¿Resurrección?, ¿cuál resurrección?: las religiones son copias de las copias de otras copias

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‘La Resurrección’, de Sebastiano Ricci.

Resurrección

En algunas religiones, vuelta a la vida de alguien que ha muerto.

“los cristianos creen en la resurrección de Jesucristo”

texto de Glenys Álvarez
http://www.forocomunista.com/t22288-resurreccion-cual-resurreccion-las-religiones-son-copias-de-las-copias-de-otras-copias-texto-de-glenys-alvarez-ano-2012#266416

publicado en abril de 2012 en la web sindioses.org

Los espiritistas tienen santos desconocidos para el cristianismo. Una vez profundizas en esas religiones, que por estos lados llaman ‘brujería’ (muy distintas a los mitos explotados en Harry Potter), encuentras el sincretismo, es decir, la mezcla distintiva de religiones: las que estaban y la que vienen a imponer.

A nivel general, de eso precisamente se trata la religión. Es una copia de otra copia, de otra copia. Es un sincretismo entre copias, cimentado por violencia, conquistas, culturas y movimientos políticos; el ser humano, además de sentir y actuar, inició el inacabable proceso de buscarle respuestas a las cosas; cuando no podía ni sabía cómo encontrarlas, inventaba. Así, entre la lucha por el poder y la curiosidad neta el mundo como lo conocemos comenzó a moverse, a desarrollarse, a coronar imperios y sembrar creencias que eran destrozados por el conocimiento para luego renacer con otro cerebro en el poder. Así venimos caminando; y el mundo hoy se mueve fundamentado en el discernimiento de las masas; saber tus placeres, conocer lo que te mueve, lo que crees te hace feliz, es la forma de venderte algo distinto y mantenernos atentos al mejor producto, pues poseerlo te encasilla en un estado aparte; un estado que continúa siendo la meta de la mayoría.

Escribo esta columna en los finales de semana santa, la “Semana Mayor”, le llaman algunos por aquí. Cuando mi madre era pequeña vivía en un pueblo del sur donde los muebles de las casas eran cubiertos con mantas negras, las personas usaban vestuarios de luto, se susurraba y las procesiones y visitas a iglesias eran las estrellas de la semana. Hoy, no todos los cristianos siguen esos depresivos rituales. Palpablemente, ese rasgo caníbal de comer la carne y beber la sangre del resucitado es bastante sangriento; a lo mejor, por eso es seguido, indisputablemente, por la inmortalidad. La idea cristiana es ganarle a la muerte, lo que ellos le llaman salvación, uno de los pilares de la religión que es obtenido a través de la resurrección de Jesús.

Ciertamente, todas las religiones ofrecen algún tipo de inmortalidad en algún momento, la idea ha sido una fijación en la cultura de la especie. Y es de esperarse. La muerte es definitiva y dolorosa. Por más que creas, la idea de perder a esos a quienes amas es escalofriante y turbadora; una noción inevitable con la que tenemos que lidiar en esos momentos de existencialismo que muchas veces nos sobrecoge, y son nociones realmente antiguas. Recordemos, por ejemplo, al héroe Gilgamesh, quien en el siglo 22 antes de nuestra era, buscaba por todas partes la inmortalidad. Esa habilidad de vivir para siempre se encuentra plasmada en diversas expresiones humanas, en la música, la literatura, dibujos, películas, arte gráfico, bailes y teatro, entre otras. Y la seguimos buscando, por eso las religiones, una vez estudiadas, surgen como las copias de otras más antiguas, un tipo de sincretismo que se forma con el tiempo y es moldeado por el poder en las culturas y sus maneras de manipular las masas. Al final, es una idea común en el ser humano, enigmática, incomprensible, deseable y codiciada por todos.

Y las historias y cuentos son numerosos, variados, coloridos, todos van de acuerdo a los tiempos, el conocimiento, las creencias en la cultura. Mitos y leyendas que ayudaron a los ancestros en miles y miles de funciones, afectaron la forma en que la especie creció y se desarrolló, por supuesto que los copiaríamos, era la única forma de imponer lo nuevo sobre lo viejo, copiar y mezclar; una manera certera de lograr un cambio de pensamiento con nuevas neuronas en el poder.

No voy hablar aquí del zoroastrismo ni de Mami Wata. Existen miles de versiones de lo mismo que han sido plasmadas de diversas formas en la historia del mundo. Pero una cosa sí es cierta, la resurrección, la inmortalidad y la relación con la muerte son temas claves en las religiones, de hecho, creer en un dios significa, casi todo el tiempo, que crees en algo más allá de la vida.

Durante los años 1998 y 2000, Michael Martin, de la Web Secular, sostuvo un debate con el autor cristiano Steven Davis sobre lo irracional de la resurrección entre cristianos. Para Martin, creer en la resurrección no es sólo irracional para los no creyentes o no cristianos, sino para creyentes también. El argumento de Martin se basa en fórmulas estadísticas que revelan las bajas posibilidades de una ocurrencia. Ni siquiera si integras en la fórmula el conocimiento histórico; esa idea de que “sólo si fuera algo cierto se hubiesen adherido tantas personas a la religión, es decir, el hecho de que se originara el cristianismo es la demostración misma de que la resurrección fue verdadera.

“Dios pudo haber salvado al humano de muchas formas no sólo encarnado a su hijo para crucificarlo en una cruz y resucitarlo tres días después; esa forma es sólo una de tantas. Si pensamos que todas las formas son igualmente probables, entonces, veamos lo siguiente: imaginemos que Dios tiene ocho formas posibles para salvar a la humanidad del pecado original y que sólo una de ellas Dios decidió usar, si tomamos en cuenta el conocimiento del pasado que tenemos, la creencia de que Jesús murió en la cruz y se levantó el tercer día es, inicialmente, improbable ya que este escenario es sólo uno de los muchos que Dios pudo haber escogido. Por supuesto, evidencias históricas fuertes que respalden el hecho podrían vencer esta improbabilidad inicial; pero tampoco las hay”, explica Martin.

