Adoptar un estilo de vida saludable ayuda a reducir el riesgo de demencia

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14 de mayo de 2019 Comunicado de prensa Ginebra
https://www.who.int/news-room/detail/14-05-2019-adopting-a-healthy-lifestyle-helps-reduce-the-risk-of-dementia

Las nuevas directrices de la OMS recomiendan intervenciones específicas para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia

Las personas pueden reducir su riesgo de demencia haciendo ejercicio regularmente, no fumando, evitando el consumo nocivo de alcohol, controlando su peso, comiendo una dieta saludable y manteniendo niveles saludables de presión arterial, colesterol y azúcar en la sangre, de acuerdo con las nuevas pautas Publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hoy.

“En los próximos 30 años, se espera que la cantidad de personas con demencia se triplique”, dijo el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Necesitamos hacer todo lo posible para reducir nuestro riesgo de demencia. La evidencia científica reunida para estas Directrices confirma lo que sospechamos desde hace algún tiempo, que lo que es bueno para nuestro corazón, también lo es para nuestro cerebro “.

Las Pautas proporcionan la base de conocimientos para que los proveedores de atención médica asesoren a los pacientes sobre lo que pueden hacer para ayudar a prevenir el deterioro cognitivo y la demencia. También serán útiles para los gobiernos, los responsables de la formulación de políticas y las autoridades de planificación para guiarlos en el desarrollo de políticas y el diseño de programas que fomenten estilos de vida saludables.

La reducción de los factores de riesgo para la demencia es una de las varias áreas de acción incluidas en  el plan de acción mundial de la OMS para la respuesta de salud pública a la demencia . Otras áreas incluyen: fortalecimiento de los sistemas de información para la demencia; diagnóstico, tratamiento y atención; apoyo a los cuidadores de personas con demencia; e investigación e innovación.

El Observatorio Mundial de la Demencia de la OMS, lanzado en diciembre de 2017, es una recopilación de información sobre las actividades de los países y los recursos para la demencia, como los planes nacionales, las iniciativas favorables a la demencia, las campañas de sensibilización y las instalaciones para la atención. Los datos de 21 países, entre ellos Bangladesh, Chile, Francia, Japón, Jordania y Togo, ya se han incluido, con un total de 80 países que ahora participan en el suministro de datos.

La creación de políticas y planes nacionales para la demencia se encuentran entre las recomendaciones clave de la OMS para los países en sus esfuerzos por manejar este creciente desafío para la salud. Durante 2018, la OMS brindó apoyo a países como Bosnia y Herzegovina, Croacia, Qatar, Eslovenia y Sri Lanka para ayudarles a desarrollar una respuesta integral, multisectorial de salud pública a la demencia.

Un elemento esencial de todo plan nacional de demencia es el apoyo a los cuidadores de personas con demencia, dijo la Dra. Dévora Kestel, Directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS. “Los cuidadores de demencia son muy a menudo miembros de la familia que necesitan realizar ajustes considerables en su vida familiar y profesional para cuidar de sus seres queridos. Es por eso que la OMS creó iSupport. “iSupport es un programa de capacitación en línea que brinda a los cuidadores de personas con demencia consejos sobre el manejo general de la atención, cómo lidiar con los cambios de comportamiento y cómo cuidar su propia salud”.

iSupport se está utilizando actualmente en ocho países, y se espera que sigan más.

(https://www.who.int/mental_health/neurology/dementia/isupport/en/)

La demencia: un problema de salud pública en rápido crecimiento.

La demencia es una enfermedad caracterizada por un deterioro en la función cognitiva más allá de lo que podría esperarse del envejecimiento normal. Afecta la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. La demencia es el resultado de una variedad de enfermedades y lesiones que afectan el cerebro, como la enfermedad de Alzheimer o un derrame cerebral.

La demencia es un problema de salud pública en rápido crecimiento que afecta a alrededor de 50 millones de personas en todo el mundo. Hay casi 10 millones de casos nuevos cada año. La demencia es una causa importante de discapacidad y dependencia entre las personas mayores. Además, la enfermedad inflige una pesada carga económica en las sociedades en general, y se estima que los costos del cuidado de las personas con demencia aumentarán a US $ 2 trillones al año para 2030.

Demencia

  • La demencia es un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria.
  • Aunque afecta principalmente a las personas mayores, la demencia no constituye una consecuencia normal del envejecimiento.
  • En el mundo entero hay unos 50 millones de personas que padecen demencia, y cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos.
  • La enfermedad de Alzheimer, que es la forma más común de demencia, acapara entre un 60% y un 70% de los casos.
  • La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en el mundo entero.
  • La demencia tiene un impacto físico, psicológico, social y económico no solo en las personas que la padecen, sino también en sus cuidadores, sus familias y la sociedad en general.
La demencia es un síndrome –generalmente de naturaleza crónica o progresiva– caracterizado por el deterioro de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento) más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. La demencia afecta a la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. La conciencia no se ve afectada. El deterioro de la función cognitiva suele ir acompañado, y en ocasiones es precedido, por el deterioro del control emocional, el comportamiento social o la motivación.

La demencia es causada por diversas enfermedades y lesiones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria, como la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares.

La demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo. Puede resultar abrumadora no solo para quienes la padecen, sino también para sus cuidadores y familiares. A menudo hay una falta de concienciación y comprensión de la demencia, lo que puede causar estigmatización y suponer un obstáculo para que las personas acudan a los oportunos servicios de diagnóstico y atención. El impacto de la demencia en los cuidadores, la familia y la sociedad puede ser de carácter físico, psicológico, social y económico.

Signos y síntomas

La demencia afecta a cada persona de manera diferente, dependiendo del impacto de la enfermedad y de la personalidad del sujeto antes de empezar a padecerla. Los signos y síntomas relacionados con la demencia se pueden entender en tres etapas.

Etapa temprana: a menudo pasa desapercibida, ya que el inicio es paulatino. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Tendencia al olvido;
  • Pérdida de la noción del tiempo;
  • Desubicación espacial, incluso en lugares conocidos.

Etapa intermedia: a medida que la demencia evoluciona hacia la etapa intermedia, los signos y síntomas se vuelven más evidentes y más limitadores. En esta etapa las personas afectadas:

  • Empiezan a olvidar acontecimientos recientes, así como los nombres de las personas;
  • Se encuentran desubicadas en su propio hogar;
  • Tienen cada vez más dificultades para comunicarse;
  • Empiezan a necesitar ayuda con el aseo y cuidado personal;
  • Sufren cambios de comportamiento, por ejemplo, dan vueltas por la casa o repiten las mismas preguntas.

