¿Resurrección?, ¿cuál resurrección?: las religiones son copias de las copias de otras copias

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‘La Resurrección’, de Sebastiano Ricci.

Resurrección

En algunas religiones, vuelta a la vida de alguien que ha muerto.

“los cristianos creen en la resurrección de Jesucristo”

texto de Glenys Álvarez
http://www.forocomunista.com/t22288-resurreccion-cual-resurreccion-las-religiones-son-copias-de-las-copias-de-otras-copias-texto-de-glenys-alvarez-ano-2012#266416

publicado en abril de 2012 en la web sindioses.org

Los espiritistas tienen santos desconocidos para el cristianismo. Una vez profundizas en esas religiones, que por estos lados llaman ‘brujería’ (muy distintas a los mitos explotados en Harry Potter), encuentras el sincretismo, es decir, la mezcla distintiva de religiones: las que estaban y la que vienen a imponer.

A nivel general, de eso precisamente se trata la religión. Es una copia de otra copia, de otra copia. Es un sincretismo entre copias, cimentado por violencia, conquistas, culturas y movimientos políticos; el ser humano, además de sentir y actuar, inició el inacabable proceso de buscarle respuestas a las cosas; cuando no podía ni sabía cómo encontrarlas, inventaba. Así, entre la lucha por el poder y la curiosidad neta el mundo como lo conocemos comenzó a moverse, a desarrollarse, a coronar imperios y sembrar creencias que eran destrozados por el conocimiento para luego renacer con otro cerebro en el poder. Así venimos caminando; y el mundo hoy se mueve fundamentado en el discernimiento de las masas; saber tus placeres, conocer lo que te mueve, lo que crees te hace feliz, es la forma de venderte algo distinto y mantenernos atentos al mejor producto, pues poseerlo te encasilla en un estado aparte; un estado que continúa siendo la meta de la mayoría.

Escribo esta columna en los finales de semana santa, la “Semana Mayor”, le llaman algunos por aquí. Cuando mi madre era pequeña vivía en un pueblo del sur donde los muebles de las casas eran cubiertos con mantas negras, las personas usaban vestuarios de luto, se susurraba y las procesiones y visitas a iglesias eran las estrellas de la semana. Hoy, no todos los cristianos siguen esos depresivos rituales. Palpablemente, ese rasgo caníbal de comer la carne y beber la sangre del resucitado es bastante sangriento; a lo mejor, por eso es seguido, indisputablemente, por la inmortalidad. La idea cristiana es ganarle a la muerte, lo que ellos le llaman salvación, uno de los pilares de la religión que es obtenido a través de la resurrección de Jesús.

Ciertamente, todas las religiones ofrecen algún tipo de inmortalidad en algún momento, la idea ha sido una fijación en la cultura de la especie. Y es de esperarse. La muerte es definitiva y dolorosa. Por más que creas, la idea de perder a esos a quienes amas es escalofriante y turbadora; una noción inevitable con la que tenemos que lidiar en esos momentos de existencialismo que muchas veces nos sobrecoge, y son nociones realmente antiguas. Recordemos, por ejemplo, al héroe Gilgamesh, quien en el siglo 22 antes de nuestra era, buscaba por todas partes la inmortalidad. Esa habilidad de vivir para siempre se encuentra plasmada en diversas expresiones humanas, en la música, la literatura, dibujos, películas, arte gráfico, bailes y teatro, entre otras. Y la seguimos buscando, por eso las religiones, una vez estudiadas, surgen como las copias de otras más antiguas, un tipo de sincretismo que se forma con el tiempo y es moldeado por el poder en las culturas y sus maneras de manipular las masas. Al final, es una idea común en el ser humano, enigmática, incomprensible, deseable y codiciada por todos.

Y las historias y cuentos son numerosos, variados, coloridos, todos van de acuerdo a los tiempos, el conocimiento, las creencias en la cultura. Mitos y leyendas que ayudaron a los ancestros en miles y miles de funciones, afectaron la forma en que la especie creció y se desarrolló, por supuesto que los copiaríamos, era la única forma de imponer lo nuevo sobre lo viejo, copiar y mezclar; una manera certera de lograr un cambio de pensamiento con nuevas neuronas en el poder.

No voy hablar aquí del zoroastrismo ni de Mami Wata. Existen miles de versiones de lo mismo que han sido plasmadas de diversas formas en la historia del mundo. Pero una cosa sí es cierta, la resurrección, la inmortalidad y la relación con la muerte son temas claves en las religiones, de hecho, creer en un dios significa, casi todo el tiempo, que crees en algo más allá de la vida.

Durante los años 1998 y 2000, Michael Martin, de la Web Secular, sostuvo un debate con el autor cristiano Steven Davis sobre lo irracional de la resurrección entre cristianos. Para Martin, creer en la resurrección no es sólo irracional para los no creyentes o no cristianos, sino para creyentes también. El argumento de Martin se basa en fórmulas estadísticas que revelan las bajas posibilidades de una ocurrencia. Ni siquiera si integras en la fórmula el conocimiento histórico; esa idea de que “sólo si fuera algo cierto se hubiesen adherido tantas personas a la religión, es decir, el hecho de que se originara el cristianismo es la demostración misma de que la resurrección fue verdadera.

