Universidad Privada de Estudios Chuperiores

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Nombre : MAESTRÍA EN INGENIERÍA ETÍLICA
Condición : Gratuito
Programa : Intensivo
Duración : 6 Trimestres

PLAN DE ESTUDIOS

PRIMER TRIMESTRE

1. Orígenes de las parrandas
2. El alcohol y su función como lubricante social
3. Introducción a la Jarra y el vaso
4. Matemáticas financieras del bebedor (como evitar pagar bebidas demás, como cobrar vueltos “olvidados” a los meseros, como calcular propinas y otros)

SEGUNDO TRIMESTRE

1. Tragonometría I
2. El alcohol como sustituto del Psiquiatra
3. Discusión I
4. Bebidas en la playa I
5. Introducción al manejo del Tequila
6. Comidas y canciones que no combinan con el alcohol

TERCER TRIMESTRE

1. Tragonometría II
2. Importancia del ron en la toma de decisiones
3. Logística y ubicación del trago
4. Consecuencias de conducir bajo efectos del alcohol (como evitar que te pongan multa)
5. Relatividad de la belleza de la mujer según el nivel del alcohol (y como recordar que la mujer que te gusta está tomando a tu lado)
6. Teorías del bebesolismo

CUARTO TRIMESTRE

1. Cruda I
2. El alcohol como complemento de celebraciones (Tipos de alcohol según celebraciones)
3. Como controlar a un borracho
4. Amigos, casi-hermanos y compadres: diferencias básicas
5. Licores clandestinos: mitos o realidad
6. Jurisdicción del borracho
7. Técnicas avanzadas de ocultar el tufo (como hablar e inhalar al mismo tiempo)

QUINTO TRIMESTRE

1. Excusas Familiares básicas (optativo)
2. El alcohol como mecanismo de escape
3. La comunicación: herramienta importante en la parranda
4. Consecuencias de beber fiado
5. Open bar
6. Tragos de hombres y mujeres
7. Sentimientos de Culpa I, como controlarlos

SEXTO TRIMESTRE

1. Excusas laborales avanzadas
2. Ética profesional del bebedor
3. Sentimientos de culpa II, como eliminarlos
4. Cruda II: tratamiento para las crudas agudas
5. Llamadas telefónicas a ex : ventajas y desventajas
6. Técnicas de vocalización básicas para el Karaoke (optativo)
7. ¿Son Anónimos los alcohólicos?
8. Trabajos Grupales (Prácticas de campo, visitas dirigidas a bares y cantinas)

Destacados Docentes y Rectores como: Johnny Walker y Jack Daniels
Incluye material didáctico y de apoyo en algunos cursos…
Periódicamente se llevará a cabo actividades deportivas de relajamiento tales como: Barra fija, cien litros libres, levantamiento del tarro, High-ball de playa y otras más.

NOTA: REENVÍA LA INFORMACIÓN, POR LO MENOS A CINCO BORRACHOS (PROBABLEMENTE TE LO AGRADECERÁN)

El rapto de Proserpina: Bernini

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(Nápoles, 1598-Roma, 1680) Escultor, arquitecto y pintor italiano. Bernini es el gran genio del barroco italiano, el heredero de la fuerza escultórica de Miguel Ángel y principal modelo del Barroco arquitectónico en Europa.

Aprendió los rudimentos de la escultura en el taller de su padre, Pietro (1562-1629), un escultor manierista de cierto relieve. Fue también su padre quien lo puso en contacto con algunos de los mecenas más importantes de su tiempo, lo que le permitió manifestar su talento de una forma bastante precoz. En sus obras más tempranas (Eneas, Anquises y Ascanio, El rapto de Proserpina) resultan ya evidentes la ruptura con el manierismo tardío y una concepción radicalmente distinta de la escultura; el intenso dramatismo, la grandiosidad y la búsqueda de efectos escenográficos están ya presentes en estas primeras creaciones.

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Proserpina es una antigua diosa cuya historia es la base de un mito de la primavera. Es la equivalente en la mitología romana a la diosa griega Perséfone. Proserpina fue subsumida por el culto de Libera, una antigua diosa de la fertilidad, esposa de Liber. Es una deidad de vida, muerte y resurrección.

