Permanece conmigo (1914)

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Cuando el RMS Titanic se hundió y miles de personas murieron, se dice que la banda de la nave tocó Abide with Me , un himno escrito unos 65 años antes por el Reverendo Henry Francis Lyte. Si fuera verdad, sería una banda sonora adecuada, no solo por el contenido conmovedor de las letras, hablando como lo hacen del final de la vida, sino también porque se terminó porque el mismo Lyte se encontraba con la muerte, no en las gélidas aguas del océano Atlántico norte. Pero de la tuberculosis durante sus vacaciones en Francia.

Hay cierto debate sobre cuándo comenzó exactamente el himno. Algunos relatos dicen que fue escrito en 1847, poco después de que Lyte diera su último sermón, antes de emprender unas vacaciones terapéuticas en Europa en un intento por curar su, para entonces, la tuberculosis aguda; otros dijeron que fue escrito un cuarto de siglo antes, y solo fue redescubierto en un cajón cuando Lyte estaba empacando para su viaje. Lo más probable es que fue una mezcla de los dos, los inicios del himno que se encuentran en el cajón y que se rediseñaron sustancialmente esa noche y mientras se abría camino por Francia (tratando de llegar a Italia, a la que nunca llegó). Tras enviar a su esposa las revisiones finales del himno mientras pasaba por Avignon, murió en Niza tres semanas después, en el Hotel d’Angleterre, y fue enterrado en el cercano cementerio inglés.

Había una extraña simetría, tal vez que Lyte falleciera en la Riviera francesa y en las habitaciones de un hotel con ese nombre. Durante los últimos 23 años de su vida, había vivido y predicado en Brixham, una de las tres pequeñas ciudades que juntas forman un tramo de la costa sur de Inglaterra conocida como la “Riviera inglesa”. Su hogar era Berry Head House, un antiguo hospital militar (ahora hotel) situado a poca distancia de las fortificaciones napoleónicas que salpican el promontorio (con vista a las aguas donde el HMS Bellephron anclado en 1815 en su camino hacia la entrega de Napoleón a Santa Elena). Curiosamente, en otro hecho de asociación extraña, en el mismo cuaderno que contiene la revisión final de Lyte para Abide with Me Se encontró un poema dirigido al gobierno francés que protestaba contra la repatriación de los restos de Napoleón.

Aunque originalmente fue escrito en su propia melodía, el himno ahora se canta casi exclusivamente en “Eventide”, una melodía compuesta en 1861 en solo diez minutos por el organista William Monk, durante lo que su viuda recordó como “un momento de gran dolor”. . “Mano a mano”, escribió, “estábamos observando en silencio la gloria del sol poniente (nuestro hábito diario) hasta que el tono dorado se desvaneció … Luego tomó papel y escribió la melodía que ha ido por todo el mundo”.

De esta forma, las palabras de Lyte a la música de Monk, el himno se ha convertido en uno de los más populares del mundo, cantado comúnmente en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, y por la enfermera Edith Cavell la noche antes de que los alemanes la mataran por ayudar a los británicos. Soldados en su huida de Bélgica. Desde 1927 se ha tocado en todas las Finales de la Copa FA, y solo diez días después de los ataques del 9/11 en Nueva York, fue tocado memorablemente por una banda del Ejército de Salvación en Ground Zero.

Letra en español

¡Permanece conmigo! Rápido cae el evento; 
La oscuridad se espesa. Señor conmigo, permanece. 
Cuando otros ayudantes fallan, y las comodidades huyen, ¡ 
Ayuda de los desamparados, oh, quédate conmigo!

Rápido a su fin, se desvanece el pequeño día de la vida; 
Las alegrías de la tierra se oscurecen, sus glorias desaparecen; 
Cambio y decadencia en todo lo que veo; 
¡Oh tú que no cambias, permanece conmigo!

No es una breve mirada, ruego, una palabra pasajera; 
Pero como moras con tus discípulos, Señor, 
familiar, condescendiente, paciente, libre. 
Ven, no para peregrinar, sino que permanece conmigo.

No vengas en terrores, como el Rey de reyes, 
sino amable y bueno, con sanación en Tus alas, 
Lágrimas para todos los males, un corazón para cada súplica, 
Ven, amigo de los pecadores, y permanece conmigo.

