“Mamá canguro” en niños de término y pretérmino

 

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Autor:
Baley J Skin-to-Skin Care for Term and Preterm Infants in the Neonatal ICU. Pediatrics 2015; 136; 596

Antecedentes:

La “madre canguro” (MC) fue descrita por primera vez como un método alternativo para el cuidado de niños con bajo peso al nacer en países de recursos limitados, donde las tasas de mortalidad y de infecciones neonatales son altas debido a maternidades sobrecargadas, falta de personal y falta de equipamiento. En la versión original de la MC, el bebé se coloca en contacto piel a piel continuo en posición vertical entre los pechos de la madre y por debajo de su ropa y es exclusivamente (o casi exclusivamente) amamantado.

Un metaanálisis de 988 recién nacidos incluidos en 3 ensayos controlados aleatorios de MC continua iniciada en la primera semana postnatal en países de ingresos bajos o medios, encontró una reducción del 51% en la mortalidad entre los niños con un peso al nacer de 2000 g (riesgo relativo: 0,49 [intervalo de confianza 95%: 0,29 a 0,82]).

Aunque los métodos de esta revisión han sido cuestionados, un metaanálisis Cochrane de 18 ensayos de MC continua comenzado antes del día 10 postnatal en recién nacidos con un peso al nacer <2500g también demostró una reducción significativa de la mortalidad y morbilidad al alta.

Entre las 40 y 41 semanas de edad postmenstrual y durante el seguimiento; también encontró una disminución de la incidencia de la sepsis relacionada a la atención de la salud y una mejora en algunas medidas de crecimiento infantil, lactancia materna, y apego madre-bebé. Trece de estos 18 estudios se llevaron a cabo en países de ingresos bajos a medios.

En la versión original de la MC, el bebé se coloca en contacto piel a piel continuo en posición vertical entre los pechos de la madre y por debajo de su ropa y es exclusivamente (o casi exclusivamente) amamantado.

El cuidado piel a piel intermitente (CPP) en las UCIN en los países ricos en recursos difiere del tradicional método MC en que se utiliza por lo general por períodos de tiempo variables, más cortos; se puede ofrecer a bebes menos estables y con apoyo tecnológico; y puede ser realizada por ambos padres. El CPP en los países ricos en recursos no se ha asociado con disminución de la mortalidad, aunque los datos son actualmente insuficientes para determinar un efecto. Sin embargo, es ampliamente ofrecido a los padres para otros beneficios percibidos, tales como la mejora del apego, la autoestima de los padres, y la lactancia materna.


Evidencia:

Beneficios

La evidencia más importante de beneficio del CPP es en la lactancia materna. Ensayos individuales controlados aleatorizados y una revisión sistemática muestran que el CPP intermitente está asociado con una lactancia materna más larga y más exclusiva y con mayores volúmenes de leche expresados.

La revisión sistemática informó que los cortos períodos de CPP (hasta 1 hora en todas las visitas) aumentaron la duración de cualquier lactancia materna, reportado en forma variable por diferentes estudios hasta 1 mes después del alta (riesgo relativo: 4,76 [intervalo de confianza 95%: 1,19 a 19,10]) o por más de 6 semanas (riesgo relativo: 1,95 [intervalo de confianza 95%: 1,03 a 3,70]) entre lactantes clínicamente estables en países industrializados.

Varios estudios también indicaron que el CPP puede mejorar el apego de la madre o la unión y su sensación de ser necesaria o estar cómoda con su bebé. Además, el CPP promueve la participación de la madre y el padre en el cuidado del bebé, fortalece el papel de la familia en el cuidado de un niño frágil, y disminuye la sensación de impotencia. Las madres reportan menos estrés y más satisfacción con la atención en la UCIN, y ambos padres responden más a las señales de su bebé.

La evidencia es menos clara para determinar un efecto beneficioso en relación con el sueño y la maduración neuroconductual. Un informe encontró un aumento de la actividad cerebral frontal tanto durante el sueño tranquilo como activo, que se cree que es predictivo de la mejora de los resultados neuroconductuales.

Otros estudios que utilizaron electroencefalografía y polisomnografía indican que los recién nacidos prematuros que reciben CPP tienen una organización más madura del sueño, con un aumento del sueño total y el sueño tranquilo, disminución del sueño REM y despertares del sueño, y una mejora en el ciclo del sueño.

También parecieron más alertas y atentos y pasaron menos tiempo llorando. Dos estudios de cohortes encontraron que los bebés que reciben CPP demostraron mejor regulación autonómica e interacciones materno-infantiles en la gestación a término, así como mayores puntuaciones en las escalas de Bayley de Desarrollo Infantil-Segunda Edición a los 6 o 12 meses. De los recién nacidos incluidos en el segundo estudio, 117 fueron seguidos hasta los 10 años de edad, y los autores informaron que los que recibieron CPP mostraron una respuesta al estrés atenuada, mejor funcionamiento autónomo, mejor organización del sueño y mejor control cognitivo.

El CPP también se ha postulado para el manejo no farmacológico de procedimientos dolorosos. Una revisión Cochrane del efecto del CPP para el alivio de los procedimientos dolorosos concluyó que parecía ser eficaz para un solo procedimiento doloroso, como una punción de talón, tal como se mide mediante el uso de indicadores compuestos de dolor.

La revisión encontró que los indicadores de conducta de dolor tendían a favorecer el CPP, mientras que los indicadores fisiológicos no estaban generalmente afectados, lo que sugiere un posible sesgo de observador en la puntuación de los indicadores de comportamiento. Sin embargo, pequeños estudios reportaron concentraciones reducidas de cortisol y la disminución de los indicadores autonómicos de dolor en recién nacidos prematuros durante el CPP.

Los autores de la revisión Cochrane recomiendan estudios confirmatorios de los resultados previos y convocan a realizar nuevos estudios que examinen la duración óptima del CPP, el uso en distintos grupos de edad gestacional, los efectos de su uso repetido, y los efectos a largo plazo.

Riesgos

Los investigadores postularon inicialmente que la MC continua promovería la colonización con flora materna en lugar de la flora hospitalaria resistente. En forma consistente con esta hipótesis, metaanálisis de ensayos controlados en países con recursos limitados han mostrado un menor número de episodios de sepsis, enterocolitis necrotizante, y neumonía. Sin embargo, las infecciones pueden propagarse entre las madres, los bebés, y los cuidadores, especialmente en unidades con varias camas, como ha sido reportado para el virus sincicial respiratorio y tuberculosis.

Aunque un informe reciente describió una asociación entre el CPP y el desarrollo de infecciones por Staphylococcus aureus meticilino resistentes entre los lactantes en 1 UCIN (particularmente aquellos con muy bajo peso al nacer), los autores no creen que haya habido relación causal. Se deben controlar las infecciones de la piel de los padres y deben higienizarse la piel antes del contacto con el niño. Algunos expertos consideran que los lactantes con lesiones abiertas (por ejemplo, defectos del tubo neural abierto, defectos de la pared abdominal) están particularmente en riesgo.

La mayoría de los estudios de estabilidad fisiológica durante el CPP se realizaron en lactantes no intubados estables. Un metaanálisis reportó un incremento estadísticamente pero no clínicamente significativo de la temperatura corporal (0,22°C) y una disminución de la saturación de oxígeno (0,60%) en 190 niños de término y 326 niños pretérmino que reciben CPP en comparación con los que se encuentran en la incubadora. Estos efectos fueron más pronunciados en países de ingresos bajos y medios y en ambientes fríos. No hubo ningún cambio en la frecuencia cardíaca antes, durante, o después del CPP, y no se observó ninguna diferencia entre niños prematuros y a término.

Aunque 1 estudio de 22 lactantes informó un aumento de la desaturación y bradicardia durante el CPP, otros estudios no mostraron un aumento significativo de la desaturación, bradicardia o eventos de apnea, o en el consumo de oxígeno.

A pesar de la aparente estabilidad fisiológica durante el CPP, es prudente que los bebés en la UCIN estén continuamente monitoreados y que se preste atención en verificar que la cabeza esté en posición correcta  por la permeabilidad de la vía aérea así como la estabilidad del tubo endotraqueal, los accesos arteriales y venosos, y otro equipo de soporte vital. Cualquier niño que requiere regulación de la temperatura o cuidado en un ambiente de alta humedad podría demorar el CPP hasta que él o ella estén más estables.

Puede haber resistencia entre los prestadores de salud con respecto a ofrecer CPP. Esta resistencia puede provenir del temor de dañar al bebé o de la falta de experiencia, tiempo, o asistencia para transferir el niño al padre y/o vigilar el bienestar del bebé.

Un programa de entrenamiento de simulación de enfermería puede ayudar a promover la aceptación del CPP. Se publicaron múltiples guías para la prestación de CPP, y en cada instalación hay que tener en cuenta la dotación de personal, la experiencia, y los recursos en el desarrollo de sus guías institucionales. Debido a que se demostró que el CPP es factible y seguro en la UCIN en los bebés tan pequeños como de 26 semanas de gestación, con beneficios tanto para los padres como para los niños, se anima a los centros a ofrecer este cuidado cuando sea posible.

Implicaciones para la práctica

1. Se ha demostrado que el CPP mejora la lactancia materna, la producción de leche, la satisfacción de los padres, y el apego.

2. Ambos padres pueden ser alentados a proveer cuidado piel a piel, con guías y protocolos apropiados, tanto para bebes prematuros como a término en la UCIN.

3. A pesar de la estabilidad fisiológica aparente durante el cuidado piel a piel, es prudente que los recién nacidos en la UCIN tengan monitoreo cardiovascular continuo y que tengan cuidado para supervisar la colocación correcta de la cabeza para la permeabilidad de la vía aérea, así como la estabilidad del tubo endotraqueal, los accesos arteriales y venosos, y otro equipo de soporte vital.

Comentario: La estrategia de madre canguro fue descripta como un método alternativo de cuidado de recién nacidos de bajo peso en países de recursos limitados y posteriormente se extendió su utilización con una versión modificada: el cuidado piel a piel intermitente. Se describen ventajas en cuanto a mayor duración de la lactancia materna, apego de los padres, organización del sueño y disminución de la percepción del dolor. Se requiere mayor investigación para establecer guías de práctica clínica en diferentes tipos de unidades neonatales.

