Frases de Sartre en “La Nausea”

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  • “”También ellos necesitan ser muchos para existir””

  • “Tal vez sea imposible comprender el propio rostro. ¿O acaso es porque soy un hombre solo? Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos. Yo no tengo amigos; ¿por eso es mi carne tan desnuda? Sí, es como la naturaleza sin los hombres.”

  • No quiero secretos, ni estados de alma, ni cosas indecibles; no soy ni virgen ni sacerdote para jugar a la vida interior.”

  • “¿Cómo yo, que no he tenido fuerzas para retener mi propio pasado puedo esperar que salvaré el de otro?”

  • “En la pared hay un agujero blanco, el espejo. Es una trampa. Sé que voy a dejarme atrapar. Ya está. La cosa gris acaba de aparecer en el espejo. Me acerco y la miro; ya no puedo irme. Es el reflejo de mi rostro. A menudo en estos días perdidos, me quedo contemplándolo. No comprendo nada en este rostro. Los de los otros tienen un sentido. El mío, no. Ni siquiera puedo decidir si es lindo o feo. Pienso que es feo, porque me lo han dicho. Pero no me sorprende. En el fondo, a mí mismo me choca que puedan atribuirle cualidades de ese tipo, como si llamaran lindo o feo a un montón de tierra o a un bloque de piedra.”

  • “Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave”

  • “Aunque me quisiera con toda su alma, sería igualmente un amor de muerta.”

  • “Lo sé. Sé que nunca más encontraré nada ni nadie que me inspire pasión. Tú sabes que ponerse a querer a alguien es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera… Hasta hay un momento, al principio mismo, en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace. Sé que nunca más saltaré.”

  • “He pensado lo siguiente: para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo. Es esto lo que engaña a la gente: el hombre es siempre un narrador de historias; vive rodeado de sus historias y trata de vivir su vida como si la contara.”

  • “El mundo de las explicaciones y razones no es el de la existencia.”

    “¡Que me den algo que hacer, lo que sea! Sería preferible que pensara en otra cosa, porque en este momento estoy por representarme la comedia. Sé muy bien que no quiero hacer nada; hacer algo es crear existencia, y ya hay bastante existencia.”

  • “Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad, y muere por casualidad”

  • “¡Qué tonto eres! Naturalmente, no he necesitado verte, si eso es lo que quieres decir. Ya sabes que no tienes nada regocijante para los ojos. Necesito que existas y que no cambies. Eres como ese metro de platino que se conserva en alguna parte, en París o en los alrededores. No creo que nadie haya tenido deseos de verlo.”

  • “Yo no tengo tribulaciones, dispongo de dinero como un rentista, no tengo jefe, ni mujer, ni hijos; existo, eso es todo. Y esta tribulación es tan vaga, tan metafísica, que me da vergüenza.”

  • “Soy feliz; este frío es tan puro, tan pura la noche; ¿no soy yo mismo una onda de aire helado? No tener ni sangre, ni linfa, ni carne. Deslizarse por este largo canal hacia aquella palidez. Ser sólo frío.”

  • “Me levanté, salí. Al llegar a la verja, me volví. Entonces el jardín me sonrió. Me apoyé en la verja y miré largo rato. La sonrisa de los árboles, de macizo de laurel quería decir algo; aquél era el verdadero secreto de la existencia.”

  • “Las palabras se habían desvanecido, y con ellas la significación de las cosas, sus modos de empleo, las débiles marcas que los hombres han trazado en su superficie. Estaba sentado, un poco encorvado, cabizbajo, solo frente a aquella masa negra y nudosa, enteramente bruta y que me daba miedo. Y entonces tuve esa iluminación.”

  • “Creo que soy yo quien ha cambiado; es la solución más simple. También la más desagradable. Pero debo reconocer que estoy sujeto a estas súbitas transformaciones. Lo que ocurre es que rara vez pienso, entonces, sin darme cuenta, se acumula en mí una multitud de pequeñas metamorfosis, y un buen día se produce una verdadera revolución. Es lo que ha dado a mi vida este aspecto desconcertante, incoherente.”

  • “La mayor parte del tiempo, al no unirse a palabras, mis pensamientos quedan en la niebla. Dibujan formas claras y agradables, se disipan; en seguida las olvido.”

