Premios Princesa de Asturias 2017. Discurso de Marcos Murdock (Les Luthiers)

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Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades
Oviedo, 20 de octubre de 2017

Majestades,

Miembros del Jurado, Premiados,

Señoras, Señores:

Antes que nada, queremos dedicar este premio a la memoria de nuestros queridos hermanos que ya no están, Gerardo Masana y Daniel Rabinovich.

También deseamos compartir este gran honor con nuestros actuales compañeros de Les Luthiers: Tato Turano, Martín O’Connor, Tomás Mayer Wolf y Roberto Antier.

Y con nuestra “familia española”, los que están y los que ya han partido y añoramos, José Luis Coll, Miguel Gila, el Tricicle, Joan Manuel Serrat, Pepe Caturla, Rafael Estrella … Y Álex Grijelmo, que presentó nuestra candidatura al Princesa de Asturias en varias oportunidades… ¡Qué suerte que esta vez se haya salido con la suya!…

¡Más que nada nos alegramos por él!

¡(porque) Si fuera por nosotros…! Más aún, nosotros vamos a echar de menos esas nominaciones… que nos llenaban de incertidumbre, de ansiedad…, de frustración. Es que habíamos llegado a encariñarnos con el hecho de ser candidatos: no ganábamos, pero salíamos en la prensa… los amigos nos felicitaban… (drámatico) Ahora que nos han dado el premio, sólo esperamos que nuestros amigos no se olviden de nosotros.

Ahora en serio: es un gran honor, un enorme orgullo, que nos den el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. En este querido Teatro Campoamor, ilustre y entrañable recinto de nuestras primeras actuaciones en Oviedo. Y nos alegra especialmente que este Premio haya sido otorgado a un grupo de humoristas. Hoy más que nunca nos sentimos orgullosos de esta bendita profesión.

El ejercicio del humorismo, profesional o doméstico, más refinado o más burdo, oral, escrito o mímico, dibujado… mejora la vida, permite contemplar las cosas de una manera distinta…, lúdica, pero sobre todo lúcida…, a la cual no llegan otros mecanismos de la razón. El humorismo no depende de estar de buen humor o de mal humor, o de un humor de perros (que es cuando no movemos el rabo…). Hay gente que siempre está de buen humor pero es incapaz de entender un chiste. No importa, el sentido del humor se aprende y mejora con la práctica: nadie nace riendo.

El humorismo es siempre social. Uno no se cuenta un chiste a sí mismo, sino a los amigos o conocidos, en el trabajo, en el bar o en un velorio. ¡El humorismo, señoras y señores, es comunicación! Más aún: ¡Comunicación y Humanidades, que es lo que queríamos demostrar! Nuestra mayor satisfacción es habernos ganado con la ayuda de la música, unos raros instrumentos y la exuberancia y las ambigüedades del idioma castellano un lugar en el humorismo.

¡Qué orgullo recibir este premio de prestigio mundial! Qué alegría integrar la lista de argentinos que lo han ganado: Raúl Alfonsín, Mario Bunge, Daniel Barenboim. ¡Y nuestro querido amigo Quino, el padre de Mafalda, esa niña que nos observa desde un banco del Campo de San Francisco, a unos metros de aquí…!

En los fundamentos de este Premio el jurado considera que nuestro grupo es: “uno de los  principales  comunicadores  de  la  cultura  iberoamericana”.  Aparte  del  enorme halago que eso significa, estamos un poco sorprendidos. Y no por modestia sino porque nunca nos habíamos propuesto llegar a tanto.  ¡Pero en fin, si el jurado lo dice… quiénes somos nosotros para oponernos a sus sabias decisiones!

Muchas gracias.

Imágenes y texto tomados de Internet

KAIZEN – MEJORA CONTINUA

 

El objetivo  de la Mejora Continua (Kaizen en japonés) es eliminar los desperdicios (actividades innecesarias) y las operaciones que no le agregan valor al producto o a los procesos.

Toyota define el desperdicio como: “cualquier otra cosa que no sea el mínimo de equipo, materiales, componentes y tiempo de trabajo absolutamente esencial para la producción”.

Todas las  operaciones que generan valor añadido son aquellas por las que el cliente final está dispuesto a pagar.

Por tanto, se busca potenciar  las operaciones de  valor añadido y  reducir el desperdicio. A través de un sistema de Mejora Continua vamos a combatir dicho desperdicio, aplicando la metodología Kaizen.

En los procesos tradicionales se incrementa el valor añadido mediante inversiones en personal, equipos, tecnología, etc., lo que conlleva en muchas ocasiones que también se incrementen las actividades que no agregan valor. Con la Mejora Continua, se incrementa el valor añadido de tus operaciones eliminando desperdicios con los recursos existentes.

¿Por qué aplicar el Kaizen, como un sistema de mejora continua?

Para ver la necesidad de aplicar un Sistema Kaizen de Mejora Continua es necesario hacerse algunas preguntas:

¿Crees que necesitas mejorar?¿Su organización tiene como objetivo, una constante mejora de sus capacidades y de resultados? ¿Sabe identificar lo que realmente aporta valor en sus procesos productivos? ¿Sabes por tanto identificar el desperdicio en su empresa?