Mito

Proserpina fue hija de Ceres y Júpiter, y se la describía como una joven sumamente encantadora.

Venus, para dar amor a Plutón, envió a su hijo Cupido (también conocido como Eros) para que acertase a Plutón con una de sus flechas. Proserpina estaba en Sicilia, en el lago Pergusa (cerca de Enna), donde se bañaba, jugaba con algunas ninfas y recogía flores. Entonces Plutón surgió del cercano volcán Etna con cuatro caballos negros y la raptó para casarse con ella y vivir juntos en el Hades, el inframundo grecorromano, del que era gobernante. Plutón era también su tío, pues Júpiter y Ceres eran sus hermanos. Así pues, Proserpina es la Reina del Inframundo.

Su madre Ceres, diosa de la naturaleza o la Tierra, marchó a buscarla en vano por todos los rincones del mundo, pero no logró hallar más que un pequeño cinturón que flotaba en un pequeño lago (hecho con las lágrimas de las ninfas). En su desesperación Ceres detuvo enfurecida el crecimiento de frutas y verduras, y se arrancó los vestidos y se arañó la cara, cayendo así una maldición sobre Sicilia. Ceres rehusó volver al Olimpo y empezó a vagar por la tierra, convirtiéndose en desierto lo que pisaba. Perdió su hoz en la ciudad de Trápani.

Preocupado, Júpiter envió a Mercurio para que mandara a Plutón que liberase a Proserpina. Éste obedeció, pero antes de dejarla ir le hizo comer seis semillas de granada (un símbolo de fidelidad en el matrimonio), de forma que tuviese que vivir seis meses al año con él, pudiendo permanecer el resto con su madre. Pues es esta la razón de la primavera: cuando Proserpina vuelve con su madre, Ceres decora la tierra con flores de bienvenida, pero cuando en el otoño vuelve al Hades, la naturaleza pierde sus colores.

Leyenda sobre el Lago de Pátzcuaro

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Eran aquellos días que se pierden en la bruma de los tiempos, cuando tuvo lugar un hecho que la leyenda ha guardado en el recuerdo de los nativos, quienes celosos de que no se pierda la memoria de lo ocurrido, la han venido transmitiendo de padres a hijos, de generación en generación, a través de los siglos, para que las gentes de estos reinos sepan como se desarrollo tan singular suceso, que dio origen a un grandioso donativo de los manes tutelares de la raza puhrépecha para los hijos de esta tierra Xharatana y de Curicaveris.

Sucedió, pues, que en este bello país moraban en la espesura de los montes los primeros habitantes de la comarca. Eran dueños de cuanto les rodeaba: la fértil tierra les proporcionaba el diario sustento con el purú y el tziri, el tejocote, la xhengua, el exquisito guaraz y otro muchos frutos que endulzaban con la sabrosa tecua de las laboriosas abejas. Los tupidos pinares les daban seguro abrigo y los frecuentes y limpios arroyuelos que brotaban de las profundas entrañas de la tierra, les calmaban su sed y les bañaban sus cuerpos. Nada turbaba aquella vida placida que la madre Cuerápperi reservaba para ellos, y solo para ellos, porque eran los guacúsecha, los hijos de aquella feliz pareja que tucup-acha había puesto en un edén con el encargo de poblar el mundo y con la promesa de que su descendencia seria tan numerosa como las arenas del desierto y como las estrellas que tachonan el azul de Aguandaro.

Y así, un día, aquella vida feliz fue interrumpida por un fenómeno que antes no había aparecido ni volvió a aparecer jamas, pues consistió en que la atmósfera empezó a calentarse gradualmente hasta hacerse insoportable y mortífera, y, como consecuencia de ellos, los campos se agotaron, se secaron las fuentes, y los animales silvestres emprendieron la huida hacia el norte y los hombres ante el temor de sucumbir, se vieron obligados a seguirlos, y en aquella precipitada fuga la única idea que los dominaba a todos era la de huir y solo huir de aquel fenómeno que para todos ellos significaba la muerte. Mas en medio de aquella confusión, repentinamente se dejo oír un ruido fragoroso que venia de lo alto y viose descender una enorme bola centelleante y terrífica, y los hombres al verla sobre sus cabezas, redoblaron su huida empavorecidos, aullaron de terror y se echaron boca abajo sobre la ardiente tierra como tratando de hundirse en ella, implorando la piedad de los dioses, y los animales en veloz estampida siempre hacia el norte, solo trataban de escapar sin hacerse daño unos a los otros.