Etapa tardía: en la última etapa de la enfermedad, la dependencia y la inactividad son casi totales. Las alteraciones de la memoria son graves y los síntomas y signos físicos se hacen más evidentes. Los síntomas incluyen:

  • Una creciente desubicación en el tiempo y en el espacio;
  • Dificultades para reconocer a familiares y amigos;
  • Una necesidad cada vez mayor de ayuda para el cuidado personal;
  • dificultades para caminar;
  • Alteraciones del comportamiento que pueden exacerbarse y desembocar en agresiones.

Formas más comunes de demencia

Las formas de la demencia son múltiples y diversas. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia: se calcula que representa entre un 60% y un 70% de los casos. Otras formas frecuentes son la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy (agregados anormales de proteínas en el interior de las células nerviosas) y un grupo de enfermedades que pueden contribuir a la demencia frontotemporal (degeneración del lóbulo frontal del cerebro). Los límites entre las distintas formas de demencia son difusos y frecuentemente coexisten formas mixtas.

Tasas de demencia

La demencia afecta a nivel mundial a unos 50 millones de personas, de las cuales alrededor del 60% viven en países de ingresos bajos y medios. Cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos.

Se calcula que entre un 5% y un 8% de la población general de 60 años o más sufre demencia en un determinado momento.

Se prevé que el número total de personas con demencia alcance los 82 millones en 2030 y 152 millones en 2050. Buena parte de ese incremento puede achacarse al hecho de que en los países de ingresos bajos y medios el número de personas con demencia tenderá a aumentar cada vez más.

Tratamiento y atención

No hay ningún tratamiento que pueda curar la demencia o revertir su evolución progresiva. Existen numerosos tratamientos nuevos que se están investigando y se encuentran en diversas etapas de los ensayos clínicos.

Sin embargo, sí existen numerosas intervenciones que se pueden ofrecer para apoyar y mejorar la vida de las personas con demencia y sus cuidadores y familias. Los objetivos principales de los servicios de atención relacionados con la demencia son:

  • Diagnosticarla precozmente para posibilitar un tratamiento precoz y óptimo;
  • Optimizar la salud física, la cognición, la actividad y el bienestar;
  • Identificar y tratar enfermedades físicas concomitantes;
  • Detectar y tratar los síntomas conductuales y psicológicos problemáticos;
  • Proporcionar información y apoyo a largo plazo a los cuidadores.

Factores de riesgo y prevención

Aunque la edad es el principal factor de riesgo de demencia, la enfermedad no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Además, la demencia no afecta exclusivamente a personas mayores. La demencia de inicio temprano (aparición de los síntomas antes de los 65 años) representa hasta un 9% de los casos. Algunas investigaciones han revelado una relación entre la aparición de deterioro cognitivo y factores de riesgo relacionados con el modo de vida que también son comunes a otras enfermedades no transmisibles, como la inactividad física, la obesidad, las dietas malsanas, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol, la diabetes y la hipertensión. Otros factores de riesgo potencialmente modificables son la depresión, el bajo nivel educativo, el aislamiento social y la inactividad cognitiva.

Impactos sociales y económicos

La demencia tiene importantes repercusiones sociales y económicas en lo que respecta a los costos médicos y sociales directos y a los costos referidos a la atención prestada fuera del ámbito institucional. En 2015, el costo social total de la demencia a nivel mundial se estimó en US$ 818 000 millones. Esta cuantía equivale al 1,1% del producto interior bruto (PIB) mundial. El costo total expresado como proporción del PIB varía entre el 0,2% correspondiente a los países de ingresos bajos y medianos, y el 1,4% correspondiente a los países de ingresos altos.

Impacto en las familias y los cuidadores

La demencia tiene un efecto abrumador en las familias de las personas afectadas y sus cuidadores. A menudo surgen presiones físicas, emocionales y económicas que pueden causar mucho estrés a las familias y cuidadores, que necesitan recibir apoyo por parte de los servicios sanitarios, sociales, financieros y jurídicos pertinentes.

Derechos humanos

Con frecuencia a las personas que padecen demencia se les deniegan libertades y derechos básicos de los que las demás personas disfrutan sin problema. En muchos países, el uso de medios de inmovilización tanto físicos como químicos está a la orden del día en los hogares de atención para personas mayores o en los servicios de cuidados intensivos, aunque haya en vigor normativas que defienden el derecho de las personas a ver preservada su libertad y tomar sus propias decisiones.

Hace falta un marco legislativo apropiado y favorable basado en normas de derechos humanos internacionalmente aceptadas para garantizar la máxima calidad en la prestación de servicios a las personas con demencia y sus cuidadores.

Respuesta de la OMS

La OMS reconoce la demencia como una prioridad de salud pública. En mayo de 2017, la Asamblea Mundial de la Salud respaldó el Plan de acción mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017-2025, que establece una serie integral de medidas aplicables por los planificadores de políticas, los asociados internacionales, regionales y nacionales, y la propia OMS en ámbitos tales como: la sensibilización sobre la enfermedad y el establecimiento de iniciativas destinadas a promover la adaptación a la demencia; la reducción del riesgo de demencia; su diagnóstico, tratamiento y atención; la investigación e innovación o el apoyo a los cuidadores de las personas con demencia.

Se ha creado para los planificadores de políticas y los investigadores una plataforma internacional de vigilancia, el Observatorio Mundial de las Demencias, que facilitará el seguimiento y el intercambio de información sobre las políticas relacionadas con la demencia, la prestación de servicios, la epidemiología y la investigación.

La OMS ha creado iSupport, una solución de cibersalud que ofrece información y capacitación a los cuidadores de las personas con demencia. El primer estudio sobre la facilidad de uso y la efectividad de iSupport se está llevando a cabo en la India.

La demencia es también una de las afecciones prioritarias en el Programa de acción para superar la brecha en salud mental (mhGAP), cuyo objetivo consiste en ampliar la atención a los trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios.

Enlaces relacionados:

Suicidio médico

Autor: Joy Albuquerque and Sarah Tulk Fuente: CMAJ May 06, 2019 191 (18) E505; DOI: https://doi.org/10.1503/cmaj.181687  Physician suicide
https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=94245

El suicidio de un médico es un problema urgente con tasas más altas que las tasas de suicidio en el público en general, y puede tener un gran impacto en los sistemas de atención médica.