¿Su organización se siente desbordada continuamente por las urgencias? ¿Usted mismo o algunos miembros de su organización tienen la sensación de estar siempre “apagando fuegos” ?

¿Tiene realmente a toda su organización motivada? ¿Están todos orientados hacia un mismo y único fin? ¿Todos los miembros de su organización conocen realmente sus objetivos, y el objetivo común de la compañía?

¿Cree que realmente se esta aprovechando todo el potencial y el conocimiento de todos los miembros de su organización?¿Su opiniones e ideas son escuchadas y gestionadas?
¿Están todos sus sistemas productivos estandarizados? ¿Todos los miembros de su organización tiene claros los estándares de calidad exigidos por el cliente?

Frente a la situación actual de los mercados, y constante reducción de los márgenes, es necesario reaccionar e iniciar un constante proceso de cambio. La Mejora Continua es el medio para alcanzar el fin último que es mejorar los resultados de su compañía, contando con una persona en el equipo especializada que cuente con formación experta en Lean.

Evolución Lean: Global Lean

La metodología “Lean Manufacturing” se basa en el sistema de fabricación  de Toyota (“Toyota Production System” o TPS). El ingeniero jefe de Toyota Taichi Ohnio lanzó estos nuevos sistemas de producción en los años 60.

A finales de los años 80 se acuñó el termino Lean System, y durante esa década esta metodología se extendió con gran rapidez a todas las grandes compañías automovilísticas  y sus proveedores. Pero no fue hasta el año 1990, cuando J. P. Womack y D. T. Jones, documentaron el Sistema de producción Toyota en su libro “The Machine that changed the world”.

Con la evolución de los mercados cada vez mas competitivos, esta metodología se ha adaptado a sectores tan diferentes como el sector de  la logística,  alimentación, sanidad, servicios, aeronáutica, construcción, educación, etc.

Lean ha demostrado en todos los sectores que su correcta aplicación genera una organización mas flexible y permite hacer frente a las nuevas exigencias del mercado.  Su aplicación  mejora la productividad y reduce costes.

La posibilidad de la mejora continua está presente en todas las actividades empresariales. Las herramientas lean, y sus metodologías se han adaptado y mejorado para todo tipo de entorno y actividad. Su implantación es posible con método y rigor, en todo tipo de empresa.

Espíritu Kaizen

Para el Kaizen  (Kai significa cambio y Zen significa bondad) el objetivo principal es no parar de mejorar: Mejora Continua.

Los 10 puntos del espíritu Kaizen
1 Abandonar las ideas fijas, rechazar el estado actual de las cosas.
 2 En lugar de explicar lo que no se puede hacer, reflexionar como hacerlo.
 3 Realizar inmediatamente las buenas propuestas de mejora.
 4 Corregir un error inmediatamente in situ.
 5 Encontrar las ideas en la dificultad.
 6 No buscar la perfección, ganar el 60 % desde ahora.
 7 Buscar la causa real, respetar los 5  “por qué” y después buscar la
solución.
 8 Tener en cuenta las ideas de 10 personas en lugar de esperar la idea genial de una sola
 9 Probar y después validar.
10 La mejora es infinita.

Algo más para revisar:

Administracion_calidad_total pdf

Otros autores de libros sobre calidad total

William Edwards Deming

Joseph Moses Juran 

“El humor” Sigmund Freud -1927

1a

En mi trabajo de 1905 sobre El chiste y su relación con lo inconsciente sólo consideré el humor desde el punto de vista meramente económico, pues a la sazón me importaba revelar la fuente del placer que despierta el humor, y creo haber demostrado que reside en el ahorro del despliegue afectivo.

El proceso humorístico puede llevarse a cabo de doble manera: ya sea en una sola persona, que adopta ella misma la actitud humorosa, mientras el papel de la segunda se limita al de mero espectador divertido; ya entre dos personas, de las cuales una no tiene la menor parte activa en el proceso humorístico, siendo aprovechada por la segunda como objeto de su consideración humorística. Detengámonos en el más crudo de los ejemplos. Si el reo conducido un lunes a la horca exclama: «¡Linda manera de empezar la semana!», entonces él mismo despliega el humor, el proceso humorístico se agota en su persona y evidentemente le produce cierta satisfacción. A mí, al espectador sin parte ni interés, me toca en cierto modo un efecto a distancia de la producción humorística del reo; quizá de manera análoga que él perciba el beneficio placentero del humor.

Se da el segundo caso, por ejemplo, cuando un poeta o narrador nos describe con humor la conducta de personas reales o imaginarias. No es preciso que estas personas exhiban a su vez humor alguno: la actitud humorística concierne exclusivamente a quien las toma como objetos; también aquí, como en el caso precedente, el lector o auditor es mero partícipe del placer que causa el humor. Abreviando, cabe decir, pues, que la actitud humorística -cualquiera que sea su contenido- puede dirigirse contra la propia o ajenas personas; también cabe aceptar que proporciona un beneficio placentero a quien la adopta y un análogo placer corresponde también al espectador sin parte alguna en la trama.