“Dios pudo haber salvado al humano de muchas formas no sólo encarnado a su hijo para crucificarlo en una cruz y resucitarlo tres días después; esa forma es sólo una de tantas. Si pensamos que todas las formas son igualmente probables, entonces, veamos lo siguiente: imaginemos que Dios tiene ocho formas posibles para salvar a la humanidad del pecado original y que sólo una de ellas Dios decidió usar, si tomamos en cuenta el conocimiento del pasado que tenemos, la creencia de que Jesús murió en la cruz y se levantó el tercer día es, inicialmente, improbable ya que este escenario es sólo uno de los muchos que Dios pudo haber escogido. Por supuesto, evidencias históricas fuertes que respalden el hecho podrían vencer esta improbabilidad inicial; pero tampoco las hay”, explica Martin.

Muchos teólogos, filósofos y creyentes sostienen que la resurrección es racional; en mi opinión, creer todo el asunto es cuestión de fe. Inicia como un adoctrinamiento que tendrá mucho que ver con las creencias de la familia y más tarde con decisiones adultas. Hoy en día, existen numerosas formas en que los dioses eligen el camino para que la humanidad quede salva y disfrute de la inmortalidad; hay diferentes profetas y creencias sobre resurrecciones, reencarnaciones y posibilidades de vida después de la muerte en otros mundos. Cantidades de fórmulas son expuestas, pero, curiosamente, eso no es, realmente, lo que asombra; lo sorprendente es la cantidad de cerebros que se reparten entre ellas. No sólo hay cristianos, musulmanes, judíos y budistas sino que tenemos a los yorubas, el shivaísmo y krisnaísmo, el bahaísmo, chamanismo, taoísmo, celtismo y la cienciología, sin nombrar todas las ramas que se derivan de las religiones más populares en el mundo; el cristianismo, por ejemplo, que tan sólo en la iglesia católica hay decenas de denominaciones, Wikipedia nos dice tiene unas 38,000 denominaciones, cinco mil de ellas no están reconocidas en muchas partes del mundo. El número es impresionante.

“Nunca escribí sobre la resurrección en específico porque no le veía la necesidad. La resurrección es sólo uno de miles de mitos religiosos que merecen ser cubiertos en un informe comprensivo sobre la irracionalidad religiosa. En lo que a mí concierne, si tú y mil millones de personas desean creer en dioses crucificados, profetas y divinidades que resucitaron, pues, adelante. Hay miles de millones que creen en otros dioses y otras resurrecciones y otras historias igualmente absurdas”, escribe Robert Todd Carroll en El diccionario escéptico.

Una amiga doctora me dice que lo de Lázaro no fue resurrección sino resucitación, (yo realmente no comprendo por qué sólo resucitó a Lázaro). De hecho, los que desean proponer que muchos de los capítulos de la Biblia son reales poseen un sinnúmero de fórmulas médicas para explicar lo que ocurrió en realidad. Para ellos, la Biblia es un libro repleto de metáforas, enseñanza mística para los que creen. En mi opinión, me he acostumbrado más a que el humano miente, inventa y tergiversa; cualquier individuo o grupo de ellos es capaz de atrapar un rumor y convertirlo en verdad, manipular con eso a toda una masa humana y convertir el asunto en un esplendoroso poder. No es algo nuevo, lo hacen todo el tiempo, de hecho, encender la televisión es lidiar con mentiras regularmente y ni hablar de la política. Más aún, la mentira y el rumor tienen amigos importantes y efectivos: la violencia, la esclavitud, la sustracción de derechos y el aislamiento, la reclusión y la discriminación que persiguen a los que no creen lo que deben creer según los que tienen el poder o de acuerdo con las masas.

“He visto muchos individuos que han sido transportados al salón de la muerte con pruebas mucho menos convincentes, necesitaría más fe para mantenerme ateo que para confiar en Jesucristo el Nazareno”, exclamaba Lee Strobel como una confirmación de que sus creencias eran ciertas ya que personas con evidencias son asesinadas por ello. Una conclusión absurda y cruel, además de completamente inexperto frente al ateísmo.

Cuando la dictadura cae, la turba tiene la última palabra.

Hoy, creer en cualquier cosa es más importante. De hecho, en muchos lugares que pretenden ejercer la libertad religiosa no se admite la no creencia en esa libertad; eso no está bien visto, ni siquiera es algo comprensible para muchos. Pero la libertad religiosa no quiere decir derecho para creer lo que quieras, también incluye el derecho para aquel que no cree en nada. Y si te pones a pensar, con el gigantesco número de creencias ridículas que existen, la no creencia es una de las decisiones más cautelosas y prudentes en la lista, pues ¿cómo eliminar uno sin hacerlo con el otro?

La ciencia y el futuro de la inmortalidad

Reducción de la disonancia cognoscitiva

Corintio representa para muchos académicos, un temprano recuento del cristianismo, mucho antes que los salmos. Allí leemos que sin la certeza de la resurrección, la prédica de la iglesia y la fe del creyente serían vanas. También nos cuentan sobre las 500 personas que vieron y hablaron con Jesús después de que resucitara. Los salmos de Paul aseguran, por otro lado, entre muchas de sus afirmaciones sin evidencias o corroboración fuera de la Biblia, que no creer en la verdad de la resurrección física del profeta es, pues no ser cristiano. Para otros estudiosos, el mito de la resurrección de Jesús fue creado ya que toda la historia sobre el asunto en la Biblia se escribió décadas después de que supuestamente ocurriera, de hecho, profetas judíos habían estado prometiendo la llegada del Mesías durante cientos de años antes de la resurrección. De hecho, la religión judía lo sigue haciendo.

