Les Luthiers.

Les Luthiers (pronunciado /lely’tje/, y /lelutié/ en Argentina) es un grupo argentino de humor, muy popular en su país y en otros hispanohablantes como Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. El conjunto utiliza la música como un elemento fundamental de sus actuaciones, frecuentemente incorporando instrumentos informales creados a partir de materiales de la vida cotidiana. De esta característica proviene su nombre, luthier, palabra del idioma francés que designa al fabricante, ajustador y encargado de la reparación de ciertos instrumentos musicales.

El conjunto está actualmente compuesto por cuatro de sus miembros fundadores: Carlos López Puccio, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna y Marcos Mundstock. A ellos se les sumaron, a partir de 2015, Horacio “Tato” Turano y Martín O’Connor, quienes ingresaron en reemplazo de Daniel Rabinovich, inicialmente a causa del agravamiento de su enfermedad y, finalmente, por su fallecimiento. Fue fundado por Gerardo Masana en 1967, en la ciudad de Buenos Aires, durante un periodo de gran auge de los coros universitarios en Argentina. Llegaron a ser un septeto en sus primeros años, aunque pasaron a ser un sexteto tras la muerte de Masana en 1973 y un quinteto al marchar Ernesto Acher en 1986.

Precisamente, la formación más duradera de Les Luthiers fue la de quinteto, con Carlos López Puccio, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich, que se mantuvo sin cambios durante 29 años, hasta el fallecimiento de Rabinovich en 2015. Asimismo, desde el año 2000 se agregó la labor de Horacio Turano y en 2012 Martín O’Connor, como Luthiers suplentes, cada vez que alguno de los miembros del quinteto titular debía ausentarse por causas de fuerza mayo

Auténtica

VIVENCIAS

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De firmes convicciones

de palabras y de hechos

de decires en verdad

de cantos en honestidad

de fidelidad sin textos

de múltiples confesiones

que se guardan en cajones

de siempre complicidad.

Duradera si es sincera

si protegerla queremos

si pasando muchos años

sigue ahí en el candelero.

No vale decir te abrazo

y luego tirarla lejos

si alguien que a ti te quiere

cuestiona tus actos necios.

No recriminar con cuentas

de secretos compartidos

ni utilizar la miseria

porque no halagan tu oído.

No es dictadura callada

ni vasalla de la tinta

de corazones sin alma

que solo admiten su crítica.

Algunos te descubrimos

te cuidamos en el duelo

de lustros y de decenios

hasta el final de los tiempos.

Cuando eres de verdad

eres el mejor regalo

que se puede recibir

cuando a ti nos abrazamos.

Así eres tú amistad, no te engañan las palabras hermosas, eres algo más.

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Baltasar Gracián

 

Baltasar Gracián y Morales (Belmonte de Gracián, Calatayud, Zaragoza, 8 de enero de 1601-Tarazona, Zaragoza, 6 de diciembre de 1658) fue un jesuita, escritor español del Siglo de Oro que cultivó la prosa didáctica y filosófica. Entre sus obras destaca El Criticón —alegoría de la vida humana—, que constituye una de las novelas más importantes de la literatura española, comparable por su calidad al Quijote o La Celestina.

Su producción se adscribe a la corriente literaria del conceptismo. Forjó un estilo construido a partir de sentencias breves muy personal, denso, concentrado y polisémico, en el que domina el juego de palabras y las asociaciones ingeniosas entre estas y las ideas. El resultado es un lenguaje lacónico, lleno de aforismos y capaz de expresar una gran riqueza de significados.

El pensamiento de Gracián es pesimista, como corresponde al periodo barroco. El mundo es un espacio hostil y engañoso, donde prevalecen las apariencias frente a la virtud y la verdad. El hombre es un ser débil, interesado y malicioso. Buena parte de sus obras se ocupan de dotar al lector de habilidades y recursos que le permitan desenvolverse entre las trampas de la vida. Para ello debe saber hacerse valer, ser prudente y aprovecharse de la sabiduría basada en la experiencia; incluso disimular, y comportarse según la ocasión.

Todo ello le ha valido a Gracián ser considerado un precursor del existencialismo y de la postmodernidad. Influyó en librepensadores franceses como La Rochefoucauld y más tarde en la filosofía de Schopenhauer. Sin embargo, su pensamiento vital es inseparable de la conciencia de una España en decadencia, como se advierte en su máxima «floreció en el siglo de oro la llaneza, en este de yerro la malicia».