de hacer de una alternativa la preferida o la opción predeterminada cuando existen varias alternativas.

Este enfoque se puede automatizar y, por lo tanto, es altamente escalable. Los ejemplos incluyen indicaciones en los sistemas de pedidos que ofrecen el mejor medicamento de una clase como la selección predeterminada o presentan una dosis preferida para un determinado medicamento en función de la edad o la función renal del paciente. Pero al igual que con otras ayudas automatizadas de decisión, el uso incauto de este método puede introducir daños y beneficios.

Ir más allá del modelo simplista del “actor racional” también puede ser útil para mejorar las elecciones de uso de medicamentos hechas por los pacientes, al abordar el enorme problema de la falta de adherencia.

Décadas de rigurosos ensayos aleatorios han demostrado la eficacia de medicamentos seguros y bien tolerados, como las estatinas para prevenir los eventos cardiovasculares, pero la mayoría de las aseguradoras imponen requisitos de copago que crean un desincentivo económico para su uso. Un ensayo aleatorizado simplemente eliminó los copagos de los medicamentos cardíacos clínicamente útiles para los pacientes que habían tenido un infarto de miocardio, lo que mejoró las tasas de renovación de la medicación y redujo la incidencia de eventos cardiovasculares posteriores.

Existen, por supuesto, muchos aspectos de la atención médica para los cuales las perspectivas sobre la psicología de la toma de decisiones serán menos aplicables. Los tipos de intervenciones descritas aquí no pueden abordar decisiones problemáticas que están influenciadas por la economía, como el uso excesivo o subutilizado de agentes estimuladores de la eritropoyesis por los centros de diálisis debido a incentivos de pago o elecciones cuestionables de quimioterapia en la zona gris que pueden impulsar los ingresos de oncólogos e instituciones que dependen de tales tratamientos para su éxito económico. Como señaló una vez Upton Sinclair, es difícil lograr que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda.

Pero para una gran variedad de otras decisiones clínicas económicamente neutras sobre las opciones terapéuticas, las perspectivas cada vez más importantes de la economía del comportamiento y la psicología de la toma de decisiones pueden ayudarnos a mejorar los resultados de la atención médica y a contener sus costos.

Las ciencias naturales han adoptado con éxito nuevos modos de comprensión en física, química y biología y se han construido sobre esas nuevas bases para avanzar. Los cambios de paradigma similares han sido más un desafío para los políticos, como se refleja en su dificultad para integrar los conocimientos de la economía y la psicología en las aplicaciones cotidianas.

La práctica médica, como un híbrido entre la ciencia y las ciencias sociales, podría beneficiarse al aprender del trabajo del Nobel de economía más reciente y de otros investigadores del comportamiento, incluso si este trabajo parece remoto de las ciencias que estamos acostumbrados a estudiar.

Comprender y abordar los pliegues y giros inesperados en la toma de decisiones humanas podría producir mejoras en la atención análogas a las basadas en la comprensión y el tratamiento de los pliegues y giros inesperados en el ADN de nuestros pacientes.

Consumo de alcohol y riesgo

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Los límites superiores del consumo de alcohol pueden no ser lo suficientemente bajas
Fuente: The Lancet Risk thresholds for alcohol consumption: combined analysis of individual-participant data for 599?912 current drinkers in 83 prospective studies
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=92395&uid=520577&fuente=inews

Las pautas actuales de los EE. UU. Sobre los límites superiores del consumo de alcohol pueden no ser lo suficientemente bajas, sugiere un estudio en The Lancet.

Los investigadores combinaron datos de 83 estudios prospectivos en 600,000 bebedores actuales sin enfermedad cardiovascular de referencia. Durante una mediana de seguimiento de 7,5 años, aproximadamente el 7% de los participantes murió y el 7% experimentó su primer evento de ECV.

Tanto para hombres como para mujeres, consumir 100 gramos de alcohol (o alrededor de 7 porciones) o menos por semana se asoció con la menor mortalidad por todas las causas.

En los EE. UU., Esto es aproximadamente la mitad del límite superior recomendado para los hombres y equivalente al límite recomendado para las mujeres. Los hombres y mujeres que excedieron los límites recomendados por los EE. UU. Tuvieron expectativas de vida más cortas de 2.7 años y 1.3 años, respectivamente, a la edad de 40 años.

La ingesta más alta se asoció con un riesgo elevado para la mayoría de los resultados cardiovasculares, excepto el infarto de miocardio.

Hallazgos

En los 599 912 bebedores actuales incluidos en el análisis, registramos 40 310 muertes y 39 018 eventos de enfermedad cardiovascular incidente durante 5 · 4 millones de años-persona de seguimiento. Para la mortalidad por cualquier causa, registramos una asociación positiva y curvilínea con el nivel de consumo de alcohol, con un riesgo de mortalidad mínimo de alrededor de 100 g por semana.

El consumo de alcohol se asoció linealmente de forma aproximada con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular (FC por 100 g por semana, mayor consumo 1 · 14, IC 95%, 1 · 10-1 · 17), enfermedad coronaria excluyendo infarto de miocardio (1 · 06, 1 · 00-1 · 11), insuficiencia cardíaca (1 · 09, 1 · 03-1 · 15), enfermedad hipertensiva mortal (1 · 24, 1 · 15-1 · 33); y aneurisma aórtico fatal (1 · 15, 1 · 03-1 · 28). Por el contrario, el aumento del consumo de alcohol se asoció log-linealmente con un menor riesgo de infarto de miocardio (HR 0 · 94, 0 · 91-0 · 97).

En comparación con aquellos que informaron haber bebido> 0-=100 g por semana, aquellos que informaron haber bebido> 100-=200 g por semana,> 200-=350 g por semana o> 350 g por semana tenían una esperanza de vida menor a la edad 40 años de aproximadamente 6 meses, 1-2 años o 4-5 años, respectivamente.
Interpretación

En los consumidores actuales de alcohol en los países de altos ingresos, el umbral de menor riesgo de mortalidad por todas las causas fue de aproximadamente 100 g / semana.

Para los subtipos de enfermedades cardiovasculares distintas del infarto de miocardio, no hubo umbrales de riesgo claros por debajo de los cuales el consumo menor de alcohol dejó de estar asociado con un menor riesgo de enfermedad. Estos límites de soporte de datos para el consumo de alcohol son más bajos que los recomendados en la mayoría de las pautas actuales.

Los comentaristas concluyen: “Los niveles de consumo recomendado en este estudio sin duda serán descritos como inverosímiles e impracticables por la industria del alcohol y otros opositores a las advertencias de salud pública sobre el alcohol. No obstante, los hallazgos deberían difundirse ampliamente y deberían provocar público informado y debate profesional “.