Muchos teólogos, filósofos y creyentes sostienen que la resurrección es racional; en mi opinión, creer todo el asunto es cuestión de fe. Inicia como un adoctrinamiento que tendrá mucho que ver con las creencias de la familia y más tarde con decisiones adultas. Hoy en día, existen numerosas formas en que los dioses eligen el camino para que la humanidad quede salva y disfrute de la inmortalidad; hay diferentes profetas y creencias sobre resurrecciones, reencarnaciones y posibilidades de vida después de la muerte en otros mundos. Cantidades de fórmulas son expuestas, pero, curiosamente, eso no es, realmente, lo que asombra; lo sorprendente es la cantidad de cerebros que se reparten entre ellas. No sólo hay cristianos, musulmanes, judíos y budistas sino que tenemos a los yorubas, el shivaísmo y krisnaísmo, el bahaísmo, chamanismo, taoísmo, celtismo y la cienciología, sin nombrar todas las ramas que se derivan de las religiones más populares en el mundo; el cristianismo, por ejemplo, que tan sólo en la iglesia católica hay decenas de denominaciones, Wikipedia nos dice tiene unas 38,000 denominaciones, cinco mil de ellas no están reconocidas en muchas partes del mundo. El número es impresionante.

“Nunca escribí sobre la resurrección en específico porque no le veía la necesidad. La resurrección es sólo uno de miles de mitos religiosos que merecen ser cubiertos en un informe comprensivo sobre la irracionalidad religiosa. En lo que a mí concierne, si tú y mil millones de personas desean creer en dioses crucificados, profetas y divinidades que resucitaron, pues, adelante. Hay miles de millones que creen en otros dioses y otras resurrecciones y otras historias igualmente absurdas”, escribe Robert Todd Carroll en El diccionario escéptico.

Una amiga doctora me dice que lo de Lázaro no fue resurrección sino resucitación, (yo realmente no comprendo por qué sólo resucitó a Lázaro). De hecho, los que desean proponer que muchos de los capítulos de la Biblia son reales poseen un sinnúmero de fórmulas médicas para explicar lo que ocurrió en realidad. Para ellos, la Biblia es un libro repleto de metáforas, enseñanza mística para los que creen. En mi opinión, me he acostumbrado más a que el humano miente, inventa y tergiversa; cualquier individuo o grupo de ellos es capaz de atrapar un rumor y convertirlo en verdad, manipular con eso a toda una masa humana y convertir el asunto en un esplendoroso poder. No es algo nuevo, lo hacen todo el tiempo, de hecho, encender la televisión es lidiar con mentiras regularmente y ni hablar de la política. Más aún, la mentira y el rumor tienen amigos importantes y efectivos: la violencia, la esclavitud, la sustracción de derechos y el aislamiento, la reclusión y la discriminación que persiguen a los que no creen lo que deben creer según los que tienen el poder o de acuerdo con las masas.

“He visto muchos individuos que han sido transportados al salón de la muerte con pruebas mucho menos convincentes, necesitaría más fe para mantenerme ateo que para confiar en Jesucristo el Nazareno”, exclamaba Lee Strobel como una confirmación de que sus creencias eran ciertas ya que personas con evidencias son asesinadas por ello. Una conclusión absurda y cruel, además de completamente inexperto frente al ateísmo.

Cuando la dictadura cae, la turba tiene la última palabra.

Hoy, creer en cualquier cosa es más importante. De hecho, en muchos lugares que pretenden ejercer la libertad religiosa no se admite la no creencia en esa libertad; eso no está bien visto, ni siquiera es algo comprensible para muchos. Pero la libertad religiosa no quiere decir derecho para creer lo que quieras, también incluye el derecho para aquel que no cree en nada. Y si te pones a pensar, con el gigantesco número de creencias ridículas que existen, la no creencia es una de las decisiones más cautelosas y prudentes en la lista, pues ¿cómo eliminar uno sin hacerlo con el otro?

La ciencia y el futuro de la inmortalidad

Reducción de la disonancia cognoscitiva

Corintio representa para muchos académicos, un temprano recuento del cristianismo, mucho antes que los salmos. Allí leemos que sin la certeza de la resurrección, la prédica de la iglesia y la fe del creyente serían vanas. También nos cuentan sobre las 500 personas que vieron y hablaron con Jesús después de que resucitara. Los salmos de Paul aseguran, por otro lado, entre muchas de sus afirmaciones sin evidencias o corroboración fuera de la Biblia, que no creer en la verdad de la resurrección física del profeta es, pues no ser cristiano. Para otros estudiosos, el mito de la resurrección de Jesús fue creado ya que toda la historia sobre el asunto en la Biblia se escribió décadas después de que supuestamente ocurriera, de hecho, profetas judíos habían estado prometiendo la llegada del Mesías durante cientos de años antes de la resurrección. De hecho, la religión judía lo sigue haciendo.

“Asumamos que aún deseas creer que el mito es cierto. Mi pregunta es por qué todos los cristianos no están dispuestos a creer que todas las siguientes ocurrencias son también ciertas. Por ejemplo, que Mahoma ascendió al cielo en un caballo alado, que un ángel llamado Moroni (quien también resucitó, por cierto), se le apareció a Joseph Smith Jr., y lo asistió para que tradujera el Libro de los mormones de antiguos escritos egipcios o que hace 75 millones de años atrás, Xenu trajo a miles de millones de personas a la Tierra en una nave espacial”, explica Luke Muehlhauser.

Realmente, la fe es lo único que justifica la creencia. Creer en la resurrección de Jesús nos obliga a creer lo que dice cualquier otra religión sobre sus profetas, patrocinadas por sus escrituras específicas. De hecho, los musulmanes te condenan a muerte si hablas mal de Mahoma; por lo menos, los cristianos ya dejaron de hacerlo.