Pocos momentos duro aquel espectáculo aterrador, pues el enorme bólido – que no pudo ser otra cosa – pronto toco tierra con un estallido ensordecedor que retumbo a muchas leguas a la redonda, lanzando un fulgor brillantísimo y cegador; la tierra se sacudió como convulsionada por un tremendo cataclismo y los montes se tambalearon como si les faltara el equilibrio para sostenerse sobre sus bases, y entonces sucedió lo increíble: los mismo montes abrieron sus entrañas, como consecuencia del sacudimiento, y de sus vientres brotaron caudalosos torrentes, como impulsados por fuerzas gigantescas y por espacio de muchos días fluyeron sin cesar, hasta formar el mas bello de los lagos: EL LAGO DE PATZCUARO.

Y cuando los hombres se repusieron del susto y cuando estuvieron seguros de que había pasado el peligro, regresaron a sus hogares y quedaron maravillados al contemplar el hermoso lago que se presentaba ante sus ojos pero al mismo tiempo se entristecieron al ver sus tierras cubiertas por las cristalinas aguas, y entonces clamaron a los dioses preguntando como iban a vivir sin los frutos de la tierra, y los dioses les contestaron:

“nada os faltara, en las aguas hallareis vuestro sustento”

Y en efecto, en aquellas limpiadas y cristalinas aguas había abundancia de suculentos peces, como el úrapiti, el charari, la acúmara y el thirhus.

Y el lugar donde cayo aquella enorme bola de fuego fue llamado por los nativos: HUECORIO (lugar de la caída) y ahí fundaron con el tiempo un risueño pueblecito, que así también se llama. Y la enorme roca que descendió de los alto, flamígera y fragorosa, aun le nombran: LA HUECORENCHA (lo que cayo)

Día del libro, 23 de abril

El día del libro.

https://www.diadellibro.eu/

La celebración del día del libro se remonta a principios del siglo XX. La historia del libro se hace festiva y surgen actividades literarias en toda España. Hoy, el día 23 de abril se celebra en todo el mundo, el día del libro internacional.

El Origen del día del libro se remonta a 1926. El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. También en un 23 de abril nacieron – o murieron – otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. Por este motivo, esta fecha tan simbólica para la literatura universal fue la escogida por la Conferencia General de la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural.

La idea original de la celebración del Día del Libro partió de Cataluña, del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923 y aprobada por el rey Alfonso XIII de España en 1926. El 7 de Octubre de 1926 fue el primer Día del Libro, poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro, donde este día coincide con Sant Jordi – San Jorge, patrón de Alemania, Aragón, Bulgaria, Cataluña, Etiopía, Georgia, Grecia, Inglaterra, Líbano, Lituania, Países Bajos, Portugal, Eslovenia y México. Es tradicional regalar una rosa al concluir una lectura, evento o pregón y que los enamorados y personas queridas se intercambien una rosa y un libro.

 

En 1995 el día del libro se convierte en una FIESTA MUNDIAL. El Día del Libro fue propuesto por la Unión Internacional de Editores (UTE), y presentada por el gobierno español a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En 1995, se aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el “Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor“.

Existen miles de lugares de interés en más de 100 países para celebrar el Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor. Por ejemplo, en Madrid realizan más de 600 actos el 23 de abril, preámbulo de la Feria del Libro con 15 días de duración. Ciudad de México, Caracas, Bogotá, Santiago, Valencia, La Victoria, Buenos Aires, Maracaibo, Barquisimeto, Quito, Managua, Maracay, New York, Los Ángeles, Medellín, Ciudad de Guatemala, Valparaiso, muchas ciudades Europeas, Americanas, Asiáticas, Africanas, incluso en Vietnam se celebra a escala nacional…, celébralo en miles de localidades más de todo el mundo, encontrarás actos del Día del Libro para disfrutar de la fiesta mundial. ¡Infórmate en tu localidad!