Tú, en mi cabeza, en la temprana juventud no sonreías; 
Y aunque rebelde y perverso mientras tanto, 
no me has dejado, a menudo cuando te dejé, 
hasta el final, ¡oh Señor, quédate conmigo!

Necesito tu presencia cada hora que pasa. 
¿Qué sino tu gracia puede frustrar el poder del tentador? 
¿Quién como Tú mismo puede ser mi guía y permanecer? 
A través de la nube y la luz del sol, ¡Oh, quédate conmigo!

No temo a ningún enemigo contigo para bendecir: las 
enfermedades no tienen peso y las lágrimas no tienen amargura. 
¿Dónde está la picadura de la muerte? ¿Dónde, tumba, tu victoria? 
Aún triunfo, si te quedas conmigo.

Sostén tu cruz ante mis ojos cerrados; 
Brilla a través de la penumbra y apúntame a los cielos; 
Las mañanas del cielo descansan y las sombras vanas de la tierra huyen: ¡ 
En la vida, en la muerte, oh Señor, permanece conmigo!

Maria Callas. “La Divina”

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Imagen tomada de Internet

Maria Anna Cecilia Sofia Kalogeropoúlos (Nueva York, Estados Unidos, 2 de diciembre de 1923-París, Francia, 16 de septiembre de 1977), más conocida como Maria Callas (pronúnciese en español: “Cál-las”), fue una soprano griega considerada la cantante de ópera más eminente del siglo XX. Capaz de revivir el bel canto en su corta pero importante carrera, fue llamada «La Divina» (como antes la célebre Claudia Muzio) por su extraordinario talento vocal y actoral.

Aún hoy genera controversia su peculiar voz, de registro amplio y que unida a su dominio de la técnica, le permitió cantar roles desde soprano ligera (Lakmé, Semiramide, Gilda) a los dramáticos (Brünnhilde, Lady Macbeth) incluso de mezzo (Carmen, Dalila) y alternar entre personajes de coloratura ágil y dramáticos pesados con éxito. También recordada por rescatar diversos personajes de la ópera en su esencia dramática y expresiva, incluso del olvido.

Su nombre está asociado en la memoria colectiva a Aristóteles Onassis, el gran amor de su vida.

Up Helly Aa Festival Vikingo

https://viajar.elperiodico.com/planes/fuego-tradicion-festival-vikingo-up-helly-aa

Con una gran procesión iluminada por antorchas y la quema de una galera vikinga, Up Helly Aa es el mayor festival de fuego de Europa. Su origen se remonta a la década de 1880 y, desde entonces, se ha convertido en un acontecimiento anual (aplazado o cancelado únicamente con motivo de la muerte de altos mandatarios o por la guerra).

La ciudad de Lerwick, capital de las Islas Shetland (Escocia), es el lugar donde, cada último martes de enero, se celebra este evento lleno de tradición y belleza. En el Up Helly Aasolo pueden participar activamente ciudadanos de Lerwick -el resto pueden ser espectadores- que se organizan 46 escuadrones basados en temas muy variados: algunos son históricos, otros tópicos e incluso satíricos.

Durante más de 600 años, los vikingos habitaron este territorio escocés en el que dejaron sus tradiciones que, al día de hoy, son honradas por los vecinos de Lerwick a través del festival Up Helly Aa. Éste comienza con el nombramiento de los Guizer Jarl, líderes de cada uno de los 46 escuadrones de los  vikingos. A este cargo solo pueden acceder los miembros de los comités organizativos y se nombran dos años antes de su liderazgo para que así puedan prepararlo adecuadamente. El Guizer Jarl toma el nombre de una figura de leyenda nórdica y cada uno recibe la armadura del líder anterior (además del casco, la coraza, el escudo, el hacha, la daga y el cinturón).

Así, cada uno de los escuadrones vikingos que integran el desfile de antorchas tiene que diseñar y hacer su propio traje y escudo, buscando la singularidad para sorprender a los asistentes. En cuanto a las armas, las opciones disponibles para completar el disfraz son hachas, espadas, lanzas, dagas, arcos y ballestas.

