SILOGISMOS DE LA AMARGURA

Cioran

Ensayista francés de origen rumano (Rasinari, 1911-París, 1995). Filósofo y moralista que escribió en lengua francesa, cuya obra nihilista e irónica es la de un pensador radicalmente pesimista, que ha desarrollado una profunda reflexión en torno de la absurdidad y del vacío del hombre. Tras cursar estudios de filosofía en Bucarest y escribir una tesis sobre el filósofo francés Henri Bergson (que le valió obtener en 1937 una beca del Instituto Francés), se trasladó a Francia. Tras elegir la condición de apátrida, residió en este país hasta su muerte.

Su libro Breviario de podredumbre (1949), primer texto escrito en francés como  desafío hacia una lengua de adopción, «en las antípodas de [su] naturaleza, de [su] profusión, de [su] yo verdadero», es una manera de mantenerse prudentemente a distancia de su afectividad y de hacer frente a la propensión a la exageración que estigmatiza en todos los comportamientos humanos. Sus otros ensayos, Silogismos de la amargura (1952), La tentación de existir (1956), La caída en el tiempo (1965), Del inconveniente de haber nacido (1973), son otras tantas acusaciones virulentas y metódicas contra las ideologías, las religiones y las filosofías inventadas por el hombre para justificar su existencia y sus actos.

Convencido de la miseria fundamental de la criatura humana, de la burla de todas las cosas, ascético en extremo en su estilo y su pensamiento tanto como en su existencia, este gran admirador de los prosistas del siglo XVIII manejaba, al igual que ellos, el aforismo, el silogismo y la paradoja corrosiva. Su gusto por lo peor y su amargura apocalíptica le valieron ser presentado como un «esteta de la desesperación» o un «cortesano del vacío», calificaciones que recibió con complacencia irónica, ya que él mismo se prestaba de buen grado a la  autocaricatura al describirse a sí mismo como un «sepulturero con un barniz de metafísica», un «triste por decreto divino» o un «mortinato de clarividencia».

Otras obras suyas son Ejercicios de admiración (1986) y El crepúsculo del pensamiento (1991). En El aciago demiurgo, define al mundo como creación no del «Dios Bueno«, sino de alguien inferior e identificado con el principio del Mal.

ATROFIA DEL VERBO

(Del libro: Silogismos de la amargura)

Formados en la escuela de los veleidosos, idólatras del fragmento y del estigma, pertenecemos a un tiempo clínico en el que únicamente nos importan los casos. Sólo nos interesa lo que un escritor se ha callado, lo que hubiera podido decir, sus profundidades mudas. Si deja una obra, si se explica, se asegura nuestro olvido.

Magia del artista irrealizado… , de un vencido que desaprovecha sus decepciones, que no sabe hacerlas fructificar.

*

Tantas páginas, tantos libros que fueron fuentes de emoción para nosotros, y que releemos para estudiar la calidad de los adverbios o la propiedad de los adjetivos.

*

Existe en la estupidez una gravedad que, mejor orientada, podría multiplicar la suma de obras maestras.

*

Sin nuestras dudas sobre nosotros mismos, nuestro escepticismo sería letra muerta, inquietud convencional, doctrina filosófica.

*

No queremos seguir soportando el peso de las «verdades», continuar siendo sus víctimas o sus cómplices. Sueño con un mundo en el que se muriera por una coma.

*

Cuánto me atraen los autores de segunda fila (Joubert, sobre todo) que, por delicadeza, vivieron a la sombra del genio de los demás y que renunciaron al suyo por temor a poseerlo.

*

Si Molière se hubiera replegado sobre sus abismos, Pascal, ‑con el suyo‑ habría parecido periodista.

*

Con certezas, el estilo es imposible: la preocupación por la expresión es propia de quienes no pueden dormirse en una fe. A falta de un apoyo sólido, se aferran a las palabras ‑sombras de realidad‑, mientras los otros, seguros de sus convicciones, desprecian su apariencia y descansan cómodamente en el confort de la improvisación.

*

 Desconfiad de quienes vuelven la espalda al amor, a la ambición, a la sociedad. Se vengarán de haber renunciado a ello.

*

 La historia de las ideas es la historia del rencor de los solitarios.

*

Plutarco, hoy, escribiría las Vidas paralelas de los fracasados.

*

El romanticismo inglés fue una acertada mezcla de láudano, exilio y tisis; el romanticismo alemán, de alcohol, provincia y suicidio.

*

Algunos seres deberían haber vivido en ciudades alemanas de la época romántica. ¡Imaginamos tan bien a un Gerard von Nerval en Tubingen o en Heidelberg!