  • “Me gustaría tanto abandonarme, olvidarme, dormir. Pero no puedo, me sofoco: la existencia me penetra por todas partes, por los ojos, por la nariz, por la boca…”

  • “Le teníamos un miedo horrible porque sabíamos que estaba solo.”

  • “Es el reflejo de mi rostro. A menudo en estos días perdidos, me quedo contemplándolo. No comprendo nada de este rostro. Los de los demás tienen un sentido. El mío, no.”

  • “Esto es lo que engaña a la gente; el hombre es siempre un narrador de historias; vive rodeado de sus historias y de las ajenas, ve a través de ellas todo lo que le sucede, y trata de vivir su vida como si la contara.”

  • “Estoy solo en medio de estas voces alegres y razonables. Todos estos tipos se pasan el tiempo explicándose, reconociendo con felicidad que comparten las mismas opiniones. ¡Qué importancia conceden, Dios mío, al hecho de pensar todos juntos las mismas cosas!.”

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Iliana Godoy. Antología Poética

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Iliana Godoy Patiño

(Ciudad de México 22 de enero de 1952 – 05 de diciembre de 2017)

Fue una poeta, cuentista, arquitecta, doctora en historia del arte, profesora, escritora e investigadora en arte precolombino. Impartió clases en la UNAM y perteneció al Sistema Nacional de Investigadores. Tuvo más de 20 libros publicados en los géneros de poesía, cuento, ensayo y teoría del arte. Su obra literaria cuenta con reconocimientos nacionales e internacionales. Poemas suyos aparecen en diversas antologías y se han traducido al alemán, francés, inglés, italiano y japonés. En forma independiente realizó labores editoriales y de difusión cultural.

http://www.paginadepoesia.com.ar/escritos_pdf/conjuro_del_espejo.pdf
Conjuro_del_espejo_pdf

Las nuevas directrices de la OMS sobre el parto

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=92106&uid=520577&fuente=inews
http://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/260178/9789241550215-eng.pdf?sequence=1
El derecho a decidir cómo controlar el dolor durante el parto y a rechazar intervenciones médicas innecesarias son dos de las recomendaciones que incluyen las nuevas directrices elaboradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre cómo gestionar el alumbramiento.

La agencia humanitaria de Naciones Unidas ha presentado este jueves una lista de 56 sugerencias basadas en evaluaciones científicas y recogidas en las nuevas directrices sobre el parto, que pretenden poner en evidencia la importancia de que la madre esté en el centro de toma de decisiones y en descartar intervenciones médicas innecesarias.

“Las directrices proponen un acercamiento holístico al parto, en el que la madre tenga preeminencia”, ha afirmado Olufemi Oladapo, del Departamento de Salud Reproductiva de la OMS.

Se estima que hay anualmente 140 millones de nacimientos en el mundo y la gran mayoría de ellos ocurren sin complicaciones.

Incremento de las intervenciones médicas

Sin embargo, en las últimas dos décadas se ha incrementado sobremanera el uso de intervenciones médicas que antes solo se usaban cuando había un parto de riesgo o cuando se complicaba, como la administración de oxitocina para ayudar a la dilatación o llevar a cabo una cesárea.

Según la OMS, en muchas ocasiones estas intervenciones no solo son innecesarias, sino que provocan que las madres tengan una mala o deficiente experiencia en su parto.

Se calcula que un alto número de mujeres sanas que estaban en proceso de alumbrar un bebé con toda normalidad, se les aplicó algún tipo de intervención, aunque el informe no aporta datos concretos.

Es por ello que el organismo ha redactado las nuevas directrices en las que se pone énfasis en la importancia de un parto no medicalizado, lo que incluye que la madre decida cómo quiere gestionar el dolor, lo que implica decidir si quiere o rechaza el uso de la epidural y si la desea, en qué momento.

Otras recomendaciones son que pueda estar acompañada de un ser querido, que se mantenga su privacidad y que se respete la posición en la que quiere estar tanto para el trabajo de parto como en el momento de pujar.

La OMS señala que cada parto es distinto

Asimismo, las nuevas directrices reconocen que cada parto es distinto y que por lo tanto no deberían mantenerse los estándares que se han implementado en los últimos sesenta años. Un ejemplo es la dilatación del cuello del útero. Hasta ahora se decía que lo “normal” era que se dilatara un centímetro cada hora.

Las nuevas directrices establecen que estos límites son “irreales” e “inadecuados” para determinar si un parto está progresando mal o simplemente es más lento que la media.