Para Muehlhauser no es mas que la reducción de la disonancia cognitiva, la tendencia humana de racionalizar la discontinuidad entre las realidad y las creencias reinantes en la persona de forma tal, que creencias son modificadas o añadidas en vez de rechazar la original. Ciertamente, muchas ramas de la ciencia pueden hoy explicar conductas irracionales en las personas; de hecho, ramas de la aplicación científica entran hoy en el codiciado mundo de la inmortalidad, pero no a través de vida después de la muerte, sino alejando, cada vez más, la muerte de la vida.

Más tiempo viviendo; es la ganancia obtenida por la ciencia hasta el momento, pero no como el deseo de muchos científicos futuristas que observan al humano alejarse completamente de la enfermedad. Para muchos, la nanotecnología es la respuesta, para otros, muchas ramas lo son. En la actualidad, por ejemplo, tenemos el ambiguo proceso de crionización, en otras palabras, preservar el cuerpo de la persona muerta en bajas temperaturas hasta que la ciencia en el futuro pueda recuperarlos, devolver vida a sus moléculas. Pero la criopreservación moderna todavía tiene muchos problemas, a pesar de que muchos científicos creen que el futuro representará un evidente nanoprogreso que permitirá la inmortalidad en humanos, nadie puede estar seguro de ello. Las teorías nos dicen que podría funcionar, pero todavía no tenemos evidencias de que así será. Además, no es ético congelar a alguien vivo y esperar para descongelarlo, eso se llamaría homicidio. Por lo tanto, las empresas que ofrecen estos servicios, como Alcor, deben esperar que la persona sea declarada legalmente muerta para actuar y refrigerar su cadáver en nitrógeno líquido, (un proceso bastante costoso, por cierto), hasta que décadas después la ciencia pueda resucitarlos. A pesar de no existir evidencias de una certera probabilidad en el futuro, cientos de personas han decidido tomar ese camino y optar por una estructura glacial que los acoja temporalmente.

Por supuesto, este tipo de inmortalidad también representa numerosos problemas para el futuro en el mundo. A menos que tengamos otros planetas para habitar, habría que imponer duras leyes de reproducción si no vamos a morir. Y ni hablar del alma, un concepto que muere en el tema.

Por supuesto, la mayoría piensa que no estará viva cuando eso ocurra, sin embargo, el filósofo futurista Ray Kurzweil es uno de los que está seguro que obtendremos inmortalidad en las primeras décadas del siglo actual. Ahora bien, si demostraran sin duda alguna que podrían resucitarte después de congelado y devolverte la vida que perdiste, ¿cuántos de nosotros no buscaría el dinero requerido para congelarnos las neuronas? La vida es todo lo que tenemos y conocemos; no sabemos absolutamente nada sobre la muerte pero la posición más lógica es asumir que es la pérdida final y finita de la conciencia del animal.

Con almas o sin almas, nadie la desea y ni la manida oferta de un ‘cielo’ por delante la hace menos dolorosa para los que quedan

El Arte de la Sexualidad en la Antigua China

Introducción

El Arte de la Alcoba constituye el clímax de las emociones humanas, y comprende el Camino Supremo (Tao). Por ello, los Reyes Santos de la antigüedad regularon los placeres externos del hombre para poder frenar sus pasiones internas y crearon reglas específicas sobre el contacto sexual. Aquél que regule sus placeres sexuales se sentirá en paz y vivirá muchos años.

A lo largo de cientos de años los estudios sobre la sexualidad han estado siempre presentes en la cultura china. El trato del tema con apertura es apenas reciente para occidente, cuando ya desde la primera dinastía han (221 A.c.- 24 D.C.) se habían escrito meticulosos tratados en los que detallaba toda su actividad.

Uno de los aspectos que más impactó a los chinos en su encuentro con occidente fue el trato oculto y prohibitivo que se la daba al tema del sexo – el cual se originó posteriormente a la cristiandad -. La riqueza en el uso de los términos y la belleza con la cual la sexualidad es expuesta en la literatura china no puede más que generar admiración y respeto hacia una cultura que gracias a su visión del mundo no se limito en ese aspecto a sí misma, permitiéndose tratar una de las actividades humanas de mayor importancia con toda la creatividad y sabiduría que nos caracteriza como raza.

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La ciencia fascinante: la Comisión Franklin y el ensayo clínico moderno

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Detalle de un grabado coloreado después de CL. Desrais representa a personas reunidas alrededor del “baquet” en una de las sesiones de magnetismo animal del grupo de Franz Mesmer 
https://publicdomainreview.org/2018/11/20/mesmerising-science-the-franklin-commission-and-the-modern-clinical-trial/

Benjamin Franklin, árboles magnéticos y sesiones con carga erótica: Urte Laukaityte sobre cómo la locura por las sesiones de “magnetismo animal” a finales del siglo XVIII en París condujo a los ensayos clínicos aleatorios controlados con placebo y doble ciego que conocemos y amamos hoy.

Los pacientes, en su mayoría mujeres, están sentados alrededor de una gran tina de madera llena de agua magnética, vidrio en polvo y limaduras de hierro. De su tapa emergen una serie de varillas de hierro dobladas contra las cuales los pacientes presionan expectantes sus áreas afectadas. Una cuerda atada a la bañera está enrollada alrededor de ellos, y se toman de las manos para crear un “circuito”. A través de la habitación de poca luz, adornada con espejos para reflejar fuerzas invisibles, emana incienso y música extraña, los sonidos del otro mundo de la armónica de vidrio (inventado por un tal Benjamin Franklin). Mientras tanto, un hombre encantador con un elaborado abrigo de seda lila está circulando, tocando varias partes de los cuerpos de los pacientes donde el fluido magnético puede verse obstaculizado o atascado. Parece que estos bloqueos, en las damas en particular, se encuentran generalmente en la parte inferior del abdomen, muslos, Y a veces “la ovaria”. La sesión típica duraría horas y culminaría en una “crisis” curativa de hipo nervioso, sollozos histéricos, gritos, tos, escupir, desmayos y convulsiones, restaurando así el flujo armonioso normal del fluido.