“Asumamos que aún deseas creer que el mito es cierto. Mi pregunta es por qué todos los cristianos no están dispuestos a creer que todas las siguientes ocurrencias son también ciertas. Por ejemplo, que Mahoma ascendió al cielo en un caballo alado, que un ángel llamado Moroni (quien también resucitó, por cierto), se le apareció a Joseph Smith Jr., y lo asistió para que tradujera el Libro de los mormones de antiguos escritos egipcios o que hace 75 millones de años atrás, Xenu trajo a miles de millones de personas a la Tierra en una nave espacial”, explica Luke Muehlhauser.

Realmente, la fe es lo único que justifica la creencia. Creer en la resurrección de Jesús nos obliga a creer lo que dice cualquier otra religión sobre sus profetas, patrocinadas por sus escrituras específicas. De hecho, los musulmanes te condenan a muerte si hablas mal de Mahoma; por lo menos, los cristianos ya dejaron de hacerlo.

Para Muehlhauser no es mas que la reducción de la disonancia cognitiva, la tendencia humana de racionalizar la discontinuidad entre las realidad y las creencias reinantes en la persona de forma tal, que creencias son modificadas o añadidas en vez de rechazar la original. Ciertamente, muchas ramas de la ciencia pueden hoy explicar conductas irracionales en las personas; de hecho, ramas de la aplicación científica entran hoy en el codiciado mundo de la inmortalidad, pero no a través de vida después de la muerte, sino alejando, cada vez más, la muerte de la vida.

Más tiempo viviendo; es la ganancia obtenida por la ciencia hasta el momento, pero no como el deseo de muchos científicos futuristas que observan al humano alejarse completamente de la enfermedad. Para muchos, la nanotecnología es la respuesta, para otros, muchas ramas lo son. En la actualidad, por ejemplo, tenemos el ambiguo proceso de crionización, en otras palabras, preservar el cuerpo de la persona muerta en bajas temperaturas hasta que la ciencia en el futuro pueda recuperarlos, devolver vida a sus moléculas. Pero la criopreservación moderna todavía tiene muchos problemas, a pesar de que muchos científicos creen que el futuro representará un evidente nanoprogreso que permitirá la inmortalidad en humanos, nadie puede estar seguro de ello. Las teorías nos dicen que podría funcionar, pero todavía no tenemos evidencias de que así será. Además, no es ético congelar a alguien vivo y esperar para descongelarlo, eso se llamaría homicidio. Por lo tanto, las empresas que ofrecen estos servicios, como Alcor, deben esperar que la persona sea declarada legalmente muerta para actuar y refrigerar su cadáver en nitrógeno líquido, (un proceso bastante costoso, por cierto), hasta que décadas después la ciencia pueda resucitarlos. A pesar de no existir evidencias de una certera probabilidad en el futuro, cientos de personas han decidido tomar ese camino y optar por una estructura glacial que los acoja temporalmente.

Por supuesto, este tipo de inmortalidad también representa numerosos problemas para el futuro en el mundo. A menos que tengamos otros planetas para habitar, habría que imponer duras leyes de reproducción si no vamos a morir. Y ni hablar del alma, un concepto que muere en el tema.

Por supuesto, la mayoría piensa que no estará viva cuando eso ocurra, sin embargo, el filósofo futurista Ray Kurzweil es uno de los que está seguro que obtendremos inmortalidad en las primeras décadas del siglo actual. Ahora bien, si demostraran sin duda alguna que podrían resucitarte después de congelado y devolverte la vida que perdiste, ¿cuántos de nosotros no buscaría el dinero requerido para congelarnos las neuronas? La vida es todo lo que tenemos y conocemos; no sabemos absolutamente nada sobre la muerte pero la posición más lógica es asumir que es la pérdida final y finita de la conciencia del animal.

Con almas o sin almas, nadie la desea y ni la manida oferta de un ‘cielo’ por delante la hace menos dolorosa para los que quedan

Hechizos contra los espíritus malignos de Babilonia (1903)

https://archive.org/embed/devilsevilspirit01thomuoft?ui=embed#page/n11/mode/2upR Campbell Thompson. Los demonios y los espíritus malignos de Babilonia: son hechizos babilonios y asirios contra los demonios, los vampiros, los hobgoblines, los fantasmas y los espíritus malvados afines, que atacan a la humanidad, vol. 1 “Espíritus malignos” . Londres: Luzac, 1903.
https://publicdomainreview.org/collections/the-devils-and-evil-spirits-of-babylonia-1903/

Si eres un fantasma que ha venido de la tierra, o un fantasma de la noche que no tiene sofá … o uno que yace muerto en el desierto … o un fantasma desenterrado … o un demonio hag, un demonio o un duende ladrón, o una mujer llorona que ha muerto con un bebé en el pecho … Sea lo que seas hasta que te retiren, hasta que te apartes del cuerpo del hombre, no tendrás agua para beber. No extenderás tu mano … No entrarás en la casa. A través de la cerca no rompas …