*

La capacidad de aguante de los alemanes no tiene límites; y ello hasta en la locura: Nietzsche soportó la suya once años, Hölderlin cuarenta.

*

 Lutero, encarnación del hombre moderno, asumió toda clase de desequilibrios: un Pascal y un Hitler cohabitaban en él.

*

 «… sólo lo verdadero es digno de ser amado». ‑De ahí provienen las lagunas de Francia, su rechazo de lo Vago y de lo Turbio, su anti‑poesía, su anti‑metafísica.

 Más aún que Descartes, influyó Boileau sobre todo un pueblo, censurando su genio.

*

El Infierno ‑tan exacto como un atestado;

El Purgatorio ‑falso como toda alusión al Cielo;

El Paraíso ‑muestrario de ficciones y de insulseces…

La Trilogía de Dante constituye la más alta rehabilitación del diablo emprendida por un cristiano.

Albert Camus. «La peste»

Albert Camus

Albert Camus: Mondovi, Argelia Francesa, 7 de noviembre de 1913Villeblevin, Francia, 4 de enero de1960, fue un novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo y periodista francés nacido en Argelia.

En su variada obra desarrolló un pensamiento fundado en la conciencia del absurdo de la condición humana. En 1957, a la edad de 44 años, se le concedió el Premio Nobel de Literatura por «el conjunto de una obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy».

La peste narra las consecuencias del aislamiento de toda una ciudad, lo cual pone de manifiesto lo mejor y lo peor que cada uno de sus ciudadanos lleva dentro: sus miedos, traiciones, individualismo, pero también la solidaridad, la compasión, el espíritu de colaboración con el prójimo en tareas comunes… Novela apasionante, de gran densidad de pensamiento y de profunda comprensión del ser humano, se ha convertido en uno de los clásicos más indiscutibles de la literatura francesa de todos los tiempos y en uno de los más leídos.

En esta novela Camus aborda un tema que no fue muy recurrente en sus obras anteriores: la solidaridad humana. Orán, ciudad argelina invadida por la peste (la enfermedad, el mal, la muerte, el absurdo del mal), encierra en sus terrenos a hombres que luchan contra ella y que están decididos a acabar con todo aquello que pueda entorpecer y denigrar la vida humana. Ejemplos de ello son el médico Rieux y su compañero Tarrou.

Con La peste Camus lanza una de sus máximas fundamentales:

«En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio»

y niega rotundamente todo aquello, que teniendo un origen terreno o divino, sea capaz de producir sufrimiento al hombre.

Una lectura más profunda lleva a algunos a ver en la novela una crítica a la restricción de las libertades: ante la enfermedad, las autoridades van limitando los movimientos de sus habitantes para protegerlos, tal como dictaduras y gobiernos que prohíben las libertades individuales por el espejismo de un bien superior.

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Chantall Maillard

Chantal maillard

Poeta y filósofa española nacida en Bélgica (Bruselas, 1951). Después de doctorarse en Filosofía viajó a India, donde vivió largas temporadas.

Se especializó en Filosofías y Religiones de India en la Banaras Hindu University (Benarés). Fue Profesora Titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Málaga hasta el año 2000, impulsando en su Departamento los estudios de Filosofía y Estética Comparadas.

El muérdago se enreda en mis tobillos,

helechos y agavanzas me ciñen las caderas

y un nenúfar

se deshoja en el valle dócil

de mis nalgas.

Sobre la tierra húmeda me acuesto como un

ojo que se cierra

(tienen mis muslos el sabor del humus en otoño)

y

me hago raíz,

vegetal

crisálida

aguardando

la aurora.

Sobre

mis labios quietos

lentamente

desova

una culebra.

 

Hainuwele (1988)

 

Llevo acostada largo tiempo

en la orilla. Mis pechos

son colinas cubiertas de hoja seca.

Levanto la cabeza y me contemplo:

en mis muslos el vello a punto de ser vello,

me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,

doy un paso y despierto al agua

a punto de ser agua,

se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto

de ser negra…

Un resplandor me ciega:

el bosque me contempla, a punto de ser bosque,

a punto de ser tuya.

 

Hainuwele (1988)

 

INTERMEDIO

Entre una imagen tuya

y otra imagen de ti

el mundo queda detenido.

En suspenso. Y mi vida

es ese pájaro pegado al cable

de alta tensión,

después de la descarga.