El hombre del abrigo lila es Franz Friedrich Anton Mesmer y esta escena podría describir cualquier número de sesiones de magnetismo animal que tuvo lugar en París, a fines del siglo XVIII. Si bien las payasadas de Mesmer tal vez sean familiares para muchos en la actualidad, menos conocido es el papel clave que desempeñaron en el desarrollo del moderno ensayo clínico, en particular en relación con la comisión Franklin de 1784, “encargada por el rey de Francia, con el examen del animal”. El magnetismo, como ahora se practica en París ”.

El magnetismo animal causó furor en la Europa del siglo XVIII, y su estrella Franz Friedrich Anton Mesmer, un cautivador médico alemán, tenía estatus de celebridad. Su teoría afirmaba que un tipo especial de fluido magnético imperceptible impregnaba el universo y que la mayoría de las enfermedades, si no todas, eran causadas por un flujo anormal de este fluido dentro del cuerpo. Al principio, la técnica terapéutica de Mesmer consistía en prescindir de los imanes alrededor de sus pacientes después de hacerlos tragar limaduras de hierro. Más tarde renunciaría a la etapa de tragar metal y también a los imanes: descubrió que simplemente usar sus manos u otros objetos era igual de efectivo. Después de los llamados “pases”, el paciente entraría en una especie de estado de trance, luego se desmayaría, convulsionaría, sacudiría, y así sucesivamente (lo que se denominaría acertadamente una “crisis”). Idealmente, después de toda esta actividad inductora de flujo,

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“Magnetismo animal”, ilustración de 
A Key to Physic, and the Occult Sciences (1794) de Ebenezer Sibley 

Mesmer, un hombre carismático y culto, estaba casado con una viuda mayor y rica, y el apoyo moral y material de su esposa no le dolió cuando se trató de construir una práctica médica exitosa en Viena. Aquí ganó notoriedad al tratar principalmente a mujeres de clase alta en sus sesiones terapéuticas elaboradas y bastante cargadas eróticamente. Uno de sus pacientes fue la joven pianista Maria Theresa von Paradis, conocida como “La Hechicera Ciega”. Aunque Mesmer al principio pareció curar su aparente ceguera, su recuperación fue temporal, y la joven se sintió tan afectada emocionalmente por el tratamiento que, por un tiempo, perdió la capacidad de tocar su instrumento. Para empeorar las cosas, a su protectora (y probablemente a la madrina) tampoco le agradó el hecho de que la adolescente se mudara con Mesmer. Desafortunadamente para el doctor,

En 1778, después de haber caído en una considerable desgracia real, Mesmer se mudó a París en un sudario de fama y controversia. A pesar de la oposición de la profesión médica, que le negó una licencia médica, se asoció con el respetable y licenciado Charles Deslon, médico personal del hermano del rey Luis XVI. Mesmer volvió a establecer una práctica clínica extraordinariamente popular, ganándose el favor de muchas personas altamente influyentes. De hecho, solo tomó algunos años para que el magnetismo animal se convirtiera en algo parecido a una obsesión entre los franceses.

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Detalle de una pintura (posiblemente por CL. Desrais, ca. 1780) que representa una de las sesiones grupales de Franz Mesmer. A la izquierda se puede ver gente aplicando varillas en sus ojos, y en la parte inferior derecha posiblemente María Theresia von Paradis 

Pronto Mesmer y algunos discípulos comenzaron a ofrecer sesiones de grupo magnético. A mediados de la década de 1780, el mesmerismo se había convertido en una locura que preocupaba a los médicos parisinos que persuadían al rey a establecer una comisión real para investigar sus reclamos. El grado en que dicha locura fue lucrativo y el ritmo al que las clínicas médicas regulares estaban perdiendo el tráfico pueden, por supuesto, haber jugado un papel aquí. Es cierto que podemos simpatizar con los pacientes que consideraron que las sesiones magnéticas se compararon favorablemente con las prácticas más comunes de sangrado y sanguijuelas. De cualquier manera, es plausible que el conjunto total de motivaciones incluyera mucho la preocupación por la verdad científica.

Por suerte, Benjamin Franklin estuvo en Francia como el primer embajador de los Estados Unidos con la misión de asegurar una alianza oficial contra su archienemigo, los británicos. Debido a su fama como un gran hombre de ciencia en general y sus experimentos con una de esas fuerzas invisibles, la electricidad, en particular, Franklin fue nombrado jefe de la comisión real. El equipo investigador también incluyó al químico Antoine-Laurent Lavoisier, al astrónomo Jean-Sylvain Bailly, y al doctor Joseph-Ignace Guillotin. Es un hecho curioso de la historia que tanto Lavoisier como Bailly fueron ejecutados más tarde por la guillotina, el dispositivo atribuido a su compañero comisionado. La revolución también, por supuesto, trajo la misma suerte al rey Luis XVI y su esposa María Antonieta, que apoya a Mesmer.

En un golpe de comprensión, los comisionados pensaron que las curas podrían verse afectadas por uno de dos posibles mecanismos: la sugerencia psicológica (a lo que se refieren como “imaginación”) o alguna acción magnética física real. Mesmer y sus seguidores afirmaron que era el fluido magnético, por lo que sirvió como condición experimental, si así lo desea. Continuando con las analogías modernas, la sugerencia representaría una condición de control de placebo rudimentaria. Entonces, para probar el magnetismo animal, crearon dos tipos de ensayos para tratar de separar las dos posibilidades: o bien el sujeto de investigación está siendo magnetizado pero no lo sabe (magnetismo sin imaginación) o el sujeto no está siendo magnetizado pero cree que así es (imaginación sin magnetismo). 