Así comienza un encantamiento que comenzó la vida en los labios de un hechicero sumerio hace seis o siete milenios, antes de ser encerrado en una tablilla de arcilla en el siglo séptimo antes de Cristo por un erudito asirio y luego colocado en la gran biblioteca de su rey, Ashurbanipal, en Nineveh. Cuando los babilonios despidieron a Nínive en 612 aC, enviaron la biblioteca y sus 30,000 tabletas al polvo. En la década de 1840, fue excavada y la tableta fue llevada al Museo Británico, donde el académico Reginald Campbell Thompson lo tradujo, y cuarenta y tres conjuros similares, en el primer volumen de Los demonios y espíritus malignos de Babilonia: ser belicistas babilónicos y asirios. Contra los Demonios, los Ghouls, los Vampiros, los Hobgoblins, los Fantasmas y los Vástagos Malignos, que Atacan a la Humanidad (1903).

Vivir en la antigua Mesopotamia, sugiere el libro, era lidiar con una aterradora variedad de adversarios sobrenaturales. Desde los cielos, demonios divinos descendieron para “cabalgar sobre vientos nocivos, extendiendo tormentas y pestilencias”. Del inframundo, Ekimmu voraz se levantó, desesperadamente insatisfecho con su dieta de polvo, barro y libaciones insuficientes de los miembros de la familia. Se acercarían a un desafortunado viajero en un lugar encantado, se aferrarían a ellos y los atormentarían hasta que interviniera un sacerdote exorcizante. El Utukku, que también se había levantado del inframundo, se encontraba a la espera en el desierto, en las montañas o en los cementerios, infligiendo el mal con una simple mirada. El mitad demonio, mitad humano Alu eran igualmente aterradores. Por lo general, carentes de boca, extremidades u orejas, se esconden en rincones oscuros, Ruinas inquietantes y edificios desiertos y “deslizarse por las calles en la noche como perros parias”, antes de que en cualquier momento emergiera para envolverte como un manto. También se dijo que los Alu, en una encarnación bastante aterradora del insomnio, se paraban sobre la cama de una víctima y amenazaban con saltar si se atrevían a cerrar los ojos, robando toda esperanza de sueño.

La mayor parte del libro, después de la extensa pero informativa introducción de Thompson, se compone de transliteraciones en paralelo de las tabletas del “espíritu maligno” y de las traducciones al inglés. Perfecto para aquellos cuyo cuneiforme está un poco oxidado, pero desean involucrarse en alejarse de los espíritus malignos. A continuación, presentamos algunas incrustaciones del libro que se abren en las páginas correctas para que puedas saltar directamente y probar los diversos hechizos del libro.

Aunque el segundo volumen del libro de Thompson describe algunos seres sobrenaturales adicionales y conjuros de protección, se centra principalmente en los rituales de purificación y la defensa contra enfermedades y enfermedades, incluido un conjuro práctico contra los dolores de cabeza. Ambos volúmenes se han vuelto a publicar recientemente como parte de la Colección de la Biblioteca de Cambridge University Press. 

Si Asiria se pone en marcha, se abrirá una nueva exposición importante el próximo mes en el Museo Británico titulado “Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria” (8 de noviembre de 2018 – 24 de febrero de 2019).

Definiendo lo demoníaco

Demonio astarothAstaroth, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy
https://publicdomainreview.org/2017/10/25/defining-the-demonic/

Aunque el infercional Dictionnaire de Jacques Collin de Plancy , un compendio monumental de todo lo diabólico, se publicó por primera vez en 1818 con mucho éxito, fue la edición final de 1863, fabulosamente ilustrada, la que aseguró el libro como un hito en el estudio y la representación de los demonios. Ed Simon explora el trabajo y cómo en su corazón se encuentra una síntesis poco probable pero pertinente de la Ilustración y lo oculto.

Taquí, entre la entrada para un teólogo anglicano del siglo XVII llamado Assheton y otro para el levantina diosa Astarté, es el demonio Astaroth. Como lo describe el artista francés Louis le Breton para su compatriota Jacques-Albin-Simon, el infercional Dictionnaire de Plancy de Plancy, Astaroth es un hombre flaco con garras de reptil que puntúa manos y pies largos, cojeando en la espalda de un demonio lupino que lleva un par de alas de murciélago y una cola de serpentina. Su rostro, descrito por Collin de Plancy como el de un “ángel muy feo”, es representado por le breton como delgado y efímero, casi equino, con ojos desdeñosos e indiferentes, una leve burla del frío comando. Ignorando las garras de Astaroth y su montura de demonio, su apariencia de inteligencia calculada podría ser fácilmente la de uno de los intelectuales de la butaca que cenó con los filósofos de la juventud ilustrada del París de Collin de Plancy.

