Gabriela Mistral. Frases. 126 Aniversario

Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

7 de abril 1889 – Vicuña, Elqui, Chile10 de enero de 1957, Nueva York, Estados Unidos

Poeta, diplomática y profesora chilena, ganadora del Premio Nobel de literatura 1945, cuyo verdadero nombre era Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga.

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«El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde»

«Tengo un día. Si lo sé aprovechar, tengo un tesoro»

“No digas lo que piensas, pero piensa lo que dices.”

“El mundo cambia en un instante y nacemos en un día.”

“Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad.”

“Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca, tú los conoces bien son besos míos inventados por mí, para tu boca.”

“Recordar un buen momento es sentirse feliz de nuevo.”

“Los días más felices son aquellos que nos hacen sabios.”

“Te espero sin plazo ni tiempo. No temas noche, neblina ni aguacero. Acude con sendero o sin sendero. Llámame a donde tú eres, alma mía, y marcha recto hacia mí, compañero.”

“La educación es, tal vez, la forma más alta de buscar a Dios.”

“Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino.”

“No hay arte ateo. Aunque no ames al creador, lo afirmarás creando a su semejanza.”

“Las cosas de la vida siguen su rumbo pero no te dejes llevar por su destino.”

“¡Ay, qué amante es la rosa y qué amada la espina!.”

“Vuélveme tu suspiro, y subiré y bajaré de tu pecho, me enredaré en tu corazón, saldré al aire para volver a entrar. Y estaré en este juego toda la vida.”

“La guerra es para distraernos de lo bueno.”

“No digas lo que piensas, pero piensa lo que dices.”

“Hay sonrisas que no son de felicidad, sino una manera de llorar con bondad.”

Doña Primavera. Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

Lucila Godoy, (Vicuña 1889 – Nueva York 1957, conocida mejor como Gabriela Mistral), escritora chilena. Hija de un maestro rural, que abandonó el hogar a los tres años del nacimiento de Gabriela, la muchacha tuvo una niñez difícil en uno de los parajes más desolados de Chile.

A los 15 años publicó sus primeros versos en la prensa local, y empezó a estudiar para maestra.

En 1906 se enamoró de un modesto empleado de ferrocarriles, Romelio Ureta, que, por causas desconocidas, se suicidó al poco tiempo; de la enorme impresión que le causó aquella pérdida surgieron sus primeros versos importantes.

En 1910 obtuvo el título de maestra en Santiago, y cuatro años después se produjo su consagración poética en los juegos florales de la capital de Chile; los versos ganadores- Los sonetos de la muerte- pertenecen a su libro Desolación (1922), que publicaría el instituto de las Españas de Nueva York.

En 1925 dejó la enseñanza, y, tras actuar como representante de Chile en el Instituto de cooperación intelectual de la S.D.N., fue cónsul en Nápoles y en Lisboa. Vuelta a su patria colaboró decisivamente en la campaña electoral del Frente popular (1938), que llevó a la presidencia de la república a su amigo de juventud P. Aguirre Cerda.

En 1945 recibió el premio Nobel de literatura; viajó por todo el mundo, y en 1951 recogió en su país el premio nacional.

En 1953 se le nombra Cónsul de Chile en Nueva York. Participa en la Asamblea de Las Naciones Unidas representando a Chile. En 1954 viene a Chile y se le tributa un homenaje oficial. Regresa a los Estados Unidos.

El Gobierno de Chile le acuerda en 1956 una pensión especial por la Ley que se promulga en el mes de noviembre.

En 1957, después de una larga enfermedad, muere el 10 de enero, en el Hospital General de Hempstead, en Nueva York. Sus restos reciben el homenaje del pueblo chileno, declarándose tres días de duelo oficial. Los funerales constituyen una apoteosis. Se le rinden homenajes en todo el Continente y en la mayoría de los países del mundo.

Doña Primavera

Doña Primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.

Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.

Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo…

No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a toparlas
entre los jazmines?

¿Cómo va a encontralas
junto de las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?

De la tierra enferma
en las pardas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.

Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas…

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño,
y de exultación.

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