Mesmerismo de Franklin
Magnetismo Revelado
 , grabado anónimo que muestra a Benjamin Franklin blandiendo la exposición de su comisión sobre el magnetismo animal, mientras que un Mesmer mitad animal huye en una escoba de bruja, en su mano una bolsa de dinero 

El informe también muestra una conciencia aguda de que es muy probable que la enfermedad desaparezca por sí sola con el tiempo. De hecho, en la era de la sanguijuela, la sangría, los vómitos inducidos, los laxantes, etc., era común que los pacientes mejoraran sin tratamiento. Así que para los propósitos de rigor, los comisionados rechazaron las solicitudes de los mesmeristas para hacer el estudio longitudinal y ver si sus pacientes mejoran durante un período prolongado de tiempo. Esto llevó a Mesmer a negarse a cooperar con la comisión. En lugar de eso, se dirigieron a su primer discípulo y firme partidario Charles Deslon (a quien luego se quejaría un molesto Mesmer).

Algunos de los experimentos más sorprendentes deberían darle una idea de la metodología utilizada. La inspiración para el ensayo más famoso probablemente provino del siguiente incidente que involucra a Mesmer, aquí descrito en el informe de la comisión.

Una tarde, el señor Mesmer caminó con seis personas en los jardines del príncipe de Soubise. Realizó la operación magnética en un árbol, y poco después de que tres señoras de la compañía se desmayaran. La duquesa de C, la única dama restante, se apoyó en el árbol, sin poder abandonarlo. El conde de Mons, incapaz de pararse, se vio obligado a tirarse en un banco. Los efectos sobre M. Ang, un caballero de un cuerpo muy musculoso, fueron más terribles. El criado de M. Mesmer, quien fue convocado para retirar los cuerpos, y que estaba acostumbrado a estas escenas, se encontró incapaz de moverse. Toda la compañía se vio obligada a permanecer en esta situación durante un tiempo considerable.

Debido a la edad avanzada de Franklin, fue un albaricoquero particular en su huerto en Passy el que fue seleccionado para ese propósito. Deslon magnetizó el árbol mientras un niño de doce años de su elección se quedó en la casa. Luego se hizo que el niño abrazara varios árboles durante dos minutos cada uno, ninguno de los cuales estaba magnetizado; se derrumbó en una crisis de pleno derecho en la cuarta.

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Grabado en madera que muestra a un mesmerista usando magnetismo animal en una mujer que responde con convulsiones, 1845

De manera similar, los comisionados persuadieron a una de las pacientes de Deslon, dama P—, que tenía los ojos vendados, de que Deslon estaba realizando magnetismo animal en ella, mientras que, de hecho, él ni siquiera estaba cerca. En otra habitación, a la señorita B se le dijo que Deslon estaba detrás de una puerta. Ambas mujeres cayeron en una crisis en el espacio de tres minutos. Sobre la reacción de mademoiselle B— el informe decía lo siguiente:

Su respiración fue rápida, estiró ambos brazos detrás de su espalda, girándolos extremadamente, e inclinando su cuerpo hacia adelante; todo su cuerpo temblaba; el chirrido de sus dientes se hizo tan fuerte que podría escucharse al aire libre; Se mordió la mano, y eso con tanta fuerza, que las marcas de los dientes quedaron perfectamente visibles.

En otra ocasión, a la señora P se le dieron varias tazas de agua para beber, que ella creía que estaba magnetizada. Tuvo una crisis en la cuarta copa e, ingeniosamente, le dieron un poco de agua magnetizada para ayudarla a recuperar sus sentidos. Ella bebió agradecida y se sintió mucho mejor después. Finalmente, mademoiselle B— se magnetizó durante media hora completa desde detrás de una división de papel mientras charlaba alegremente con uno de los comisionados. Sin embargo, cuando el magnetizador emergió de detrás de la división y repitió los mismos movimientos a plena vista, la señorita se derrumbó en una crisis convulsiva en cuestión de minutos.

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El Dedo mágico
 , grabado anónimo en color con un mesmerista mitad animal en el trabajo 

Tal vez no sea sorprendente, los comisionados concluyeron que la imaginación por sí sola podría producir los mismos efectos sorprendentes que el mesmerismo. Además, el magnetismo animal por sí mismo era completamente desdentado e impotente. Es admirable que el propio Deslon parece haber reconocido el poder del enfoque de los comisionados y aceptado los principales hallazgos relacionados con la existencia de este “fluido magnético”. Sin embargo, incluso si demostró ser nada más que imaginación, insistió en su utilidad clínica. Nunca sabremos de qué manera Deslon habría desarrollado la práctica, ya que murió dos años más tarde, aparentemente durante una sesión magnética.

En 1784 se redactaron los informes: uno público y otro secreto, solo para los ojos del rey a causa de sus elementos indecentes. Aquí encontramos otra posible razón para las infames convulsiones, que también hicieron que el tratamiento fuera “peligroso para la moralidad”. Se observa que el magnetizador es, en general, un hombre, y sus pacientes son en su mayoría mujeres. Además, la configuración es tal que “las dos caras casi se tocan, la respiración se entremezcla, todas las impresiones físicas se sienten en común, y la atracción recíproca de los sexos debe ser excitada en toda su fuerza”. A menudo se posiciona de tal manera que Las rodillas se tocan, sus manos vagan más cerca de las partes inferiores del cuerpo y “estas son las más sensibles”.

Los hombres de ciencia más exigentes observaron que “cuando se acerca este tipo de crisis, el semblante se inflama gradualmente, el ojo se ilumina y este es el signo del deseo natural”, que por supuesto “puede que la mujer no lo perciba por completo” quien lo experimenta, pero no puede escapar al ojo observador del médico ”. Esta situación es aún más preocupante ya que tal tratamiento podría volverse adictivo: “ella continúa en ella, vuelve a ella y descubre su peligro cuando ya es demasiado tarde”. Se señala que las mujeres fuertes inevitablemente huirían de tales influencias corruptoras, pero “la moral y la salud de los débiles pueden verse afectadas”. Sobre esta base, el informe recomendó que el rey frenara la práctica del magnetismo animal lo antes posible. 