Un artículo de práctica de “Cinco cosas que debe saber sobre …” en CMAJ, (Canadian Medical Association Journal) proporciona una descripción general de este grave problema.

1. El suicidio es un riesgo laboral para los médicos

El suicidio es la única causa de mortalidad que es mayor en los médicos que en los no médicos.

En comparación con los no médicos, los médicos varones tienen un 40% más de probabilidades de morir por suicidio (índice de tasa 1.41, intervalo de confianza [IC] del 95% 1.21–1.65), y el riesgo para las médicas es más del doble (índice de tasa 2.27, IC del 95% 1.90–2.73) .1

2. Las armas de fuego, el envenenamiento y el traumatismo contundente son los medios más comunes de suicidio entre los médicos.

Mientras que las armas de fuego son el método de suicidio más común tanto en los médicos como en los no médicos, los médicos son más propensos que los no médicos a usar el envenenamiento y el traumatismo por fuerza brusca.

El aumento en el uso del envenenamiento puede deberse a un mayor acceso, ya que los médicos que cometieron un suicidio tuvieron más probabilidades de tener benzodiacepinas (odds ratio [OR] 21.0, IC 95% 11.4–38.6), barbitúricos (OR 39.5, IC 95% 15.8– 99.0) o antipsicóticos (OR 28.7, IC 95% 7.94–103.9) detectables en su sangre.2

3. Aumenta la ideación suicida en la escuela de medicina

En un metaanálisis reciente, la prevalencia de ideación suicida entre los estudiantes de medicina fue del 11,1%. En los análisis subdivididos por tiempo, el 7.4% de los estudiantes reportaron ideación suicida en las últimas 2 semanas y el 24.2% en el último año.3

4. Las quejas de los organismos regulatorios se asocian con mayores tasas de ideación suicida

En una encuesta transversal de cerca de 8000 médicos en el Reino Unido, aquellos con una queja reglamentaria pasada o actual tenían una probabilidad significativamente mayor de informar una ideación suicida.

Los médicos sin quejas informaron de ideación suicida a una tasa del 2,5%, pero esto se incrementó al 9,3% en aquellos con una queja actual o reciente (riesgo relativo 3,78; IC del 95%: 2,68 a 5,32) y al 13,4% en aquellos con una queja anterior ( riesgo relativo 5.39, IC 95% 3.99–7.30) .4

5. Los médicos suicidas se enfrentan a barreras únicas para la atención

Los médicos suicidas encuentran barreras adicionales para la atención, en comparación con la población general. Mientras que ambos grupos enfrentan preocupaciones sobre el estigma, la falta de tiempo y la falta de acceso a la atención, los médicos tienen la carga adicional de inquietudes relacionadas con la confidencialidad y el temor a la discriminación en las licencias y solicitudes de privilegios de hospital.

13 de mayo, nace Georgios Papanikolaou, desarrollador de una prueba que salva vidas

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Georgios Papanikolaou

Georgios Papanikolaou ha pasado a la historia de la investigación y de la Medicina por haber desarrollado una prueba para la detección temprana de cáncer en el cuello uterino que hoy lleva su nombre: test de Papanicolaou.

Modesto en su trabajo y calificado por sus ayudantes como un gran profesor aunque sin grandes dotes para oratoria, se dedicó a investigar sin descanso -y sin vacaciones- cuando descubrió su pasión por la ciencia. Sin embargo, hasta que ese momento llegó viajó por varios países, emigró con su esposa a Estados Unidos sin dinero y tuvo que buscarse la vida en trabajos esporádicos hasta que pudo ejercer su profesión y sus experimentos fueron reconocidos.

Papanikolaou fue un pionero en dilucidar la fisiología y las características citológicas del sistema reproductor femenino. El test de Papanicolau continúa siendo, casi 80 años después, una de las aportaciones decisivas en el terreno de la medicina preventiva del siglo pasado. Hasta antes de la colposcopía, fue considerada la prueba más adecuada y más utilizada para el diagnóstico de lesiones precursoras de cáncer de cuello uterino y ha logrado hacer descender un 70% el número de fallecimientos. Este test detecta células precursoras de cáncer cervical y de etapas iniciales, en un estado en el que pueden ser tratadas y curadas.

A George Papanicolaou se le considera el padre de la citología exfoliativa, ya que su técnica no fue aplicada exclusivamente a la detección de cáncer cervicouterino, sino también en la detección de cáncer de vagina, endometrio, trompas de Falopio, así como en fluidos como orina, esputo, líquido pleural, peritoneal, etc. Esto se vio reflejado en su clásico libro The Atlas of Exfoliative Cytology, publicado en 1954

Primeras páginas del libro
https://www.papanicolaou.ru/site_files/docs/Atlas-of-Exfoliative-Cytology/PAP-ATLAS-CONTENT.pdf

MÁS INFORMACIÓN

Georgios Nicholas Papanikolaou nació en Kymi, ciudad costera de la isla griega Euboea, el 13 de mayo, de 1883. Hijo del médico Nicolas Papanikolaou y de Maria Georgiou Kritsouta, mujer culta e interesada en la música y la literatura, Georgios tuvo tres hermanos más. Cuanto tenía cuatro años la familia se trasladó a Atenas. Su educación giró en torno a la música y a las humanidades, pero su padre lo persuadió para que estudiara Medicina, carrera en la que se graduó con honores a los 21 años.

Recién licenciado se alistó en el ejército para hacer el servicio militar y fue admitido en la academia de reserva para oficiales como ayudante de cirujano. Sin tener clara aún su vocación, de regreso a su ciudad natal cuidó a pacientes de lepra en los barrios marginales antes de viajar a Alemania para estudiar un posgrado de Biología. Allí coincidió con eminencias de la época como Ernst Haeckel, August Weismann y Richard Goldshmidt, y obtuvo en Múnich el doctorado con sus trabajos de investigación en zoología sobre la diferenciación sexual.

En 1910 contrajo matrimonio, en contra de la opinión de su padre, con la hija de un oficial, Mary Andromache Mavroyeni, a la que conoció en el viaje de vuelta de Alemania a Grecia. Gracias a la influencia del coronel Mavroyeni logró un puesto en el centro de investigación de Mónaco y participó como fisiólogo en una expedición oceanográfica en el ‘Hierondelle 2’, del príncipe Alberto I. Sin embargo, su trabajo se vio interrumpido por el fallecimiento de su madre, primero, y por la guerra de los Balcanes después. En 1912 regresó al Ejército y prestó servicio como médico de la Armada griega. Durante este tiempo pudo conocer a muchos griegos que habían emigrado a América y que le insuflaron el gusanillo de viajar a Estados Unidos.