 

 Lógica borrosa (2002)

Marco Aurelio.

descarga

Marco Elio Aurelio Antonio nació en Roma en el año 121 D.C. y fue Emperador desde 161 hasta el 180, año en que murió, posiblemente víctima de la peste.

Marco Aurelio fue un filósofo estoico. Nos dejó doce pequeños libros de reflexiones que se han agrupado bajo el título de “Meditaciones”, “Soliloquios” o “Reflexiones Morales”.

Aparentemente, Marco Aurelio nunca pretendió escribir un libro, él llamó a sus notas “cosas para sí mismo”. Sus Meditaciones lo acompañaron durante las duras jornadas de guerra contra Germanía. Su obra, ciertamente es menor a la de Zenón, Epictecto o Séneca en términos de la construcción filosófica, pero en cambio sustituye la frialdad de las obligaciones de la estoa con una visión profundamente social y humana.

Marco Aurelio ha sido muy leído. Acompañó a muchas generaciones de estudiantes de la Inglaterra Victoriana. Aún en nuestra época se pueden encontrar más de 90,000 sitios de Internet bajo su nombre en algunos de los buscadores electrónicos más comunes. Muchos  de estos sitios se dejan seducir por la unidad en el lenguaje estoico entre el yo profundo, la naturaleza y el bien social.

Resulta difícil encontrar en otro personaje histórico una combinación tan contrastante de poder y de sencillez o una combinación tan contrastante de fuerza y de benevolencia.

Algunas reflexiones de Marco Aurelio:

1) El valor del agradecimiento: Cuando quieras darte una alegría a ti mismo, piensa en los méritos de los que viven contigo; por ejemplo, la actividad del uno, la discreción del otro, la generosidad de un tercero, y de otro otra cosa. Pues nada contenta tanto como los ejemplos de las virtudes que aparecen en el carácter de los que viven con uno y que en lo posible se nos ofrecen agrupados. Por ello, debes tenerlos al alcance de la mano (VI.48).

2) Construir actitudes profundas: Los agradecimientos de Marco Aurelio reflejan su alta estima por las actitudes profundas de sus maestros y sus antecesores. Parte del Estoicismo consiste en construirlas y fortalecerlas de manera deliberada y consciente. Las virtudes no son dones gratuitos de la naturaleza, aunque ésta pudiera ayudar en algunos casos, son productos del ingenio más agudo y del esfuerzo más intenso. La construcción de actitudes Estoicas, al estilo de Marco Aurelio, podría resumirse en los siguientes puntos básicos:

  • Concibe, actúa, ama, busca, desarrolla y acepta siempre con método.
  • Define tus propios principios y valores para guiarte.
  • Pero mientras los defines, adopta los de tus maestros. Selecciona bien a tus maestros.
  • Fortalece tu comprensión sobre tus principios y valores.
  • Desarrolla habilidades y herramientas propias para apegarte a tus principios y valores.
  • Mientras desarrollas esas habilidades y herramientas propias, adopta las de tus maestros.
  • Ten tus habilidades y herramientas siempre dispuestas.
  • Desarrolla tu fuerza.
  • En síntesis, selecciona y construye tus métodos con método.

3) Concebir y actuar con método: ni al azar ni sin objeto: Ni al azar ni sin objeto.

Esta “seriedad meticulosa y sincera” para realizar “cada acto como el último de tu vida”  ciertamente refleja la necesidad de apegarse escrupulosamente a los valores. El objetivo de hacerlo “a todas horas” y pensando tenazmente, como romano” refleja la necesidad práctica de ejercicio. Finalmente, lograr actuar siempre “desprovisto de toda irreflexión, del rechazo de la razón impositiva, de la falsedad, del amor propio” y sin envidia, requiere no sólo de un gran compromiso sino también de un método poderoso y confiable.

4) Aprender a vivir en el tiempo:  La cuarta reflexión de Marco Aurelio es muy común para escritores Griegos y Romanos de su época. Se trata de aprender a vivir en el tiempo. Este es un tema que podemos encontrar en Plutarco, en Séneca y en muchos otros escritores. Para todos ellos ser plenamente humano requiere aprender a vivir. Séneca plantea el problema con Marco Aurelio, él nos dice:

La vida más breve y más llena de inquietudes es la de aquellos que olvidan el pasado, miran con indiferencia el presente y temen el futuro.

La inquietud se opone a la libertad y a la plenitud del hombre. Es precisamente el hombre pleno quien sabe ampliar su vida y llenarla de quietud y de paz.

 

5) Vivir en Sociedad.

Los hombres han nacido los unos para los otros. Por tanto, enséñales o sopórtalos.