Carteles / Afiches Día del Libro

Afiche Cartel Dia Mundial del Libro 2016 ilustradora Mariana Ruiz JohnsonCartel afiche Día del libro eu 2015 Gabriela Burincarteles afiches dia del libro eu 2014 David Pujol 0carteles afiches dia del libro eu 2014 cecilia afonso esteves 0

Carteles web de UNESCO:

Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor - UNESCODía Mundial del Libro y del Derecho de Autor - UNESCO

Carteles del Observatorio de la Lectura y el Libro:

Cartel Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor - 2017 - España - Observatorio de la Lectura y el Libro Cartel Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor 23 Días de libro - 2016 - España - Observatorio de la Lectura y el Libro

Opción 1: Al hacer clic sobre los posters, se abrirán en una nueva ventana para que pueda guardarlos o imprimirlos.

Opción 2: Descargar Afiche EDITABLE de Alta resolución para poder personalizar el mensaje: Descargar PDF de 130 MB.

Logotipo Día del Libro

Puedes descargar y utilizar el logotipo de diadellibro.eu

Logotipo Día del libro 300x100LOGOTIPO VECTORIZADO EDITABLE Día del libro eu

Opción 1: Al hacer clic sobre los logos, se abrirán en una nueva ventana para que pueda guardarlos o editarlos en el caso del PDF Vectorizado.

Opción 2: Descargar LOGOTIPO VECTORIZADO EDITABLE para personalizarlo según tus necesidades : Descargar PDF 49 KB Logotipo Día del Libro – www.diadellibro.eu

El éxito de esta iniciativa y la creación de actividades sobre los libros depende fundamentalmente del apoyo que reciba de los medios interesados (autores, editores, libreros, educadores y bibliotecarios, entidades públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación), movilizados en cada país por conducto de las Comisiones Nacionales para la UNESCO, las asociaciones, los centros y clubes UNESCO, las redes de escuelas y bibliotecas asociadas y cuantos se sientan motivados para participar en esta FIESTA MUNDIAL.

Por un día dedicado al libro en todo el mundo nació el Día Mundial del Libro.

El 23 de abril lo más seguro es que regales un libro a alguien. No es fácil acertar y un buen consejo valdrá más de lo que pensamos.

¿Tienes pensado qué libros regalar?, ¿Quieres comentar y organizar actividades del día del libro en tu localidad con escritores, editores, bibliotecas, librerías, medios de comunicación o entidades?

Para que una fiesta se celebre por millones de personas en más de 100 países, una serie de acontecimientos casi imposibles deben suceder. Vicente Clavel imaginó un día dedicado a la cultura a través de la literatura, los libros y las rosas lo convirtieron en una fiesta internacional.

Cómo acabar con la ciencia: ABC de la ‘ciencidiología’, de Mario Bunge

 

(Este texto es un adelanto de Ciencia, técnica y desarrollo, que publica la editorial Laetoli en su colección Biblioteca Bunge. El autor del libro, del que publicamos un capítulo, es el reconocido filósofo Mario Bunge, consejero editorial de Materia)

http://esmateria.com/2014/03/29/abc-de-la-ciencidiologia-mario-bunge/

Si queremos saber qué hacer para impulsar el desarrollo de la ciencia, no podemos dejar de averiguar qué puede obstaculizar dicho desarrollo. En general, todo recetario debe contener reglas para hacer bien las cosas así como para evitar cometer los errores más comunes, es decir, debe ser una lista de do’s y don’ts, cosas que hacer y no hacer. Esto no ha ocurrido hasta ahora con la política científica: nos han propuesto recetas, buenas, malas o peores para favorecer la investigación científica, pero no nos han dicho qué basta para obstaculizar o aun impedir el avance de la ciencia. En este apéndice me propongo llenar este vacío o, mejor dicho, colocar la piedra fundamental de la ciencidiología, como propongo llamar a la ciencia para matar a la ciencia (otros, más eruditos, preferirán epistetanatología o quizá Wissenschaftstodeslehre).