Resumen y comentario objetivo: Dra. Alejandra Coarasa

¿Porqué las dietas para adelgazar suelen fracasar?

Autor:
Jansen A, Houben K, Roefs A. Fuente: Front. Psychol. 6:1807. doi: 10.3389/fpsyg.2015.01807  A Cognitive Profile of Obesity and Its Translation into New Interventions

 

Resumen Los especialistas indican a las personas que deben adelgazar que cambien sus hábitos de vida y aumenten su gasto calórico. Aunque es un consejo correcto, el cambio de hábitos de vida es muy difícil, especialmente para las personas con un “perfil cognitivo de obesidad.” En este trabajo se analizan algunos procesos cognitivos que podrían mantener los hábitos alimentarios insalubres, como el aumento de la reactividad a las señales de comida, las habilidades ejecutivas escasas y el sesgo de la atención. También se intenta emplear estos datos científicos básicos para nuevas intervenciones con el objetivo de abordar los procesos cognitivos que sabotean el adelgazamiento.

INTRODUCCIÓN

Los genes cargan el arma, el ambiente aprieta el gatillo” (Bray, 2004) es una cita frecuente cuando los especialistas discuten sobre obesidad. Se refiere a que la obesidad se genera por la interacción entre una predisposición genética específica y el ambiente actual, que es “obesógeno”. Se argumenta que nuestros viejos genes no pueden manejar una cultura tóxica como la actuaI, donde la industria alimentaria comercializa agresivamente sus calorías baratas, ampliamente disponibles.

Las calorías no solo se consiguen fácilmente, sino que también son muy gratificantes: las comidas chatarra son comidas procesadas, saturadas en grasas, azúcares o sal, que es lo que gusta a la mayoría de las personas. Son reforzadores muy deseados (Epstein and Leddy, 2006; Giesen et al., 2009) que provocan fácilmente una alimentación gratificante o “hedonista”, es decir que comer está totalmente motivado por el placer y no por el hambre o la falta de calorías (Appelhans, 2009).

La causa fundamental de la obesidad o el exceso de grasa corporal, es que el consumo calórico excede las necesidades calóricas (Wood, 2006). Además de la enorme disponibilidad de alimentos hipercalóricos, el desarrollo tecnológico actual fomenta totalmente el sedentarismo: casi todo se puede hacer con el automóvil, la computadora o el smartphone.

Si bien la obesidad se considera una respuesta normal a la sociedad moderna, especialmente en individuos predispuestos genéticamente (Wadden et al., 2002), es un problema sanitario global muy grave. Su prevalencia es de alrededor del 35% en los EEUU (Center for Disease Control Prevention, 2015), del 10–30% en los países dela Unión Europea e inferior al 10% en Asia (World Health Organisation Europe, 2015 aunque se observa un notable aumento de su prevalencia en Asia (Ramachandran and Snehalatha, 2010).*

*N. del T. Agregamos datos de América latina, donde según la OMS (2015), unos 130 millones de personas, es decir casi un cuarto de la población  sufren sobrepeso y obesidad

La obesidad es una amenaza para la salud; se asocia con numerosas enfermedades, gran aumento de la mortalidad, aumento de la depresión y disminución de la calidad de vida (Jia and Lubetkin, 2010). También origina grandes costos médicos y pérdida significativa de la productividad como consecuencia de las licencias por enfermedad.

Muchos obesos saben que deberían comer menos, consumir alimentos más saludables y hacer más ejercicio, pero la mayoría no logra cambiar su conducta durante el tiempo suficiente

Hace décadas que se investigan las características genéticas y biomédicas de la obesidad por un lado y el ambiente que facilita la sobrealimentación por el otro. A pesar de que generalmente se sostiene que una interacción desafortunada de genes y ambiente predispone a la obesidad, la solución más frecuente que dan los especialistas para disminuir o prevenir la obesidad es relativamente sencilla: cambie sus hábitos de vida.

Es difícil cambiar el medio ambiente, incluida la industria alimentaria, como así también los genes. Los especialistas en salud y alimentación, por lo tanto, subrayan la importancia de una alimentación más saludable y de hábitos de vida menos sedentarios. Los especialistas suponen que si las personas saben qué hacer, lo pueden hacer, pero es un error. Muchos obesos saben que deberían comer menos, consumir alimentos más saludables y hacer más ejercicio, pero la mayoría no logra cambiar su conducta durante el tiempo suficiente.

La mayor parte de los intentos de hacer dieta a la larga fracasan: muchos pueden adelgazar un poco en el corto plazo, pero a menudo vuelven a engordar con rapidez y con frecuencia terminan con más kilos de los que perdieron inicialmente (WingandHill, 2001; WingandPhelan, 2005). Se estima que menos del 20% de los obesos pueden lograr un peso saludable y sostenerlo en el largo plazo (Mannetal., 2007).

Estudios de intervención de los hábitos de vida con el objetivo del descenso de peso muestran cambios del índice de masa corporal (IMC), que suelen ser pequeños (alrededor del 5%) y efímeros (Jefferyetal., 2000; Curioniand Lourenco, 2005; Franzetal., 2007; Powelletal., 2007; Barte et al., 2010; Kirketal., 2012; Waddenetal., 2014.

Aunque descensos de peso relativamente pequeños pueden generar consecuencias positivas para la salud de los participantes, muchos continúan siendo obesos tras una intervención en sus hábitos de vida. ¿Por qué tantos fracasos con las dietas y el adelgazamiento? ¿Porqué es tan difícil resistir el ambiente “tóxico” generador de obesidad?

Todas las dietas sirven cuando se las cumple (Thomas et al., 2008; Johnstonetal., 2014). Las personas que no pueden cambiar sus hábitos alimentarios suelen mencionar que les es difícil cumplir con las recomendaciones, que lo pueden hacer durante unos pocos días, pero después vuelven a recaer en sus viejos hábitos. Conocer cuál es la alimentación saludable e incluso tener apoyo para cambiar los hábitos de vida no es suficiente para cambiar la conducta alimentaria. El determinante más importante del descenso de peso es el cumplimiento de una dieta hipocalórica (Halletal., 2015) y el cumplimiento es más fácil cuando se cambian los malos hábitos arraigados (Rothman et al., 2009).

Los especialistas suponen que si las personas saben qué hacer, lo pueden hacer, pero es un error.

¿Qué sabemos acerca de los mecanismos que mantienen arraigados los hábitos alimentarios insalubres y que hacen difícil el cumplimiento de la nueva dieta? Este artículo presenta algunos procesos cognitivos que podrían sabotear el éxito de la dieta. Además, se intenta adaptar los datos científicos a nuevos módulos de intervención cognitivo-conductuales para abordar los procesos cognitivos saboteadores y que podrían ayudar a cumplir la dieta.

 


ADQUISICIÓN DE ANTOJOS ALIMENTARIOS

Es relativamente fácil aprender deseos de comer provocados por ciertas señales mediante procedimientos clásicos de condicionamiento

Los deseos de comer y los antojos de ciertos alimentos se pueden aprender fácilmente. En la actualidad, las exposiciones frecuentes a comidas muy sabrosas hacen que el número de posibilidades diarias de asociar señales y contextos con comidas sabrosas sean casi interminables (Kessler, 2009; Rothmanetal., 2009; Bouton, 2011). Siempre que se consume comida hay oportunidad de asociar el consumo con señales presentes en ese momento (Jansen, 1998; Bouton, 2011). Numerosos estudios en animales mostraron que las respuestas fisiológicas generadas por el consumo de comida (por ejemplo la liberación de insulina, el aumento de la glucemia, la salivación) pueden aparecer por cualquier estímulo asociado con la comida, como olores, la hora del día, ver, oler y probar la comida y también ciertos contextos (Jansen, 1998; Bouton, 2011; Jansenetal., 2011a).

Esta asociación entre señales o contextos y consumo es una forma de reflejo condicionado. Las señales o los contextos asociados con el consumo se volverán señales (estímulos condicionados) para el consumo (estímulos no condicionados).

Estudios en animales muestran que los ratones consumen más o menos de sus comidas preferidas cuando están expuestos a señales que antes estuvieron relacionadas con comidas muy sabrosas (Boggiano et al., 2009). Los autores llegan a la conclusión de que las señales del contexto asociadas con el consumo de comida sabrosa pueden generar sobrealimentación en ratones, incluso cuando ya están saciados y la comida no es su favorita.

En los seres humanos, también parece ser relativamente fácil aprender deseos de comer provocados por ciertas señales mediante procedimientos clásicos de condicionamiento (VanGucht et al., 2008; Papachristou et al., 2013; VandenAkker et al., 2013, 2014, 2015; BongersandJansen, 2015; Bongersetal., 2015). Tras aprender un estímulo que anuncia consumo, la sola presencia de este estímulo es suficiente para despertar expectativas y deseos de comer.

La analogía con la vida cotidiana es que si uno come chocolate todas las noches a las 9, después de la cena, sentirá deseo de comer chocolate después de la cena justo a esa hora. Aunque se esté saciado, una señal que anuncia el consumo puede suscitar deseos, por ejemplo el sólo pensar lo delicioso que podría ser el postre haría que las personas sientan “hambre” y coman, aunque ya hayan consumido una comida abundante, lo que causa el consumo provocado por señales para aumentar el riesgo de sobrealimentación. (Jansenetal., 2011a).

La respuesta a las señales que indican la disponibilidad de comidas sabrosas puede ser fisiológica, como la salivación o la activación neural o psicológica, como el deseo o el antojo de comer y podría llevar a la sobrealimentación por señales y finalmente al aumento de peso (Boswell and Kober, en prensa). El aumento de la reactividad a las señales y la sobrealimentación tras sentir el olor de comidas sabrosas durante exposiciones breves es una respuesta normal que se encuentra generalmente en adultos sanos. (Nederkoorn et al., 2000; Ferriday and Brunstrom, 2011; Jansen et al., 2011b).