“Estos estándares se establecieron en los años 1950 y tenemos una enorme evidencia científica que muestra que en muchos casos esto no sucede, porque cada parto es único”, ha afirmado Oladapo.

“De hecho, la velocidad a la que el útero dilata no tiene ninguna importancia con respecto a la oportunidad de supervivencia del bebé, siempre y cuando haya progreso”, ha agregado.

El parto no debería extenderse más de 12 horas en un primer nacimiento

La nueva norma pone énfasis en señalar que una dilatación del cuello del útero lenta por si sola no debería ser una “indicación rutinaria” de que se debe intervenir para acelerar el parto.

El experto ha explicado que la OMS no ha establecido ningún otro rango de la velocidad a la que se debería dilatar porque no quieren “restringir” de nuevo el parto a una norma, dado que lo que debe cambiar en la mentalidad de médicos y matronas es que cada caso es distinto.

Las directrices sí dejan claro que una vez el cuello del útero está abierto unos cinco centímetros hasta la total dilatación, el trabajo de parto “normalmente” no de debería extender más de 12 horas en un primer nacimiento y 10 en un segundo.

La OMS recomienda la episiotomía solo en casos extremos

Otra intervención generalizada es la episiotomía, la incisión quirúrgica en la vulva que se practica en ciertos partos para facilitar la salida del feto y evitar desgarros en el perineo.

“Es una práctica casi barbárica y se ha convertido casi en rutinaria a pesar que sus bondades son un completo mito”, ha exclamado Oladapo, y ha explicado que debe usarse solo en casos extremos, dada las múltiples consecuencias perniciosas para la madre en el futuro.

Otra intervención de la que se abusa es la cesárea, que se aplica en muchos países de ingresos medios de forma rutinaria, por comodidad de parturientas y personal médico, y por el hecho, en muchos casos, de que los especialistas cobren mucho más dinero por un parto quirúrgico que por uno natural.

“Las directrices están destinadas a los médicos y a recordarles los riesgos a corto y medio plazo de las cesáreas, pero también a las madres, para que sepan que el derecho a un parto lo más natural posible y bajo su control es un derecho humano del que tienen que disfrutar”, ha concluido Oladapo.

Directrices Parto_OMS_2018_pdf

Un gato para San Valentín

Acerca del amor, los gatos y la física cuántica
*Imagen Duane Michals

Autor: Daniel Flichtentrei Fuente: IntraMed 

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=92084&uid=520577&fuente=inews

El amor es un dispositivo frágil e impredecible. Solo nuestro desesperado deseo de verlo sólido y definitivo nos permite ignorar su verdadera naturaleza. Como el gato de Schrodinger, está vivo y muerto al mismo tiempo. Nadie puede averiguarlo sin abrir la caja que lo contiene. Pero sospechamos que, al abrirla, mataríamos al gato. O, lo que es peor aún, encontraríamos que la caja está vacía. Cuatro ojos hipnotizados mirando una caja negra. Nosotros, solos y desamparados, mordiendo la ilusión de que allí se guarde el conjuro que nos mantendrá unidos. Dos corazones galopando de terror ante la incertidumbre. Esa poca cosa es el amor. Un recipiente con un contenido incierto. Un estúpido gato que desafía a la muerte. Pero es lo único que tenemos. Y yo lo quiero, para vos y para mí.

 

La maldita palabra “amar”

A propósito de San Valentín y de una palabra imposible de definir

Es muy curioso el modo en que empleamos las palabras. Hay un diccionario secreto que cada uno guarda en su corazón. El eco feliz o sombrío de un sonido que encierra significados que no podríamos comunicar a nadie. Mientras suponemos que hablamos deslizándonos sobre un código compartido todos guardamos sentidos propios que los demás ignoran. La ilusión de transparencia del lenguaje oculta su opacidad y su misterio verdaderos.

Las palabras son promiscuas, traicioneras, “putitas”, como gustaba llamarlas Julio Cortázar. Inasibles como mujeres de humo. Traidoras e incorregibles, siempre le dan la razón a quien las pronuncia. Pero su desgracia es también su virtud. Su perpetua metamorfosis les concede el don de la posibilidad infinita y la libertad más salvaje. Así son, aunque nos neguemos a esa realidad.

Cuando decimos “amar”, ¿todos entendemos lo mismo?