Los filósofos suelen ignorar, y los investigadores en ciencias básicas suelen tratar de olvidar, que la ciencia no se da en el vacío sino en un contexto biológico, económico, político y cultural. Esto es archisabido, gracias en parte a los historiadores y sociólogos de la ciencia que tratan de averiguar las circunstancias externas en que se hace lo que aquellos no entienden. Con todo, convendrá recordar rápidamente algunas características de ese contexto, porque cada científico social, con excepción del antropólogo, tiende a ver tan sólo un componente o un aspecto del sistema total que es la sociedad.

Toda sociedad, cualquiera sea su nivel de desarrollo, puede considerarse como un sistema caracterizable por su composición, medio y estructura. A su vez, este sistema puede analizarse en cuatro subsistemas principales: el biológico, el económico, el cultural y el político. El primero abarca a todos los miembros de la sociedad; el segundo, a los que producen o distribuyen bienes así como a los que prestan servicios; el tercero, a cuantos crean o difunden bienes culturales; y el cuarto, a todos los que toman decisiones de alcance social o se ocupan de que se cumplan. Cada uno de los cuatro subsistemas condiciona a los otros tres: los cuatro son interdependientes y, si unas veces predomina uno de ellos, otras prevalece algún otro.

La investigación científica, aun cuando es realizada por un individuo por su cuenta, es una actividad social y más precisamente
cultural

La investigación científica, aun cuando es realizada por un individuo por su cuenta, es una actividad social y más precisamente cultural: utiliza medios conceptuales y materiales elaborados por otros, y a su vez ejerce influencia, por modesta que sea, sobre la conducta social de otras personas. Y al igual que las demás actividades sociales, la investigación científica se da en condiciones biológicas, económicas, políticas y culturales. Por ejemplo, un físico teórico, por abstracto que sea el problema que le ocupa, necesita estar sano y disponer de unos ingresos que le permitan pensar en su problema; también necesita poder comunicarse con sus colegas, sea personalmente, sea por intermedio de publicaciones; y necesita libertad académica para escoger su problema y tratarlo como a él se le ocurra, así como para difundir los resultados de su trabajo (sobre todo si éstos contrarían alguna doctrina aceptada).

Estas condiciones, que nos parecen tan obvias, no se dan juntas en la mayoría de las naciones. Lo que suelen darse son condiciones para impedir la investigación o al menos retardarla. Estas condiciones desfavorables se dan espontáneamente, rara vez se crean en forma deliberada para impedir el avance de la ciencia. Es ya hora de terminar con semejante improvisación: si realmente se desea obstaculizar el avance científico, hay que tomar la cosa en serio, es decir, cultivar la ciencidiología. Manos a la obra, pues: pasemos a elaborar recetas biológicas, económicas, políticas y culturales con el objetivo de impedir el avance de la ciencia, a fin de proceder metódicamente y, en lo posible —aunque suene a paradoja—, científicamente.

Las recetas biológicas son las más eficaces, ya que muerto el perro se acabó la rabia. Conviene, pues, empezar por ellas. He aquí algunas:

Si realmente se desea obstaculizar el avance científico, hay que tomar la cosa en serio: elaboremos recetas que impidan el avance de la ciencia

  • RB1. Manténgase al pueblo en un estado de subdesarrollo biológico. Para esto basta asegurar que la gente de pueblo consuma menos de 70 g de proteínas por día. Uno de los efectos de la subalimentación es un desarrollo subnormal de la corteza cerebral y con ello una disminución acusada de las facultades mentales. En particular, se logra la apatía. En tales condiciones es difícil que surjan jóvenes con inquietudes científicas o de otras, al menos entre el pueblo.

Si, por algún descuido, apareciesen jóvenes con inquietudes científicas entre las clases superiores o medias, será preciso aplicar:

  • RB2. Elimínese a todos los intelectuales díscolos. Nunca faltará motivo para aplicar esta receta, porque los intelectuales suelen ser individualistas y díscolos. Pero es preciso proceder con moderación, ya que todo Estado moderno necesita intelectuales. No se trata de arrasar con todos ellos sino sólo con los inconformistas. Los demás, los mansos, deberán ser utilizados.