El que comete una falta, contra sí mismo la comete. El que comete injusticia se hace mal a sí mismo, haciéndose él mismo malo.

Máximas o dones:

1. Los hombres hemos nacido los unos para los otros. Los hombres se gobiernan los unos para los otros. Venera a los dioses, salva a los hombres. Lleva a cabo tu obra conforme a la razón común de los dioses y los hombres.

2. Entiende los principios y valores de los hombres que te rodean y evalúa qué tan bien los cumplen. Con respecto a ti mismo, excava dentro; ahí está la fuente del bien.

3. Acepta lo que hagan los hombres de acuerdo a sus principios. Interpreta todo lo que hagan transgrediendo esos principios como hecho en contra su voluntad y por ignorancia. Todos nosotros nos privamos, en contra de nuestra voluntad, tanto de la verdad como de comportarnos en cada situación de acuerdo al valor que realmente le asignamos.

4. Reconoce que tú estás expuesto a la misma privación. Reconoce que si te abstienes de incurrir en ciertas fallas, en ocasiones lo haces por cobardía, orgullo o por otro defecto.

5. Reconoce que los otros cometen muchos fallos por defecto de administración; por no tener método, por no hacer cálculos, por no llevar a cabo metódicamente sus propósitos. Es preciso aprender de antemano muchas cosas sobre las personas, antes de que puedas opinar sobre sus acciones.

6. Piensa permanentemente que la vida es corta. Piensa en los méritos de los que viven contigo.

7. No te dejes molestar por las acciones de los hombres; reconoce que tu sentido de molestia depende de tu opinión sobre esas acciones. Reconoce que el mal está en tu juicio. Por lo tanto, más que tratar de cambiar las acciones de tu prójimo, busca desprenderte de tus opiniones como de algo terrible que te daña.

8. Es mayor el daño que te causa la cólera y la aflicción por las acciones de los hombres, que las acciones mismas.

9. La genuina benevolencia es invencible. No te encolerices ni adules a los hombres; ambos son contrarios a la sociabilidad. Cuanto más cercano estés a la apasibilidad y a la serenidad, mayor será tu fuerza. Esto se alcanza dando cause a la virilidad, el vigor y la valentía.

10.Es imposible pretender que los malvados no cometan faltas. No les pidas que no sean malvados contigo; pretenderlo es insensato y tiránico.

 

 

Simone Weil


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Filósofa francesa. Nace el 3 de febrero de 1909, en ParísFrancia, muere el 24 de agosto de 1943, en AshfordKentInglaterra.

De familia judía, intelectual y laica: su padre era un médico famoso y su hermano mayor, André, un matemático brillante y precoz.

En su adolescencia estudia intensamente filosofía y literatura clásica. A los 19 años ingresa, con la calificación más alta (seguida por Simone de Beauvoir) a la Ecole Normale Superiore, se gradúa a los 22 y comienza su carrera docente.

Sus estudios apasionados -y críticos- de la doctrina marxista le acarrean notoriedad, y a los 23 años es ‘transferida’ del liceo por encabezar a una demostración de obreros desempleados. Un diario conservador la apoda ‘la virgen roja’, por su extraña combinación de preocupaciones por la situación social y por la pureza y la verdad. No tiene, sin embargo, convicciones religiosas. Las disputas con los superiores de los liceos se suceden, por cuestiones políticas y metodología docente. Conoce a Trotzky, con quien discute sobre la situación rusa, Stalin, y la doctrina marxista.

A los 25 años pide una licencia y va a trabajar durante más de un año, junto a los obreros, como operaria manual en varias fábricas (Renault) («Allí recibí la marca del esclavo»). Se acrecientan sus sufrimientos físicos (sinusitis crónica), y sus padres la llevan a Portugal, en unas breves vacaciones, para intentar recuperar su salud perdida. Allí presencia un procesión católica popular, en una aldea pobre, un noche a orillas del mar; «tuve de pronto la certeza de que el cristianismo es por excelencia la religión de los esclavos, que los esclavos no podían dejar de seguirla…y yo entre ellos».

En abril de 1943 se le diagnostica tuberculosis. En el hospital, se niega a consumir los alimentos que su estado requerían, y muere el 24 de agosto, a los 34 años

Pensamientos desordenados

La vida, tal como es, solamente resulta soportable a los hombres por la mentira. Quienes rechazan la mentira y, sin rebelarse contra el destino, prefieren saber que la vida es intolerable, acaban por recibir desde afuera, desde un lugar situado fuera del tiempo, algo que permite aceptar la vida como es.