Sin embargo, la reactividad a las señales es significativamente más fuerte en pacientes con bulimia nerviosa (VögeleandFlorin, 1997; Neudeck et al., 2001; Legenbaueretal., 2004; Nederkoorn et al., 2004) y en personas obesas (Tetley et al., Frontiers in Psychology 2009; Ferriday and Brunstrom, 2011) que en adultos delgados sin trastornos alimenticios. Los niños con sobrepeso demostraron sobrealimentación debido a señales a diferencia de los niños delgados y sólo en los que tenían sobrepeso la cantidad consumida se relacionó con aumento de la salivación durante la exposición a los alimentos (Jansenetal., 2003).

En conclusión, la reactividad a las señales de comida parece ser mayor en las personas con trastornos alimentarios y en los obesos e induce al consumo de alimentos, incluso cuando no hay hambre y sobrepasando las calorías necesarias. Aunque esta reactividad a las señales de comida tiene un fuerte componente de aprendizaje (condicionamiento clásico), también tiene un componente genético.

Alrededor del 67% de la variabilidad del IMC tiene una base genética, de la cual sólo el 10% está relacionada con procesos metabólicos (Ravussinand Bogardus, 2000; Llewellyn and Wardle, 2015), mientras que la mayor parte de la predisposición genética a la obesidad se refleja en una hiperreactividad a las señales de comidas sabrosas (Carnell et al., 2008; Llewellyn et al., 2010).

Para resumir, el aumento de la reactividad a las señales relacionadas con comidas, incluidas las emociones, los pensamientos y los contextos, podría ser predictor de la sobrealimentación por las señales de comidas. La reactividad a las señales, es decir los deseos aumentados de comer o los antojos de ciertas comidas en respuesta a señales que indican consumo, sabotea fácilmente la alimentación saludable y podría dificultar el descenso de peso y su mantenimiento.

Empleo en un módulo de intervención

La disminución de la reactividad a señales de comida tentadoras, podría facilitar una alimentación más saludable y controlada (Jansen et al., 2011a). Los que tienen éxito con la dieta informan que se abstienen especialmente de consumir comidas grasas ricas en calorías y hacen dieta estricta con poca variedad en su alimentación (Wing and Hill, 2001; Gorin et al., 2004; Phelan et al., 2008).

En línea con el modelo de reactividad a las señales, se halló que los ex obesos que hicieron dieta con éxito mostraron significativamente menos reactividad (salivación) durante la exposición a señales de comida que los que hicieron dieta sin éxito (Jansen et al., 2010) . De manera que la pregunta es: ¿Cómo podemos disminuir o eliminar la reactividad a las señales de comida?

El tratamiento de exposición es una intervención conductual conocida que se aplica en los trastornos de ansiedad desde hace décadas y parece ser eficaz para disminuir las conductas de temor y evitación. Hace varias décadas se la adaptó a los trastornos de adicción (Drummond and Glautier, 1994) y a los trastornos alimentarios (Jansen et al., 1989). La exposición a señales de comida con prevención de la respuesta apunta a eliminar la reactividad a la señal de comida y disminuir la sobrealimentación (Jansen et al., 1992, 2011a; Jansen, 1998; Havermans and Jansen, 2003).

La exposición a señales de comida fue diferente a las exposiciones existentes en ese momento, que buscaban reducir la ansiedad, por ejemplo, se previno la ansiedad asociada con el consumo de una gran cantidad de alimentos muy calóricos mientras se previenen los vómitos (véase  Schmidt and Marks, 1988).

El objetivo de la exposición a la comida es romper el vínculo entre señales y sobrealimentaciónmediante la exposición repetida y prolongada no reforzada a señales predictoras de sobrealimentación. Su objetivo no fue reducir la ansiedad, sino reducir el deseo de comer. Durante la exposición, la persona es confrontada con  señales que indican la alimentación insalubre, como la vista, el olor y el gusto de sus comidas favoritas y con contextos relacionados con la sobrealimentación como lugares o situaciones, emociones, pensamientos y atributos específicos.

Toca la comida durante la exposición, la agarra, la huele intensa y prolongadamente. El gusto suele ser una señal directa para el consumo y provoca deseos; se estimula un mordisco muy pequeño para experimentar el gusto, sin continuar comiendo. De esta manera se aprende gradualmente que las señales no siempre indican que la persona come de manera insalubre o incontrolada, a la larga comienzan a predecir la falta de ingesta (y presuntamente inhibición aprendida).

La exposición dura alrededor de una hora y a la larga generará disminución de reactividad a señales (disminución del deseo de comer) y aumento de la capacidad de inhibición (no comer) porque gradualmente se aprende que las señales también pueden predecir el no comer. Varios estudios sugirieron que la exposición a las señales de comida puede ser eficaz para reducir los antojos, la sobrealimentación o los episodios de ingesta compulsiva (Schyns et al., en prensa), (Jansen et al., 1992; Toro et al., 2003; Martinez-Mallén et al., 2007; Boutelle et al., 2011). Un estudio reciente de neuroimágenes mostró que la exposición prolongada a oler sin comer disminuye la actividad cerebral relacionada con la recompensa (Frankort et al., 2014).


FUNCIÓN EJECUTIVA

La función ejecutiva se refiere a un conjunto de habilidades y procesos relacionados con la capacidad de autorregulación y el empleo de los recursos cognitivos para lograr un objetivo o para ejecutar acciones dirigidas hacia un objetivo (Baddeley, 1986; Norman and Shallice, 1986; Miyake et al., 2000). Tres habilidades principales son:

  1. La inhibición: la capacidad de postergar la conducta para el momento apropiado, de resistirse a los impulsos y tentaciones.
  2. La flexibilidad: la capacidad de tener pensamiento flexible a fin de responder apropiadamente a una situación.
  3. La memoria de trabajo: la capacidad de retener información en la memoria para completar una tarea.

Cuando las funciones ejecutivas están alteradas, los impulsos automáticos (por ejemplo: ¡come!) no se manejan adecuadamente y puede haber conductas indeseables (por ejemplo, comer de manera insalubre o descontrolada) (Hofmann et al., 2012). Estas habilidades ejecutivas, cuando son excelentes también se conocen como “gran autocontrol”.

Las deficiencias de la función ejecutiva se asociaron con adicciones y sobrealimentación (Verdejo-García et al., 2008). Estudios recientes de la función ejecutiva en personas obesas muestran características disfuncionales en estas personas (Fagundo et al., 2012; Reinert et al., 2013).

La inhibición para responder es la capacidad para no efectuar una repuesta, para rechazar las intenciones automáticas de responder directamente a los estímulos sin pensar. Un dato importante es que la obesidad se asocia con un control inhibitorio menos eficaz (Nederkoorn et al., 2006a,b,c, 2009; Guerrieri et al., 2008). Además, se halló que la inducción experimental de un estilo de respuesta desinhibitoria en participantes sanos con peso normal causó mayor consumo de comida (Guerrieri et al., 2009). Pero la inversa podría ser cierta, es decir que la sobrealimentación puede provocar disminución de la inhibición (Martin and Davidson, 2014).

Aunque algunos estudios sugieren que la respuesta inhibitoria insuficiente de las personas obesas es una característica conductual más general, es decir no relacionada específicamente con la comida y el comer, estudios recientes argumentan que se relaciona específicamente con la respuesta a la comida (Batterink et al., 2010; Mobbs et al., 2011; Nederkoorn et al., 2012; Houben et al., 2014). Se sugiere que la sobrealimentación es consecuencia de la falta de control inhibitorio sobre el sistema hedonístico en especial el relacionado con el apetito, que dificulta abstenerse de comer en exceso en situaciones tentadoras.

La disminución de la capacidad inhibitoria también se relaciona con el fracaso de las dietas. Dos estudios mostraron esto en niños obesos (Nederkoorn et al., 2006b; Kulendran et al., 2014). Sin embargo, otro estudio halló que la habilidad inhibitoria escasa en realidad predecía mayor descenso de peso en adolescentes (Pauli- Pott et al., 2010).

La idea del aumento del control inhibitorio en las personas que hacen dieta con éxito y disminución del mismo en la obesidad está apoyada indirectamente por la demonstración de la diminución del metabolismo de la corteza prefrontal (CPF) en la obesidad (Volkow et al., 2008, 2011), mientras que se halló aumento de la actividad de la CPF en personas que hicieron dieta con éxito (Del Parigi et al., 2007; Sweet et al., 2012).

En conclusión, la disminución de las habilidades para la inhibición podría facilitar la sobrealimentación en situaciones tentadoras, reducir así el efecto de las intervenciones para adelgazar y aumentar el riesgo de recaída tras un descenso de peso exitoso, mientras que aumentar las habilidades para la inhibición podría facilitar el adelgazamiento y su mantenimiento.

Empleo en un módulo de intervención

Como la obesidad se relaciona con deficiencias en la función ejecutiva, es interesante estudiar si es posible mejorar la función ejecutiva y si esta mejoría facilita la abstención de la alimentación insalubre. En estudios experimentales, enseñar inhibición y control generó mejores habilidades de inhibición y disminuyó el consumo ulterior (Guerrieri et al., 2009, 2012).

Además, los participantes que aprendieron a responder a las comidas saludables y a inhibir las respuestas a las comidas insalubres redujeron significativamente el consumo de tentempiés (Houben and Jansen, 2011, 2015; Veling et al., 2011, 2013; Houben et al., 2014; Lawrence et al., 2015b; Allom and Mullan, 2015) y algunos estudios incluso lograron descenso de peso tras el entrenamiento de la inhibición (Veling et al., 2014; Lawrence et al., 2015a).

Se hallaron efectos comparables para la conducta de beber en exceso: entrenar la respuesta inhibitoria disminuyó el consumo de alcohol (Houben et al., 2011a, 2012; Bowley et al., 2013; Jones and Field, 2013).

También cuando la memoria de trabajo es débil, los impulsos manejan más la conducta. El entrenamiento de la memoria de trabajo en alcohólicos pareció ser eficaz para disminuir el consumo de alcohol (Houben et al., 2011b).