Para comprender la génesis del placer humorístico lo mejor es considerar el proceso que se opera en el oyente ante quien otra persona despliega su humor. Aquél ve a ésta en una situación cuyas características le permiten anticipar que producirá las manifestaciones de algún afecto: se enojará, se lamentará, expresará dolor, susto, terror, quizá aun desesperación, y el espectador-oyente se dispone a seguirla, a evocar en sí las mismas emociones. Pero esta disposición afectiva es defraudada, pues el otro no expresa emoción alguna, sino que hace un chiste.

En el oyente surge así del despliegue afectivo ahorrado el placer humorístico.

Hasta aquí todo es fácil, pero no tardamos en decirnos que es el proceso desarrollado en el otro, en el «humorista», el que merece mayor atención. Sin duda, la esencia del humor consiste en que uno se ahorra los afectos que la respectiva situación hubiese provocado normalmente eludiendo mediante un chiste la posibilidad de semejante despliegue emocional. En este sentido el proceso del humorista debe coincidir con el del oyente, o más bien dicho, el proceso de éste debe ser una copia del que ocurre en aquél. Pero, ¿cómo logra alcanzar al humorista esa actitud psíquica que le torna superflua la descarga afectiva? ¿Qué sucede en él, dinámicamente, durante la «actitud humorística»? Evidentemente, habremos de buscar la solución del problema en el propio humorista, pues en el oyente sólo podremos hallar un eco, una copia, de ese proceso desconocido.

Es hora de que nos familiaricemos con algunas características del humor. No sólo tiene éste algo liberante, como el chiste y lo cómico, sino también algo grandioso y exaltante, rasgos que no se encuentran en las otras dos formas de obtener placer mediante una actividad intelectual. Lo grandioso reside, a todas luces, en el triunfo del narcisismo, en la victoriosa confirmación de la invulnerabilidad del yo. El yo rehúsa dejarse ofender y precipitar al sufrimiento por los influjos de la realidad; se empecina en que no pueden afectarlo los traumas del mundo exterior; más aún: demuestra que sólo le representan motivos de placer. Este último rasgo es absolutamente esencial para el humor. Supongamos que el reo conducido al cadalso en día lunes hubiese dicho: «Todo esto no me importa. ¿Qué más da si cuelgan a un tipo como yo? Por eso no se vendrá abajo el mundo.» Entonces deberíamos juzgar que este discurso, si bien expresa una magnífica superación de la situación real, si bien es sabio y justificado, no traduce ni pizca de humor y hasta se basa en una apreciación de la realidad que es directamente opuesta a la del humor. El humor no es resignado, sino rebelde; no sólo significa el triunfo del yo, sino también del principio del placer, que en el humor logra triunfar sobre la adversidad de las circunstancias reales.

Estos dos últimos rasgos -el repudio de las exigencias de la realidad y la imposición del principio del placer- aproxima el humor a los procesos regresivos o reaccionarios que tanto nos ocupan en la psicopatología.

Al rechazar la posibilidad del sufrimiento, el humor ocupa una plaza en la larga serie de los métodos que el aparato psíquico humano ha desarrollado para rehuir la opresión del sufrimiento; serie que comienza con la neurosis, culmina en la locura y comprende la embriaguez, el ensimismamiento y el éxtasis. El humor debe a esta vinculación una dignidad que le falta del todo, por ejemplo, al chiste, pues éste sirve tan sólo al beneficio placentero, o bien pone esta ganancia al servicio de la agresión. ¿En qué consiste, pues, la actitud humorística que nos permite rechazar el sufrimiento, afirmar la insuperabilidad del yo por el mundo real, sustentar triunfalmente el principio del placer, y todo ello sin abandonar, como ocurre en los otros procesos de idéntico designio, el terreno de la salud psíquica, aunque este precio parecería ser ineludible?

Si nos enfrentamos con la situación en la cual alguien adopta una actitud humorística frente a otros, nos parecerá evidente la concepción, ya apuntada con cautela en mi libro sobre el chiste, de que esa persona se conduce como un adulto ante el niño, al reconocer en toda su futilidad y al sonreír sobre los intereses y pesares que a éste le parecen tan enormes. De modo que el humorista ganaría su superioridad al adoptar el papel del adulto, al identificarse en cierto modo con el padre, reduciendo a los demás al papel de niños. Esta suposición probablemente comprenda los hechos empíricos, pero no la podemos considerar imperativa. Por lo demás, cabe preguntarse con qué autoridad llega el humorista a arrogarse ese papel.

Mas recordaremos aquella otra situación humorística, quizá más primitiva e importante: la de quien dirige el humor contra su propia persona para defenderse así del sufrimiento amenazante.

¿Acaso tiene sentido decir que alguien se trata a sí mismo como a un niño y que simultáneamente adopta frente a este niño el papel del adulto superior?

Creo que podremos prestar sólido apoyo a este concepto, por inverosímil que parezca, trayendo a colación lo que la experiencia patológica nos ha enseñado sobre la estructura de nuestro yo. Este yo no es algo simple, sino que aloja como núcleo central una instancia particular -el super-yo- con la que a veces se funde, al punto que no logramos diferenciarlos, mientras que en otras condiciones discrepa violentamente del mismo. Genéticamente, el super-yo es el heredero de la instancia parental; a menudo mantiene al yo en severa dependencia, lo trata realmente como los padres -o más bien el padre- trataron al niño en años anteriores.