El 19 de octubre de 1913 el matrimonio formado por Georgios y Mary llegó a Nueva York. La decisión fue tan trascendental para el futuro como alocada para en aquel momento, ya que llegaron al país norteamericano con el mínimo de dinero exigido para la entrada, 250$, y sin hablar inglés. Por este motivo, se vieron obligados a aceptar cualquier trabajo y, así, Mary trabajaba en una tienda como costurera y Papanikolaou fue un vendedor de alfombras en la misma tienda, aunque solo duró un día. Después fue violinista en un restaurante y más tarde empleado del archivo de un periódico para a población griega llamado ‘Atlantis’.

Un año después de su llegada al continente americano la suerte de Papanikolaou cambió cuando el zoólogo de la Universidad de Columbia Thomas H. Morgan, que más tarde recibiría el Premio Nobel y que conocía la tesis de Georgios, lo contrató como asistente en el laboratorio de patología del New York Hospital. Poco después pasó al departamento de Anatomía de la Cornell University, donde pudo continuar sus estudios sobre la diferenciación sexual y con su mujer como asistente, formando un equipo inseparable de investigación durante casi 47 años.

Papanikolaou empezó a centrarse la investigación de la fisiología humana, pero tuvo que hacerlo con experimentos con conejillos de indias. En 1916, mientras estudiaba los cromosomas sexuales, dedujo que los ciclos reproductivos en los animales experimentales podían cronometrarse examinando los frotis de sus secreciones vaginales. A partir de 1920 Papanikolaou se especializó en la citopatología del sistema reproductivo humano y se emocionó cuando pudo discernir las diferencias entre la citología de células cervicales normales y malignas en una simple visualización de hisopos manchados en portaobjetos microscópicos. Aunque su publicación inicial del hallazgo en 1928 pasó inadvertida, ese año llegó cargado de buenas noticias para él, ya que recibió la nacionalidad estadounidense y recibió un ascenso a profesor asistente en la Universidad de Cornell.

El cada vez más reconocido investigador también describió los cambios fisiológicos del ciclo menstrual y la influencia de las hormonas, así como la malignidad en la citología vaginal. Dio a conocer que los frotis normales y anormales tomados de la vagina y del cuello uterino se podían ver bajo el microscopio y se podían clasificar correctamente y, desde entonces, este procedimiento simple es conocido como la prueba de Papanicolaou, convirtiéndose rápidamente en el estándar en la detección del cáncer cervical. Como costaba poco, era fácil de realizar y podía interpretarse con precisión, la prueba de Papanicolaou encontró un uso generalizado y dio lugar a una disminución significativa en la incidencia del cáncer cervical y del número de fallecimientos.

Sin embargo, Papanikolaou no fue el primero en demostrar que las células cancerosas podían identificarse bajo el microscopio. Ese honor corresponde al médico británico Walter Hayle Walshe, quien se refirió a este fenómeno en un libro sobre enfermedades pulmonares un siglo antes. Y Papanikolaou tampoco fue el primero en estudiar la citopatología cervical en mujeres. En 1927, un médico rumano llamado Aurel Babes usó un bucle de platino para recolectar células del cuello uterino de una mujer para detectar la presencia de cáncer. Sin embargo, el historial médico se puso del lado de Papanikolaou como creador de la prueba que lleva su nombre, ya que los dos métodos se consideraron sustancialmente diferentes. Aun así, el nombre de esta prueba en Rumanía, en homenaje a Babes, se conoce como el método Babes-Papanicolaou.

En 1951 Papanikolaou se convirtió en profesor emérito en lo que entonces era la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell, donde dos laboratorios llevan su nombre en la actualidad. Poco después, en 1954, publicó un tratado que contiene información completa sobre la citología de tejido sano y enfermo, no solo en el sistema reproductor femenino, sino también en otros sistemas orgánicos. En total, Papanikolaou escribió cuatro libros y más de cien artículos, recibió numerosos premios, incluidos títulos honorarios de universidades de Estados Unidos, Italia y Grecia, y el mundo científico lo reconoció con el Premio Borden de la Asociación de Colegios Médicos Americanos (1940), el Premio Amory de la Academia Americana de Artes y Ciencias (1947), el prestigioso Premio Albert Lasker para Investigación Clínica Médica de la Asociación Americana de Salud Pública (1950), la Medalla de Honor de la American Cancer Society (1952) y ser miembro honorario de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Atenas y en la Academia de Ciencias de Nueva York.

Cuando tenía 74 años el ya famoso científico realizó un viaje a Europa. Visitó París y Bruselas, donde presidió la primera de las reuniones del Simposio de Citología Exfoliativa, que contó con especialistas de 18 países. Poco después, y tras casi 50 años en Cornell, Georgios Papanikolaou finalmente decidió abandonar Nueva York en 1961 para cumplir su sueño de desarrollar y dirigir un instituto del cáncer en Miami. Por desgracia, Georgios murió a los tres meses de su llegada a Miami a causa de un infarto de miocardio el 19 de febrero de 1962, con 78 años.

Actualmente sus restos descansan en el pequeño pueblo de Clinton, New Jersey y, en su honor, el Miami Cancer Institute pasó a llamarse Papanicolaou Cancer Research Institute. También como reconocimiento a su trabajo y su contribución a la humanidad, en 1978 el Servicio Postal de Estados Unidos lo honró con un sello conmemorativo de 13 centavos. Asimismo, su imagen apareció en la moneda griega de 10.000 dracmas antes de ser reemplazada por el euro y en varios sellos griegos.

Elogio de la lumbalgia

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Sisyphus por Tiziano, 1549
Daniel Flichtentrei
https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=94112

 “Los dioses habían condenado a Sísifo a transportar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con algún fundamento, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza”. -Albert Camus-.

Si el planeta tuviese la gentileza de inclinarse unos treinta grados a estribor yo volvería a ver las cosas en su lugar. La lumbalgia te cambia la perspectiva del mundo. Te rescata de la dictadura de lo vertical. El dolor te humaniza. Todo se vuelve estúpido, insignificante. Comprendés, a fuerza de latigazos en el lomo, que tenés un cuerpo. Que no gobernás su caprichosa fisiología. Que estás a su merced. Te come la voluntad. Te tirás en la cama evitando el más mínimo desplazamiento. El aleteo de las alas de una mariposa desencadena una tempestad de rayos que te atraviesan la espalda. Advertís la contundencia de lo sutil, la furia desatada por lo minúsculo. El movimiento es tu enemigo. Sos un primate pagando la deuda milenaria de la bipedestación. Deseás que el homínido nunca se hubiera puesto de pie. Aunque eso te privara de la idea de horizonte y del sexo frontal, de los besos mirándose a los ojos. Quisieras caminar en cuatro patas.