Hasta qué punto la cultura, la formación disciplinar, la experiencia subjetiva, el éxito o el fracaso personal modulan los significados que les asignamos a esa palabra tan inasible. Cuentan que cuando se le preguntaba a San Agustín qué cosa era el tiempo respondía: “es eso que si no te lo preguntan sabes qué es pero si te lo preguntan no puedes decirlo”. Es posible que “amar” pertenezca a esa clase de términos que huyen de la definición derramándose sobre las personas sin que nadie pueda nombrarlo. El amor se define a través de sus historias. Es actuándolo como se acaba por comprenderlo. Sus razones se piensan con el cuerpo pero huyen del lenguaje. No hay más conocimiento acerca del amor que aquel que se saborea y no el que se sabe. El discurso que habla el amor pasa a través de la lengua y estalla en fragmentos de significado a los que Roland Barthes le dedicó uno de sus mejores libros.

Es muy posible que usted o yo hayamos sentido la potencia de esa fuerza que pugna por concretarse en acto. Una ebullición que nos confunde y nos estimula hasta los bordes de la razón. Intoxicados por sus vapores sin nombre, aturdidos y ciegos es cuando al fin comprendemos de qué se trata la cosa. Una búsqueda furiosa que nos atraviesa pero que en el preciso momento en que se encuentra con lo buscado alcanza su derrota. No hay amores satisfechos. Mientras vive, el amor coquetea con la muerte. Se asoma al abismo, desafía a sus precipicios, desprecia la seguridad y los refugios. El amor nunca tiene futuro. Es un puro presente que estalla sin medida y que escupe a la cara de todo pronóstico su desprecio por lo que pueda pasar y su adoración por lo imprevisible. Sólo lo que tiene explicación es cauto, prudente, sensato. El amor es precisamente lo que se opone a eso. Una deliciosa forma de asfixia.

El amor, siempre tiene éxito y siempre fracasa

Amar es un acto contradictorio. El que ama secuestra al amado. Lo encierra entre sus delicadas redes para adorar al prisionero. El amor es caníbal. Es una trampa que le hacemos al tiempo. Un intento sin destino por atrapar un instante y hacerlo eternidad. Como casi todo lo que vale la pena, es loco, imposible, extraordinario. Miente prometiendo lo que no puede cumplir aunque crea que dice la verdad. Sus promesas no significan nada pero son la única música que los amantes quieren escuchar. Siempre tiene éxito y siempre fracasa.

La palabra amor –según Ivonne Bordelois- trae a la boca las reminiscencias del sonido del bebé al mamar. También de allí procede la palabra mamá. No hay forma de amar que no pase por los labios. La trampa está escondida en el lenguaje. Para nombrarlo hay que reproducir con la boca y con la lengua un gesto ancestral que te remonta a los orígenes y te evoca -aunque no lo sepas- aquellos paraísos perdidos.

Un hombre -o una mujer- solo, acostado sobre la cama, a oscuras, mira la penumbra del techo mientras escucha los latidos furiosos de su corazón. A su lado el teléfono duerme como un cadáver ausente. Espera. Padece el tiempo muerto del silencio y la desolación de una llamada que no llega. Está tan cerca del suicidio como de la inmortalidad. Camina sobre la delgada cuerda que lo sostiene en al aire a mitad del camino entre el deseo y la derrota. Tanto si la llamada llega como si no lo hace esa persona caerá. Sin importar de qué lado lo haga, mientras se precipita sin remedio comprenderá qué cosa era el amor.

Pero será tarde. Sabrá que el amor era esa cuerda, era él saturado de esperanzas y de terrores igualmente ridículos, la incertidumbre homicida y los apetitos secretos que se resisten a morir. Un instante de perplejidad y temblor. Apenas una llama imaginaria que no podía durar. Saberlo, y pese a ello no creerlo. Verlo, pero ignorarlo. Contradecir lo evidente a fuerza de sueños imposibles. Patearle los tobillos al sentido común y reírse en la cara de todos los mundos sensatos. Eso es “amar”.

Un juego imposible y peligroso en el que se pretende dar lo que no se tiene a quien no puede recibirlo. Es la más tramposa de las mentiras en la que estamos empeñados en creer. Un lago de aguas negras, sembrado de peces asesinos plantado en el pubis del mundo. Un polvo de estrellas que te envenena la sangre. Una hoguera en la noche cuyo combustible es uno mismo. No sé usted, pero yo, hace mucho tiempo que elegí quemarme en esos fuegos.