No es una conexión totalmente inapropiada, ya que el inquisidor dominicano Sebastian Michaelis, quien clasificó a los demonios que encontró como exorcista en el infame monasterio de Loudun en el siglo XVII, asoció a Astaroth con las nuevas filosofías racionalistas que recién nacían en Francia. El Astaroth de Michaelis fue una especie de infernal René Descartes, quien extravió a las monjas y sacerdotes de Loudun con las perniciosas promesas del epicureísmo e invitaciones a “Haz lo que quieras”. Quizás para Collin de Plancy, nacido casi dos siglos después en medio de las convulsiones de la revolución, el demonio delgado y reptil con el aristocracia todavía representaba algunos de los peligros del nuevo aprendizaje, ya que Astaroth “responde con gusto las preguntas que más le hacen. cosas secretas, y. . . Es fácil que hable de creación ”.

Astaroth es un símbolo conveniente para la rareza del Dictionnaire de Collin de Plancy , ya que el demonio representa un embrollo de fuerzas culturales: racionalismo y superstición, sistematización y ocultismo, la Ilustración y el movimiento romántico. Cuando el Dictionnaire se publicó por primera vez en 1818, Collin de Plancy era un estudiante obediente del nuevo racionalismo que se propuso catalogar lo que denominó “aberraciones y gérmenes o causas de errores”. Sin embargo, mientras trabajaba en ediciones posteriores, el folclorista secular se encontraba cada vez más atraído por el atractivo de la demonología, una pasión que finalmente lo llevaría, en la década de 1830, a abrazar con entusiasmo el catolicismo. Por el DictionnaireEn la edición final de 1863, los editores pudieron asegurar al lector que los “errores” resaltados anteriormente se habían eliminado, el catálogo ahora era totalmente congruente con la teología católica. El prefacio afirmaba con autoridad que Collin de Plancy había “reconfigurado sus labores, reconociendo esas supersticiones, creencias absurdas, sectas y prácticas ocultas. . . Han venido solo de desertores de la fe “.

Todos juntos, en casi seiscientas páginas, Collin de Plancy proporcionó entradas para sesenta y cinco demonios diferentes, incluidos los favoritos de las páginas de Dante, Milton y otros, como Asmodeus, Azazel, Bael, Behemoth, Belphégor, Belzebuth, Mammon, y Moloch. La edición más interesante del texto es la final de 1863, ilustrada con una precisión escalofriante por le Breton, cuyos brillantes grabados de estilo doré elevan el trabajo más allá de la relativa seriedad de las ediciones anteriores.

Demonio adramelecAdramelech, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

Es a la vez edificante y aterrador considerar la magnificencia de algunas de estas ilustraciones. Por ejemplo, entre los demonios menores hay Adramelech, gran canciller del inframundo, administrador del guardarropa del soberano de los demonios, presidente del consejo superior de los demonios”, que “se mostró en forma de mula”. , e incluso a veces la de un pavo real ”. La ilustración de Le Breton lo retrata en un esplendoroso pomposo como una versión sensata del “ángel del pavo real” de Yazidi. O hay Amduscias, en “la forma de un unicornio”, a cuya voz “los árboles se inclinan”, y que “ordena veintinueve legiones”.

Amduscias demonioAmduscias, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

Unas páginas más tarde, aparece Amon, una horrible bestia del infierno con ojos globulares de color negro, un “gran y poderoso marqués del imperio infernal” que aparece como un “lobo, con la cola de una serpiente”. . . [cuya] cabeza se asemeja a la de un búho, y su pico muestra dientes caninos muy afilados ”. Como si la interpretación de la bestia de Breton no fuera lo suficientemente aterradora, Collin de Plancy nos recuerda que esta criatura de la pesadilla“ conoce el pasado y el futuro “.

Demonio de amonAmon, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

Y luego está Efialtes, un pequeño gremlin con cara de pájaro y de ojos salvajes posado sobre el pecho de un hombre, como la Pesadilla de Fuseli, a quien Collin de Plancy describe en una sola frase, explicando que deriva del Nombre griego para la pesadilla. . . Una especie de incubus que ahoga el sueño.

Efialtes demonio fuseliEfialtes, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

Está Eurynome, que tiene “dientes largos, un cuerpo espantoso lleno de heridas y una piel de zorro para la ropa”. Le Breton describe a Eurynome como una criatura con dientes de sierra en la rodilla doblada, haciendo una mueca a una víctima invisible, “mostrando su Grandes dientes como un lobo hambriento ”.

Eurynome demonioEurynome, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

Y luego está mi favorito, Belphégor, que está asociado con el pecado mortal de la pereza y se muestra sentado encorvado con el ceño fruncido, estirándose encima de un inodoro, sujetando su cola del peligro, tratando de hacer una mierda.

Demonio belphégorBelphégor, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

Por supuesto, la preocupación de Collin de Plancy en el Dictionnaire infernal no era solo la defecación de los demonios menores. También se propuso proporcionar instrucción sobre la historia y la utilidad práctica de los más exaltados entre los secuaces de Satanás. Hay Asmodeo, quien, según el Talmud, nació de un súcubo que se acostó con el rey David, pero Collin de Plancy argumentó que era “la serpiente antigua que sedujo a Eva”. Asmodeo, asociado con la lujuria, se presenta como una temible monstruosidad de tres cabezas aunque ninguno de los anteriores hizo las órdenes del rey Salomón (considerado por la tradición oculta por haber tenido una habilidad especial para controlar a los demonios), quien “lo cargó con hierros y lo obligó a ayudar a construir el templo de Jerusalén”.