MEsmer perve

Un médico mesmérico que se aprovecha de su paciente, 1852. En su bolsillo se puede ver un diploma que dice “Licencia para hacer cualquier cosa con fines medicinales” 

Cualquiera que sea el caso moral, el informe allanó el camino para el enfoque empírico moderno en más de un sentido. Stephen Jay Gould llamó a la obra “una obra maestra del género, un testimonio perdurable del poder y la belleza de la razón” que “debe ser rescatada de su actual oscuridad, traducida a todos los idiomas”. Solo por mencionar algunas ideas adicionales, los comisionados estaban claramente conscientes de fenómenos psicológicos como el efecto del experimentador, preocupados por el hecho de que algunos pacientes pudieran reportar ciertas sensaciones porque pensaban que eso era lo que los eminentes hombres de ciencia querían escuchar. Eso parece ser lo que los impulsó a realizar el estudio controlado por placebo y ciego simple. A lo largo del documento se señalan otros fenómenos que recuerdan la noción moderna de cebado y el papel de las expectativas en general. El informe también contiene una descripción detallada de cómo la atención autodirigida puede generar lo que hoy se conoce como síntomas psicosomáticos. En relación con esto, hay una discusión increíblemente lúcida sobre la enfermedad psicógena masiva y la histeria masiva en general, incluso en casos de guerra y agitación política. Solo cinco años después, Francia descendería al caos de una revolución violenta.

Aunque los detalles del magnetismo animal pueden parecer absurdos (e incluso moralmente dudosos) para los oídos modernos, en su contexto, el mesmerismo estaba muy en línea con los últimos avances científicos. De alguna manera, experimentos emocionantes con fuerzas invisibles (gravedad, electricidad, magnetismo, gases maravillosos como el hidrógeno) definieron la era. A diferencia de los ocultistas de las edades anteriores, Mesmer se esforzaba por dar a sus prácticas un sabor científico racional en lugar de un sabor religioso. De hecho, aunque la parte del fluido magnético no funcionó, en un sentido importante, el magnetismo animal marcó el comienzo de la hipnosis y la sugerencia psicológica. Estos son fenómenos muy reales y posiblemente aún clínicamente útiles, como lo demuestra un reciente resurgimiento en la investigación.

Sin embargo, a pesar de que juzgamos a Mesmer, las ideas y la práctica del magnetismo animal sirvieron para precipitar algunos desarrollos importantes en cómo pensamos en los estudios científicos de hoy. Este episodio dejó un legado tanto de humildad con respecto a nuestra capacidad colectiva para razonar sólidamente como de nuevos métodos para mejorar esa capacidad. En palabras de nuestros sabios comisarios:

Quizás la historia de los errores de la humanidad, considerando todo, es más valiosa e interesante que la de sus descubrimientos. La verdad es uniforme y estrecha; constantemente existe, y no parece requerir tanto una energía activa, como una aptitud pasiva del alma para encontrarla. Pero el error está infinitamente diversificado; no tiene realidad, pero es la creación pura y simple de la mente la que la inventa. En este campo, el alma tiene espacio suficiente para expandirse, para mostrar todas sus facultades ilimitadas y todas sus bellas e interesantes extravagancias y absurdos.


Urte Laukaityte es escritora y candidata al doctorado en filosofía en la Universidad de California, Berkeley. Sus principales intereses de investigación comprenden los campos de la psiquiatría, la historia médica y la ciencia cognitiva, pero en general está fascinada por las curiosidades de la vida humana y animal.

Hechizos contra los espíritus malignos de Babilonia (1903)

https://archive.org/embed/devilsevilspirit01thomuoft?ui=embed#page/n11/mode/2upR Campbell Thompson. Los demonios y los espíritus malignos de Babilonia: son hechizos babilonios y asirios contra los demonios, los vampiros, los hobgoblines, los fantasmas y los espíritus malvados afines, que atacan a la humanidad, vol. 1 “Espíritus malignos” . Londres: Luzac, 1903.
https://publicdomainreview.org/collections/the-devils-and-evil-spirits-of-babylonia-1903/

Si eres un fantasma que ha venido de la tierra, o un fantasma de la noche que no tiene sofá … o uno que yace muerto en el desierto … o un fantasma desenterrado … o un demonio hag, un demonio o un duende ladrón, o una mujer llorona que ha muerto con un bebé en el pecho … Sea lo que seas hasta que te retiren, hasta que te apartes del cuerpo del hombre, no tendrás agua para beber. No extenderás tu mano … No entrarás en la casa. A través de la cerca no rompas …

Así comienza un encantamiento que comenzó la vida en los labios de un hechicero sumerio hace seis o siete milenios, antes de ser encerrado en una tablilla de arcilla en el siglo séptimo antes de Cristo por un erudito asirio y luego colocado en la gran biblioteca de su rey, Ashurbanipal, en Nineveh. Cuando los babilonios despidieron a Nínive en 612 aC, enviaron la biblioteca y sus 30,000 tabletas al polvo. En la década de 1840, fue excavada y la tableta fue llevada al Museo Británico, donde el académico Reginald Campbell Thompson lo tradujo, y cuarenta y tres conjuros similares, en el primer volumen de Los demonios y espíritus malignos de Babilonia: ser belicistas babilónicos y asirios. Contra los Demonios, los Ghouls, los Vampiros, los Hobgoblins, los Fantasmas y los Vástagos Malignos, que Atacan a la Humanidad (1903).