Todo el mundo siente el mal, le tiene horror y quisiera librarse de él. El mal no es ni sufrimiento ni pecado, es una y otra cosa a la vez, algo común a ambos, pues los dos están ligados: el pecado hace sufrir, el sufrimiento engendra maldad, y esta mezcla inseparable de sufrimiento y pecado es el mal en el que estamos, a pesar nuestro; y estar en él nos horroriza.

Parte del mal que está en nosotros lo arrojamos, lo proyectamos sobre los objetos de nuestra atención y nuestro deseo. Y esos objetos nos lo devuelven, y parece como si el mal viniera de ellos. Por eso llegamos a sentir odio y asco por los lugares en que nos encontramos sumidos en el mal; nos da la impresión de que esos lugares nos aprisionan en el mal. Es así como los enfermos llegan a odiar su habitación y su entorno, aun cuando esté formado por seres queridos; así también como los obreros llegan a odiar su fábrica, etc.

Pero si dirigimos nuestra atención y nuestro deseo sobre una cosa perfectamente pura, la parte de nuestro mal que arrojemos sobre ella no la manchará; seguirá siendo pura, no nos devolverá el mal y así nos libraremos de él.

Somos seres finitos, y también es finito el mal que hay en nosotros; así pues, si la vida durara lo bastante, podríamos tener la certeza de que llegaría el día en que, por este medio y en este mundo, nos veríamos libre de todo mal.

Nada hay puro en este mundo, salvo los objetos y los textos sagrados, la belleza de la naturaleza (si se la contempla en sí misma, sin tratar de alojar en ella las fantasías propias) y, en menor grado, los seres humanos en los que Dios habita y las obras artísticas surgidas de la inspiración divina.

El único obstáculo a esta trasmutación del horror en amor es el amor propio, que hace penosa la operación de llevar nuestra mancha al contacto con la pureza. Sólo se puede vencer al amor propio si se tiene una especie de indiferencia respecto de la propia mancha, si se es capaz de ser feliz con el pensamiento de que existe algo puro.

Personas curvas. Jesús Lizano

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Jesús Lizano (Barcelona23 de febrero de 1931), licenciado en Filosofía, poeta y pensador libertario que defiende lo que el denomina «Misticismo Libertario», la evolución desde el Mundo Real Salvaje donde se encuentran todos los animales excepto la especie humana, que ahora se encuentra estancada en el Mundo Real Político, en su camino hacía el Mundo Real Poético, la acracia. Publica periódicamente «la columna poética y el pozo político» en la revista libertaria Polémica editada en Barcelona.

Las personas curvas

Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas 

A mí me gustan las personas curvas,

las ideas curvas,

los caminos curvos,

porque el mundo es curvo

y la tierra es curva

y el movimiento es curvo;

y me gustan las curvas

y los pechos curvos

y los culos curvos,

los sentimientos curvos;

la ebriedad: es curva;

las palabras curvas:

el amor es curvo;

¡el vientre es curvo!;

lo diverso es curvo.

A mí me gustan los mundos curvos;

el mar es curvo,

la risa es curva,

la alegría es curva,

el dolor es curvo;

las uvas: curvas;

las naranjas: curvas;

los labios: curvos;

y los sueños; curvos;

los paraísos, curvos

(no hay otros paraísos);

a mí me gusta la anarquía curva.

El día es curvo

y la noche es curva;

¡la aventura es curva!

Y no me gustan las personas rectas,

el mundo recto,

las ideas rectas;

a mí me gustan las manos curvas,

los poemas curvos,

las horas curvas:

¡contemplar es curvo!;

(en las que puedes contemplar las curvas

y conocer la tierra);

los instrumentos curvos,

no los cuchillos, no las leyes:

no me gustan las leyes porque son rectas,

no me gustan las cosas rectas;

los suspiros: curvos;

los besos: curvos;

las caricias: curvas.

Y la paciencia es curva.

El pan es curvo

y la metralla recta.

No me gustan las cosas rectas

ni la línea recta:

se pierden

todas las líneas rectas;

no me gusta la muerte porque es recta,

es la cosa más recta, lo escondido

detrás de las cosas rectas;

ni los maestros rectos

ni las maestras rectas:

a mí me gustan los maestros curvos,

las maestras curvas.

No los dioses rectos:

¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!

El baño es curvo,

la verdad es curva,

yo no resisto las verdades rectas.

Vivir es curvo,

la poesía es curva,

el corazón es curvo.

A mí me gustan las personas curvas

y huyo, es la peste, de las personas rectas.