Alcanzamos así una explicación dinámica de la actitud humorística, admitiendo que consiste en que la persona del humorista ha retirado el acento psíquico de su yo para trasladarlo sobre sus super-yo. A este super-yo así inflado, el yo puede parecerle insignificante y pequeño, triviales todos sus intereses, y ante esta nueva distribución de las energías, al super-yo le resultará muy fácil contener las posibles reacciones del yo.

Fieles a nuestra acostumbrada terminología, en lugar de «traslación del acento psíquico» tendremos que decir «desplazamiento de grandes cantidades de catexis». Mas entonces habrá que verificar si es lícito concebir tales desplazamientos masivos desde una instancia del aparato psíquico a la otra, pues esta noción tiene todo el aspecto de una nueva hipótesis construida ad hoc. Sin embargo, recordaremos haber tenido en cuenta semejante factor en repetidas, aunque no en suficientes ocasiones, cuando intentábamos formarnos una representación metapsicológica del suceder psíquico. Así, por ejemplo, aceptamos que la diferencia entre la catexis erótica objetal común y el estado del enamoramiento consiste en que en este último es incomparablemente mayor la carga trasladada al objeto; que, en cierto modo, el yo se vacía en el objeto. Al estudiar algunos casos de paranoia pude comprobar que las ideas de persecución se forman precozmente y subsisten durante largo tiempo sin manifestar efectos apreciables, hasta que determinado motivo viene a proveerlas de catexis suficientes para tornarlas dominantes. También la curación de tales episodios paranoicos debe consistir en el retiro de las cargas conferidas a las ideas delirantes, más bien que en su resolución y corrección. La alternancia de melancolía y manía, de cruel supresión del yo por el super-yo y subsiguiente liberación del yo, nos da asimismo la impresión de consistir en semejante fluctuación catéctica, fenómeno al que, por otra parte, también habría que recurrir para explicar toda una serie de fenómenos de la vida psíquica normal. Si hasta ahora sólo hemos recurrido tan raramente a esta concepción, ello se debe a la cautela más bien loable con que solemos proceder. La patología de la vida anímica es el terreno en el cual nos sentimos seguros; allí hacemos nuestras observaciones, allí logramos nuestras convicciones; pero por el momento sólo osamos formular juicios sobre lo normal, en tanto que lo podemos inferir a través de los aislamientos y las deformaciones de su expresión patológica. Cuando hayamos superado esta cautela, reconoceremos cuán grande es el papel que en la comprensión de los procesos psíquicos corresponde a las condiciones estáticas, tanto como a los cambios dinámicos cuantitativos de la catexis energética.

Creo, pues, que merece ser tenida en cuenta la anotada posibilidad de que en cierta situación la persona hipercatectice de pronto su super-yo y luego modifique desde éste las reacciones del yo. Además, mi hipótesis sobre el humor también tiene una notable analogía en el vecino terreno del chiste. Hube de aceptar que éste se origina en el momentáneo abandono de una idea preconsciente a la elaboración inconsciente, de modo que el chiste representaría una contribución a lo cómico ofrecida por el inconsciente. En completa similitud, el humor vendría a ser la contribución a lo cómico mediada por el «super-yo».

Comúnmente conocemos al super-yo como muy severo amo, y podría aducirse que mal concuerda con este carácter el que se avenga a facilitar al yo un pequeño goce placentero. Es cierto que el placer humorístico jamás alcanza la intensidad del que se origina en lo cómico o en el chiste, y nunca se expresa en risa franca; también es cierto que el super-yo, al provocar la actitud humorística, en el fondo rechaza la realidad y se pone al servicio de una ilusión. Pero -sin saber- a ciencia cierta por qué- adjudicamos alto valor a este placer poco intenso, lo sentimos como particularmente liberador y exaltante. Además, la broma que hace el humor tampoco es su elemento esencial, pues sólo tiene el valor de una muestra; lo principal es la intención que el humor realiza, ya se efectúe en la propia persona o en una extraña. El humor quiere decirnos: «¡Mira, ahí tienes ese mundo que te parecía tan peligroso! ¡No es más que un juego de niños, bueno apenas para tomarlo en broma!»

Si es realmente el super-yo quien por medio del humor consuela tan cariñosamente al intimidado yo, ello nos demuestra que aún tenemos mucho que aprender sobre la esencia del super-yo. Por lo demás, no todos los seres tienen el don de poder adoptar una actitud humorística, pues ésta es raro y precioso talento, y muchos carecen hasta de la capacidad para gozar el placer humorístico que otros les proporcionan. Por fin, si el super-yo trata de consolar al yo con el humor, protegiéndolo del sufrimiento, no contradice por ello su origen de la instancia parental.

 

El Grito (Edvard Munch, 1910)

Sotheby's subastará 'El grito' de Eduard Munch

Óleo; Munch-museet.  Oslo.  Noruega. Edvard Munch (1863-1944)

Este pintor y grabador noruego plasmó en su pintura todo el conflicto interior y la angustia de su grave enfermedad mental.