Vivir en la antigua Mesopotamia, sugiere el libro, era lidiar con una aterradora variedad de adversarios sobrenaturales. Desde los cielos, demonios divinos descendieron para “cabalgar sobre vientos nocivos, extendiendo tormentas y pestilencias”. Del inframundo, Ekimmu voraz se levantó, desesperadamente insatisfecho con su dieta de polvo, barro y libaciones insuficientes de los miembros de la familia. Se acercarían a un desafortunado viajero en un lugar encantado, se aferrarían a ellos y los atormentarían hasta que interviniera un sacerdote exorcizante. El Utukku, que también se había levantado del inframundo, se encontraba a la espera en el desierto, en las montañas o en los cementerios, infligiendo el mal con una simple mirada. El mitad demonio, mitad humano Alu eran igualmente aterradores. Por lo general, carentes de boca, extremidades u orejas, se esconden en rincones oscuros, Ruinas inquietantes y edificios desiertos y “deslizarse por las calles en la noche como perros parias”, antes de que en cualquier momento emergiera para envolverte como un manto. También se dijo que los Alu, en una encarnación bastante aterradora del insomnio, se paraban sobre la cama de una víctima y amenazaban con saltar si se atrevían a cerrar los ojos, robando toda esperanza de sueño.

La mayor parte del libro, después de la extensa pero informativa introducción de Thompson, se compone de transliteraciones en paralelo de las tabletas del “espíritu maligno” y de las traducciones al inglés. Perfecto para aquellos cuyo cuneiforme está un poco oxidado, pero desean involucrarse en alejarse de los espíritus malignos. A continuación, presentamos algunas incrustaciones del libro que se abren en las páginas correctas para que puedas saltar directamente y probar los diversos hechizos del libro.

Aunque el segundo volumen del libro de Thompson describe algunos seres sobrenaturales adicionales y conjuros de protección, se centra principalmente en los rituales de purificación y la defensa contra enfermedades y enfermedades, incluido un conjuro práctico contra los dolores de cabeza. Ambos volúmenes se han vuelto a publicar recientemente como parte de la Colección de la Biblioteca de Cambridge University Press. 

Si Asiria se pone en marcha, se abrirá una nueva exposición importante el próximo mes en el Museo Británico titulado “Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria” (8 de noviembre de 2018 – 24 de febrero de 2019).

Una breve historia de la rabia femenina en el arte

Caravaggio, Judith Beheading Holofernes , ca. 1598–99. Foto vía Wikimedia Commons.
En su libro Good and Mad: El poder revolucionario de la ira de las mujeres , Rebecca Traister desafía a sus lectores a buscar en Google el nombre de cualquier mujer poderosa en la política, particularmente aquellas que desafían el poder y la autoridad de los hombres blancos, para encontrar un escondite de imágenes de esa mujer gritando furiosamente. “La mejor manera de desacreditar a estas mujeres, para hacerlas parecer poco atractivas, es capturar una imagen de ellas gritando”, escribe. “El hecho de que una mujer abra su boca con volumen y fuerza asegurada, a menudo en queja, está codificado en nuestras mentes como feo”. No es sorprendente que las mujeres enojadas, cuando aparecen en la historia del arte occidental, a menudo toman la forma de diosas. O monstruos: arpías y brujas, medusa y la esfinge.
El libro de Traister sostiene que la rabia femenina a menudo ha sido el catalizador del cambio político y social. Y sin embargo, sabemos que cuando las mujeres expresan su enojo, corren el riesgo de ser vistas como histéricas, demasiado emocionales y poco serias, incluso si las razones de su furia son completamente legítimas. Si bien no estoy sugiriendo que echemos un pozo a los hombres, diría que cuando la justicia parece difícil de alcanzar, las imágenes de mujeres enojadas pueden ser catárticas, incluso inspiradoras. Lo que sigue son siete obras de la historia del arte que muestran la belleza y el poder de la rabia femenina.

 Elisabetta Sirani, Timoclea matando a su violador, 1659. Foto a través de Wikimedia Commons.

Artista barroco italiano, Elisabetta Sirani defendió tanto a las mujeres pintoras como a las mujeres durante su corta vida (ella murió algo misteriosamente a los 27 años). Abrió una escuela de pintura donde entrenó a muchas mujeres, incluidas sus hermanas menores, y en su propio trabajo, a menudo elegía temas que destacaban la fortaleza femenina.
Timoclea Killing Her Rapist describe un cuento popular descrito en la biografía de Alejandro Magno de Plutarco. Durante la invasión de Tebas por Alejandro, un capitán de su ejército viola al titular Timoclea. Tras el asalto, el capitán le pregunta dónde está escondido su dinero. Timoclea lo lleva bien a su jardín; mientras él lo mira, ella lo empuja, tirando piedras pesadas por el pozo hasta que él muere.
La pintura da vuelta la historia sobre su cabeza, invirtiendo la jerarquía de manera bastante literal: el violador se muestra boca abajo e indefenso, con los pies agitándose en el aire, mientras ella se encuentra resueltamente sobre él. Sirani, como muchos pintores barrocos, tenía talento para el drama, pero vale la pena señalar que la mayoría de las descripciones de esta historia muestran las consecuencias del evento violento: Timoclea se presentó ante Alexander para aceptar su juicio, generalmente flanqueado por sus hijos. Sirani eligió audazmente mostrar la justicia de Timoclea, en lugar de la misericordia de Alexander.

Artemisia Gentileschi, Judith Beheading Holofernes, c.  1620. Cortesía de los Uffizi.

Artemisia Gentileschi en Judith decapita Holofernes, ofrece otra escena dramática de una mujer común dominar un hombre de alto rango. La pintura de Gentileschi es musculosa: la Judith bíblica y su criada bajan sobre su víctima, el invadido general asirio Holofernes, mientras Judith corta su cuello con una espada. Salpicaduras de sangre en arcos largos y escalonados, rociando el pecho y el cuello de Judith. La expresión torturada de Holofernes y copiosas cantidades de sangre también están presentes en Caravaggio

La versión anterior de este tema (ca. 1599), de la que se dice que Gentileschi se ha inspirado. Sin embargo, en su versión, Judith se ve bastante apartada, su rostro arrugado con disgusto en lugar de establecer con determinación.