El esfuerzo por disimular tu inclinación de Torre de Pisa es agotador. Apoyás una mano sobre el muslo y empujás hacia arriba. Pero tu cuerpo se resiste. Se rinde a la gravedad. Te condena al ridículo. Al dolor incesante y a la curiosidad ajena. La gente hace muecas de dolor cuando te mira. Fruncen la boquita, elevan las comisuras de los labios. Entrecierran los ojos y dicen ¡ayyyy!.  Todos tienen un remedio para ofrecerte: calor, frío, elongación, reposo, kinesiología, tapping, masoterapia, osteopatía, baños termales, colchones ergonómicos, reflexología, acupuntura. Te ofrecen una interpretación al paso: ansiedad, falta de descanso, angustia existencial, conflictos no verbalizados, alexitimia, adicción al trabajo, sentimientos no confesados, amores no correspondidos, acrobacias sexuales o abstinencia forzada, culpas, deudas, remordimientos. A mis vértebras les importa un carajo lo que digan acerca de ellas. Me clavan su puñal. Me ponen un límite. Me recuerdan que el peso del mundo es más de lo que puedo cargar sobre los hombros.

Aguantás. Apretás los dientes y seguís adelante

Has leído durante décadas todo lo que se publica acerca de este tormento. Sabés que no tiene sentido hacerte estudios de imágenes a menos que aparezcan signos de alarma: dolor radicular, duración mayor a seis semanas, antecedentes de cáncer, fiebre. No querés consultar a nadie. Cada vez que lo comentás con un colega: médico, kinesiólogo o masajista te repiten la misma cantinela: “¿cómo que no te hiciste una resonancia?” Entonces preferís el encierro y el silencio. El sufrimiento solitario, el calvario callado de los estoicos, el disciplinamiento bárbaro de los flagelantes. Aguantás. Apretás los dientes y seguís adelante.

Sabés que es inútil, pero te intoxicás de analgésicos, de antiinflamatorios, de corticoides, de benzodiazepinas. De fajas de potro, de colchones duros o siestas sobre el piso. Te escondés bajo llave en el cuarto para aplicarte una inyección de Duo Decadrón. Llevar tu mano con la jeringa hasta una de tus nalgas es una operación de alta ingeniería. Clavás la aguja como si fuera un Tramontina en la garganta de un criminal. Te acordás de Los Redondos: “Tarde en la noche…Plaza Constitución / hay sangre rancia de Tramontina tajeador”. Querés sentir un dolor distinto. Uno que humille a tu lumbalgia. Pero no sentís nada, nada. Apurás el émbolo hasta que líquido ingresa en vos. Querés que sea un bálsamo o un veneno. Que te alivie o que te mate. Te da igual.

Sabés que, tarde o temprano, el tiempo disolverá la vara que te atraviesa la espalda. Que al cuarto o quinto día te levantarás erguido. Como si nunca hubiera pasado nada. Que conservarás la memoria del dolor durante un tiempo, aunque ya no te duela más que el recuerdo. Estarás al acecho. En una alerta tensa, de presa que espera al predador. Aterrorizado. Moviéndote como si pisaras cristales de Bohemia. Como si caminaras sobre nubes de algodón. Más tarde vendrá el olvido, o la espera resignada del próximo episodio.

Cada mañana te levantás de la cama apoyando un pie sobre la alfombra. Vas subiendo despacito. Trepás como un andinista sobre tu propio cuerpo. Medís cada milímetro. Sabés que hay un punto crítico. Una marca sobre el nivel del mar. Cuando la alcances, se te abrirá el camino del infiero o del paraíso. Tenés una esperanza vaga y desangelada. Seguís subiendo. Entonces una lanza se te clava entre la cuarta y la quinta lumbar. Te sale un grito sordo, ahogado, mudo. Un alarido íntimo y secreto. Sólo para vos. Sudás. Buscás la posición que neutralice el rayo. Tu cuerpo se acomoda en una pose ridícula. Es un autómata que no responde a tu voluntad. Vos agradecés su sabiduría de animal prehistórico. Respirás.

Te bañás, pero hay zonas de tu cuerpo que son inaccesibles. Rincones remotos protegidos por un muro de dolor insoportable. Ensayás procedimientos absurdos para llegar a través de esa geografía hostil. Atás la esponja enjabonada a un palo de escoba. Probás por arriba de tus hombros, por debajo de las piernas. Nada. Tus giros se han reducido, tus brazos son más cortos. Todo queda lejos y el camino está sembrado de espinas. Te vestís empleando diez veces el tiempo de un día normal. Nunca has estado tan alejado de tus zapatos. Vas a laburar. Cada media hora entrás al baño, te tomás del lavatorio y estirás tu espalda hasta que no aguantás más. Te alivia un poco, te endereza. Pero dura unos minutos. Un resorte obstinado te devuelve a ese plano oblicuo de barco encallado.

Las cosas que antes te encendían son ahora sombrías e indiferentes. Te invade una tristeza gris de dromedario. Leés los textos en los que estabas trabajando repleto de entusiasmo. Te parecen insípidos y ajenos. Los libros que estabas leyendo se llenan de sombras y de hastío. Los resultados del fútbol con los que habías soñado ni siquiera despiertan tu curiosidad. Te da lástima el tipo que sos cuando tu espalda desaparece y se hace puro silencio. Las mujeres, las mujeres siguen allí. Todavía sentís que son lo único que te importa en el mundo. Lo sabés. Pero tu cuerpo lo ignora. Te asalta una nostalgia de pezones y de bocas. Como un muerto al que sólo le queda el recuerdo impreciso de un cielo al que ya nunca va a regresar.

La vida entera pasa por tu espalda

Lo has vivido en tu casa, en tu trabajo, en aviones, en hoteles. En un viaje de purgatorio entre Zapala y Chos Malal en una camioneta con amortiguadores desvencijados que te hacían saltar hasta darte la cabeza contra el techo con cada pequeña irregularidad del camino. Has dado conferencias en congresos impostando una cara neutra de jugador de póker mientras mirabas el reloj que se demoraba a propósito, marcando un tiempo cruel y sádico que gozaba alargando tu padecimiento.