Si fallan las recetas anteriores, será menester recurrir al remedio heroico:

  • RB3. Declárese una guerra cualquiera con un pretexto cualquiera. Esta receta fue ensayada con gran éxito y repetidamente por diversas potencias europeas, que lograron producir huecos generacionales irreparables. (La indiscutible ventaja científica de EE UU se ha explicado por esta causa: mientras las demás naciones enviaban al exilio o la muerte a sus jóvenes más prometedores, los norteamericanos acogían a los exiliados y se mantenían esencialmente al margen del conflicto). Téngase en cuenta que la guerra no sólo mata a científicos y aprendices de científicos: también interrumpe investigaciones que tal vez no se retomen jamás.

Las recetas biológicas, por eficaces que sean, no son infalibles. La persecución de los intelectuales puede causar una rebelión

Las recetas biológicas, por eficaces que sean, no son infalibles. Por ejemplo, la persecución de los intelectuales puede causar una rebelión, o bien llevarse al extremo hasta privar al Estado de funcionarios competentes. Y una guerra puede ganarse o perderse antes de haber sido segada la flor y nata de la juventud. Por estos motivos, y porque la ciencia depende también de factores extrabiológicos, es indispensable elaborar recetas para controlarlos. Ocupémonos ahora de éstas.

La receta económica más eficaz salta a la vista:

  • RE1. Manténgase un régimen económico-social que exija que todo el mundo se ocupe solamente de la subsistencia. La ciencia sólo puede florecer cuando queda tiempo para pensar en problemas que no se refieren a las necesidades inmediatas; por eso no existe en las regiones o los períodos en que dichas necesidades inmediatas no son satisfechas.

Con todo, ocurre a veces, sobre todo en sociedades con una tradición de respeto por el conocimiento, que aparecen investigadores científicos. En tal caso, habrá que recurrir a la:

  • RE2. Precarícese la remuneración de los investigadores científicos. La aplicación de esta receta limitará las filas de los investigadores a los individuos de medios pecuniarios independientes y a unos pocos desgraciados que prefieren pasar hambre con tal de satisfacer su curiosidad a pasar curiosidad con tal de satisfacer su hambre. Los primeros serán vistos como extravagantes; los segundos, como tontos: ninguno de ellos será tomado como modelo. Y unos y otros serán casi siempre aficionados antes que profesionales.

Aplicada a fondo y sin vacilaciones, basta una sola prescripción política:

Sin libertad de investigación no hay investigación original sostenida; a lo sumo hay investigación rutinaria

  • RP. Restrínjanse drásticamente las libertades públicas, comenzando por las libertades de investigación, de información, de crítica y de enseñanza. Sin libertad de investigación no hay investigación original sostenida; a lo sumo hay investigación rutinaria, que aplica resultados de investigaciones originales hechas en otros lugares u otros tiempos pero rara vez inaugura rumbos. Sin libertad de información (que incluya la posibilidad de entablar y mantener contactos personales con colegas nacionales y extranjeros), no puede haber información al día, en particular información referente a nuevos enfoques, nuevos problemas y nuevos métodos. Sin libertad de crítica languidece la innovación, que con frecuencia se opone a ideas o métodos establecidos, y florece el dogmatismo. Y sin libertad de enseñanza se les evita a los jóvenes enfrentarse a problemas cuyo tratamiento puede llevar a cuestionar los dogmas establecidos.

Pero, puesto que aun en las sociedades más cerradas aparecen de cuando en cuando cerebros inquisitivos e imprudentes, la regla RP será ineficaz a menos que sea complementada con reglas de política cultural bien específicas. Veamos algunas de ellas.