Dia Mundial de la Poesia

Federico Nietzche. Aforismos

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ADMIRACIÓN

  • Hay una inocencia en la admiración. Y es la del hombre que no contempla la posibilidad de que también él podrá ser admirado algún día. Más allá del bien y del mal.
  • Hay que ser capaz de admirar con violencia y penetrar con amor en el corazón de muchas cosas; de lo contrario, no se es apto para la filosofía. Ecce homo.
  • El silencio en que caemos ante lo bello es un profundo esperar, un querer oír las más finas y lejanas tonalidades; nos conducimos como una persona que fuera todo oídos y ojos; la belleza tiene algo que decirnos, por eso guardamos silencio y no pensamos en lo que en otra ocasión pensaríamos. Por consiguiente, nuestro silencio, nuestra expectación, nuestra paciencia, es una preparación y nada más. Esto es lo que sucede en toda «contemplación». Ecce homo.
  • Al admirar demasiado las virtudes ajenas se puede perder el sentido de las propias, y no ejerciéndolas, olvidarlas completamente, sin poder reemplazarlas por las ajenas. Humano, demasiado humano.
  • La admiración de una cualidad o de un arte puede ser tan violenta, que nos impida aspirar a la posesión de estas dos cosas. Humano, demasiado humano.
  • Los partidarios de un gran hombre tienen la costumbre de cegarse para cantar mejor sus alabanzas. Humano, demasiado humano.

CLÁSICOS

  • La lectura de los clásicos -y en esto convendrá todo espíritu culto- es, tal como se practica en todas partes, un procedimiento monstruoso: se hace delante de jóvenes que de ningún modo están preparados para ella, por maestros cada una de cuyas palabras, y a veces su solo aspecto, pone una capa de polvo sobre cualquier buen autor. Humano, demasiado humano.
  • La nueva concepción del arte, entendido ahora como el gran estimulante de la vida y para la vida, y la concepción del pesimismo, de un pesimismo de la fuerza, de un pesimismo clásico; empleando aquí la palabra «clásico» para hacer no una delimitación histórica, sino una delimitación psicológica. Lo opuesto o pesimismo clásico es lo romántico, en que la debilidad, el cansancio, la decadencia de las razas se formula en ideas y en valoraciones. Ecce homo.

Sobre la pobreza. Peter Singer

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Peter Albert David Singer (nacido el 6 de julio de 1946, en MelbourneVictoriaAustralia) es un filósofo utilitarista judío australiano de Derecho y más tarde de Filosofía en la Universidad de Monash (Melbourne). Posteriormente marcha a la Universidad de Oxford, donde toma contacto con el utilitarismoético mediante la lectura de autores en lengua inglesa, como Jeremy Bentham y John Stuart Mill. Allí participa de protestas contra la guerra de Vietnam, y también tiene lugar su «conversión» al vegetarianismo, por influencia de algunos estudiantes, que le despertaron el interés por la ética aplicada a los animales, un trato ético a los animales, el aborto, la eutanasia, la pobreza y distribución de ingresos, entre otros.Está reconocido como fundador de la ética práctica o ética aplicada, incluida la bioética.

Algunos datos sobre la pobreza

En la discusión sobre la eutanasia en el capitulo 7, cuestionamos la distinción entre matar y dejar morir, llegando a la conclusión de que desde el punto de vista de la ética, no es intrínsecamente pertinente. Esta conclusión tiene unas implicaciones que van más allá de la eutanasia.

Consideremos estos hechos: según los cálculos más cautos, 400 millones de personas carecen de las calorías, proteínas, vitaminas y minerales necesarios para llevar una vida tanto física como psíquicamente sana. Millones de personas pasan hambre continuamente; otras sufren enfermedades carenciales e infecciosas que podrían eliminarse con una dieta mejor. Los niños son los más afectados. Según un estudio, 14 millones de niños menores de cinco años mueren cada año debido a los efectos combinados de la desnutrición y las infecciones. En algunas regiones, la mitad de los niños que nacen mueren antes de cumplir cinco años.