Una vez una moto se cruzó por la derecha y te rompió el espejito del auto en la General Paz. Apretaste el freno y la espalda te estalló en mil pedazos. Lo insultaste, tanto pero tanto, y con tanto odio… Tu instinto asesino se desató como una fiera. Querías matarlo. Pero no porque te había roto un vidrio insignificante sino porque te había obligado a frenar con violencia. El tipo se quitó las antiparras y te miró a los ojos. Se las volvió a colocar y te dijo: “Estás mal tío, estás muy mal”, y se fue haciendo zigzag entre los coches en dirección al Río de la Plata.

La vida entera pasa por tu espalda. Es un filtro impiadoso que se come todo entusiasmo, toda alegría, todo deseo. Un caníbal que mastica lo que justificaba tu existencia. Te condena a una vida desabrida y hueca. A una vigilia de dientes apretados. A la idea fija de la mecánica gravitacional. A la supervivencia rudimentaria de un puro esqueleto.

Hace un rato una mucama me sorprendió colgado debajo de la escalera con ambos brazos extendidos aferrados a los escalones. Estaba en puntas de pie, casi suspendido en el aire, para que el peso de mi propio cuerpo pusiera la gravedad a mi favor. Se detuvo asombrada mirando mi ejercicio de potro de tormento. Cuando la vi, me solté y traté de recobrar la compostura. Pero era tarde. Nunca nos habíamos hablado, pero nos conocíamos bien. Se acercó y me dijo susurrando a centímetros de mi oído: – “Disculpe, ya lo he visto así otras veces. No lo tome a mal, pero usted necesita que lo quieran”. Se fue con un balde colgando de la mano derecha y negando con la cabeza hasta desaparecer por el pasillo. Yo no soy feliz. Pero no necesitaba que me lo recordaran de una manera tan brutal.

Daniel Flichtentrei

 

Elogio de la lumbalgia_pdf

Actualización sobre Obesidad: Consejos Generales

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Consejos generales

La obesidad es una enfermedad crónica de origen multifactorial causante, por sí misma, de numerosas complicaciones como la diabetes, la hipertensión o la dislipemia. No es un problema estético, sino de salud.

El tratamiento debe ser integral y garantizar a largo plazo y de forma progresiva una pérdida de peso, teniendo en cuenta todos los factores implicados: grado de sobrepeso, tipo de alimentación, nivel de actividad física, motivación para cumplir el tratamiento, etc.

Valore estas dos cuestiones:

  • ¿Cuál es su peso saludable?Una pérdida del 5-10% de su peso actual aportará grandes beneficios a su organismo, además de mejorar notablemente su aspecto.
  • ¿Qué plazo es el adecuado?El ritmo de pérdida de peso varía mucho entre las personas ya que depende de múltiples factores. No obstante, debe ser siempre progresiva y realista. Las pérdidas de peso rápidas no son saludables.

Acuda a un profesional de la nutrición que personalice su alimentación, donde pueda realizar un seguimiento de su peso y composición corporal periódicamente, y donde puedan valorarle para tener un pronóstico más realista. Tenga en cuenta que al ser un tratamiento integrado debe considerar la intervención nutricional, médica y psicológica, además por supuesto de un incremento de la actividad física:

  • Plan nutricional: basado en la Dieta Mediterránea, ajustado a su caso particular.
  • Ejercicio físico: constante y progresivo.
  • Tratamiento médico: en caso de que lo necesite.
  • Apoyo psicológico: acompañar en el tiempo y que no baje la motivación.

Consejos y recomendaciones para bajar de peso

  • Mantenga un ritmo de ingesta a lo largo del día para llegar saciado a las comidas principales.
  • Planifique las comidas y cenas con antelación para que siempre disponga de alimentos saludables listos para consumir.
  • Organice el menú semanal dando prioridad a los alimentos de temporada.
  • Equilibre su plato entre proteínas, hidratos de carbono y verduras.
  • Aumente la frecuencia de consumo semanal de legumbres como fuente de hidratos de carbono.
  • Priorice el pescado (blanco y azul) frente a la carne blanca o roja.
  • Asegure el consumo diario de frutas y verduras para mejorar el tránsito intestinal.
  • Beba agua diariamente y no la sustituya por refrescos, aunque sean light o zero.
  • Controle las cantidades en general y si se excede intente compensar en la siguiente ingesta o en días posteriores.
  • Realice ejercicio físico con una frecuencia mínima de 3 veces a la semana.
  • Coma sentado, despacio y masticando muy bien los alimentos. De bocados pequeños con pequeñas cantidades.
  • Entre bocado y bocado, deje los cubiertos sobre la mesa.
  • Coma en un lugar concreto, no coma caminando en lugares improvisados o de paso.
  • Los productos dietéticos light o zero están asociados a una mayor ingesta por lo que no debe abusar de ellos.
  • Limite el consumo de alcohol y dulces solo a ocasiones especiales.

Consejos para una buena alimentación

  • La alimentación debe ser variada, equilibrada, suficiente y placentera.
  • Planifique las comidas del día con antelación para disponer siempre de alimentos saludables listos para consumir.
  • Consuma frutas y verduras de temporada, enteras y al menos dos veces al día.
  • Incluya las legumbres semanalmente más de 4 veces a la semana.
  • Aumente el consumo de pescado fresco (blanco y azul), y deje las conservas para momentos puntuales.
  • Disminuya el consumo de carnes rojas.
  • Consuma lácteos fermentados, como probióticos, al menos 2 veces al día.
  • Beba abundante agua, entre 1,5 y 2 L al día sin obsesionarse.
  • Evite el consumo de alimentos procesados y ultraprocesados o alimentos fritos o cocinados con excesiva grasa.
  • No almacene alimentos altamente calóricos y ricos en azúcares. Tenga a mano tentempiés más saludables: verduras, lácteos desnatados, frutas.
  • Los dulces y los snacks salados son alimentos de consumo ocasional por lo que no están prohibidos, sino limitados.
  • Coma sentado, despacio y mastique muy bien los alimentos.
  • Coma en un lugar concreto, no coma caminando en lugares improvisados o de paso.
  • Mientras coma no lea ni vea la televisión.