Asmodeus demonioAsmodeus, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

O reflexionar sobre ese “demonio pesado y estúpido” Behemoth. Recordando su aparición en el Libro de Job, Collin de Plancy escribió que algunos “comentaristas pretenden que es la ballena y otros que es el elefante”. Le Breton eligió representar a Behemoth como una versión bíblica de este último, aferrándose a su vientre peludo y congestionado como una especie de malvado Ganesh.

demonio giganteBehemoth, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

Luego está Bael, “el primer rey del infierno” que tiene “tres cabezas, una de las cuales tiene la forma de un sapo, la otra la de un hombre, y la tercera de un gato”, a la que Le Breton le impuso la multa. Además de una serie de patas de arácnidos forrados de piel.

Demonio baelBael, de la edición de 1863 del Dictionnaire Infernal de Collin de Plancy

El dios fenicio Ba’al, de quien Collin de Plancy’s Bael deriva su nombre, se asoció con todo tipo de idolatrías y blasfemias, y es también la inspiración para ese otro teniente del infierno, Belzebuth (o Beelzebub), el asesor de confianza de Lucifer. cuyo nombre aparece en los registros de exorcistas de Loudun a Salem. Cuando Belzebuth literalmente significa “El señor de las moscas”, le Breton decidió representar a este demonio como un insecto sorprendentemente biológicamente preciso, con largas mandíbulas, ojos extrañamente humanos y una calavera y huesos cruzados sobre sus delgadas alas de papel. En todo caso, la extraña verosimilitud de la criatura parecida a un insecto hace que la imagen de le Breton sea aún más aterradora. Su tórax segmentado y sus brazos delgados recuerdan. Dos siglos antes, la monstruosidad ilustrada del polimático inglés que demuestra que las pesadillas de la razón y la superstición no siempre son tan divergentes como podríamos pensar.

Demonio belzebubBelzebuth, de la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

Esta conexión entre los ideales de la Ilustración y el viejo mundo de la magia y la superstición de la que surgieron estos demonios fue, en muchos aspectos, literalizada por la figura del propio Collin de Plancy. Nació en 1793, solo cuatro años después de la coronación (o la más condenatoria) del evento de la Ilustración: la Revolución Francesa. Tal vez en reacción a ese asunto, agregó la aristocrática “De Plancy” a su nombre de otro modo plebeyo. De hecho, no era solo un nombre plebeyo, sino uno con asociaciones positivamente republicanas, ya que el tío materno de Collin de Plancy no era otro que George Danton, el presidente radical del Comité de Seguridad Pública que, al igual que muchos de sus compañeros jacobinos, finalmente encontró su cabeza cortada mirando hacia la hoja de guillotina una mañana en el mes de Germaine.

Al igual que su tío, Collin de Plancy fue originalmente partidario de la libertad, la igualdad y la fraternidad, un lector entusiasta de Voltaire y un celoso racionalista y escéptico; al igual que su tío, finalmente se vería reconciliado con la Iglesia que había rechazado, aunque con un desvío por los rincones más oscuros de la demonología. Al igual que con las muchas quimeras demoníacas que pueblan su diccionario, Collin de Plancy fue una mezcla de partes dispares. Combinó la lógica rectilínea de hombres como Voltaire y Diderot con las visiones chthonic de los poetas simbolistas y decadentes de una generación posterior: Rimbaud, Baudelaire y Verlaine, que borrachos pisotearon por las calles lluviosas de París apretando su flores de todo el mundo.. Collin de Plancy no solo se convenció a sí mismo de que los demonios eran reales, sino que, de hecho, desarrolló un deseo de controlarlos a través del lenguaje, un deseo tan ferviente como el de su Ilustración antes de clasificar y definir palabras e ideas en diccionarios y enciclopedias. El demonólogo era un hombre atrapado entre la lógica y la fe, el salón y el club Hellfire, que escucharon los gritos de monstruos horribles mientras escribían con la sobria pluma de un naturalista.

Collin de plancy y el diabloPortada de la edición de 1863 de Collin de Plancy Le diable peint par lui-même: ou, Galerie de petits romans, de contes bizarres, d’anecdotes prodigieuses , en la que se muestra al “autor” (Collin De Plancy) conversando con el diablo. En la noche

Como su creador, el Dictionnaire abarcó los intereses de dos épocas. Recuerda grimorios (manuales prácticos de magia) como Pseudomonarchia Daemonum del siglo XVI de Johann Weyer , o la Llave Menor de Salomón del siglo XVII , tanto como los compendios sistematizados de conocimiento de la Ilustración, como la Enciclopedia de Denis Diderot . Hay ambigüedad en el proyecto del libro, por lo que podría ser más moderno que el diccionario y, sin embargo, ¿qué podría ser más antiguo que el conocimiento recopilado en este diccionario en particular?

A pesar de los precedentes antiguos y medievales de varias culturas diferentes (se puede pensar en Aristófanes de Bizancio, quien compiló un tipo de diccionario llamado Lexeis dos siglos antes de Cristo), el diccionario y especialmente la enciclopedia fueron productos de los siglos XVIII y XIX. Para el Dr. Johnson y su Diccionario de la Lengua Inglesa , o James Murray, quien, en el scriptorium de Bodleian, reunió el testimonio de la humanidad que es el Oxford English DictionaryEl conocimiento positivista se puede encontrar en el proceso de recolección y medición. El diccionario era sobrio, racional y práctico. La etimología era como la disección, otra innovación de la Ilustración, y el diccionario una especie de teatro de disección. Para Johnson, el diccionario fue una reacción al “discurso copioso sin orden y energía sin reglas”, sirvió para dominar el vocabulario, ya que su enfoque del lenguaje era uno “reducido al método”.