No es la falta de alimento la única dificultad a la que se enfrentan los pobres. Para ofrecer una imagen más amplia, Robert McNamara, cuando era presidente del Banco Mundial, sugirió el término «pobreza absoluta». La pobreza con la que estamos familiarizados en los países industrializados es una pobreza relativa, lo que quiere decir que algunos ciudadanos son pobres, en relación con la riqueza de que disfrutan sus vecinos. La gente que vive una pobreza relativa en Australia podría estar en unas condiciones económicas bastante buenas en comparación con los pensionistas en Gran Bretaña, y éstos no son pobres si los comparamos con la pobreza que existe en Mali o Etiopía. La pobreza absoluta, por otra parte, es pobreza se tome la referencia que se tome. Según McNamara:

La pobreza en el nivel absoluto … es vivir en el mismo límite de la existencia. Los pobres absolutos son seres humanos con graves privaciones que luchan por sobrevivir en unas circunstancias de miseria y degradación que, desde nuestras condiciones privilegiadas, casi no podemos concebir en nuestra sofisticada imaginación.

Comparados con los que tienen la suerte de vivir en países desarrollados, los individuos de las naciones más pobres tienen:

Un índice de mortalidad infantil ocho veces superior

Una esperanza de vida tres veces más baja

Un índice de alfabetización adulta el 60% más bajo

Un nivel de nutrición, por debajo de los niveles aceptables, para uno de cada dos en la población;

Y para millones de niños, menos proteínas de las que se necesitan para que el cerebro se desarrolle de forma adecuada.

McNamara ha definido el concepto de pobreza absoluta como «unas condiciones de vida que se caracterizan de tal forma por una desnutrición, analfabetismo, enfermedades, entorno miserable, alta mortalidad infantil y una baja esperanza de vida, que se encuentran por debajo de cualquier definición razonable de decencia humana». La pobreza absoluta es, tal y como ha dicho McNamara, responsable de la pérdida de infinidad de vidas, especialmente de recién nacidos y de niños pequeños. Aun cuando la pobreza absoluta no sea causa de la muerte, provoca una clase de miseria que no es fácil ver en los países ricos. La desnutrición en los niños pequeños les atrofia su desarrollo tanto físico como psíquico. Según el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, 180 millones de niños menores de cinco años sufren de una grave desnutrición. Millones de personas con dietas pobres sufren enfermedades carenciales como el bocio, o la ceguera causada por una falta de vitamina A. El valor alimenticio de lo que comen los pobres está asimismo reducido por una serie de parásitos tales como el anquilostoma y la tiña, los cuales son endémicos en condiciones de higiene y educación sanitaria pobres.

Muerte y enfermedades aparte, la pobreza absoluta trae consigo unas condiciones de vida miserables, en las que tanto la alimentación como la vivienda, el vestir, la higiene, los servicios sanitarios y la educación son insuficientes. The Worldwatch Institute calcula que 1.200 millones de personas —o, lo que es lo mismo, el 23% de la población mundial— viven en una pobreza absoluta. Según esta estimación, la pobreza absoluta se define como «la falta de ingresos suficientes en dinero o en especie para satisfacer las necesidades biológicas más básicas de alimentación, vestir y vivienda». La pobreza absoluta es probablemente hoy en día la principal causa de miseria humana.

Ética práctica, 2a edición, Cambridge, 1995

http://www.utilitarian.net/es/singer/de/1995—-06.htm

Marcel Proust

Proust

Escritor francés, autor de la obra en 16 volúmenes En busca del tiempo perdido (1913-1927), considerada como una de las cumbres de la literatura universal.

Proust nació en París, el 10 de julio de 1871, en el seno de una familia adinerada. Estudió en el Liceo Condorcet. Comenzó la carrera de derecho, pero pronto abandonó sus estudios para relacionarse con la sociedad elegante de París y dedicarse a escribir. Su primera obra, una colección de ensayos y relatos titulada Los placeres y los días (1896), es sólo discreta, pero muestra dotes de observador para reproducir las impresiones recogidas en los salones de la ciudad. Este material lo emplearía con más eficacia en obras posteriores.

Aquejado de asma desde su infancia, a los 35 años se convirtió en un enfermo crónico. Pasó el resto de su vida recluido, sin abandonar prácticamente nunca la habitación revestida de corcho donde escribió su obra maestra En busca del tiempo perdido. Esta obra de Proust describe con minuciosidad la vida física y, sobre todo, la vida mental de un hombre ocioso que se mueve entre la alta sociedad. Toda la obra es un largo monólogo interior en primera persona, y en muchos aspectos es autobiográfica.