Consejos a la hora de hacer la compra

  1. Organice un menú semanal, seleccione aquellos alimentos que necesita para llevarlo a cabo y haga una lista de la compra.
  2. En la lista de la compra solo debe apuntar lo que realmente necesita para su alimentación diaria; los que sean de consumo ocasional como dulces, patatas o alcohol lo comprará en el momento.
  3. La vida social y los excesos forman parte de la vida, no se trata de no “disfrutarla” sino de colocar los alimentos de consumo ocasional en momentos determinados.
  4. Evite hacer la compra con hambre: si hace tiempo que ha comido puede tomar una fruta antes de salir.
  5. Hay alimentos perecederos como la fruta y la verdura que no tienen mucha vida útil por lo que tendrá que ajustar la cantidad para evitar tirar alimentos.
  6. Escoja preferentemente alimentos frescos (pescados o huevos), de temporada (frutas y verduras) y evite los procesados.
  7. Los alimentos congelados son una buena opción ya que están mínimamente procesados.
  8. Aprenda a leer las etiquetas (ingredientes e información nutricional) para poder seleccionar o descartar un producto alimentario como un yogur de un postre lácteo.

Consejos para preparar las comidas

  • Tenga la comida o cena medio preparada o al menos pensada.
  • Utilice formas de cocinar sencillas, que no requieran mucho aceite: plancha, grill, horno, microondas.
  • La cocción al vapor con la olla a presión permite cocinar con poca agua y se preservan todas las propiedades de los alimentos.
  • Para cocinar carnes y pescados envuélvalas en papel de aluminio (papillote), así se cocinan en su propio jugo, conservándose tiernos y gustosos, sin necesidad de añadirle grasa.
  • Cuando haga estofados, prepárelos con antelación. Déjelos enfriar en la nevera y retire la capa de grasa con una cuchara o espátula. De esta manera conserva el sabor sin apenas grasa.
  • Cuando elabore vinagretas, invierta la proporción habitual de tres partes de aceite por una de vinagre a tres partes de vinagre por una de aceite. Para que el sabor no sea tan ácido utilice vinagre de sabores (de manzana, de frambuesas, etc.).
  • Si necesita utilizar alguna salsa para añadir a una ensalada puede utilizar yogur natural desnatado, rebajado con zumo de limón. Se bate bien y se queda una crema suave y baja en calorías. También puede probar con salsa de soja. Añadiéndole alguna especia o hierba aromática que le apetezca.
  • Para preparar salsas de leche o queso utilice leche desnatada o queso tipo parmesano, que contiene menos calorías y es más aromático. En la preparación de la salsa bechamel emplee aceite de oliva o margarina baja en calorías y leche desnatada.
  • Las salsas comerciales son ricas en grasas y en sodio.
  • Utilizar platos pequeños donde la cantidad de comida a servir se vea mayor.
  • Sírvase sólo la cantidad que deba comer y no repita. No mantenga la fuente de servir en la mesa y deseche las sobras de la comida.

¿Cuántas mujeres hay en los murales de Diego Rivera de Historia de la Cardiología?

Dr. Carlos Tajer con los testimonios de las Dras. Beatriz Carballeira, Alejandra Martí y Estefanía Panizoni
https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=94010&uid=520577&fuente=inews

El primer libro de cardiología de mi residencia, “el Hurst”, tenía unas hermosas láminas iniciales y finales con la Historia de la Cardiología. En colores muy intensos y contrastados me hizo recordar los murales que me habían deslumbrado en México en un viaje a los 21 años.  La referencia del libro indicaba que en efecto habían sido pintados por Diego Rivera.

Algunos años más tarde, ya como cardiólogo, pude visitar el Instituto de Cardiología en el Distrito Federal y admirar en persona los murales en un amplio hall frente al auditorio y las autoridades me facilitaron unas copias de un libro que resume su historia. Incluso me copiaron los archivos electrónicos con imágenes de muy buena calidad que todavía conservo.

Diego Rivera fue un muralista con fuertes ideas de izquierda en una época muy politizada del arte en México.

Dos viñetas:

1) Tuvo un conflicto con Nelson Rockefeller, para quien pintó un inmenso mural en el Rockefeller Center que fue borrado por haberlo considerado una apología del comunismo. Fue recreado y hoy se puede disfrutar en el Palacio de Bellas Artes del Distrito Federal.

2) Albergó en su casa a Leon Trotsky hasta que se enteró de los amoríos del revolucionario con las hermanas Kahlo. Tiene películas dedicadas a su vida y la de su pareja Frida Kahlo.

Me imagino el proyecto entregado a Diego Rivera por el cardiólogo fundador del instituto que hoy lleva su nombre, Ignacio Chavez Rivera: estimado Diego, aquí  tiene un resumen  con una cantidad de próceres que han cimentado la historia de la cardiología desde la antigüedad a nuestros días. En cada biografía se resume sus aportes y algunos aspectos personales. Ud. debe integrar este material en dos murales de grandes dimensiones.

Diego Rivera tuvo el mérito de incluir a todos estos personajes con alusiones a sus aportes sin descuidar una lectura de la historia y el futuro de la ciencia, en una composición extraordinaria.

En el mural que toma la antigüedad hasta antes de los últimos dos siglos, el tercio a la izquierda está dedicado a Miguel Servet. Este filósofo y científico español del siglo XVI hizo aportes a la comprensión de la circulación pulmonar y fue un crítico acérrimo de la iglesia cristiana.

En el mural se lo observa en dos situaciones: abajo a la izquierda defendiendo sus ideas, con una antorcha en la mano en el momento que es apresado por un soldado. Como detalle, el rostro del soldado es tapado por la cabeza de Servet que queda así envuelta por el casco, dibujando una aureola habitual para los santos de la iconografía.

En el ángulo superior izquierdo se representa a Servet mientras es quemado en la hoguera por decisión de Calvino en Ginebra.  El mensaje es claro:  la cardiología tiene un mártir de la ciencia contra el oscurantismo represivo.

En el centro del segundo mural, se observa a los maestros contemporáneos de Ignacio Chavez Rivera que enseñan clínica a un grupo de alumnos que pertenecen a todas las razas. La última del círculo es una mujer. Es claro el mensaje de Rivera:  la historia de la cardiología tiene sus bases en la medicina occidental, la de los europeos-americanos blancos, pero el futuro de la cardiología es universal, el mensaje científico se expandirá y multiplicará con el aporte de todas las razas y culturas.

¿Cuántas mujeres hay en los murales a la historia de la cardiología?

Con frecuencia variable, antes de iniciar los ateneos interdisciplinarios del Hospital El Cruce dedicamos algunos minutos a la sección “un cacho de cultura”. Se propone apreciar y discutir obras de arte vinculadas de alguna manera a la medicina.

Como experimento, intenté  la semana pasada en el contexto del mes de la mujer una lectura diferente de estos murales.