¿Pero qué pasa entonces con la versión infernal de Collin de Plancy? ¿Es un diccionario solo por nombre, o podrían las afinidades tocar una vena más profunda? En sus Grimorios: una historia de los libros de magia, el historiador Owen Davies escribe sobre cómo los grimorios están marcados por un “deseo de conocimiento y el impulso perdurable de restringirlo y controlarlo”, una descripción que podría aplicarse a los proyectos de Johnson y Murray. “Los grimorios existen”, continúa, “debido al deseo de crear un registro físico de conocimiento mágico, reflejando las preocupaciones con respecto a la naturaleza incontrolable y corruptible de. . . información sagrada ”. Si bien es cierto que el gran experimento de la Ilustración supuestamente fue hacer brillar la luz de la racionalidad sobre las sombras de la superstición, el deseo de reunir toda la información posible es algo que comparten el grimorio y el diccionario. Y este anhelo por completarse y lo que todo lo abarca no es solo una similitud superficial, ya que en sus obsesiones con las palabras y el lenguaje, El grimorio y el diccionario comparten una fe común: que los meros pronunciamientos verbales tienen la capacidad de reescribir la realidad misma. Ambos tipos de libros son partidarios de una filosofía platonista que considera que un tipo de palabra magia puede representar transformaciones en la vida real. Para el lexicógrafo racionalista, esto significa que el dominio de la retórica y la sintaxis pueden afectar nuestras vidas a través de la capacidad de explicar y convencer; para el mago esto significa que la magia de las palabras puede evocar la alteración. En ambos casos, las palabras tienen el poder, si están organizadas adecuadamente, de cambiar el mundo para bien o para mal. Para el lexicógrafo racionalista, esto significa que el dominio de la retórica y la sintaxis pueden afectar nuestras vidas a través de la capacidad de explicar y convencer; para el mago esto significa que la magia de las palabras puede evocar la alteración. En ambos casos, las palabras tienen el poder, si están organizadas adecuadamente, de cambiar el mundo para bien o para mal. Para el lexicógrafo racionalista, esto significa que el dominio de la retórica y la sintaxis pueden afectar nuestras vidas a través de la capacidad de explicar y convencer; para el mago esto significa que la magia de las palabras puede evocar la alteración. En ambos casos, las palabras tienen el poder, si están organizadas adecuadamente, de cambiar el mundo para bien o para mal.

demonios brujas diabloDetalle desde el frontispicio hasta la edición de 1863 del Dictionnaire infernal de Collin de Plancy

En el corazón de esta misión compartida está el hecho de que tanto la magia como la razón tienen una creencia motivadora en la explicabilidad inherente de la realidad: que hay un orden dado en el mundo y que las mentes humanas pueden comprender y controlar este orden. Que ese orden sea sobrenatural o natural es algo incidental; Que haya estructura en el sistema es lo importante. El diccionario de Collin de Plancy puede ser un grimorio, o su grimorio puede ser un diccionario, pero fundamentalmente la distinción entre ellos es menos clara de lo que podría suponerse.

Ilan Stavans escribe que “los diccionarios son como espejos: son un reflejo de las personas que los produjeron y consumieron”. Si esto es cierto, entonces el Infernal Dictionnaire no es solo un reflejo de Collin de Plancy, un hombre que moraba entre las sombras. Deseaba iluminar, pero también un reflejo de nuestro propio mundo moderno. Con sus palabras enumeradas como demonios, su preocupación por el orden y la gramática (para que nuestros hechizos no funcionen), los diccionarios pueden verse como grimorios seculares y modernos. El dictamen infernal, lejos de ser un remanente arcaico, nos recuerda que las distinciones marcadas entre antigüedad y modernidad en última instancia significan poco. El nuestro siempre ha sido, y siempre será, un mundo atormentado por demonios.

Pero, con disculpas a CS Lewis, lo que demuestran los grimorios no es que los demonios existen, sino que pueden ser domesticados. Si se puede encontrar algún consuelo, es que controlar a nuestros demonios es posible si podemos nombrarlos, ya sean de lo sobrenatural o de la variedad racionalista, y en cualquier caso, un diccionario es lo que necesitaremos.

Creen en la Magia??

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http://www.mediafire.com/view/qqa4ha2fpewux9p/McCoy-Hacer_magia.pdf

Comentario de la página que comparte el libro:

Es el libro mas completo acerca de la Magia natural, es una guía que va desde el nivel básico hasta el nivel avanzado de este tipo de Magia, además de la Magia natural, en este libro se tratan otros tipos diversos de Magia. Este libro esta orientado a la conexión con los elementos y aplicación de hechizos mágicos a través de las fuerzas de los elementos, aquí no se busca ir en contra del libre albedrío de nadie solo hacer que las energías propias de uno mismo se movilicen mas a través de los hechizos que son como una canalización mas especifica de nuestras energías y las fuerzas naturales de los elementos, para lograr un objetivo. He de aclarar que este libro es diferente al libro Iniciación al Hermetismo pues Hacer Magia de Edan McCoy solo busca la unión con los elementos y su uso en magia natural la cual es el nivel mas básico de la magia. Por el contrario en Iniciación al Hermetismo se busca obtener la maestría total acerca de los 5 elementos, y en el uso de la Magia mas elevada que solo puede obtenerse a través del desarrollo espiritual
McCoy-Hacer magia_pdf

KAIZEN – MEJORA CONTINUA

 

El objetivo  de la Mejora Continua (Kaizen en japonés) es eliminar los desperdicios (actividades innecesarias) y las operaciones que no le agregan valor al producto o a los procesos.