Influido por Gauguin se le considera, junto a Van Gogh, como los precursores del expresionismo alemán.  Su exposición individual en   Berlín   en   1892   se   considera   el   inicio   del   movimiento Sezession.   El Grito es  uno  de  sus  cuadros  más  conocidos  y figura en cualquier tratado donde se trata del arte producido por los enfermos mentales.

Pocos artistas como Munch ofrecen una relación tan estrecha entre vida y obra: los avatares personales ejercerán una influencia decisiva en la orientación de su actividad artística. Edvard Munch nace en Loten (Noruega) en 1863, hijo de un médico castrense. Cuando aún no ha cumplido los cinco años, su madre muere víctima de la tuberculosis. Se inicia de esta forma tan temprana una relación con la muerte que habría de obsesionar al pintor durante toda su vida, pues nueve años más tarde fallecería, a causa de esta misma enfermedad, su hermana Sophie, apenas dos años mayor que él. En un entorno que el artista definió como un lugar “opresivo y triste” transcurre su infancia.

París y el impresionismo

Tras permanecer un año en la Escuela Técnica de Cristianía (la capital de Noruega, que a partir de 1924 se llamará Oslo), donde había iniciado estudios de ingeniería, en 1880 toma la firme decisión de dedicarse a la pintura, y con ese propósito se inscribe en la Escuela de Dibujo de la ciudad. Los primeros años de actividad están marcados por su relación con los ambientes más radicales de Cristianía, y, en particular, con el escritor de ideas anarquistas Hans Jaeger. En su posterior evolución artística va a ser de suma importancia la visita que realiza en 1885 a París, donde tiene la ocasión de asistir ala gran exposición impresionista que ese año se celebra en la galería Durand Ruel y que exhibe, entre otras, obras de Monet, Renoir, Degas, Pissarro y  Seurat. La segunda mitad de la década de los ochenta supone la aparición de algunas de las preocupaciones que luego se harán obsesión durante toda su vida y que se reflejan en obras tan importantes como las primeras versiones de Pubertad o Al día siguiente. La obra más importante de este periodo es La niña enferma, en la que evoca su experiencia personal con la muerte de su hermana, y donde ya aparece la desolada visión de la existencia que habría de marcar la mayor parte de su producción.

En 1889 se produce un cambio sustancial en la obra de Munch, ya que en octubre de este año viaja a París con una beca del gobierno noruego. Tras pasar por el estudio de un pintor academicista, se instala en Saint Cloud, en las afueras de París, donde realiza obras de corte impresionista. Insatisfecho con las limitaciones que el impresionismo le impone, en el verano de 1891 va a dar un giro radical a su trabajo, en el que tiene un papel decisivo el conocimiento de la obra de artistas  como  Whisder,  Bocklin, Gauguin y Van  Gogh.

En 1892, Munch participa en la exposición de la Berliner Künstlerverein (Círculo de artistas berlineses). En un país que aún no había asimilado la experiencia impresionista,  la  valiente  apuesta  de  Munch  pareció  poco  menos  que intolerable. La polémica en torno a la obra del artista noruego alcanzó tales proporciones, que la exposición acabó siendo clausurada al cabo de una semana. El rechazo suscitado por esta decisión se concretaría en la formación de un grupo de pintores que, con Max Liebermann al frente, abandonaron en señal  de  protesta  la  asociación  y  pasaron  a  llamarse  -a  imitación  de  sus colegas de Múnich- la Secesión. En cuanto a Munch, la celebridad que el suceso le otorga le permite realizar exposiciones por toda Alemania -donde fija su residencia-, sentando las bases de una profunda influencia en el arte centro-europeo, que se manifestará con toda su intensidad en el expresionismo de las dos primeras décadas del siglo XX.

De nuevo, París va a ser el catalizador de una transformación en su obra. Su tercera estancia en la ciudad, a partir de 1895, supone el afianzamiento de la impronta de los grandes genios del pos-impresionismo, especialmente de Gauguin y Émile Bernard, cuyas figuras en silueta, extremadamente simplificadas y carentes de modelado, habrían de tener su correlato en la obra de Munch. Esta tendencia decorativa coexiste con una deformación expresiva del motivo, muy en la línea de Van Gogh. Este conjunto de influencias se plasma en un importante ciclo de pinturas que Munch denominó “El friso de la ‘Vida“: obras como Melancolía, La enredadera roja, La Voz y, sobre todo, El grito, expresan, con un lenguaje nuevo, sus experiencias personales sobre el amor, la enfermedad, la muerte y la propia naturaleza. En contra de lo que su arte ensimismado pudiera sugerir, los años previos a la crisis nerviosa de 1908 son de continuos viajes, alternando largas estancias en Alemania y París, con veraneos en su casa Noruega de Argardstran, en el fiordo de Oslo. Si los temas de sus obras presentan cierta continuidad a lo largo de su vida, no ocurre otro tanto con la elección de las técnicas.