Foméntese la superstición, adóptese una ideología que lo explique todo y celébrese la adhesión fanática a dicha ideología

Puesto que la ciencia no es sino un componente de la cultura, toda política científica debe ser una parte de una política cultural general. A fin de impedir el avance de la ciencia es indispensable, aunque no suficiente, adoptar las recetas que siguen:

  • RC1. Manténgase o créese una atmósfera ideológica anticientífica. Foméntese la superstición, adóptese una ideología que lo explique todo y celébrese la adhesión fanática a dicha ideología. Si la religión tradicional ya no paraliza los cerebros, combátasela en nombre de una nueva ideología intolerante y propíciense las ciencias ocultas, las seudociencias y las prácticas mágicas. Ensálcense lo misterioso y lo mágico y denígrense la razón y la experiencia controlada. Combátase la tolerancia con el pluralismo y protéjase el monolitismo. Subráyense los límites de la ciencia en oposición al poder ilimitado de la fe ciega.

Es obvio que no basta con proteger el irracionalismo y el inmovilismo, también es preciso combatir activamente sus opuestos. Por esto se recomienda poner en práctica al mismo tiempo la:

  • RC2. Sométanse las ideas, todas ellas, a un control estricto. La novedad puede explotar donde menos se la espera: en astronomía o en química, en biología o en sociología, e incluso en filosofía. Para evitar que se desarrolle es preciso atraparla en sus comienzos antes de que se difunda. Y para esto es indispensable que se ejerza una vigilancia estricta y permanente. Es aconsejable que con ese fin se cree un cuerpo profesional especializado, la Dirección Nacional de Vigilancia Intelectual, como parte del Consejo Nacional de Seguridad. El director debería gozar de categoría de ministro y disponer de recursos humanos y financieros similares a los que, en sociedades abiertas, manejan los directores de cultura. Pero es un error, cometido muchas veces, encargar la vigilancia intelectual a las fuerzas de represión, sean policiales o armadas. Solamente un intelectual es capaz de discernir la novedad intelectual. Por esto, el director de vigilancia intelectual no debería ser un comisario de policía o un coronel, ni siquiera un general, sino un intelectual, si es posible de prestigio, aunque, por supuesto, manso y enemigo de novedades. Un filósofo o un científico puede servir para este cargo, a condición de que no sea creador.

El hombre, como la rata, es perverso y astuto, y se escapará por el menor resquicio que se le deje

Una persona optimista, es decir, ingenua y sin experiencia, creerá que la aplicación concienzuda de las reglas expuestas más arriba garantizará que no se desarrolle la ciencia sino como sirvienta de la técnica. Nada más errado. El hombre, como la rata, es perverso y astuto, y se escapará por el menor resquicio que se le deje. Para evitar semejantes fugas es necesario elaborar un reglamento que regule hasta el menor detalle las actividades permitidas a los científicos. Pasemos a bosquejar dicho reglamento.

La primera regla de toda política anticientífica eficaz será ésta:

  • RPC1. Tolérese alguna investigación aplicada, jamás la básica. La ciencia es, por definición, investigación de problemas cognoscitivos por medios controlables y con el fin de encontrar leyes. Lo demás es ciencia aplicada o tecnología, pero no ciencia propiamente dicha (o básica o pura). Para impedir el desarrollo de la ciencia, basta con privar de recursos a quienes pretenden hacer investigaciones básicas, sea experimentales, sea teóricas: se les dirá que eso que quieren hacer es “irrelevante” para los intereses nacionales (que son, por ejemplo, la producción de goma de mascar y de presos políticos). Se les dirá qué deben hacer en cambio.

Para llevar a cabo esta política habrá que evitar que la Dirección de Ciencia y Tecnología caiga en manos de personas con alguna experiencia científica: confíese el cargo a un gestor público, abogado, político o, a lo sumo, ingeniero o médico.