Toyota define el desperdicio como: “cualquier otra cosa que no sea el mínimo de equipo, materiales, componentes y tiempo de trabajo absolutamente esencial para la producción”.

Todas las  operaciones que generan valor añadido son aquellas por las que el cliente final está dispuesto a pagar.

Por tanto, se busca potenciar  las operaciones de  valor añadido y  reducir el desperdicio. A través de un sistema de Mejora Continua vamos a combatir dicho desperdicio, aplicando la metodología Kaizen.

En los procesos tradicionales se incrementa el valor añadido mediante inversiones en personal, equipos, tecnología, etc., lo que conlleva en muchas ocasiones que también se incrementen las actividades que no agregan valor. Con la Mejora Continua, se incrementa el valor añadido de tus operaciones eliminando desperdicios con los recursos existentes.

¿Por qué aplicar el Kaizen, como un sistema de mejora continua?

Para ver la necesidad de aplicar un Sistema Kaizen de Mejora Continua es necesario hacerse algunas preguntas:

¿Crees que necesitas mejorar?¿Su organización tiene como objetivo, una constante mejora de sus capacidades y de resultados? ¿Sabe identificar lo que realmente aporta valor en sus procesos productivos? ¿Sabes por tanto identificar el desperdicio en su empresa?

¿Su organización se siente desbordada continuamente por las urgencias? ¿Usted mismo o algunos miembros de su organización tienen la sensación de estar siempre “apagando fuegos” ?

¿Tiene realmente a toda su organización motivada? ¿Están todos orientados hacia un mismo y único fin? ¿Todos los miembros de su organización conocen realmente sus objetivos, y el objetivo común de la compañía?

¿Cree que realmente se esta aprovechando todo el potencial y el conocimiento de todos los miembros de su organización?¿Su opiniones e ideas son escuchadas y gestionadas?
¿Están todos sus sistemas productivos estandarizados? ¿Todos los miembros de su organización tiene claros los estándares de calidad exigidos por el cliente?

Frente a la situación actual de los mercados, y constante reducción de los márgenes, es necesario reaccionar e iniciar un constante proceso de cambio. La Mejora Continua es el medio para alcanzar el fin último que es mejorar los resultados de su compañía, contando con una persona en el equipo especializada que cuente con formación experta en Lean.

Evolución Lean: Global Lean

La metodología “Lean Manufacturing” se basa en el sistema de fabricación  de Toyota (“Toyota Production System” o TPS). El ingeniero jefe de Toyota Taichi Ohnio lanzó estos nuevos sistemas de producción en los años 60.

A finales de los años 80 se acuñó el termino Lean System, y durante esa década esta metodología se extendió con gran rapidez a todas las grandes compañías automovilísticas  y sus proveedores. Pero no fue hasta el año 1990, cuando J. P. Womack y D. T. Jones, documentaron el Sistema de producción Toyota en su libro “The Machine that changed the world”.

Con la evolución de los mercados cada vez mas competitivos, esta metodología se ha adaptado a sectores tan diferentes como el sector de  la logística,  alimentación, sanidad, servicios, aeronáutica, construcción, educación, etc.

Lean ha demostrado en todos los sectores que su correcta aplicación genera una organización mas flexible y permite hacer frente a las nuevas exigencias del mercado.  Su aplicación  mejora la productividad y reduce costes.

La posibilidad de la mejora continua está presente en todas las actividades empresariales. Las herramientas lean, y sus metodologías se han adaptado y mejorado para todo tipo de entorno y actividad. Su implantación es posible con método y rigor, en todo tipo de empresa.

Espíritu Kaizen

Para el Kaizen  (Kai significa cambio y Zen significa bondad) el objetivo principal es no parar de mejorar: Mejora Continua.

Los 10 puntos del espíritu Kaizen
1 Abandonar las ideas fijas, rechazar el estado actual de las cosas.
 2 En lugar de explicar lo que no se puede hacer, reflexionar como hacerlo.
 3 Realizar inmediatamente las buenas propuestas de mejora.
 4 Corregir un error inmediatamente in situ.
 5 Encontrar las ideas en la dificultad.
 6 No buscar la perfección, ganar el 60 % desde ahora.
 7 Buscar la causa real, respetar los 5  “por qué” y después buscar la
solución.
 8 Tener en cuenta las ideas de 10 personas en lugar de esperar la idea genial de una sola
 9 Probar y después validar.
10 La mejora es infinita.

Algo más para revisar:

Administracion_calidad_total pdf

Otros autores de libros sobre calidad total

William Edwards Deming

Joseph Moses Juran