En torno al cambio de siglo, el pintor abandona los trazos sinuosos que envuelven amplias superficies de colores planos, para adoptar un modo mucho más expresionista de pinceladas anchas y muy largas, que subrayan un uso cada vez más arbitrario del color. Un cambio que se aprecia claramente en su serie de pinturas de la Habitación Verde, o en las sucesivas variaciones del tema de la asesina, y que habría de hacerse patente tras la crisis de 1908. En efecto, en otoño de ese año, los problemas nerviosos del artista, agravados por los efectos del alcoholismo, le obligan a permanecer internado ocho meses en una clínica psiquiátrica de Copenhague. Restablecido, regresa a Noruega e inicia un periodo en el que su obra muestra una nueva vitalidad. Un excelente ejemplo de ello son los paneles que decoran el Aula Magna de la Universidad de Oslo. Este optimismo es paralelo al reconocimiento general de su obra, que se concreta en la exposición del Sonderbund de Colonia en 1912 -donde se le equipara en importancia con Cézanne, Gauguin y Van Gogh- y la del año siguiente de Berlín. Munch pasará las últimas dos décadas de su vida retirado en su finca de Ekely, en las afueras de Oslo, entregado  con  renovada intensidad a la pintura.

En enero de 1944, en una Noruega ocupada por las tropas alemanas, Edvard Munch muere  como había vivido: completamente solo.

Referencia:

Disponible en:  http://www.imageandart.com/tutoriales/biografias/munch/munch.html

 

EL SAQUEO, EL ENRIQUECIMIENTO DE EUROPA Y LA POBREZA DE LOS PUEBLOS DE AMÉRICA

1a

 

AMÉRICA NO FUE DESCUBIERTA, hacía más de 40.000 años que los primeros humanos pisaron nuestro continente, al cruzar el estrecho de Bering; en tal caso ellos descubrieron ante los sentidos humanos este continente.

En el continente que ellos denominaron América -avasallando también en este aspecto la dignidad de los pueblos que ya poblaban estas tierras-, ya existían distintas comunidades al llegar los invasores-saqueadores europeos, por lo tanto no hubo descubrimiento como una parte de la historia oficial pretendió hacerlo creer. Tampoco hubo ”encuentro de dos culturas” como otra parte pretende presentar el hecho de las invasiones, en tal caso hubo la imposición violenta de la expansión del comercio europeo y una fuerza creciente de la expansión de la explotación de unos hombres por otros, hecho que tendía a la forma capitalista de la sociedad.

Y las consecuencias de esta invasión, que vino en una desenfrenada búsqueda de riquezas, dio lugar a un triple genocidio cometido contra la población de este continente y de África.

1º) Genocidio contra la población nativa que fue diezmada por sobre-explotación, por la conquista, por enfermedades y alcoholismo, entre otras causas que produjeron entre 80 y 100 millones de muertos durante todo el período de la invasión, saqueo y colonización;

2º) Genocidio por el tráfico de esclavos que fueron cazados en África y traídos a nuestro continente porque ya la población nativa no alcanzaba para seguir extrayendo riquezas del suelo según las necesidades de enriquecimiento de los ricos de Europa, hecho que produjo unos 40 a 50 millones de muertos más;

3º) Genocidio cultural, que se produjo por la imposición violenta de la religión y la cultura europea, anulando las formas económicas, sociales y culturales propias de la población nativa del continente.

Hoy, 526 años después del primer viaje de los invasores-conquistadores, a través de Cristóbal Colón, vivimos los efectos de esa invasión-saqueo. Cabría unas preguntas ¿Desapareció la cultura y el ser de este continente? ¿Subsiste la necesidad propia del ser que fue avasallado por la invasión? ¿En el obrero de hoy no existe el oprimido de la época colonial?

Todas estas situaciones no resueltas se condensan y resumen en la gravísima crisis que azota al mundo actual.

Son contradicciones no resueltas de miles de años atrás, contradicciones de centenares de años atrás, contradicciones de decenas de años atrás, contradicciones de 5 años atrás y contradicciones actuales las que se presentan todas juntas y exigen solución.

José Martí creó la consigna ”PATRIA ES HUMANIDAD”, es decir que cada persona, cada pueblo, es lo que es en relación a los demás, pero lo es desde su propio ser. Y lo que los europeos primero, los yanquis después, a lo que se suman las oligarquías de los distintos lugares, pretendieron hacer, ANULAR NUESTRO SER, DESPOJARNOS DE LO QUE SOMOS para poder imponer sus intereses privados sobre los intereses sociales.

Para recuperar la senda del progreso de la humanidad y que cada pueblo le pueda aportar algo al sentido humano tiene que RECUPERAR SU SER, y para RECUPERAR SU SER NECESITA SABER LA VERDAD Y EL PROCESO DE SU CONSTITUCIÓN.

La historia ha sido falseada por los grandes capitales y las clases dominantes de todas las épocas. Los obreros, los trabajadores y los pueblos del mundo necesitan reconocer y construir su propia historia, saber cómo fueron los hechos en el encadenamiento real de su construcción. Pero no se trata de VOLVER AL PASADO y hacer de nuevo la historia, es decir, de volver a la comunidad nativa y resolver otro curso de los hechos, sino de entender los hechos para hacer conscientemente la historia y no ser arrastrado por ellos, de trabajar para que los hechos no nos dirijan hacia el abismo sino que podamos trabajar para la felicidad de los pueblos y no para enriquecer a las élites.

Tenemos que recuperar lo mejor del pasado para construir el progreso del futuro. Progreso no como la posesión de más cosas, sino como desarrollo humano y cuidado de la naturaleza.

La Comisión Lancet sobre salud mental global y desarrollo sostenible.