En conclusión, aunque las intervenciones para mejorar la función ejecutiva recién están en sus comienzos, los resultados preliminares parecen alentadores. Es útil estudiar maneras de promover una mejor función ejecutiva en personas obesas: el descenso de peso probablemente será más fácil y duradero cuando la persona tiene mejor autorregulación y menos respuestas impulsivas.


RECOMPENSAS INMEDIATAS

Las personas difieren en su capacidad de resistencia a la tentación y las recompensas inmediatas

Comer se asocia inseparablemente con gratificación. La comida es una fuerte recompensa natural, especialmente cuando es rica en calorías, grasas, sal y azúcar. El sistema de recompensa es fundamental en el desarrollo de la obesidad (Appelhans et al., 2016). El control del peso presupondría que uno no se pierde en tentaciones inmediatas (comer los alimentos que significan recompensa), sino que tiene objetivos a largo plazo (adelgazamiento y mantenimiento del mismo).

Las personas difieren en su capacidad de resistencia a la tentación y las recompensas inmediatas (Appelhans et al., 2016). Para algunos es difícil esperar las recompensas ulteriores. Esta incapacidad de postergar la gratificación se demostró repetidamente en la obesidad (Davis et al., 2004a,b; Franken and Muris, 2005; Davis et al., 2007; Weller et al., 2008; Daniel et al., 2013a). El deseo de experimentar placer directo o refuerzo también está presente cuando el refuerzo directo que se prefiere es más pequeño que un refuerzo mayor postergado, es decir el descuento por demora. Un ejemplo es la decisión de comer inmediatamente las comidas sabrosas a expensas del control de peso a largo plazo.

En conclusión, esforzarse por recompensas inmediatas a expensas del control del peso a largo plazo disminuye el efecto de las intervenciones sobre los hábitos de vida, mientras que la capacidad de postergar la gratificación podría facilitar el adelgazamiento exitoso y su mantenimiento.

Empleo en un módulo de intervención

Es necesaria una intervención que mejore la capacidad de postergar las gratificaciones. Una mejor capacidad para postergar las recompensas podría reducir la sobrealimentación descontrolada e impulsiva y facilitar la normalización del peso (Dassen et al., 2015). Es posible que la exposición a señales de comida y el entrenamiento de la inhibición mejoren también la capacidad de postergar la gratificación.

Recientemente, algunos estudios investigaron intervenciones basadas sobre el pensamiento futuro episódico que abordaban directamente el descuento por demora para reducir el consumo alimentario (Daniel et al., 2013b, 2015; Dassen et al., 2016). El pensamiento futuro episódico es una estrategia para cambiar la preferencia de una persona de la gratificación inmediata a las recompensas postergadas y se refiere a la proyección de uno mismo hacia el futuro (Atance and O’Neill, 2001), que produce una mayor elección de recompensas postergadas (Koffarnus et al., 2013).

El pensamiento futuro episódico disminuyó el descuento por demora y también el consumo calórico en relación con un grupo de control que no empleó esta estrategia (Daniel et al., 2013b, 2015; Dassen et al., 2016). El entrenamiento en pensamiento futuro episódico es una intervención prometedora para disminuir la sobrealimentación impulsiva.


SESGO DE ATENCIÓN

El mayor atractivo de las comidas hipercalóricas se reflejó en la atención sesgada en el procesamiento de las señales de comida en personas obesas (Braet and Crombez, 2003; Castellanos et al, 2009; Werthmann et al., 2011). El sesgo de la atención (SA) relacionado con la comida se refiere al procesamiento de la atención selectivo de las señales de comida, incluida la mayor atención hacia y la interferencia de esas señales en relación con otras, pero también la evitación de señales de comida en relación con otras señales podría reflejar un SA.

(Werthman et al. 2011) estudiaron el curso de la atención durante la exposición a señales de comidas hipercalóricas vs señales de bajas calorías y señales neutrales en personas obesas vsparticipantes con peso normal mediante un dispositivo de seguimiento ocular. Se halló un SA para comidas ricas en grasas en personas obesas. Los participantes obesos mostraron una orientación inicial más frecuente hacia las comidas ricas en grasas y esta orientación inicial fue seguida por la disminución de la atención para estas comidas, lo que sugiere una ambivalencia acercamiento -evitación en las personas obesas (Werthmann et al., 2011).

Sin embargo, varios estudios no muestran sesgos de atención en las personas obesas (Roefsetal., 2015). Los autores sugieren que el SA depende del estado. Es decir, que las personas obesas quizás no siempre tengan un SA hacia la comida, lo que puede hacer que la restricción de comida sea más difícil, pero sólo cuando su mente está centrada en el hedonismo (Roefs et al., 2015; Werthmann et al., 2015a). Un estudio halló que un sesgo hacia los alimentos hipercalóricos se relaciona especialmente con los antojos de comidas en una muestra de estudiantes universitarias (Werthmann et al., 2013).

Otros estudios hallaron que los antojos de comida inducidos llevan a un SA en las personas que sienten intensos deseos de comer chocolate (Kemps and Tiggemann, 2009; Smeets et al., 2009) y que la saciedad inducida en una muestra de participantes hambrientos disminuyó el SA (Di Pellegrino et al., 2011). A la inversa, un SA inducido para comidas hipercalóricas (chocolate) provoca antojos en estudiantes (Kempsetal., 2014; Werthmann et al., 2014) y los estudiantes entrenados para comer alimentos saludables consumen relativamente más alimentos saludables después (Kakoschke et al., 2014).

La orientación inicial hacia comidas ricas en calorías en participantes obesos se asoció positivamente con antojos experimentados subjetivamente y mayor consumo durante una prueba ficticia del gusto (Werthmann et al., 2011). En un estudio reciente, los mismos autores mostraron que el sesgo de orientación inicial pronosticaba adelgazamiento reducido en niños obesos que participaban en tratamiento de los hábitos de vida (Werthmann et al., 2015b).

Empleo en un módulo de intervención

Hay cierta evidencia de que la atención sesgada hacia la comida pronostica la fuerza de los antojos experimentados, la cantidad consumida e incluso la cantidad de peso aumentado en la obesidad. Sería sensato entrenar la atención de manera que no estuviera sesgada hacia alimentos hipercalóricos.

Los estudios sobre el efecto dela modificación del SA son alentadores: demuestran que entrenar la atención para alejarse de las comidas hipercalóricas e insalubres y favorecer la atención hacia las comidas saludables de bajas calorías disminuye los antojos y el consumo alimentario (Boutelle et al., 2014; Kakoschke et al., 2014; Kemps et al., 2014; Werthmann et al., 2014).


CONCLUSIÓN

La obesidad es principalmente un trastorno conductual y cognitivo

En conclusión, mientras que los genes y el ambiente pueden cargar el arma, pareciera que los procesos cognitivos aprietan el gatillo: la obesidad es principalmente un trastorno conductual y cognitivo. El ambiente actual es generador de obesidad para las personas que son muy reactivas a las señales de comida, sensibles a la gratificación inmediata y con pocas habilidades ejecutivas.

El consejo de los especialistas es que cambien sus hábitos de vida: deberían comer menos y de manera más saludable y hacer ejercicio con mayor frecuencia. Si bien esto esencialmente es correcto, parece ser muy difícil cambiar los hábitos de vida, especialmente para las personas reactivas a señales de comida, con pocas habilidades ejecutivas, sensibles a las gratificaciones inmediatas. Son necesarios conocimientos sobre los mecanismos cognitivos que se asocian con estas características a fin de un cambio de conducta eficaz. Se sostiene que los hábitos insalubres se pueden cambiar por intervenciones que aborden estos mecanismos de mantenimiento cognitivo.

Este trabajo analizó algunos mecanismos de mantenimiento cognitivo y sugiere algunos módulos para la intervención: exposición a señales con prevención de la respuesta, entrenamiento de las funciones ejecutivas como la inhibición, la memoria de trabajo y la demora de la gratificación, estructuración cognitiva y entrenamiento en la modificación del SA.

Se traza una sencilla línea recta de un proceso específico a un módulo de entrenamiento, aunque la realidad es más compleja: los diversos procesos cognitivos se interrelacionan y se influyen entre sí y un módulo de entrenamiento específico podría no sólo influir sobre el proceso específico, sino que podría generalizar sus efectos a otros procesos cognitivos. Significa que hay espacio para nuevas investigaciones.

*Traducción y resumen objetivo Dr. Ricardo Ferreira

Código Europeo contra el Cáncer

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Fuente: IntraMed / Fundación Esteve

La semana pasada se presentó en España el 4º Código Europeo contra el Cáncer sin apenas repercusión mediática. Es comprensible: ni el código es nuevo (la OMS lo elaboró en 2014) ni aporta grandes novedades respecto a la versión anterior, que data de 2003. Sin embargo, el que hasta la mitad de los casos de cáncer pueda prevenirse es un mensaje de salud importante, además de relevante para todo el mundo: individuos, personal sanitario, Gobiernos y sociedad en su conjunto. En la Unión Europea, el coste individual y social del cáncer es enorme, pero también lo es el beneficio de la prevención. No pasa nada porque los consejos contra el cáncer no sean nunca una gran noticia; aspiran, más bien, a ir calando en la población como la lluvia fina. Por eso, de vez en cuando, conviene no solo actualizarlos sino reconsiderar también cómo se interiorizan individual y colectivamente.

Desde que se creó en 1987 el programa Europa Contra el Cáncer, las 10 recomendaciones iniciales se han ampliado a 12 y reformulado en las sucesivas versiones de 1994, 2003 y 2014. En estas tres décadas, las medidas preventivas han calado en la población, a la vez que ha mejorado el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Lo paradójico es que la incidencia y la mortalidad siguen aumentando: en 2000 hubo 1.892.000 nuevos casos y 1.156.000 muertes por cáncer en Europa, mientras que en 2012 fueron 2.640.000 nuevos casos y 1.280.000 muertes. Pero las cosas hubieran sido peores sin este programa. Pensemos, sin ir más lejos, en la actitud ante el tabaco. Cuando se difundió el primer decálogo, el tabaco ya estaba allí, en el primer lugar de la lista. El consejo de no fumar, dejar de hacerlo cuanto antes y no fumar en presencia de otros, sigue siendo el primero, pero ahora se expresa de un modo más contundente. Esta firmeza no es gratuita, pues el tabaco es con diferencia la principal causa de cáncer, además de otras enfermedades.