  • RPC2. Oblíguese a los investigadores a convertirse en administradores. Si un investigador se ve obligado a llenar una planilla por cada peso (o real o bolívar o quetzal) que recibe en apoyo de sus investigaciones, pronto dejará de investigar. Obligado a llevar cuentas complicadas y detalladas, y a redactar propuestas e informes voluminosos y frecuentes, no le quedará tiempo ni energía para pensar en problemas científicos. Desgraciadamente, este método es costoso y no alcanza a impedir el nacimiento de la ciencia: sólo sirve para acabar con ella. Por este motivo, sólo los países desarrollados pueden darse el lujo de poner en práctica la RPC2. Los demás deberán contentarse con obligar a llenar planillas sin suministrar recursos a cambio.
  • RPC3. Prémiese a los investigadores mediocres y castíguese a los originales. Es bueno que el público sepa que quienes buscan la verdad, a diferencia de quienes ya la poseen, no deben esperar recompensas externas: que los premios, sillones académicos y demás distinciones se reservarán a los incapaces de descubrir o inventar. Los innovadores, en cambio, serán ignorados o castigados. Si, pese a todas las precauciones tomadas, algunos han logrado alguna notoriedad, se les aplicará la RB2 o se los comprará con cargos burocráticos o decorativos desde los cuales no podrán hacer daño alguno.
  • RPC4. Destínese todo el presupuesto de investigación a adquirir edificios y aparatos y a mantener una burocracia obstructora, de modo que no quede para pagar sueldos decorosos a los investigadores, técnicos de laboratorio, bibliotecarios y demás personal productivo.
  • RPC5. Móntense laboratorios sin dotarlos de la infraestructura necesaria: talleres mecánicos, de vidrio, eléctricos, electrónicos, etc. Adquiérase todo el instrumental en el exterior, si es posible por catálogo y sin consultar con los usuarios, a fin de formar un museo de instrumentos ociosos o, mejor, descompuestos.

Lo que antecede no es una parodia sino un estudio serio, aunque tan sólo preliminar, de un problema serio, a saber: el subdesarrollo científico

Hemos sugerido e intentado justificar los principios fundamentales de la ciencidiología. Estos principios se resumen en reglas prácticas de fácil comprensión: la ciencidiología es una disciplina sencilla al alcance de cualquier subdesarrollado, hasta el punto que muchos gobernantes la han practicado sin saberlo.

¿Cuál de los principios de la ciencidiología deberá escoger el celoso guardián del subdesarrollo? Estimo que solamente una combinación de todos ellos podrá garantizar el éxito ya que, siendo la sociedad un sistema complejo, no puede lograrse un cambio profundo y permanente en uno de sus subsistemas sin alterar también los demás.

Pero la combinación deberá ser juiciosa: no se trata de aplicar los principios de manera mecánica ni, en particular, simultáneamente. Por ejemplo, si se elimina a todos los intelectuales, como ya lo intentó más de una “revolución cultural”, no quedan candidatos para constituir el mandarinato que requiere la buena administración de toda gran empresa y del Estado. Y si se fomenta la investigación aplicada sin reforzar la vigilancia intelectual (RC2), se corre el peligro de que los investigadores pasen al campo básico so pretexto de poder hacer mejor ciencia aplicada.

Puede verse, pues, que aunque los principios de la ciencidiología son sencillos, su aplicación puede ser complicada. Por eso es aconsejable redactar un Código del Investigador que reglamente minuciosamente todas las actividades lícitas del investigador (aplicado). Al mismo tiempo, habrá que incorporar al Código Penal un capítulo íntegro dedicado a definir y sancionar toda investigación básica, posible fuente de subversión y componente necesario del desarrollo global de toda sociedad moderna.

Para terminar, permítaseme una aclaración. Lo que antecede no es una parodia sino un estudio serio, aunque tan sólo preliminar, de un problema serio, a saber: el subdesarrollo científico.

Las reglas que he propuesto para asegurar dicho subdesarrollo no son antojadizas: todas ellas han sido ensayadas con éxito por algún gobierno en alguna época, y varias de ellas son puestas en práctica por numerosos gobiernos en nuestros días. Sería, pues, absurdo descartarlas como mera diversión de un bromista. La cosa no es ridícula sino trágica. La ciencidiología no hace más que registrar y codificar las reglas que rigen la conducta de quienes impiden el desarrollo científico. Tan es así que, si se persigue la finalidad contraria, es decir, estimular el desarrollo científico, bastará con invertir los principios de la ciencidiología. Así se obtendrá la epistegenética. Pero, ¡ojo con la Dirección de Vigilancia Intelectual, siempre alerta!