Frédéric Martel y su nuevo libro Sodoma: poder y escándalo en el Vaticano

20190521_160618

Su investigación narra la doble moral en el corazón Iglesia y denuncia una tóxica cultura del secreto.

–Soy como Santo Tomás, necesito ver para creer. Por eso me interné en el Vaticano: para conocer Sodoma.

El sociólogo y periodista francés Frédéric Martel investigó durante cuatro años un tema que el mismo Papa Francisco puso sobre la mesa poco después de asumir su pontificado: la homosexualidad en el clero. Uno de los tantos sacerdotes que el autor entrevistó le pintó el corazón católico de Roma como aquella antigua y libertina ciudad retratada en el Génesis bíblico, Sodoma, donde el mayor pecado era ser gay.

El periodista adelanta que no se trata de “nombrar y acusar”, porque “el libro trata las consecuencias del secreto de la homosexualidad en una mayoría de gente en el Vaticano”. La edición, a la que accedió Clarín, promete revelar secretos hasta ahora guardados, durante el pontificado de un argentino, Jorge Bergoglio, y llevar a un plano real tramas siempre sospechadas y relatadas, antes, desde la ficción.

Martel habló con casi 1.500 fuentes. Entre ellas, 41 cardenales, 52 obispos y monseñores, 45 nuncios apostólicos y embajadores extranjeros. Trabajó, además, con testimonios tomados en más de 30 países.

20190521_160715

20190521_160643

 

Grande Bukowski

charles_bukowski

Una biblioteca en Holanda prohibió el libro Tales of Ordinary Madness, de Charles Bukowski. El bibliotecario Hans van den Broek aviso por medio de una carta al escritor.

Bukowski. contestó la carta de al bibliotecario que prohibió su libro por racista, sádico y misógino, de la siguiente manera:

“Estimado Hans van den Broek:

Gracias por la carta donde me informa de la remoción de uno de mis libros de la biblioteca de Nijmegen. Y de que lo acusan de discriminación contra la gente negra, homosexuales y mujeres. Y de que es sádico a causa del sadismo.

Lo que temo discriminar es el humor y la verdad.

Si escribo mal sobre negros, homosexuales y mujeres es porque así eran los que conocí. Hay muchos “malos”: perros malos, mala censura; incluso existen “malos” hombres blancos. Sólo que cuando uno escribe sobre hombres blancos “malos”, no se quejan. ¿Y será necesario decir que existen “buenos” negros, “buenos” homosexuales y “buenas” mujeres?

En mi trabajo como escritor, sólo fotografío en palabras lo que veo. Si escribo sobre “sadismo” es porque existe, yo no lo inventé, y si algo terrible ocurre en mi trabajo es porque esas cosas pasan en nuestras vidas. No estoy del lado de la maldad, si es que abunda algo como el mal. En mi escritura no siempre estoy de acuerdo con lo que ocurre, ni me regodeo en el lodo por puro gusto. También es curioso que la gente que despotrica contra mi trabajo parece no ver las secciones donde trato de la alegría y el amor y la esperanza, y existen tales secciones. Mis días, mis años, mi vida han conocido altas y bajas, luces y sombras. Si escribiera sola y continuamente de la “luz” y nunca mencionara lo otro, entonces, en tanto artista, sería un mentiroso.

La censura es la herramienta de aquellos que tienen la necesidad de esconder realidades de sí mismos frente a los demás. Su miedo no es más que su incapacidad para hacer frente a lo que es real, y yo no puedo ventilar ninguna rabia contra ellos. Sólo me dan esta consternada tristeza. En alguna parte, mientras crecían, los escudaron contra los hechos totales de nuestra existencia. Les fue enseñado mirar de una sola forma aunque existieran muchas.

No me alarmo de que uno de mis libros haya sido cazado y expulsado de los estantes de una librería local. En cierto sentido, me honra haber escrito algo que despertara algo en sus imponderables profundidades. Pero me hiere, es cierto, cuando el libro de alguien más es censurado, pues dicho libro, usualmente es un gran libro y hay muy pocos de esos, y a través de los tiempos ese tipo de libros a menudo se convirtieron en un clásico, y lo que alguna vez se pensó escandaloso e inmoral ahora son lecturas requeridas en muchas de nuestras universidades.

No digo que mi libro sea uno de ellos, pero digo que en nuestros días, en este momento donde cualquier momento podría ser el último para muchos de nosotros, jode sobremanera y es imposiblemente triste que aún tengamos entre nosotros a los pequeños amargados, a los cazadores de brujas y los voceros contra la realidad. Aún y todo, ellos también van aquí con nosotros, son parte del todo, y si no he escrito sobre ellos, debería, tal vez lo haya hecho aquí, y es suficiente.

Que seamos mejores juntos, suyo:

Charles Bukowski.”