Mientras tanto, el comité organizativo del Up Helly Aa se encarga de preparar la exposición que alberga una réplica de una embarcación vikinga a tamaño real, trajes y objetos de interés de batallones pasados, y una extensa colección de fotografías de todos los festivales celebrados hasta la fecha que tiene lugar en el Museo de Shetland.

 

Llegado el gran día, el último martes de enero (30 de enero en 2018) el Guizer Jarl y su escuadrón marchan por las calles de la ciudad a las 8:30 horas. Durante el recorrido se realizan visitas a colegios, hospitales, asilos y el Museo Shetland. Pero la verdadera fiesta empieza por la tarde, cuando una procesión infantil abre el camino al desfile de Up Helly Aa. 900 antorchas son encendidas y portadas por los 46 grupos de vikingos, guiados por el Guizer Jarl, hasta el campo en el que quemarán un drakka -embarcación vikinga- construido por artesanos locales.

En este momento, todas las compañías forman un círculo en torno al barco al ritmo de la popular canción “Up Helly Aa” y lanzan sus antorchas hacia el drakka quemándolo. Una vez se apagan las llamas, los seguidores del Guizer Jarl cantan “The Norseman’s Home” y queda así inaugurada la noche de fiesta que dura toda la noche. Cada escuadrón se reúne en una sala diferente donde realizarán un espectáculo para sus invitados.

Up Helly Aa – The Norseman’s home

El ambiente festivo inunda las calles de Lerwick, e incluso los empresarios decoran sus comercios para participar en el concurso de escaparates temáticos. Muchas asociaciones y empresas locales aportan donativos para la organización del próximo Up Helly Aa, el evento más esperado del año.

 

Up Helly Aa

De marinos y de puertos, de sueños y de aventuras.

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Encontrado en el ciberespacio. Desconozco el autor

Un día, a un hombre grande que alguna vez fue niño, le preguntaron:

¿De qué estás hecho tú?

El hombre que hasta ese momento había sólo escuchado, permaneció un tiempo más en silencio, pensando, buscando la verdadera esencia de lo que llevaba guardado en su corazón.

Luego le respondió:

De mares azules, profundos, insondables. De islas remotas donde navegantes intrépidos se perdían envueltos en tormentas que deshacían sus barcos. De naufragios y rescates heroicos, esos que parecen que jamás sucederán, pero llegan en una noche negra, sin luna, y de un momento a otro le cambian el destino a quienes estaban olvidados en un páramo perdido en el pacífico.

De montañas enormes, blancas, solitarias, inalcanzables, donde algunos pocos se aventuran en sus laderas empinadas. Donde el sol parece brillar el doble, y el calor abrasador le cede el paso al frío insoportable, cuando la noche destierra por largas horas a la luz.

De selvas tropicales, follaje tupido, verdes infinitos. De sabanas que no pueden ser abarcadas ni siquiera con la mirada; y una montaña inmensa que se abre en el horizonte queriendo plegarse, como tomando fuerza para saltar hacia el cielo. De animales corriendo en el medio de un océano de oro y marfil, envueltos en atardeceres rojos, mirándose agazapados los unos a los otros.

De naves celestiales, universos lejanos, y la negrura del espacio. De una inmensidad inabarcable, pero tan cercana a los deseos que da la sensación de poder tocarse tan solo con el pensamiento. De los sueños de un día estar allí. De comprender su sentido, de hacerse una idea de la distancia, e inventar un motivo, una razón. De imaginar un final de todo aquello, no un infinito.

Y de cientos y cientos de páginas. Bibliotecas que se alzaban ante los ojos como si se tratara de la invitación a una fiesta.

De eso creo que estoy hecho, le contestó le hombre.

El otro, sosteniendo la mirada en aquellos ojos que ahora lo seguían complacido, insistió

¿Y cuándo sucedió todo eso?

El hombre sonrió, con esa sonrisa cómplice de quien no solo reacciona ante algo gracioso, sino que siente una satisfacción interior que fluye por todo su cuerpo, y hace que lo que está pensando, su primera impresión, no solo se razone, sino que se sienta.

– Sucedió cuando era aún un niño.