Comenzamos por proyectar las imágenes y resalté algunos detalles como los comentados antes. Luego  propuse mirarlos nuevamente para contar en cada mural cuantas mujeres había representadas. Superadas varias confusiones colectivas, concluimos que en el primero hay una sola mujer, en rol de paciente.

En el segundo aparecen tres mujeres: en el ángulo superior una enfermera y una médica canadiense por sus contribuciones al estudio de las cardiopatías congénitas. En el centro la mujer joven médica que está recibiendo su entrenamiento junto a médicos de todas las razas. Luego de este recuento, habiendo dejado claro que Ignacio Chavez Rivera y Diego Rivera reflejaron la historia oficial de la cardiología sin misoginia, pregunté cómo se sentían las mujeres médicas ante el mural desde una mirada de género.

Las respuestas fueron rápidas y en el mismo sentido: ¡mal! Se emitieron diferentes opiniones: como el género femenino había sido oprimido-excluido de la ciencia y muchos aspectos del desarrollo personal, de la injusticia de este hecho y del desafío para el futuro. Incluso se escucharon profecías de venganza: si dentro de setenta años se hiciera una foto así, seguro serán todas mujeres.

*Al final de este artículo se publican tres testimonios de médicas asistentes al Ateneo.

Lo que cada uno ve cuando mira desde su identidad

Tenemos múltiples identidades que condicionan como percibimos cada aspecto de la realidad. Luego de cuarenta años de mi contacto con los murales por primera vez me pregunté cómo vería este mural una mujer profesional. Lo llamativo es que hasta no enunciar la pregunta, aun habiendo sido presentado varias veces en ateneo, jamás surgieron comentarios sobre este aspecto. Pero sin duda el sentimiento de marginación y opresión debió haber afectado a muchas de las mujeres presentes en los ateneos sin ser verbalizado.

Es de esperar que los gays detecten la homofobia, las mujeres el machismo y los judíos el antisemitismo con mayor facilidad que los heteros, varones y gentiles. El ejercicio de ponerse en la mirada del otro es inagotable pero enriquecedor.

Y termino este comentario con un relato que me hizo acercarme a Servet.

Años atrás era jefe de la Unidad Coronaria de un Hospital Público de la Ciudad de Buenos Aires. Al ingresar a la Unidad una mañana me llamó la atención un crucifijo que había sido colocado sobre un panel que podía verse desde todas las camas. Pregunté al jefe de enfermeros, gay para el caso, como había aparecido y me contó que lo había instalado el capellán del Hospital.

Le llamó la atención mi pregunta y le expliqué que como judío me incomodaba que mi Unidad estuviera presidida por un crucifijo. Este detalle era por supuesto invisible-normal para los cristianos argentinos, pero muy visible para las minorías no cristianas. Le comenté que mi abuelo había estado internado en esa Unidad, inmigrante de Polonia y con familiares muertos en la Shoá, y que quizá no se hubiera sentido cómodo enfrentando su enfermedad vigilado por esa imagen.

Al día siguiente creo que el jefe entendió desde su identidad gay mi sentimiento como discriminado y el crucifijo desapareció. Jamás di una orden en tal sentido, creo que no hubiera tenido autoridad ni mucho menos voluntad de generar un conflicto, resignado como minoría.

Como era de esperar, apareció el capellán hecho una tromba para recriminar la decisión. Le expliqué que, si bien no me agradaba que lo hubieran instalado sin preguntar a nadie, no había dado ninguna indicación en tal sentido y que alguien lo había descolgado sin informarme. Aun así comprendía esa decisión en aras del bienestar de los pacientes en Cuidado intensivo.

¿Porqué hacer sentir, en un momento doloroso y riesgoso, que uno no es de aquí, que es un ajeno, que esta es una unidad para cristianos?

Cada quien podría acercar a su cama la iconografía que le produjera bienestar, un rosario, un crucifijo o las fotos de sus nietos. Se puso rojo y me dijo que hoy en día ya no había más antisemitismo pero que años atrás me hubieran quemado vivo. La conversación terminó, no tuve denuncias a dirección y nuestra Unidad siguió siendo ecuménica.

Testimonios de médicas asistentes al ateneo.

> Beatriz Carballeira (Clínica Médica).

Era la semana de la mujer, venia muy movilizada por las historias y la marcha de la mujer. Cuando vi el mural en el ateneo de nuestro hospital seguí la consigna de buscar a las mujeres. No lo hubiera hecho, sabia que no iba encontrar a muchas. Confirmar la sospecha me produjo dolor y angustia.

Estaba reflejada la omisión que sufre la mujer desde siempre, no poder “ser”, no poder desear, y lo peor es no darse cuenta siquiera de esa omisión. Somos parte de la otredad , estamos en esa minoría no escuchada que bien representa Rivera

Pero inmediatamente pensé que algo va cambiando, que las mujeres estamos cambiando, como mi mirada del mural que no fue la misma cuando lo conocí años antes. Estamos reconociéndonos, también hermanándonos.

Alejandra Martí (Hematóloga)

Como mujer, de mi generación, naturalizar la ausencia de mujeres en la vida fuera del hogar durante siglos, es frecuente. Sólo cuando alguien nos sacude con el peso de lo evidente nos enfrentamos a lo inevitable, el desagrado-repudio que la ausencia de la mujer en muchos/todos los ámbitos de la sociedad, me/nos provoca.

Al ver los murales, una vez más sentí alivio por nacer en los últimos 25 años del siglo XX, en el contexto social favorable para tener deseo de ser una profesional independiente y poder lograrlo.

Pues mi experiencia individual fue allanada por numerosas mujeres que tuvieron muchísimos más escollos; que vieron su desarrollo profesional afectado por su género, probablemente en muchas ocasiones (no recuerdo si alguna vez en el Hospital El Cruce me sentí discriminada en mi accionar médico por ser mujer).

Cambiamos y si tenemos suerte seguiremos haciéndolo. Nuestras hijas e hijos ya NO escuchan los mandatos tradicionales… y no me extrañaría que si mi hija de doce años viera los murales me demande “Ma, y las mujeres?…”

Estefanía Panizoni (Residente de Clínica Médica)

El cuadro me despertó mucha impotencia; sentí como muchas mujeres que hubieran querido ser medicas se habrían quedado en el deseo. No había lugar para ellas y sí para los hombres. Más doloroso aún fue pensar que es igual que ahora. Ahora todavía no hay lugares en ciertos puestos de decisión y muchos otros ámbitos. Siento que hemos avanzado. Aunque todavía seguimos quedando afuera de muchos cuadros.