Es discutible que las propias experiencias de Gentileschi con la violencia sexual moldearon su enfoque para representar esta historia brutal. A los 18 años, fue violada por su maestro de pintura, el artista Agostino Tassi. Inusualmente para el siglo XVII, Gentileschi testificó ante el tribunal contra su atacante. Tassi fue puesto en libertad tras su condena debido a una intercesión del Papa, mientras que Gentileschi tuvo que soportar la vergüenza pública del juicio, en el que se vio obligada a declarar mientras era torturada con tornillos. La Judith de Gentileschi puede haber sido un retrato de la justicia que ella misma le fue negada.

La historia detrás de la fotografía surrealista de Salvador Dalí y tres gatos voladores

Dalí atómico
Halsman, un fotógrafo de retratos de mediados de siglo, trató de levantar el velo sobre sus sujetos, aunque brevemente, para revelar su ser más íntimo. “Un verdadero fotógrafo quiere tratar de capturar la verdadera esencia de un ser humano”, dijo una vez el famoso. Pero capturar la esencia de Dalí era una tarea compleja. Durante casi cuatro décadas, Halsman fotografió al artista en muchas ocasiones, estimulando los retratos en blanco y negro más icónicos del surrealista.
Dalí Atomicus fue un ejemplo temprano de la práctica que Halsman llamó “jumpología”. Para captar el verdadero espíritu de sus sujetos, principalmente celebridades y figuras públicas que estaban acostumbradas a tener una lente entrenada, comenzó a pedirles que dieran un salto después de cada uno. sesión de fotos. “Cuando le pides a una persona que salte, su atención se dirige principalmente al acto de saltar y la máscara se cae para que aparezca la persona real”, explicó una vez.
Leda atómica
Salvador Dalí. Leda atómica , 1949. Teatro Museo Dalí, Figueres
 En Voluptate Mors
Philippe Halsman. En Voluptate Mors , 1951. ° CLAIR Galerie
Pero años antes de que convenciera a Audrey Hepburn, Grace Kelly, Richard Nixon y el duque y la duquesa de Windsor para que cada uno diera un salto de fe, organizó la sesión de Dalí, extravagante (y, en última instancia, sin pato). El artista aparece suspendido en el aire entre tres gatos voladores, un chorro de agua y muebles flotantes.
Cuando Dalí y Halsman se hicieron amigos íntimos en la década de 1940, Halsman había experimentado muchas dificultades en su vida. El fotógrafo, nacido en Riga en 1906, fue condenado falsamente por asesinar a su padre en 1928 y fue condenado a cuatro años de prisión, donde contrajo tuberculosis. Fue liberado dos años antes, luego de una exitosa campaña dirigida por su hermana, Liouba, que incluía una carta del físico alemán Albert Einstein. Einstein volvería a ayudar a Halsman en 1940 después de que el fotógrafo estableciera su carrera en París y obtuviera una visa de Estados Unidos para ayudarlo a escapar de la invasión nazi de Francia. (El retrato profundamente emotivo de Einstein de Halsman , tomado siete años después, se convertiría en una de sus obras más famosas).
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El primer retrato que Halsman tomó de Dalí en 1941, sobre un techo de Nueva York, consolidó su amistad. Condujo a cuerpos de trabajo como el absurdo (y acertadamente titulado) El bigote de Dalí (1954), con 36 vistas del famoso bigote encerado de su colaborador. Otras composiciones, que colocaron a Dalí en mundos extraños no muy diferentes de los de su propia imaginación, tomaron tiempo y detalles minuciosos para lograrlo. En Popcorn Nude (1949), Dalí lanza su pierna en una patada alta mientras los granos y las baguettes de palomitas de maíz explotan alrededor de un modelo desnudo. Y para crear In Voluptas Mors (1951), Halsman tardó tres horas en organizar los cuerpos de las mujeres para que formaran la ilusión de un cráneo.
Dalí Atomicus también requirió una preparación intensa. Halsman se inspiró en la pintura del artista Leda Atomica (1949), la obra, que Dalí comenzó en 1945, se representa en la parte posterior derecha de la escena. Pero a diferencia de la pintura, deseaba que todos los elementos de la fotografía estuvieran en la balanza.
Philippe Halsman, Dali Atomicus, 1948. © Philippe Halsman / Magnum Photos.
Philippe Halsman, Dali Atomicus , 1948. © Philippe Halsman / Magnum Photos.
La versión original, sin retocar, de la foto revela sus secretos: un asistente levantó la silla en el lado izquierdo del marco, los cables suspendieron el caballete y la pintura, y el reposapiés se apoyó en el piso. Pero no había ningún truco oculto para los gatos voladores o la corriente de agua. Para cada toma, los asistentes de Halsman, entre ellos su esposa, Yvonne y una de sus hijas, Irene, arrojaron los gatos y el contenido de un cubo lleno a través del marco. Después de cada intento, Halsman desarrolló e imprimió la película mientras Irene arreaba y secaba a los gatos. Las fotografías rechazadas tenían notas como “Salpicaduras de agua Dalí en lugar de gato” y “La secretaria se mete en la imagen”.
Cuando Halsman finalmente estuvo satisfecho con la composición, Dalí agregó un toque final a la fotografía impresa: los remolinos de pintura que aparecen en el caballete. La imagen final fue publicada en la revista Life .(Incidentalmente, Halsman tiene el récord de la mayor cantidad de coberturas de Vida jamás filmada: 101 en total).
Aunque eran dos mentes creativas en el apogeo de sus carreras, la relación entre Dalí y Halsman nunca fue competitiva, como lo explicó Irene Halsman en un video de 2016 sobre la fotografía de Time . “Dalí nunca quiso realmente fotografiar; Philippe realmente nunca quiso recoger un pincel ”, dijo. “Pero juntos, colaboraron e hicieron las imágenes más escandalosas”.
Jacqui Palumbo es la editora de cultura visual de Artsy.