En su conjunto, las 12 formas de reducir el riesgo de cáncer están formuladas con claridad y suficientemente argumentadas. Los consejos de hacer ejercicio a diario (introducido en 2003), mantener un peso saludable, limitar al máximo el consumo de alcohol y la exposición al sol siguen siendo pilares fundamentales en este código. También lo son las recomendaciones dietéticas, que en la última versión del código van más allá de comer gran cantidad de frutas y hortalizas y reducir el consumo de grasas animales; ahora se recomienda también limitar el consumo de alimentos hipercalóricos y con mucha sal, además de la carne roja, y evitar la procesada. La guía actual se centra también en algunos programas de vacunación y cribado del cáncer, así como en consejos específicos para las mujeres. Todo ello, en consonancia con los hallazgos científicos de la última década.

Lo relevante de estas recomendaciones es que son medidas que cada ciudadano puede tomar para reducir su riesgo individual de padecer un cáncer y, a la vez, mejorar la salud pública. Aunque la formulación de algún consejo podría matizarse o mejorarse, el código es sin duda un buen instrumento. Incluso su definición como código, es decir, como un conjunto de normas, parece acertada, por más que esto signifique entender, en cierto modo, las recomendaciones como obligaciones. Pero si realmente defendemos el derecho a la salud, hay que aceptar también el deber individual de cumplir ciertas normas por responsabilidad social. Porque, como bien saben los epidemiólogos, la salud no es solo un bien privado, sino también cosa de todos. Eso sí, para que todos podamos cumplir este código, los gobernantes tienen la obligación de crear las condiciones más favorables.

CÓDIGO EUROPEO CONTRA EL CÁNCER

12 formas de reducir el riesgo de cáncer

  1. No fume. No consuma ningún tipo de tabaco.
  2. Haga de su casa un hogar sin humo. Apoye las políticas antitabaco en su lugar de trabajo.
  3. Mantenga un peso saludable.
  4. Haga ejercicio a diario. Limite el tiempo que pasa sentado.
  5. Coma saludablemente:
    • Consuma gran cantidad de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras.
    • Limite los alimentos hipercalóricos (ricos en azúcar o grasa) y evite las bebidas azucaradas.
    • Evite la carne procesada; limite el consumo de carne roja y de alimentos con mucha sal.
  6. Limite el consumo de alcohol, aunque lo mejor para la prevención del cáncer es
    evitar las bebidas alcohólicas
  7. Evite una exposición excesiva al sol, sobre todo en niños. Utilice protección solar. No
    use cabinas de rayos UVA.
  8. En el trabajo, protéjase de las sustancias cancerígenas cumpliendo las instrucciones de la normativa de protección de la salud y seguridad laboral
  9. Averigüe si está expuesto a la radiación procedente de altos niveles naturales de radón en su domicilio y tome medidas para reducirlos
  10. Para las mujeres:
    • La lactancia materna reduce el riesgo de cáncer de la madre. Si puede, amamante a su bebé.
    • La terapia hormonal sustitutiva (THS) aumenta el riesgo de determinados tipos
    de cáncer. Limite el tratamiento con THS.
  11. Asegúrese de que sus hijos participan en programas de vacunación contra:
    • la hepatitis B (los recién nacidos)
    • el papilomavirus virus del papiloma humano (VPH) (las niñas).
  12. Participe en programas organizados de cribado del cáncer:
    • colorrectal (hombres y mujeres)
    • de mama (mujeres)
    • cervicouterino (mujeres).

Sobre el ejercicio como panacea

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Autor: Gonzalo Casino Fuente: IntraMed

La inactividad física mata y mucho, de eso no hay ninguna duda. Es uno de los cuatro principales factores de riesgo de muerte a nivel global. La OMS le imputa el 6% de todas las muertes, un porcentaje similar al atribuido a la hiperglucemia y solo inferior al del tabaquismo (9%) y la hipertensión arterial (13%).

La inactividad es, además, la principal causa del 21-25% de los cánceres de mama y colon, del 27% de la diabetes, del 30% de la enfermedad coronaria, etc. Las cifras pueden variar en cada país, pero las pruebas científicas son incontestables. Son tan incontestables como las que muestran los efectos beneficiosos de la actividad física. Estos beneficios son tan numerosos que parece que estamos ante uno de esos remedios falsos que sirven para casi todo, con la gran diferencia de que muchas de las bondades del ejercicio, aunque no todas, son ciertas.

El ejercicio no solo ayuda a prevenir la diabetes, los ataques cardíacos, los ictus, diversos tipos de cáncer y otras enfermedades. También ayuda a mantener la salud y alargar la vida: un trabajo en The Lancet calculó que si desapareciera la inactividad física del mundo, la esperanza de vida aumentaría entre 0,41 y 0,95 años. La lista de posibles beneficios para la salud del ejercicio moderado, inventariada por la American Heart Association, es de lo más prolija. Pero en esta lista se incluyen también algunos de lo más variopinto; se dice, por ejemplo, que “mejora la autoimagen”, “promueve el entusiasmo y el optimismo”, “ayuda en la lucha para abandonar el tabaquismo”, “contrarresta la ansiedad y la depresión” y “aumenta los niveles de energía”, como si se tratara de una pócima milagrosa.

Lo cierto es que muchas de las virtudes atribuidas al ejercicio están lejos de ser demostradas. Así, no está nada claro que mejore la depresión, pues en el mejor de los casos es solo moderadamente más eficaz que la ausencia de tratamiento, pero no es más eficaz que los antidepresivos o que la psicoterapia. La verdad científica actual es que no hay pruebas que avalen que el ejercicio mejora la calidad de vida de los deprimidos (revisión Cochrane, 13 de septiembre de 2013). Tampoco está demostrado que el ejercicio ayude a dejar de fumar (revisión Cochrane, 29 de agosto de 2014), como no lo está que la utilización de podómetros incremente la motivación y la actividad física (revisión Cochrane, 30 de abril de 2013).

¿Y qué decir de toda la retahíla de mensajes que proclaman las publicaciones y las páginas web sobre bienestar, calidad de vida, forma física, etc.? Muchos de estos mensajes sobre las actividades más recomendables para adelgazar, mantener el cuerpo y el cerebro en forma o prevenir tal o cual enfermedad van más allá, en muchos casos, de lo que se sabe a ciencia cierta, por más que se invoquen estudios científicos. Y es que la mayoría de estos estudios no son controlados, algunos han sido realizados en ratas (véase, por ejemplo, el reciente artículo Which Type of Exercise Is Best for the Brainhttp://well.blogs.nytimes.com/2016/02/17/which-type-of-exercise-is-best-for-the-brain/?_r=0), y muchos ofrecen resultados que solo pueden considerarse exploratorios.

Pero sin duda el más controvertido de los mensajes es que el ejercicio es la mejor fórmula para adelgazar. Perder peso es la principal motivación que tiene mucha gente para ir a un gimnasio o empezar a hacer ejercicio. Es, además del gran reclamo de la industria del fitness y el deporte, la coartada perfecta para la industria de las bebidas y alimentos azucarados. Sin embargo, el ejercicio tiene, por sí mismo, una capacidad adelgazante limitada (una reciente investigación publicada en Current Biology explica las razones biológicas de esta limitación). La clave está en la dieta, por más que alguna multinacional se empeñe en tergiversar las pruebas científicas (véase el revelador artículo Coca-Cola Funds Scientists Who Shift Blame for Obesity Away From Bad Diets, publicado en The New York Times).

La actividad física constituye uno de los pilares básicos para mantener la salud. Por eso las autoridades sanitarias recomiendan que todos los adultos realicen 150 minutos semanales de ejercicio físico moderado (como ir en bicicleta o caminar rápido) además de ejercicios de fuerza de los principales sistemas musculares. Sin embargo, menos del 40% de la población mundial hace suficiente ejercicio. Apenas un 20% de la población tiene un trabajo activo, por lo que hay que recurrir a otras vías para ejercitarse. El ejercicio físico se ha convertido en una magnífica medicina porque somos sedentarios, pero tampoco es la panacea de la salud y el bienestar. Y mucho menos la solución para los problemas de sobrepeso y mala alimentación.

Virus Zika

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Últimas noticias: Virus Zika

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=88508&pagina=2

Zika: están aumentando los casos de Guillain-Barré
Según la OMS
Los CDC reportan un vínculo entre el virus del Zika y la microcefalia en Brasil
Encuentran virus en la placenta
Las anomalías congénitas del SNC vinculadas con el virus del Zika
Los niños afectados necesitarán una intervención temprana
Reportan severas alteraciones oculares en bebés con microcefalia por Zika
Las anomalías oculares fueron reportadas en 10 de los 29 niños (34,5%)
Directrices para prevenir la transmisión sexual del virus Zika
Recomendaciones de los CDC
Contra el zika, repelente y derechos
Comunicado de la Fundación Huésped
¿Cómo actuar ante embarazadas con riesgo de enfermedad por virus Zika?
Una guía de acción para el médico práctico ante la emergencia sanitaria internacional
¿Qué es el virus zika?
El zika es transmitido por la picadura de un mosquito. El virus de zika, que fue detectado por primera vez en América Latina en 2014, continúa propagándose en la región.
Directrices para la evaluación de neonatos con posible infección del virus Zika
Una guía para actuar en casos con sospecha de infección materna durante el embarazo
Declaración de la OPS sobre la transmisión y prevención del virus del Zika
El zika es un virus transmitido por mosquitos que es nuevo para las Américas
Confirman un caso de ZIKA en Argentina
Se trata de una mujer colombiana que vive en la Ciudad de Buenos Aires.
Transmisión sexual del ZIKA en EE.UU.
Funcionarios de salud del condado de Dallas dicen que el paciente adquirió el virus por transmisión sexual.
Directora de la OPS informa sobre el virus del Zika en las Américas
Aunque el zika es nuevo y se está propagando rápidamente en la región
Brasil en alerta por los miles de bebés nacidos con microcefalia
El zika, un virus transmitido por el mosquito del dengue, está generando el pánico entre las embarazadas en Brasil, ante el alarmante aumento del número de niños nacidos con un cerebro más pequeño de lo normal: 3.530 casos en los últimos meses.
Síndrome de Guillain-Barré
Este síndrome es la causa más frecuente de parálisis fláccida aguda y constituye una urgencia grave en neurología.