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Profesor Vikram Patel, PhD,  Shekhar Saxena, MD, Prof. Crick Lund, PhD, Prof. Sir Graham Thornicroft, PhD, Florencia Baingana, MSc, Paul Bolton, MBBS, et al.
https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(18)31612-X/fulltext?code=lancet-site

Resumen ejecutivo

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) representan un avance exponencial de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, con una agenda sustancialmente más amplia que afecta a todas las naciones y que requiere acciones globales coordinadas. Las referencias específicas a la salud mental y al uso de sustancias como objetivos dentro de la salud SDG reflejan esta visión transformadora. En 2007, una serie de papeles en The Lancet. sintetizaron décadas de investigación y práctica interdisciplinaria en diversos contextos y convocaron a la comunidad global a la acción para ampliar los servicios para las personas afectadas por trastornos mentales (incluidos los trastornos por uso de sustancias, autolesiones y demencia), en particular en los sectores de bajos ingresos y medios. Los países de ingresos en los que el cumplimiento de los derechos humanos a la atención y la dignidad se vieron más gravemente comprometidos. 10 años después, esta Comisión revalúa la agenda global de salud mental en el contexto de los ODS.
A pesar de los avances sustanciales de la investigación que muestran qué se puede hacer para prevenir y tratar los trastornos mentales y promover la salud mental, la traducción a los efectos del mundo real ha sido dolorosamente lenta. La carga mundial de enfermedades atribuibles a los trastornos mentales ha aumentado en todos los países en el contexto de importantes transiciones demográficas, ambientales y sociopolíticas. Las violaciones de los derechos humanos y los abusos persisten en muchos países, con un gran número de personas encerradas en instituciones mentales o prisiones, o viviendo en las calles, a menudo sin protección legal. La calidad de los servicios de salud mental es habitualmente peor que la calidad de los servicios para la salud física. La inversión gubernamental y la asistencia para el desarrollo para la salud mental siguen siendo lamentablemente pequeñas.
Existe una oportunidad histórica para replantear la agenda global de salud mental en el contexto de la amplia conceptualización de la salud mental y el trastorno previsto en los ODS. Esta oportunidad está respaldada por la aprobación del Plan de Acción Integral de Salud Mental de la OMS, la ratificación de convenios internacionales que protegen los derechos de las personas con discapacidades psicosociales, la convergencia de evidencia de diversas disciplinas científicas sobre la naturaleza y las causas de los problemas de salud mental, la disponibilidad ubicua. de la tecnología digital, y el creciente consenso entre las diversas partes interesadas sobre la necesidad de acción y cómo debería ser esta acción. Esta Comisión aprovecha la oportunidad que brindan los ODS para ampliar la agenda de salud mental global desde un enfoque en la reducción de la brecha de tratamiento para las personas afectadas por trastornos mentales hasta la mejora de la salud mental para poblaciones enteras y la reducción de la contribución de los trastornos mentales a la carga global de la enfermedad. La Comisión fundamenta esta nueva agenda en cuatro pilares fundamentales.
(1) Primero, la salud mental es un bien público global y es relevante para el desarrollo sostenible en todos los países, independientemente de su estatus socioeconómico, porque todos los países pueden considerarse como países en desarrollo en el contexto de la salud mental.
(2) En segundo lugar, los problemas de salud mental existen a lo largo de un continuo que abarca desde una angustia leve y limitada por el tiempo hasta condiciones crónicas, progresivas y gravemente incapacitantes. El enfoque binario para diagnosticar trastornos mentales, aunque es útil para la práctica clínica, no refleja con precisión la diversidad y complejidad de las necesidades de salud mental de individuos o poblaciones. En tercer lugar, la salud mental de cada individuo es el producto único de las influencias sociales y ambientales, en particular durante el curso de la vida temprana, interactuando con la genética, el desarrollo neurológico, y procesos psicológicos y que afectan las vías biológicas en el cerebro. En cuarto lugar, la salud mental es un derecho humano fundamental para todas las personas que requiere un enfoque basado en los derechos para proteger el bienestar de las personas con trastornos mentales y en riesgo de mala salud mental, y para habilitar un entorno que promueva la salud mental para todas.
Realizar esta agenda reformulada requerirá seis acciones clave. La Comisión reconoce plenamente la diversidad de entornos en los países y dentro de los países y sugiere que el punto de partida para la implementación por etapas de sus recomendaciones diferirá según los entornos particulares y la disponibilidad de recursos humanos y financieros. Primero, los servicios de salud mental deben ampliarse como un componente esencial de la cobertura universal de salud y deben integrarse plenamente en la respuesta mundial a otras prioridades de salud, incluidas las enfermedades no transmisibles, la salud maternoinfantil y el VIH / SIDA. Igualmente, la salud física de las personas con trastornos mentales graves debe enfatizarse en dicha atención integral. En segundo lugar, deben abordarse las barreras y amenazas a la salud mental; estos incluyen la falta de conciencia del valor de la salud mental en el desarrollo social y económico, la falta de atención a la promoción y protección de la salud mental en todos los sectores, las severas restricciones del lado de la demanda de atención de salud mental causadas por el estigma y la discriminación, y el aumento de amenazas a la salud mental debido a desafíos globales como el cambio climático y la creciente desigualdad. Tercero, la salud mental debe estar protegida por políticas públicas y esfuerzos de desarrollo; los líderes de cada país deben emprender estas acciones intersectoriales para involucrar a una amplia gama de partes interesadas dentro y fuera de la salud, incluidos los sectores de educación, lugares de trabajo, bienestar social, empoderamiento de género, servicios para niños y jóvenes, justicia penal y desarrollo, y asistencia humanitaria. Estas intervenciones deben dirigirse a los determinantes sociales y ambientales que tienen una influencia crucial en la salud mental en períodos de desarrollo sensible, particularmente en la infancia y la adolescencia, para la promoción de la salud mental y la prevención de trastornos mentales. Cuarto, se deben aprovechar las nuevas oportunidades, incluidas las ofrecidas por el uso innovador de personas no especializadas y tecnologías digitales capacitadas, para ofrecer una gama de intervenciones de salud mental y la movilización de las voces de personas con experiencia vivida de trastornos mentales. En quinto lugar, se deben hacer inversiones adicionales sustanciales de manera urgente debido al sólido caso económico y de salud para aumentar las inversiones en salud mental. Aunque los recursos adicionales son esenciales, existe una oportunidad inmediata para el uso eficiente y efectivo de los recursos existentes, por ejemplo, a través de la redistribución de los presupuestos de salud mental de los hospitales grandes al hospital de distrito y los servicios locales basados ​​en la comunidad, la introducción de intervenciones tempranas para los trastornos mentales emergentes y la reinserción. asignación de presupuestos para otras prioridades de salud para promover la integración de la atención de salud mental en plataformas establecidas de prestación. Finalmente, las inversiones en investigación e innovación deberían crecer y aprovechar enfoques novedosos de diversas disciplinas como la genómica, la neurociencia, la investigación en servicios de salud, las ciencias clínicas y las ciencias sociales.
Esta Comisión propone un conjunto amplio e integrado de indicadores para monitorear el progreso de la salud mental en la era de los ODS, que abarca los determinantes sociales de la salud mental, el estado de salud mental de las poblaciones y los aportes y resultados de los servicios y sistemas de salud mental. Solicitamos el establecimiento de una asociación para transformar la salud mental a nivel mundial, cuyos objetivos serían la movilización y el desembolso de fondos, permitiendo la utilización y el seguimiento de estos fondos, y la evaluación del efecto de las acciones propuestas por la Comisión. Dicha asociación debe incluir a la ONU y agencias de desarrollo, instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales, el sector privado, organizaciones que representan las voces de personas con experiencias vividas y sus familiares.
Esta Comisión replantea la salud mental al reunir el conocimiento de diversas perspectivas científicas y experiencias del mundo real para ofrecer una visión de la acción fresca, ambiciosa y unificada. Nuestra conceptualización está alineada con, y dará un mayor impulso al principio central de los ODS para no dejar a nadie atrás ya las nociones de capacidad humana y capital. Creemos en el derecho inherente de cada persona a la salud mental y en la idea de que la salud mental puede facilitar el desarrollo socioeconómico sostenible, la mejora de la salud general y un mundo más equitativo. Las medidas urgentes para implementar plenamente nuestras recomendaciones no solo acelerarán el logro de los objetivos de salud mental de los ODS, sino también muchos de los otros objetivos de los ODS.