La primera parte, Por el camino de Swann (1913), cuya primera edición fue sufragada por el propio Proust, pasó desapercibida. Cinco años más tarde apareció A la sombra de las muchachas en flor (1919), que resultó un gran éxito y obtuvo el prestigioso Premio Goncourt (Creado por Edmond de Goncourt en 1906 y concedido por primera vez en 1903, el Premio Goncourt está considerado como uno de los galardones literarios más importantes de Francia). Las partes tercera y cuarta, El mundo de los Guermantes (2 volúmenes, 1920-1921) y Sodoma y Gomorra (2 volúmenes, 1921-1922), también recibieron una excelente acogida. Las tres últimas partes, que Proust dejó manuscritas antes de su muerte, se publicaron después de su muerte: La prisionera (1923), La desaparición de Albertina (2 volúmenes, 1925) y El tiempo recobrado (2 volúmenes, 1927).

La importancia de las novelas de Proust reside no tanto en sus descripciones de la cambiante sociedad francesa como en el desarrollo psicológico de los personajes y en su preocupación filosófica por el tiempo. Cuando Proust trazó la trayectoria de su héroe desde la feliz infancia hasta el compromiso romántico de su propia conciencia como escritor, buscaba además verdades eternas, capaces de revelar la relación de los sentidos y la experiencia, la memoria enterrada que de pronto se libera ante un acontecimiento cotidiano, y la belleza de la vida, oscurecida por el hábito y la rutina, pero accesible a través del arte. Trató el tiempo como un elemento al mismo tiempo destructor y positivo, sólo aprehendible gracias a la memoria intuitiva.

Proust percibe la secuencia temporal a la luz de las teorías de su admirado filósofo francés Henri Bergson (Filósofo vitalista y espiritualista francés): es decir, el tiempo como un fluir constante en el que los momentos del pasado y el presente poseen una realidad igual.

Proust exploró con valentía los abismos de la psique humana, las motivaciones inconscientes y la conducta irracional, sobre todo en relación con el amor. Esta obra, traducida a numerosos idiomas, hizo famoso a su autor en el mundo entero, y su método de escritura, basado en un minucioso análisis del carácter de sus personajes, tuvo una importante repercusión en toda la literatura del siglo XX.

Otra novela, descubierta y publicada tras su muerte, aunque escrita entre (1895 y 1899), es decir, anterior a En busca del tiempo perdido, es Jean Santeuil (3 volúmenes, 1952)

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Marcel Proust – En Busca del Tiempo Perdido 6

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El Goce de Leer

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Abril en el Escritorio de Papá

Resumen

El trabajo anexo al final de estos párrafos, plantea una reflexión sobre la práctica del placer como posición dominante en la Didáctica de la Literatura, instalada actualmente entre los docentes y difundida desde la Ley Federal de Educación, los cursos de capacitación y  la industria editorial.
 
Esta reflexión parte de una indagación del origen de la idea de placer (una lectura fallida o incompleta de El placer del texto de Roland Barthes) que circula en el ámbito educativo como aparente acercamiento democrático a la literatura. Asimismo, plantea una redefinición del término erigida en oposición a la noción de goce o deseo, que surge de una lectura más profunda del mismo trabajo. Una vez clarifi cado el sentido barthesiano de esta práctica del goce como camino de acceso  a la literatura, se realiza una crítica a la posición elitista que se desprende de la concepción de Barthes proponiendo, desde Pierre Bourdieu, una Didáctica de la Literatura que garantice una real democratización del goce de la lectura.
 
Por mi parte agrego una frase que me dijo un muy buen amigo (Dr. Jorge González, «Pipo», EPD),  y que refleja una gran verdad: «No hay peor libro que el que no se lee». Esta frase la he venido repitiendo a todo aquel que tiene a bien escucharme o leerme y, sobre todo, tolerar mi sugerencia a leer más. A pesar de que para entonces ya era yo un lector respetable, la frase me convenció de leer, por lo menos los primeros capítulos, de libros que no llamaban mucho mi atención, con la sorpresa, muchas veces, de encontrarme con cosas bastante agradables. Así pues, amigos, hay que leer, ser selectivos, pero igualmente acercarse a todo genero de libros, aunque algunos no los decantemos por completo.
 
El goce de leer_pdf
 
Finalmente, y por ser Día del Libro, un libro de Gastón de Bachelard, uno de los más ricos y versátiles pensadores de la Francia contemporánea. Filósofo de rigurosa formación científica que no impidió que en la madurez de su vida rompiera con todos sus hábitos tradicionales de investigación filosófica para abrazar una forma muy personal de la fenomenología, la del “estudio del fenómeno de la imagen poética”. En La Poética del Espacio, de 1957, la fenomenología de Bachelard no produce un sustituto explicativo o simplemente descriptivo de los esquemas causales de la ciencia, sino por el contrario un novedoso  estilo de filosofar: el de la poética del espacio.

Bachelard_poetica_espacio_pdf