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Sobre la carcinogenicidad de la carne

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http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=88046&uid=520577&fuente=inews

En el reciente atracón informativo sobre la carcinogenicidad de la carne se han difundido mensajes acertados y mensajes falsos, se ha opinado mucho y se han hecho chistes que pronto olvidaremos, pero ¿estamos ahora mejor informados? Probablemente muchos habrán hecho oídos sordos, otros estarán más confundidos que antes, algunos serán si acaso más escépticos y quizá solo una minoría más crítica y enterada tenga ahora un criterio mejor informado sobre el riesgo real que representa el comer habitualmente carne roja o procesada. Dicen los de Babbel que “sobremesa”, ese tiempo de conversación que se disfruta tras una comida, es una palabra genuinamente española imposible de traducir a otros idiomas. Pues bien, puesto que el menú informativo sobre la carne ha sido copioso e indigesto, vale la pena hacer un poco de sobremesa para analizar los mensajes, las estadísticas, el periodismo, la ciencia, la política y el impacto sobre la ciudadanía y sus hábitos.

La etiqueta de carcinógeno

Todo el revuelo informativo surge no de nuevas investigaciones sino de una clasificación o etiqueta de la International Agency for Research on Cancer (IARC) de la OMS. La IARC, que se dedica entre otras cosas a identificar las causas del cáncer para los seres humanos, las clasifica como causa segura (grupo 1), probable (grupo 2A), posible (grupo 2B), no clasificable (grupo 3) o improbable (grupo 4). Tras evaluar la investigación disponible (más de 800 estudios, 700 de ellos epidemiológicos), dictaminó el pasado 26 de octubre que la carne procesada (embutidos, fiambres, etc.) está en el grupo 1 porque causa cáncer (colorrectal, mayormente) y la carne roja está en el grupo 2A porque es una causa probable. La etiqueta de carcinógeno confirmado (grupo 1) ya la tienen el tabaquismo, las bebidas alcohólicas, la contaminación atmosférica y otros 115 agentes de los 900 que ha evaluado la IARC. La inclusión en el grupo 1 indica que la carne procesada causa cáncer, pero no indica la magnitud de este riesgo o si ocasiona más o menos cáncer que otras causas incluidas en dicho grupo. Y esto ha generado no poca confusión informativa (véase, por ejemplo, el titular de La Nación de Argentina: “Las salchichas y el jamón son tan cancerígenos como el tabaco, según la OMS”). Porque, lo cierto es que la carne no es, ni mucho menos, tan cancerígena como el tabaco o el alcohol, y ni tan siquiera como la contaminación atmosférica.

Las estadísticas del riesgo

Las estadísticas son números que resumen mucha información, y en el anuncio de la carcinogenicidad de la carne se han echado en falta algunos números relevantes. El único que ha difundido la IARC en su comunicado de prensa –y en la noticia asociada en The Lancet Oncology– es un riesgo relativo (procedente de un metaanálisis de 2011): el consumo de 50 gramos diarios de carne procesada eleva un 18% el riesgo de cáncer colorrectal. Esto dato puede parecer impresionante, pero ¿cuál es la magnitud absoluta de ese riesgo? El riesgo absoluto no aparece en la nota de prensa (ni en la noticia de The Lancet Oncology), simplemente se dice: “permanece pequeño, pero este riesgo aumenta con la cantidad de carne consumida”, en palabras de Kurt Straif, jefe del Programa de Monografías de la IARC. En realidad, la diferencia de riesgo de cáncer colorrectal entre los que comen menos carne procesada y los que comen más no es tan impresionante: entre los primeros, 56 de cada 1.000 (5,6%) personas desarrollarán cáncer colorrectal a lo largo de su vida, mientras que entre los segundos (los más consumidores), 66 de cada 1.000 (6,6%) personas sufrirán este tipo de cáncer, según los números del Cancer Research UK. El aumento de riesgo de cáncer de colon por comer carne procesada es, en valores absolutos, del 1% (del 5,6% al 6,6%). El aumento relativo del 18% es correcto, pero dicho de esta otra forma resulta menos alarmante y más esclarecedor.

Otras maneras de contar la historia

La carcinogenicidad de la carne puede explicarse, efectivamente, de otras maneras. Decir que si la gente dejara de tomar carne procesada se evitarían 10 casos de cáncer colorrectal por cada 1.000 personas es una de ellas. También es importante subrayar que tiene menos riesgo comer carne roja que carne procesada, y que el consumo de carnes blancas no parece llevar este riesgo asociado. Poner en perspectiva la carcinogenicidad de la carne es muy esclarecedor. Así, mientras el tabaco causa un millón de muertes anuales en todo el mundo, el alcohol 600.000 y la contaminación atmosférica 200.000, ¿cuántas causa la carne? Aun en el caso de que se demostrara que la carne roja causa cáncer (de momento es solo probable), su consumo causaría 50.000 muertes anuales, 20 veces menos que el tabaco, 12 menos que el alcohol y 4 menos que la contaminación ambiental.

La cadena informativa

La información de la clasificación de la carne como carcinógeno se apoya es una nota de prensa de la IARC y en un resumen publicado en The Lancet Oncology. En ambos textos faltan números relevantes y falta contexto. ¿Por qué la IARC difunde un escueto e incompleto comunicado de prensa antes de publicar la monografía científica con los detalles de la evaluación? Esta es sin duda una mala práctica informativa, que ha propiciado no pocos mensajes equivocados. En general, a los periodistas, que son la primera fuerza de choque informativa, les ha venido grande este tema y quienes han aportado contexto y clarificación han sido los expertos, como Miquel Porta en El PaísEsteve Fernández en SINC, o algunas instituciones, como lo ha hecho ejemplarmente el Cancer Research UK. Este asunto de la carne muestra que el periodismo ya no es el único mediador de la información de salud ni el más fiable, aunque hay que destacar su función de selección y altavoz de otros mediadores. La información de salud es, más bien, una cadena con muchas discordancias, disfunciones y puntos débiles, no todos atribuibles a los periodistas.

¿Y ahora qué? ¿Cómo me afecta eso a mí?

Con una información global tan desigual, incompleta y equívoca, no es de extrañar que la noticia haya creado más confusión que otra cosa. Puede que el mensaje de que hay que comer menos carne procesada haya calado en algún segmento de la población (aparte de reforzar a los vegetarianos en sus hábitos), pero esta idea ya la venían difundiendo las autoridades sanitarias, entre otras cosas con su famosa pirámide alimentaria (los cereales, verduras y legumbres forman la base de la alimentación, mientras que las carnes procesadas están en la cúspide, junto con los dulces). La comunicación de riesgos es un asunto complejo, no solo para los periodistas, los expertos y los políticos, sino también para los médicos, que deben aconsejar a sus pacientes. No todos los cánceres son tan fácilmente evitables como el de pulmón dejando de fumar (el de próstata, por ejemplo, no se asocia con ninguna causa prevenible). Comer menos carne procesada reduciría el riesgo de cáncer colorrectal, pero hay otros factores evitables que tienen un mayor impacto global sobre el cáncer. Si uno fuma, tiene sobrepeso, apenas come frutas y verduras, abusa del alcohol o toma demasiado el sol sin protección tiene cosas más importantes de las preocuparse. El anuncio de la IARC no altera en absoluto las recomendaciones sanitarias para la prevención del cáncer. Además, cambiar de hábitos alimenticios, como decía Grande Covián, es más difícil que cambiar de religión.

Apostilla para acabar la sobremesa. Del 24 al 31 de mayo de 2016 se reúnen los expertos de la IARC para evaluar la posible carcinogenicidad del café y otras bebidas calientes. Veremos qué nos dicen, cómo difunden sus conclusiones y cómo lo hacemos los periodistas y demás mediadores.

Envejecimiento y salud

Dra. Margaret Chan Directora General Organización Mundial de la Salud

Dra. Margaret Chan
Directora General
Organización Mundial de la Salud

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Fragmento del prefacio al libro: INFORME MUNDIAL SOBRE EL ENVEJECIMIENTO Y LA SALUD, publicado este año por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y puesto a disposición del público en http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/186466/1/9789240694873_spa.pdf?ua=1 y por el Instituto Nacional de Geriatróa México, en su página oficial.

En el link de abajo pueden descargar el libro

Envejecimiento y Salud_OMS_pdf

7 de abril. Día Mundial de la Salud 2015

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Antecedentes

Los alimentos insalubres están relacionados con la muerte de unos 2 millones de personas al año, en su mayoría niños. Los alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer.

El tema del Día Mundial de la Salud 2015 es la inocuidad de los alimentos

A medida que aumenta la globalización de los suministros de alimentos, resulta cada vez más evidente la necesidad de reforzar los sistemas que velan por la inocuidad de los alimentos en todos los países.

Es por ello que la OMS ha aprovechado el Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de abril de 2015, para fomentar medidas destinadas a mejorar la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena, desde la granja hasta el plato.

La OMS ayuda a los países a prevenir, detectar y dar respuesta a los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, de acuerdo con el Codex Alimentarius, una recopilación de normas, directrices y códigos de prácticas sobre los alimentos que abarcan la totalidad de los principales alimentos y procesos. Junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la OMS alerta a los países de las emergencias relacionadas con la inocuidad de los alimentos a través de una red internacional de información.