El viaje hasta ahora

En 2015, todas las naciones se unieron en torno a una misión compartida de lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los ODS fueron un avance exponencial de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, tanto en su aspiración de abarcar una agenda sustancialmente más amplia como a través de su reconocimiento de que se trataba de preocupaciones globales, que afectaban a todas las naciones y que requerían acciones globales para abordarlas. Un ejemplo notable de esta visión transformadora fue el reconocimiento de que las cargas de salud iban más allá del enfoque de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en una selección de enfermedades infecciosas y salud materna e infantil (las principales causas de la carga de la enfermedad en los países de bajos ingresos). Como tales, las enfermedades no transmisibles, la salud mental y el abuso de sustancias recibieron reconocimiento, y se especificaron objetivos e indicadores relacionados con estos. Con esto, décadas de ciencia y defensa de la salud mental para alcanzar el lugar que le corresponde en la agenda de desarrollo global finalmente tuvieron éxito.
El campo de la salud mental global ha desempeñado un papel clave en la inclusión de la salud mental en los ODS. La salud global se ha definido de diversas maneras como un campo que “coloca una prioridad en mejorar la salud y lograr la equidad en la salud para todas las personas en todo el mundo”.

En línea con la disciplina de los padres, el enfoque de la salud mental global ha sido reducir las disparidades de salud mental entre y dentro de las naciones.

La salud mental global es el producto de décadas de investigación y práctica interdisciplinaria en diversos contextos transnacionales. Una serie de publicaciones de principios de la década de 1990, llevaron a un llamado a la acción en The Lancet en 2007 para ampliar los servicios para personas afectadas por trastornos mentales construidas sobre la base de intervenciones rentables y respeto por los derechos humanos en todos. países, pero en particular en los países de ingresos bajos y medios (LMIC) donde la realización de estos derechos se vio más gravemente comprometida.

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