Cinco claves para la inocuidad de los alimentos

La inocuidad de los alimentos es una responsabilidad compartida. Es importante que se trabaje a lo largo de toda la cadena de producción de los alimentos: desde los campesinos y los fabricantes hasta los vendedores y los consumidores. La publicación de la OMS Cinco claves para la inocuidad de los alimentos ofrece a los vendedores y consumidores orientaciones prácticas sobre cómo manipular y preparar los alimentos:

  • Clave 1: Mantenga la limpieza
  • Clave 2: Separe alimentos crudos y cocinados
  • Clave 3: Cocine los alimentos completamente
  • Clave 4: Mantenga los alimentos a temperaturas seguras
  • Clave 5: Use agua y materias primas inocuas

http://www.who.int/campaigns/world-health-day/2015/event/es/

Tratamiento de Infección por virus Ebola. Bioética

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La OMS anunció el miércoles una reunión especial la próxima semana para discutir la posibilidad de utilizar el suero experimental ZMAPP en África Occidental

La decisión de utilizar un fármaco experimental para el tratamiento de dos estadounidenses infectados con el virus de Ébola, mientras que casi un millar de africanos ya han muerto a causa de la epidemia, ha provocado un animado debate, sin embargo, los expertos estadounidenses consideran la medida éticamente justificada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció el miércoles una reunión especial la próxima semana para discutir la posibilidad de utilizar el suero experimental ZMAPP en África Occidental. Este tratamiento ha sido administrado a dos estadounidenses que trabajaban para la organización benéfica Samaritan’s Purse en Liberia, uno de los tres países con Sierra Leona y Guinea que se enfrentan a una epidemia de Ébola sin precedentes.

Sin embargo, el fármaco se encuentra aún en una fase muy temprana de desarrollo, habiendo sido probado sólamente en monos. Nunca ha sido producido a gran escala. Por ahora, no existe ningún tratamiento confirmado para las personas infectadas. Aún así, los dos humanitarias, el Dr. Kent y su asistente Nancy Brantly Writebol vieron su condición mejorar después de recibir el suero.

¿Por qué no en África?

Este hecho ha provocado varias apelaciones para que el suero fuera suministrado de inmediato también en los países africanos afectados por la epidemia que ha matado a más de 930 personas. Nigeria, donde siete casos, con dos muertes, han sido confirmados hasta ahora, ha entrado en negociación con los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos para obtener el ZMAPP.

Tres expertos del virus, incluyendo al profesor belga Peter Piot que co-descubrió el virus en 1976, han pedido que se ponga a disposición del mayor número de personas posible. “Es más que probable que si el Ébola se extendiera en los países occidentales, las autoridades deban suministrar a pacientes bajo riesgo medicamentos o vacunas en fase de experimentación”, dijeron los expertos en un comunicado conjunto. “Los países africanos donde se ha desatado la actual epidemia deberían beneficiarse de la misma oportunidad”, sugirieron. Mapp Pharmaceuticals, una empresa estadounidense que desarrolló el suero en colaboración con Canadienne Defyrus, dijo que cualquier decisión sobre su uso debe ser tomada por el personal médico, de acuerdo con las regulaciones. Los productores aseguraron que están tratando de aumentar su producción.

¿Riesgos sin pruebas?

El presidente Barack Obama dijo el miércoles que los países afectados deben centrarse en mejorar sus medidas de salud pública, en lugar de en un fármaco experimental. Según los expertos, el aumento de la difusión del ZMAPP no es una decisión simple y han justificado su suministración en primer lugar, a dos estadounidenses blancos. “Cuando te enfrentas a una alta tasa de mortalidad, las presiones parecen ser irresistibles y debes recordar que pueden haber efectos secundarios dañinos con fármacos experimentales”, dijo Kevin Donovan, director del Centro de Bioética de la Universidad de Georgetown.

Donovan consideró además que Kent y Nancy Brantly Writebol eran buenos candidatos para recibir este suero debido a su formación médica que, sin duda, les ha permitido evaluar la magnitud del peligro. Sin embargo, entre los que murieron hay muchos médicos africanos y trabajadores de la salud, también infectados mientras cuidaban de los pacientes. El director médico de un centro de tratamiento contra el Ébola en Sierra Leona, el Dr. Umar Khan, de 43 años, sucumbió a la enfermedad el 29 de julio.

La principal diferencia, señaló Arthur Caplan, director del departamento de ética médica en la Universidad de Nueva York, es que “las ONG religiosa para la que trabajan los dos estadounidenses se encargó de encontrar la cura.” Y ha señalado que, aunque la situación de ambos pacientes ha mejorado hasta ahora, se está “muy, muy lejos”, de determinar que el tratamiento es realmente efectivo. Para él, lo primero debería ser “redoblar los esfuerzos para contener la epidemia a través de la prevención”, dijo.

Porque, añade el profesor Nancy Kass de Johns Hopkins, hay una razón por qué los fármacos deban ser probados antes de ser utilizados en seres humanos, y es que, más allá de los riesgos para la salud, con la suministración de estos productos fuera de cualquier protocolo de estudio, puede ser difícil analizar los efectos.

http://www.asociacionbioetica.com/nn-3

 

 

Epidemia por Virus Ebola 2014

El virus del Ebola causa en el ser humano la enfermedad homónima (antes conocida como fiebre hemorrágica del Ebola).

El virus del Ebola se detectó por vez primera en 1976 en la provincia ecuatorial occidental del Sudán y en una región vecina del Zaire (hoy República Democrática del Congo), después de las importantes epidemias que sufrieron Nzara, en el sur del Sudán, y Yambuku, en el norte del Zaire.

Hay cinco especies distintas de virus del Ebola: Bundibugyo, Côte d’Ivoire, Reston, Sudán y Zaire. Las especies Bundibugyo, Sudán y Zaire se han asociado a brotes extensos de fiebre hemorrágica del Ebola en África, que han causado la muerte de un 25%-90% de todos los casos clínicos, lo que no ha ocurrido con las especies Côte d’Ivoire y Reston.

El virus del Ebola se transmite por contacto directo con sangre, líquidos orgánicos o tejidos de las personas infectadas. También se han dado casos de transmisión asociada a la manipulación de animales salvajes enfermos o muertos infectados (chimpancés, gorilas, monos, antílopes selváticos, murciélagos fruteros). El tratamiento de sostén general constituye la terapia habitual.

Datos y cifras

  • El virus del Ebola causa en el ser humano la enfermedad homónima (antes conocida como fiebre hemorrágica del Ebola).
  • Los brotes de enfermedad por el virus del Ebola (EVE) tienen una tasa de letalidad que puede llegar al 90%.
  • Los brotes de EVE se producen principalmente en aldeas remotas de África central y occidental, cerca de la selva tropical.
  • El virus es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga en las poblaciones humanas por transmisión de persona a persona.
  • Se considera que los huéspedes naturales del virus son los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae.
  • No hay tratamiento específico ni vacuna para las personas ni los animales.

El virus del Ebola causa en el ser humano la EVE, cuya tasa de letalidad puede llegar al 90%.

El virus se detectó por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos ocurridos en Nzara (Sudán) y Yambuku (República Democrática del Congo). La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ebola, que da nombre al virus.

El género Ebolavirus es, junto con los géneros Marburgvirus y Cuevavirus, uno de los tres miembros de la familia Filoviridae (filovirus). El género Ebolavirus comprende cinco especies distintas:

  • ebolavirus Bundibugyo (BDBV);
  • ebolavirus Zaire (EBOV);
  • ebolavirus Reston (RESTV);
  • ebolavirus Sudan (SUDV), y
  • ebolavirus Taï Forest (TAFV).

Las especies BDBV, EBOV y SUDV se han asociado a grandes brotes de EVE en Africa, al contrario de las especies RESTV y TAFV. La especie RESTV, encontrada en Filipinas y China, puede infectar al ser humano, pero hasta ahora no se han comunicado casos de enfermedad humana ni de muerte debidos a ella.

Transmisión

El virus del Ebola se introduce en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados. En África se han documentado casos de infección asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas, murciélagos frugívoros, monos, antílopes y puercoespines infectados que se habían encontrado muertos o enfermos en la selva.

Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad mediante la transmisión de persona a persona, por contacto directo (a través de las membranas mucosas o de soluciones de continuidad de la piel) con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales de personas infectadas, o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos.

Las ceremonias de inhumación en las cuales los integrantes del cortejo fúnebre tienen contacto directo con el cadáver también pueden ser causa de transmisión. Los hombres pueden seguir transmitiendo el virus por el semen hasta siete semanas después de la recuperación clínica.

La infección del personal sanitario al tratar a pacientes con EVE ha sido frecuente cuando ha habido contacto estrecho y no se han observado estrictamente las precauciones para el control de la infección.

Entre los trabajadores que han tenido contacto con monos o cerdos infectados por el RESTV se han registrado varios casos de infección asintomática. Por tanto, parece que esta especie tiene menor capacidad que otras de provocar enfermedad en el ser humano.

Sin embargo, los datos recopilados al respecto solo se refieren a varones adultos sanos, y sería prematuro extrapolarlos a todos los grupos de población, como los pacientes inmunodeprimidos o con trastornos médicos subyacentes, las embarazadas o los niños. Son necesarios más estudios sobre el RESTV antes de que se puedan sacar conclusiones definitivas sobre su patogenicidad y virulencia en el ser humano.

Signos y síntomas

La EVE es una enfermedad vírica aguda grave que se suele caracterizar por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas. Los resultados de laboratorio muestran disminución del número de leucocitos y plaquetas, así como elevación de las enzimas hepáticas.

Los pacientes son contagiosos mientras el virus esté presente en la sangre y las secreciones. El virus del Ebola se ha aislado en el semen hasta 61 días después de la aparición de la enfermedad en un caso de infección contraída en el laboratorio.

El periodo de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas) oscila entre 2 y 21 días.

Diagnóstico

Antes de establecer un diagnóstico de EVE hay que descartar el paludismo, la fiebre tifoidea, la shigelosis, el cólera, la leptospirosis, la peste, las rickettsiosis, la fiebre recurrente, la meningitis, la hepatitis y otras fiebres hemorrágicas víricas.

Las infecciones por el virus del Ebola solo pueden diagnosticarse definitivamente mediante distintas pruebas de laboratorio, a saber:

  • prueba de inmunoadsorción enzimática (ELISA);
  • pruebas de detección de antígenos;
  • prueba de seroneutralización;
  • reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR);
  • aislamiento del virus mediante cultivo celular.

Las muestras de los pacientes suponen un enorme peligro biológico, y las pruebas tienen que realizarse en condiciones de máxima contención biológica.

Prevención y tratamiento

No hay vacuna contra la EVE. Se están probando varias, pero ninguna está aún disponible para uso clínico.

Los casos graves requieren cuidados intensivos. Los enfermos suelen estar deshidratados y necesitar rehidratación por vía intravenosa u oral con soluciones que contengan electrólitos.

Tampoco hay ningún tratamiento específico, aunque se están evaluando nuevos tratamientos farmacológicos.

Huésped natural del virus del Ébola

Se considera que los murciélagos frugívoros, en particular Hypsignathus monstrosus, Epomops franqueti y Myonycteris torquata, son posiblemente los huéspedes naturales del virus del Ebola en África. Por ello, la distribución geográfica de los Ebolavirus puede coincidir con la de dichos murciélagos.

El virus del Ébola en animales

Aunque los primates no humanos han sido una fuente de infección para las personas, se cree que no son el reservorio del virus, sino huéspedes accidentales, como los seres humanos. Desde 1994 se han registrado brotes de EVE causada por las especies EBOV y TAFV en chimpancés y gorilas.

El virus RESTV ha causado brotes de EVE grave en macacos cangrejeros (Macaca fascicularis) criados en Filipinas, y también se ha detectado en monos importados de Filipinas a los Estados Unidos en 1989, 1990 y 1996, y a Italia en 1992.

Desde 2008, el virus RESTV se ha detectado en varios brotes epidémicos de una enfermedad mortal en cerdos en Filipinas y China. También se han notificado casos de infección asintomática en cerdos, pero las inoculaciones experimentales han revelado que este virus no causa enfermedad en el cerdo.

Prevención

Control del virus del Ébola de Reston en animales domésticos

No hay ninguna vacuna para animales contra el RESTV. Se considera que la limpieza y desinfección regulares (con hipoclorito sódico u otros detergentes) de las granjas de cerdos y monos es eficaz para inactivar el virus. Si se sospecha que se ha producido un brote, los locales deben ponerse en cuarentena inmediatamente.

Para reducir el riesgo de transmisión al ser humano puede ser necesario sacrificar a los animales infectados, supervisando estrechamente la inhumación o incineración de los cadáveres. La restricción o prohibición del movimiento de animales de las granjas infectadas a otras zonas puede reducir la propagación de la enfermedad.

Como las infecciones humanas han estado precedidas de brotes por RESTV en cerdos y monos, el establecimiento de un sistema activo de vigilancia de la sanidad animal para detectar casos nuevos es esencial con el fin de alertar de forma temprana a las autoridades veterinarias y de salud pública.

Reducción del riesgo de infección humana por el virus del Ébola

A falta de un tratamiento eficaz y de una vacuna humana, la concientización sobre los factores de riesgo de esta infección y sobre las medidas de protección que las personas pueden tomar es la única forma de reducir el número de infecciones y muertes humanas.

En África, cuando se produzcan brotes de EVE, los mensajes educativos de salud pública para reducir los riesgos deben centrarse en varios factores.

  • Reducir el riesgo de transmisión de animales salvajes al ser humano a consecuencia del contacto con murciélagos de la fruta o monos o simios infectados y del consumo de su carne cruda. Deben utilizarse guantes y otras prendas protectoras apropiadas para manipular animales. Sus productos (sangre y carne) deben estar bien cocidos antes de consumirlos.
  • Reducir el riesgo de transmisión de persona a persona en la comunidad a consecuencia del contacto directo o estrecho con pacientes infectados, especialmente con sus líquidos corporales. Hay que evitar el contacto físico estrecho con pacientes con EVE y utilizar guantes y equipo de protección personal adecuado para atender a los enfermos en el hogar. Es necesario lavarse las manos con regularidad tras visitar a enfermos en el hospital, así como después de cuidar a enfermos en el hogar.
  • Las comunidades afectadas por la EVE deben informar a la población acerca de la naturaleza de la enfermedad y de las medidas de contención de los brotes, en especial la inhumación de las personas fallecidas. Los enfermos que mueren por esta causa deben ser sepultados rápidamente y en condiciones de seguridad.

En África, las granjas de cerdos pueden participar en la amplificación de la infección debido a la presencia de murciélagos frugívoros. Deben implantarse medidas de bioseguridad para limitar la transmisión. En lo que respecta al RESTV, los mensajes educativos de salud pública deben centrarse en la reducción del riesgo de transmisión del cerdo al ser humano a consecuencia de prácticas poco seguras de cría y sacrificio, así como del consumo de sangre fresca, leche cruda o tejidos animales.

Deben utilizarse guantes y otras prendas protectoras apropiadas al sacrificar o manipular animales enfermos o sus tejidos. En las zonas en las que se han notificado casos de infección por RESTV en cerdos, todos los productos animales (sangre, carne y leche) deben estar bien cocidos antes de su consumo.

Control de la infección en centros de atención médica

La transmisión del virus del Ebola de persona a persona se asocia principalmente al contacto directo o indirecto con sangre o líquidos corporales. Se han notificado casos de transmisión al personal sanitario en situaciones en las que no se habían adoptado medidas apropiadas de control de la infección.

No siempre es posible identificar precozmente a los pacientes con EVE porque los síntomas iniciales pueden ser inespecíficos. Por este motivo, es importante que los profesionales sanitarios observen en todo momento y todos los centros las precauciones habituales en todos los pacientes, independientemente de su diagnóstico. Entre ellas se encuentran la higiene básica de las manos, la higiene respiratoria, el uso de equipos de protección personal (en función del riesgo de salpicaduras u otras formas de contacto con materiales infectados) y prácticas de inyección e inhumación seguras.

Los trabajadores sanitarios que atienden a pacientes con infección presunta o confirmada por el virus del Ebola deben aplicar, además de las precauciones generales, otras medidas de control de las infecciones para evitar cualquier exposición a la sangre o líquidos corporales del paciente y el contacto directo sin protección con el entorno posiblemente contaminado. Cuand tengan contacto estrecho (menos de 1 metro) con pacientes con EVE, los profesionales sanitarios deben protegerse la cara (con máscara o mascarilla médica y gafas) y usar bata limpia, aunque no estéril, de mangas largas y guantes (estériles para algunos procedimientos)

Quienes trabajan en el laboratorio también corren riesgo. Las muestras tomadas a efectos de diagnóstico de personas o animales con infección presunta o confirmada por el virus del Ebola deben ser manipuladas por personal especializado y procesarse en laboratorios adecuadamente equipados.

Respuesta de la OMS

La OMS aporta conocimientos especializados y documentación para apoyar la investigación y el control de la enfermedad.

El documento Interim infection control recommendations for care of patients with suspected or confirmed Filovirus (Ebola, Marburg) haemorrhagic fever, marzo de 2008, que está siendo actualizado, contiene recomendaciones acerca de cómo evitar la infección cuando se proporciona asistencia médica a pacientes con EVE presunta o confirmada.

La OMS ha elaborado una lista de verificación de las precauciones generales que se han de adoptar en la asistencia médica (en fase de actualización). Esas precauciones están concebidas para reducir el riesgo de transmisión de agentes patógenos, entre ellos los de origen sanguíneo; su aplicación universal ayudará a prevenir la mayoría de las infecciones transmitidas por exposición a sangre o líquidos corporales.

Se recomienda aplicar las precauciones generales cuando se atienda y trate a cualquier paciente, independientemente de que sea un caso de infección presunta o confirmada. Estas precauciones representan el nivel básico de control de las infecciones e incluyen la higiene de las manos, el uso de equipo de protección personal para evitar el contacto directo con sangre y líquidos corporales, la prevención de los pinchazos de aguja y las lesiones con otros instrumentos corto-punzantes, y un conjunto de medidas de control ambiental.

Cronología de los principales brotes de la enfermedad por el virus del Ebola

Año País Especie del virus Casos Defunciones Tasa de letalidad
2012 República Democrática del Congo Ébola Bundibugyo 57 29 51%
2012 Uganda Ébola del Sudán 7 4 57%
2012 Uganda Ébola del Sudán 24 17 71%
2011 Uganda Ébola del Sudán 1 1 100%
2008 República Democrática del Congo Ébola de Zaire 32 14 44%
2007 Uganda Ébola Bundibugyo 149 37 25%
2007 República Democrática del Congo Ébola de Zaire 264 187 71%
2005 Congo Ébola de Zaire 12 10 83%
2004 Sudan Ébola del Sudán 17 7 41%
2003 Congo Ébola de Zaire 35 29 83%
(Nov-Dic)
2003 Congo Ébola de Zaire 143 128 90%
(Ene-Abr)
2001-2002 Congo Ébola de Zaire 59 44 75%
2001-2002 Gabon Ébola de Zaire 65 53 82%
2000 Uganda Ébola del Sudán 425 224 53%
1996 Sudáfrica (ex-Gabón) Ébola de Zaire 1 1 100%
1996 Gabón Ébola de Zaire 60 45 75%
(Jul-Dic)
1996 Gabón Ébola de Zaire 31 21 68%
(Ene-Abr)
1995 República Democrática del Congo Ébola de Zaire 315 254 81%
1994 Côte d’Ivoire Ébola de Côte d’Ivoire 1 0 0%
1994 Gabón Ébola de Zaire 52 31 60%
1979 Sudán Ébola del Sudán 34 22 65%
1977 República Democrática del Congo Ébola de Zaire 1 1 100%
1976 Sudán Ébola del Sudán 284 151 53%
1976 República Democrática del Congo Ébola de Zaire 318 280 88%

http://www.who.int/csr/disease/ebola/es/

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs103/es/